Archivo de la Categoría “evaluación a maestros”


Los resultados del examen tomado a los docentes para su nombramiento nos han vuelto a mostrar la improvisación, la poca transparencia y la ausencia de implementación de un Proyecto Educativo Nacional.

Sin duda, un examen era mejor que la controvertida norma del tercio superior para poder saber quienes eran las personas adecuadas para acceder a las plazas para docentes que el Ministerio de Educación. Sin embargo, vale la pena preguntarnos si es que un exámen de conocimientos es la única manera de saber quienes son las personas más capacitadas, dado que también se requiere ver la forma en que el docente puede transmitir sus conocimientos a los alumnos. No solo se requiere ver si es que el maestro sabe su materia, sino también si es que cuenta con la metodología y la cancha suficiente para enseñar. Creo que un sistema que combine ambos elementos debe ser el utilizado para próximas evaluaciones o concursos públicos.

Otro aspecto de fondo a considerar es lo que se refiere a la capacitación docente. Sin duda, existen maestros que se han dado el esfuerzo de ir todos los fines de semana a los cursos dictados en varias universidades para buscar la mejora de su nivel de preparación. Pero habría que hacer algunas preguntas que el MINEDU no puede contestar con evasivas: ¿Qué es lo que se está enseñando a los maestros? ¿Se hace la capacitación considerando que hay docentes que dictan para primaria y para secundaria? Y en provincias, ¿se toma en cuenta el contexto regional y local para los ejemplos básicos?

En lo que se refiere al examen en sí, queda claro que la transparencia ha sido escasa. Los reportes de Rosa María Palacios y Enlace Nacional nos demuestran que existen quejas fundadas respecto a tres puntos claves: la venta de exámenes de manera previa a la evaluación, la lentitud en la presentación de resultados y la poca claridad en las indicaciones que revelan incompetencia. A estos aspectos, debe sumarse el hecho de que la prueba no haya sido presentada al público, para verificar si es que se diferenciaron o no las especialidades o se trata de un exámen único. Palacios mencionó que ESAN preparó 4 pruebas y se escogió 1 de ellas para tomar, horas antes de la evaluación. ¿Sobre qué criterios se prepararon dichas pruebas?

Y para comprobar la improvisación, el Ministro Chang ha anunciado que se contratará a maestros desaprobados para cubrir las plazas vacantes. Si eso se hace, pierde sentido el gasto en hacer una evaluación de este tipo, dado que se seguirá contratando a personas que, para los estándares del MINEDU, no están capacitadas. El Ministerio se contradice a si mismo.

Pero además de este tema, hay otros de fondo en la educación peruana, que solo dejo como preguntas.

1. Las metas del PESEM: La semana pasada tuve la oportunidad de leer el Plan Estratégico Multianual 2007-2011 del Ministerio. Y de este documento me llamaron la atención las metas que se habían impuesto para el cierre del gobierno. Así, para el 2011 se espera conseguir que el 25 % de los alumnos que concluyen secundaria tengan un desempeño suficiente en matemáticas y que el 48% de los alumnos que concluyen secundaria tengan desempeño suficiente en comprensión lectora. Las metas parecen ser, desde un punto de vista meramente estadístico, aparentemente realistas. Sin embargo, y considerando de la educación tiene como misión central formar a seres humanos que sean mejores personas, ciudadanos y trabajadores, esto me suscita dos preguntas: ¿Qué pasa con los alumnos que quedan fuera de estos porcentajes, los descartamos del mercado laboral? ¿Y qué tipo de calidad de conocimiento adquirirán los alumnos que se encuentren dentro de la meta del MINEDU?

2. Dejando de lado las problemáticas regionales y de género: A propósito del día de la mujer, Roberto Bustamante escribió un buen post sobre un tema del que ya he comentado en este espacio: la exclusión lingüística. Fenómeno que se presenta, a la par, en quechuahablantes y en mujeres. Copio uno de los párrafos de lo escrito por Bustamante, que muestra el drama que se vive:

En las distintas entrevistas realizadas, son las mujeres las que por un lado conservan el quechua, pero al mismo tiempo las que tienen un castellano “deficiente” (en el sentido de manejo de vocabulario y acceso a la escritura). Han tenido por lo general un acceso menor a la educación, y cuando la han tenido, seguramente han tenido un profesor como el que hemos citado. Su lengua materna (metáfora que liga la primera lengua con la madre, con el espacio doméstico, con el hogar y que nos empuja a pensar a la mujer como transmisora de cultura) es vista como algo plenamente oral, natural, casi genético. El castellano, por otro lado, es básicamente masculino, escrito, asociado a los espacios oficiales (colegio, municipalidad, cargos públicos). Si el quechua es actualmente sinónimo de pobreza, las mujeres quechuahablantes son más pobres dentro de las zonas pobres del país.

