Ayer estuve en el bautizo del hijo de un buen amigo y, entre las cosas que dijo el sacerdote - mi profe de religión en quinto de media - una se me quedó grabada: la consecuencia entre lo que se dice y lo que se hace. Ponía como ejemplo al padre de familia que le dice a su hijo que no mienta y a los 5 minutos, cuando le tocan la puerta, le dice al niño: por favor, di que no estoy. ¿Qué mensaje le das al niño? Lo más benévolo sería decir que lo dejas tan o más confundido que al inicio.
Creo que lo mismo se puede aplicar a la educación peruana. Si bien el gobierno tiene un mensaje bastante proclive a considerar a la educación como una de sus prioridades, por momentos uno piensa que entre el discurso y la práctica media una distancia similar a la que hay entre Lima y Shanghai. Dos botones de muestra nos ejemplificarán este problema.
¿Centro comercial expandiéndose en área no comercial? El tufillo al caso Residencial San Felipe es evidente, pero, a diferencia de este último caso, parece que las protestas vecinales y colegiales no vienen surtiendo efecto.
Dos preguntas: Si se conoce este problema, ¿por qué el Ministerio de Educación no hizo nada por reparar un plantel? Bueno, tal como van las cosas en Pisco y la reconstrucción de los colegios nos da una idea de como se viene manejando el tema. Pero lo segundo es ¿por qué tenemos municipios a los que les interesa más un centro comercial antes que la educación de los niños? Y el tema me llama más la atención considerando que el alcalde Carlos Burgos ha sido cuestionado en otras oportunidades por malos manejos y porque estamos hablando del distrito más grande del país. Si esto ocurre aquicito nomás, ¿qué no ocurrirá en otras partes del Perú?
El segundo ejemplo lo coloca Constantino Carvallo, ex miembro del recientemente renovado Consejo Nacional de Educación. El director del colegio Los Reyes Rojos advierte que, conjuntamente con una elección relativamente buena de los miembros del Consejo, se puede venir un peligro inmediato y bastante fuerte para esta institución:
Por eso ha hecho bien el ministro Antonio Chang en nombrar rápidamente un nuevo Consejo integrado por personalidades notables y por excelentes consejeros que al mantenerse en el cargo ayudarán a lograr esa esencial continuidad. Lo que resulta inusitado (al límite de lo increíble) es que envíe un proyecto al Congreso para ser él (el ministro) quien presida este órgano necesariamente autónomo y situado más allá de los cambios de gobierno y de las contingencias de la política.
Y debe de estar muy mal aconsejado o alguien redacta peor sus intenciones para que en el artículo cuarto afirma que los consejeros “actúan colegiadamente y ejercen sus funciones con plena autonomía y están prohibidos de actuar individualmente“. Así dice su propuesta. PROHIBIDOS. Aunque usted no lo crea. ¿O sí?
El CNE fue creado como parte de una visión: contar con un ente que sea independiente de los vaivenes políticos, para que pudiera fijar políticas de Estado en materia educativa. Fue producto del consenso entre sus miembros, pertenecientes a diversas tendencias e ideologías, que se pudo lograr un Proyecto Educativo Nacional que debe plasmarse como política de Estado, pero, más allá de la retórica, esto no ha sido así.
Y tanta ha sido la autonomía del Consejo en estos años, que han sido varios de sus miembros los críticos más ácidos de la actual gestión del Ministro de Educación.
Quizás sean estos elementos lo que llevan a pensar a algunos en querer amarrar al CNE, para que la visión única y sin críticas que AGP y su solícito Ministro quieren poner en práctica en el Perú. Sin que nadie diga nada, sin que nadie haga nada.
“Lo que pasa es que quienes critican eso todavía andan con una mentalidad muy pequeña, una mentalidad de bodeguero”
Esta frase de nuestro alcalde, Luis Castañeda Lossio, no expresa más que lo poco que nos conocemos los peruanos unos a otros y, sobre todo, que tan poco valoramos a cierta clase de trabajadores. Quizás al tío Luchito le valdría ver como los bodegueros de la Vía Expresa se preocupan más por la ciudad que él mismo.
Pero, como toda práctica social, ésta también se plasma en otras facetas, no solo en la política. Así…
EL NUEVO SPOT DE LA UNIVERSIDAD FAVORITA DEL GOBIERNO (cámaras, acción):
Como ya El Morsa y Henry Spencer han mencionado, el blog Choledad Privada ha hecho notar que la narrativa del spot padece del síndrome Castañeda Lossio, al minusvalorar unas tareas antes que otras y olvidarse del tan mentado y necesario “derecho de piso”:
¿”No te ves filmando bautizos, no te ves pegando curitas, no te ves construyendo un closet“? Así como para ser un chef preparado se necesita conocer los avatares del día a día entre sartenes sucias, cebollas por picar y peladores de papa, la Universidad pretende obviar este hecho e invita al estudiante a basurear al equipo operativo y ejecutor de las filmaciones de una empresa audiovisual, u olvidar que todo buen diseñador industrial necesitará saber cómo armar un closet antes de pretender hacer una serie de 500 mil unidades de exportación. La arrogancia inaudita de la universidad que habla es sorprendente, nos hiere y nos asusta.
Se supone que en una universidad aprendemos a aprender y que todos tenemos conciencia que no la vida no la comienzas de gerente general. Sin embargo, frente a la necesidad laboral de ubicarse en un buen puesto, varias universidades - sobre todo aquellas que están bajo el régimen con fines de lucro - intentan minusvalorar los estudios generales, las etapas formativas y la teoría, para irse a la práctica de frente o, en este caso, a saltear etapas necesarias de crecimiento. Digamos, la pedagogía mentada por esta universidad incita a que sus egresados no tengan en cuenta que la vida es un proceso.
Pero el palo también le cae a la agencia publicitaria encargada de la campaña. Ya Toronja había protagonizado un soberano papelón con el afiche del festival de Cine de la PUCP, en el que había ido contra uno de sus rollos principales como empresa: la inclusión. Ahora lo vuelve a hacer, de modo más sutil, pero igualmente pernicioso y granjéandose nuevamente críticas desde una cholósfera particularmente sensible ante este tipo de problemática tan presente en el Perú de hoy.
Sin duda, los publicistas y las empresas - al igual que con las campañas sobre el género en los comerciales - van a tener que poner atención sobre las imágenes que vienen enfatizando sobre a quienes consideran como más o menos peruanos, ciudadanos o trabajadores. Como me dijo alguien hace poco: la cultura se construye todos los días, desde lo más cotidiano. Y la forma de combatir la exclusión también.
Como todos saben, ayer se hizo notar desde aquí que el Ministro de Educación no cumplío con el requisito del tercio superior en su paso por la PUCP. La denuncia ha merecido rebotes y también críticas, lo cual es bastante saludable en medio de lo monocorde que suele ser la información en el Perú. Y, quizás, como punto final sobre este tema, habría que mencionar que ello demuestra la ignorancia ministerial sobre lo que es el tercio y la diversidad en la exigencia de distintas universidades (cuestión que hasta Mercedes Cabanillas ha anotado).
Sin embargo, y como bien apunta Laura Arroyo Gárate, este pasaje de la vida de José Antonio Chang no debe hacernos perder lo que está en juego en realidad: la calidad de la educación en el Perú.
Ayer el gobierno tuvo que retroceder en su intento de imponer una norma inconstitucional e inconveniente. Así, en la mayor parte del país se tomará el 9 de marzo un examen único para obtener plazas de docentes nombrados y contratados. Si bien la solución no me satisface del todo - Lima, Callao y otras 4 regiones quedan fuera de esta prueba, debido a que ya aplicaron el criterio del tercio, lo que deja a las regiones de mayor número de alumnos en suspenso -, lo cierto es que esta medida puede ser un avance frente a lo que suponía un panorama gris en la educación peruana.