Todos estos temas deben ser parte de una discusión mayor. El Consejo Nacional de Educación la ha propiciado, pero se corre el riesgo de que el Ministerio nos deje con un CNE acrítico y que no pueda decir cosas como esta:

No basta declarar al PEN política de Estado. Su eficacia depende, en gran medida, de la capacidad para adecuar permanentemente la propuesta inicial con los requerimientos del desarrollo humano de cara a las exigencias de políticas-económicas y sociales de nuestro país, en el contexto de la globalización del mundo. Se requiere decisión política evitando rupturas y asegurando la necesidad de continuidad, más allá de la alternancia de los gobiernos.

Demasiado fuego artificial hay en el Ministerio de Educación. Hacerse preguntas clave y tener un norte nos vendría bien a todos. El futuro del país, realmente, depende que se hagan las cosas bien en este sector.

MAS SOBRE EL TEMA:
Javier Sota Nadal: Regiones deben encargarse de evaluación docente y MINEDU debe convertirse en ente normativo
Roberto Bustamante: Hechos en la reciente evaluación docente
Eduardo Villanueva: Tras la evaluación, ¿qué?
Laura Arroyo Gárate: Descentralización forzada

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Dentro de poco más de 15 días comenzarán las clases en los colegios. Sin duda, todos queremos que este año escolar no se vea interrumpido por una huelga y que, en términos generales, los alumnos tengan una formación mejor de la que se ha tenido el año pasado. El problema de la calidad de la educación es algo que todos los peruanos debemos enfrentar, pero, para ello, se requieren dos cuestiones: conocimiento del tema y vocación de diálogo.

Pero parece que mis vecinos del Ministerio de Educación no lo comprenden así.

A principios de año, el MINEDU anunció que, para el concurso de profesores contratados, solo podrían presentarse quienes estuvieran en el tercio superior de las Faculdades de Educación e Institutos Superiores Pedagógicos. José Antonio Chang vendió la medida como uno de los pasos más importantes para tener mejores docentes, cuestión que necesitamos a gritos en la educación peruana.

Sin embargo, desde que se ha anunciado este instrumento de política educativa - asumamos, por el momento, que Chang tiene alguna noción de la misma - los obstáculos y las críticas no han sido pocas.

Para comenzar y, tal como ha sido la tónica de esta gestión, el anuncio se ha producido en el marco de una disputa con los maestros. Como parece ser su estilo, Chang confunde a la díscola dirigencia del sindicato magisterial con todos los maestros. Creo que al Ministro le convendría conversar más con los docentes, para que conozca que ellos también están a favor de una política de mejora de la calidad educativa. Además, como en toda democracia que se precie de serlo, la forma de implementar las políticas se consulta, no se impone como si fuera una dictadura.

Yendo al tema de fondo, la idea del tercio superior no termina de convencer a nadie, salvo a los amigos del gobierno. Y es que parece que el Ministro se olvida que el tercio superior de la mediocridad en la que se debaten la mayor parte de los centros pedagógicos del país no supone una mejora en la calidad o que realmente se aplique el criterio del mérito.

Por ello es importante la implementación del SINEACE, el ente encargado de la acreditación educativa en el país, que esperamos se haga lo màs pronto posible y con el personal màs idòneo. Expertos con los que pude consultar esta semana me señalaron que el temor a la implementación del SINEACE está en que centros de educación superior bastante ligados a este gobierno no pasen la prueba. Y, como ya lo hemos visto antes, el Ministro prefiere su interés de bolsillo antes que el de la formación de niños y jóvenes en el país.

A estas dificultades técnicas se ha sumado la oposición de los Presidentes Regionales, quienes serán los encargados de implementar la controvertida medida. Para ellos, el hecho de que solo se permita el acceso a un grupo de personas a participar en el concurso para la contratación supone un tema de discriminación. Esta mañana escuché al Presidente del Poder Judicial señalar que el tema es algo más complejo, pues algunos requisitos podrían ser o no considerados como discriminatorios, según el cristal con el que se mire. Y es que será finalmente el PJ el que determine este tema, ya que se han interpuesto sendas demandas en contra del Decreto Supremo Nº 004-ED-2007.