Mis reparos contra la norma del tercio superior los he explicado antes, pero valdría la pena resumirlos en cuatro puntos centrales: 1. Es una norma que se hace dentro de una disputa contra los maestros, a los que este gobierno ha tratado con la punta del zapato. 2. No soluciona los problemas de calidad de los institutos pedagógicos o de las facultades de educación, que es donde se encuentra el problema de la calidad de los nuevos docentes. 3. Posterga la adopción de reformas como la existencia de un sistema de acreditación independiente que pueda indicarnos que facultades de educación sirven y cuales no. 4. Está fuera del Proyecto Educativo Nacional, cuyos elaboradores, los miembros del Consejo Nacional de Educación, son ninguneados por el Ministro y, ahora, por el Presidente de la República.
Lo peor del caso es que estos cuatro puntos reflejan claramente lo que ha sido la gestión del actual Ministro de Educación. Si el Ministro conoce que es lo que tiene que hacer para mejorar la paupérrima calidad y ha adoptado el Proyecto Educativo Nacional como su hoja de ruta, pues lo que tiene que hacer es aplicar dicho Proyecto, no adoptar medidas que no se condicen con el mismo. Una tarea de este tipo, por cierto, implica establecer alianzas con los maestros, lo cual, por cierto, no ha sido precisamente la característica del dueño de la Universidad de San Martín de Porres.
Y sobre este último punto también cabe recordar la serie de favores y compromisos que este gobierno ha adquirido con la Universidad del Ministro. Cabe preguntarse, con justa razón, si es que la demora o ausencia en la toma de algunas medidas que mejoren la calidad de la educación superior están en relación directa con dicha incómoda posición de Chang, la cual representa, desde mi punto de vista, un severo conflicto de intereses.
En resumen, a Chang no debe condenársele por sus notas, lo cual, a fin de cuentas, es un detalle anecdótico en medio del panorama antes descrito. Al actual Ministro de Educación debe exigírsele la renuncia no por sus omisiones o mentiras respecto de sus calificaciones en la PUCP, sino por las severas deficiencias de gestión que hemos reseñado y que siguen haciendo que la educación peruana esté en un déficit realmente espeluznante.
Y si queremos que los beneficios del crecimiento lleguen a todos y, por supuesto, contar con mejores ciudadanos, es necesario seguir en la batalla por mejorar la educación en el Perú. En ese pleito ya estamos, en esa lucha seguiremos.
El señor Ministro de Educación, José Antonio Chang Escobedo, ha defendido a capa y espada la norma del tercio superior, por considerar que refleja un requisito necesario para la mejora de la enseñanza superior.
De hecho, varios alumnos se acuerdan de Chang y no precisamente por su buen rendimiento. De hecho, el Ministro podría comentarnos como fue su historial académico entre sus ciclos tercero y quinto de la carrera, en los que llevó tres veces los mismos cuatro cursos, lo que ocasionó su salida de la universidad.
Es cierto que la exigencia del tercio superior no hace a un buen profesional o a un buen maestro. Susana Villarán, en un buen post, ha señalado lo importante de la experiencia y de otros requisitos para ser un buen docente. El problema aquí con Chang no son sus notas, sino su doble moral. ¿Por qué exige un requisito que ni siquiera pudo cumplir en sus años como alumno?
Y ahora vea de nuevo a los maestros, señor Ministro. ¿No se da cuenta de lo improvisada de su propuesta? ¿Su terquedad le ha hecho olvidar su propio pasado y que la capacidad y el mérito son los que deben ir de la mano? Sí, todos queremos que la educación peruana mejore, pero no con medidas improvisadas, tercas y que ni siquiera su principal propulsor puede cumplir con la misma rajatabla con la que quiere imponerla al resto del país.
Pelearse con los maestros es productivo para las tribunas, en un país donde la profesión de docente no es la más valorada, ni por el Estado, ni por la ciudadanía. Pero no para una educación que anda en estado comatoso. Como lo ha dicho Constantino Carvallo, aqui tenemos al paciente muriendo y el director del hospital se pelea con los médicos.
Y quizás, lo mejor para todos, es que el director de ese hospital llamado Ministerio de Educación se vaya de una vez a su casa.
Dentro de poco más de 15 días comenzarán las clases en los colegios. Sin duda, todos queremos que este año escolar no se vea interrumpido por una huelga y que, en términos generales, los alumnos tengan una formación mejor de la que se ha tenido el año pasado. El problema de la calidad de la educación es algo que todos los peruanos debemos enfrentar, pero, para ello, se requieren dos cuestiones: conocimiento del tema y vocación de diálogo.
Pero parece que mis vecinos del Ministerio de Educación no lo comprenden así.
Sin embargo, desde que se ha anunciado este instrumento de política educativa - asumamos, por el momento, que Chang tiene alguna noción de la misma - los obstáculos y las críticas no han sido pocas.
Para comenzar y, tal como ha sido la tónica de esta gestión, el anuncio se ha producido en el marco de una disputa con los maestros. Como parece ser su estilo, Chang confunde a la díscola dirigencia del sindicato magisterial con todos los maestros. Creo que al Ministro le convendría conversar más con los docentes, para que conozca que ellos también están a favor de una política de mejora de la calidad educativa. Además, como en toda democracia que se precie de serlo, la forma de implementar las políticas se consulta, no se impone como si fuera una dictadura.
Yendo al tema de fondo, la idea del tercio superior no termina de convencer a nadie, salvo a los amigos del gobierno. Y es que parece que el Ministro se olvida que el tercio superior de la mediocridad en la que se debaten la mayor parte de los centros pedagógicos del país no supone una mejora en la calidad o que realmente se aplique el criterio del mérito.
Por ello es importante la implementación del SINEACE, el ente encargado de la acreditación educativa en el país, que esperamos se haga lo màs pronto posible y con el personal màs idòneo. Expertos con los que pude consultar esta semana me señalaron que el temor a la implementación del SINEACE está en que centros de educación superior bastante ligados a este gobierno no pasen la prueba. Y, como ya lo hemos visto antes, el Ministro prefiere su interés de bolsillo antes que el de la formación de niños y jóvenes en el país.
A estas dificultades técnicas se ha sumado la oposición de los Presidentes Regionales, quienes serán los encargados de implementar la controvertida medida. Para ellos, el hecho de que solo se permita el acceso a un grupo de personas a participar en el concurso para la contratación supone un tema de discriminación. Esta mañana escuché al Presidente del Poder Judicial señalar que el tema es algo más complejo, pues algunos requisitos podrían ser o no considerados como discriminatorios, según el cristal con el que se mire. Y es que será finalmente el PJ el que determine este tema, ya que se han interpuesto sendas demandas en contra del Decreto Supremo Nº 004-ED-2007.
Decíamos al inicio que, podríamos asumir que la medida estaba enmarcada en un intento de política educativa. Sin embargo, eliminemos dicha presunción. A estas alturas, queda más claro que seguimos ante medidas aisladas que no toman en cuenta lo señalado por el Proyecto Educativo Nacional, que elaborara el Consejo Nacional de Educación (CNE). Y es que, en el fondo, lo que se viene haciendo es establecer dos tipos de criterios para tener maestros en el Estado: unos para los contratados y otros para los profesores nombrados, a los que se les aplica la Ley de Carrera Magisterial que este gobierno tanto defendió. La existencia de estos regímenes diferenciados no fue contemplada por el PEN y, peor aún, supone, desde mi punto de vista, un caso de discriminación que bien podría ser declarado por el Poder Judicial, con lo que este pleito superior armado por Chang terminaría de la peor manera.