Decíamos al inicio que, podríamos asumir que la medida estaba enmarcada en un intento de política educativa. Sin embargo, eliminemos dicha presunción. A estas alturas, queda más claro que seguimos ante medidas aisladas que no toman en cuenta lo señalado por el Proyecto Educativo Nacional, que elaborara el Consejo Nacional de Educación (CNE). Y es que, en el fondo, lo que se viene haciendo es establecer dos tipos de criterios para tener maestros en el Estado: unos para los contratados y otros para los profesores nombrados, a los que se les aplica la Ley de Carrera Magisterial que este gobierno tanto defendió. La existencia de estos regímenes diferenciados no fue contemplada por el PEN y, peor aún, supone, desde mi punto de vista, un caso de discriminación que bien podría ser declarado por el Poder Judicial, con lo que este pleito superior armado por Chang terminaría de la peor manera.

Y con este punto quisiera cerrar. Han sido justamente los expertos del CNE los más críticos con el Decreto Supremo 004, lo que confirma la importancia de un órgano estatal independiente de carácter consultivo que se encargue de supervisar las políticas de mediano y largo plazo en materia educativa y que llame la atención sobre medidas controvertidas o la no implementación del PEN. El periodo de los miembros del CNE acabará en marzo y, como bien ha anotado Augusto Alvarez Rodrich, se espera que el gobierno no termine nombrando a un grupo de borregos que solo le digan lo que en la esquina de Cavallini con Van de Velde quieren escuchar.

Se viene el año escolar, pero este Ministro está jalando en su gestión, antes de que la campana de entrada a clases vuelva a sonar.

MAS SOBRE EL TEMA:
José Antonio Chang: Norma del tercio superior acabará con el tarjetazo
Editorial de La República: Decreto Discriminador
Augusto Alvarez Rodrich: Terco Superior
Laura Arroyo Gárate: “El” tercio superior
Constantino Carvallo: El Ministerio de Educación debe lograr consensos en ley del tercio superior
León Thratemberg: Chang se equivocó

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En estas primeras semanas del año, aunque casi de manera imperceptible, el Ministerio de Educación ha anunciado una serie de iniciativas que, en teoría, podrían ayudar a la mejora de uno de los sectores en los que adolecemos de una pésima calidad en el servicio ofrecido a los ciudadanos.

De estos anuncios, cuatro han sido destacados: el Reglamento de la Ley de Carrera Magisterial, el anuncio que solo se tomará en cuenta a los egresados en el tercio superior de las facultades de Educación e Institutos Superiores para acceder a los puestos de docentes, las 5,000 becas para que los mejores estudiantes del país puedan acceder a la tarea magisterial y el cambio de currículo educativo para el 2009.

Sin embargo, vale hacernos la pregunta sobre la solidez de estas medidas y, sobre todo, sobre si la forma en como se vienen presentando nos demuestra la existencia de un proyecto educativo de carácter mayor.

Creo que todos convenimos en la necesidad de elevar la calidad de la educación. A estas alturas, es claro que no nos hemos adecuado a los cambios producidos durante estos años, ya no solo en materia de ciencia y tecnología, sino también en la importancia de formar ciudadanos con plena conciencia de sus derechos y que sean capaces de potenciar sus mejores capacidades en todos los planos de su vida. Es cierto que es imperiosa la necesidad de mejorar los paupérrimos niveles de aprendizaje en lenguaje y matemática, demostrada por diversos estudios internacionales en los últimos años, pero perder de vista este horizonte hace que se deje de lado lo que significa un proyecto educativo integral.

Y es allí donde encuentro la primera falla de este gobierno. Al margen que se haya hecho el gesto de “adoptar” el Proyecto Educativo Nacional elaborado por el Consejo Nacional de Educación - con el que Chang parece haberse peleado -, pareciera que no se tiene un proyecto definido en la materia con el cual se pueda definir toda la política educativa. Si no se va más allá del gesto, pues el PEN quedará puesto en una linda biblioteca junto a otras iniciativas de reforma que fueron elaboradas por técnicos convocados por el Estado y que se encuentran allí, listas para ser ejecutadas, pero sin voluntad existente para ello.

Con la inexistencia de un Proyecto en la práctica - por cierto, el PEN propuso una serie de medidas de emergencia, que habrá que revisar si es que han sido adoptadas -, pues los anuncios realizados simplemente serán parches coyunturales que, en efecto, pueden conseguir algunos logros limitados pero que no brindan una salida integral. De hecho, incluso varias de estos instrumentos han merecido críticas bien sustentadas por parte de expertos en educación, que señalan sus límites y reiteran la carencia de una visión que las comprenda en un todo único y armónico.