Y con este punto quisiera cerrar. Han sido justamente los expertos del CNE los más críticos con el Decreto Supremo 004, lo que confirma la importancia de un órgano estatal independiente de carácter consultivo que se encargue de supervisar las políticas de mediano y largo plazo en materia educativa y que llame la atención sobre medidas controvertidas o la no implementación del PEN. El periodo de los miembros del CNE acabará en marzo y, como bien ha anotado Augusto Alvarez Rodrich, se espera que el gobierno no termine nombrando a un grupo de borregos que solo le digan lo que en la esquina de Cavallini con Van de Velde quieren escuchar.
Se viene el año escolar, pero este Ministro está jalando en su gestión, antes de que la campana de entrada a clases vuelva a sonar.
En estas primeras semanas del año, aunque casi de manera imperceptible, el Ministerio de Educación ha anunciado una serie de iniciativas que, en teoría, podrían ayudar a la mejora de uno de los sectores en los que adolecemos de una pésima calidad en el servicio ofrecido a los ciudadanos.
Sin embargo, vale hacernos la pregunta sobre la solidez de estas medidas y, sobre todo, sobre si la forma en como se vienen presentando nos demuestra la existencia de un proyecto educativo de carácter mayor.
Creo que todos convenimos en la necesidad de elevar la calidad de la educación. A estas alturas, es claro que no nos hemos adecuado a los cambios producidos durante estos años, ya no solo en materia de ciencia y tecnología, sino también en la importancia de formar ciudadanos con plena conciencia de sus derechos y que sean capaces de potenciar sus mejores capacidades en todos los planos de su vida. Es cierto que es imperiosa la necesidad de mejorar los paupérrimos niveles de aprendizaje en lenguaje y matemática, demostrada por diversos estudios internacionales en los últimos años, pero perder de vista este horizonte hace que se deje de lado lo que significa un proyecto educativo integral.
Y es allí donde encuentro la primera falla de este gobierno. Al margen que se haya hecho el gesto de “adoptar” el Proyecto Educativo Nacional elaborado por el Consejo Nacional de Educación - con el que Chang parece haberse peleado -, pareciera que no se tiene un proyecto definido en la materia con el cual se pueda definir toda la política educativa. Si no se va más allá del gesto, pues el PEN quedará puesto en una linda biblioteca junto a otras iniciativas de reforma que fueron elaboradas por técnicos convocados por el Estado y que se encuentran allí, listas para ser ejecutadas, pero sin voluntad existente para ello.
Con la inexistencia de un Proyecto en la práctica - por cierto, el PEN propuso una serie de medidas de emergencia, que habrá que revisar si es que han sido adoptadas -, pues los anuncios realizados simplemente serán parches coyunturales que, en efecto, pueden conseguir algunos logros limitados pero que no brindan una salida integral. De hecho, incluso varias de estos instrumentos han merecido críticas bien sustentadas por parte de expertos en educación, que señalan sus límites y reiteran la carencia de una visión que las comprenda en un todo único y armónico.
Pero, además, estas medidas no pueden darse en enfrentamiento con los docentes. Desafortunadamente, el Ministro Chang ha (mal)entendido que su principal tarea al frente de su sector es pelearse con la dirigencia del sindicato de maestros - que también tiene su cuota de responsabilidad en la pésima calidad educativa -, lo que es aplaudido por los medios más cercanos al gobierno, pero que refleja la poca visión politica que se tiene para hacer cambios. En medio de sus ataques, Chang termina enfrentándose con quienes deberían ser principales agentes de cambio: los demás docentes que pertenecen al sindicato, quienes desconfían de él, con legítima razón, al ver que el Ministro llega a extremos tales como retar al SUTEP para que haga una huelga en enero.
Tener una mejor educación no es solo un deber del Estado, sino también un derecho humano que todos debieramos coadyudar a conseguir. Esta reflexión de Constantino Carvallo, con la que cierro este post, quizás nos de mayores perspectivas sobre ello:
“El grave problema es que el país no tiene viabilidad, no solo económica, sino humana, moral, sin una profunda reforma de la educación. Entendida en sentido integral, ligada a la construcción de la igualdad, la paz y la posibilidad de la felicidad”.