Pero, además, estas medidas no pueden darse en enfrentamiento con los docentes. Desafortunadamente, el Ministro Chang ha (mal)entendido que su principal tarea al frente de su sector es pelearse con la dirigencia del sindicato de maestros - que también tiene su cuota de responsabilidad en la pésima calidad educativa -, lo que es aplaudido por los medios más cercanos al gobierno, pero que refleja la poca visión politica que se tiene para hacer cambios. En medio de sus ataques, Chang termina enfrentándose con quienes deberían ser principales agentes de cambio: los demás docentes que pertenecen al sindicato, quienes desconfían de él, con legítima razón, al ver que el Ministro llega a extremos tales como retar al SUTEP para que haga una huelga en enero.

A esta mala imagen poco colabora la poca transparencia que tiene el Ministro en relación con una entidad de su propiedad. Y es que, de acuerdo a datos proporcionados por CONSUCODE, la Universidad San Martín de Porres ha quintuplicado sus ingresos con el Estado en el 2007. Un hecho que merece una investigación bastante seria y una explicación del Ministro que, en otras ocasiones, ha favorecido a la casa de estudios de la que sigue siendo dueño.

Tener una mejor educación no es solo un deber del Estado, sino también un derecho humano que todos debieramos coadyudar a conseguir. Esta reflexión de Constantino Carvallo, con la que cierro este post, quizás nos de mayores perspectivas sobre ello:

“El grave problema es que el país no tiene viabilidad, no solo económica, sino humana, moral, sin una profunda reforma de la educación. Entendida en sentido integral, ligada a la construcción de la igualdad, la paz y la posibilidad de la felicidad”.

Pero parece que, a pocas cuadras de este Tercer Piso, José Antonio Chang mira su despacho y sus papeles sobre el escritorio, sin entender ni una sola letra de lo que acabo de citar. Al igual que la comprensión lectora en el país, su comprensión sobre la tarea educativa se encuentra en el último lugar.

MAS SOBRE EL TEMA:
Luis Jaime Cisneros: Las cinco mil becas
Mirko Lauer: Preguntas de un decano
León Thratemberg: Vanguardia Docente
Fernando Villarán: ¿Qué puede hacer el gobierno en los años que faltan?

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Evaluación a los maestros: entre la improvisación y el radicalismo

Sin duda, el tema más importante de la semana es la anunciada evaluación de desempeño a los docentes de todo el país, la cual ha motivado un enésimo enfrentamiento entre el Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación Peruana (SUTEP) y el Ministerio de Educación.

Como era de suponerse, el SUTEP, a través de su dirigente máxima Caridad Montes ha señalado que no concurrirá a la evaluación, señalando los pretextos de siempre: quieren acabar con el sindicato, van a botar a los maestros, el problema es que el gobierno no quiere pagarnos las capacitaciones, es el primer paso para la privatización de la educación.

La visión que tiene el SUTEP de la educación sigue anclada en los años 70, cuando el mundo era otro y la educación peruana sí merecía el nombre de tal (aunque ya comenzaba a dar signos de su visible deterioro). Aun se sigue pensando en una educación gratuita para todos, cuando es necesario que quienes puedan pagar aunque sea una cantidad simbólica lo hagan. Se continúa pensando en términos de una estabilidad laboral que inmovilice ante el mal rendimiento. Se sigue pensando en términos del “empleador cuco que sólo quiere despedirme”. Se sigue pensando que la confrontación es la única vía para hacer cosas. Y se nota la carencia de ideas que tienen los dirigentes del SUTEP sobre que hacer con la educación peruana, pues siguen pensando que “sólo el cambio del modelo económico” será la condición necesaria y suficiente para que el sistema educativo funcione de verdad.

Nicolás Lynch acierta en que el sindicato de maestros actual - que, a diferencia de lo que piensan algunos, no debe desaparecer, sino democratizarse y contar con una nueva visión - representa “el pensamiento arcaico en la educación peruana” que, en el fondo, lo que busca es mantener mecanismos de poder, como una dirigencia copada por Patria Roja desde hace 35 años y con el control sobre la Derrama Magisterial y sus fondos.

Pero indicar que la posición de la dirigencia del SUTEP es arcaica y atenta contra el futuro de la educación peruana no implica aceptar que la pólítica educativa del gobierno - si es que esta existe - sea la más adecuada.

En principio, la cabeza del Ministerio de Educación no es la persona más idónea para el cargo. No nos engañemos, José Antonio Chang no fue nombrado por sus brillantes ideas sobre la educación peruana, sino por un pago de favores. Chang, mientras se desempeñó como Rector de la Universidad San Martín de Porres, dio el pase para la creación del Instituto de Gobierno dirigido por Alan García y ese fue el real mérito para su designación en el puesto. Chang no llegó con ninguna idea y, al momento de la designación del gabinete, casi todos coincidimos que nos hallábamos ante uno de los puntos más flacos del equipo ministerial.

La evaluación no fue una idea del despacho ministerial de San Borja. Por el contrario, surgió del voluntarismo de Alan García. Como lo recuerda el experto en Educación León Trathemberg, fue en una palaciega conferencia de prensa con representantes de varios organismos internacionales cuando AGP señaló: “Vamos a hacer una evaluación de los profesores; entiendo que es así, señor ministro (Chang),… aunque le cueste esfuerzos y problemas, pero tenemos que hacerlo para saber qué metas debemos alcanzar”. El señor le decía a su sirviente que prepare una evaluación sin atenerse a los criterios de la Ley de Carrera Magisterial o al Plan Educativo Nacional y Chang, con la servilidad de la que hace gala, le hizo caso a su patrón, en lugar de priorizar la aprobación del marco referencial de los profesores.

A ello se suma que lo que se evaluará el 20 no dará una idea exacta de lo que necesitamos. Cito a Trathemberg:

“¿Quién es un buen maestro? Un profesional que conoce y domina su especialidad, tiene capacidad práctica para la docencia, logra que los alumnos aprendan lo previsto, es cumplido en lo administrativo, tiene estabilidad sicológica para el vínculo adecuado con los alumnos sin maltratarlos, y tiene calidad ética y honestidad que lo aleja de la falsificación de documentos, venta de exámenes o notas, etc.

Una buena evaluación docente debería abarcar todos estos factores. Siendo una tarea imposible para hacerse de aquí a diciembre, el ministro Chang la ha reducido a un solo criterio: una evaluación de habilidades básicas en lecto-escritura, aritmética y algunos conocimientos del área de docencia, evaluados en una prueba escrita de elección múltiple, fuera del aula y ajena a cualquier consideración sicológica, ética, administrativa o del propio ejercicio docente en el aula. Estará ausente el criterio del director, los alumnos y padres de familia. Por si fuera poco, los resultados no estarán conectados de modo alguno a la carrera docente, cuya ley está congelada en el Congreso”.

Chang ha dicho que esto es una muestra censal para saber en que lugares del país la cosa anda fallando. El Ministro no se percata que lo que falla es el sistema educativo en pleno y que estamos en la cola de América Latina no por gusto, sino porque la educación peruana - ojo, no sólo la estatal, sino también buena parte de la privada - anda por las patas de los caballos.

A esto se suma la fecha de la evaluación, pretexto del que se ha agarrado el SUTEP para oponerse a la misma. El 20 de diciembre es una fecha crítica, ya que en dicha época del año se entregan libretas, se terminan las actas para el Ministerio, comienzan a expedirse los certificados de estudios para los chicos que egresan de quinto de media. En suma, una mala época para hacer el examen, más aún, con las deficiencias antes anotadas.

¿Habrán leído los dirigentes del SUTEP y el Ministro de Educación el Plan Educativo Nacional? ¿Alan García le habrá dado una hojeada? Lo dudamos, pues el debate armado sobre la evaluación demuestra que su prioridad no es la educación, sino, en el caso del SUTEP, mantener sus gollerías de toda la vida, y en el del gobierno, hacer medidas efectistas para mantener el nivel de popularidad del Presidente, la única meta que parecen medir en Palacio de Gobierno. Mientras tanto, la educación sigue pidiendo una reforma a gritos, pues, de no hacerse, seguiremos condenando a miles de peruanos al desempleo y a la falta de oportunidades para salir adelante.

MAS SOBRE EL TEMA:
Consejo Nacional de Educación: Plan Educativo Nacional.
El Comercio: Educación sigue siendo el sector más rezagado del gobierno.
Augusto Alvarez Rodrich: Evalúenlos ¡por Caridad!
León Trathemberg: Evaluación docente: al revés. Otro improntu: Evaluación docente.
Utero de Marita: Evaluando a la bruta.
Nelson Manrique: La evaluación docente.

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