Pero parece que, a pocas cuadras de este Tercer Piso, José Antonio Chang mira su despacho y sus papeles sobre el escritorio, sin entender ni una sola letra de lo que acabo de citar. Al igual que la comprensión lectora en el país, su comprensión sobre la tarea educativa se encuentra en el último lugar.
Reflexiones sobre educación inspiradas por cuatro buenos artículos
Ciertamente la educación es uno de los temas que más me interesa y en el último año le he dedicado varios artículos. Considero que sin una buena educación el país carecerá de seres humanos que puedan desarrollar sus capacidades profesionales, manejar sus aspectos emocionales, ser buenos ciudadanos y personas con una ética medianamente consistente. Como verán, no restrinjo la educación a los aspectos estrictamente cognitivos.
Por ello, me alegra ver artículos buenos sobre la educación en el Perú, tema que tradicionalmente se trata cada vez que hay huelga del SUTEP o un anuncio del Ministro de Educación pero, para un pais como el nuestro, debería estar más en el candelero.
Para comenzar, León Tratemberg se ha referido al tema de las OLPC, que fueron lanzadas oficialmente la semana que pasó. Y creo que las preguntas que hace, fuera de los cuestionamientos sobre la participación de la Universidad del Ministro, son quizás las mejores que he escuchado al respecto y se refieren a si no existían otras opciones con relación a este tema y, fundamentalmente, a sí se tiene real conciencia de que estamos implementando un proyecto que se está haciendo con un prototipo y sin un plan pedagógico detrás. Preguntas que el entusiasta Chang podría explicarnos calmadamente. A Rosa María Palacios no se lo pudo explicar y hasta hoy seguimos esperando respuestas.
Desde la crítica textual, Rocío se pregunta porque nuestro actual gobernante - y yo añadiría al anterior - no ha aumentado el presupuesto del sector Educación hasta llegar al 6% del PBI, compromiso asumido en el Acuerdo Nacional. Y es que el tema presupuestal no se restringe solo a sueldos y salarios, sino también a la mejora en infraestructura, a como implementar los planes de educación rural y multilingüe, a como mejorar los currículos en sí y a como tener departamentos psicopedagógicos decentes. Todo lo que nuestro Plan Educativo Nacional dice, pero que nuestro gobierno y el resto de partidos no asumen como algo a aplicar.
Mientras tanto, leyendo a Roberto y sus cifras de la evaluación del Foro Económico Mundial - a las que Alan no puede acusar de ser hechas por marxistas - yo me pregunto: ¿habrán entendido en Palacio que el TLC tiene que ver con mucho más que comercio exterior y que no sabremos aprovechar varios de sus beneficios si es que no invertimos en la calidad de la misma?
Por cuestiones de trabajo, en las últimas semanas he podido conocer un poco más sobre la problemática de la universidad pública. Hay que decir, en defensa de los profesores, que hay muchos que están preocupados por la mejora de la calidad de la enseñanza, que están hartos de la mediocridad y que quisieran evaluaciones mucho más rigurosas que las que tienen ahora. Sin embargo, la misma se sigue imponiendo debido a que justamente las reglas de juego con las que juega la universidad pública - la actual Ley Universitaria - benefician a la mediocridad, dado que no exigen mejora en los títulos a los docentes, no estimulan la investigación en los centros de enseñanza superior, no garantizan el control sobre los fondos otorgados a las universidades. En fin, podría seguir enumerando, pero la homologación y el aumento de sueldos a los profesores - que es necesario - es simplemente una de las tantas aristas que el problema de la educación superior pública tiene.
Como vemos, el tema educativo es más complejo que romperle el brazo al SUTEP o repartir computadoras como si fueran libros de texto. Y quizás para cerrar la idea de todo esto y volviendo a mi reflexión inicial, me quedó con lo que Serrat decía en Esos Locos Bajitos:
Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción.
Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós.
Muchas veces me he preguntado a mi mismo porque no funcionan las políticas públicas en el Perú. Claro, la primera respuesta que inmediatamente se me puede venir a la mente es su inexistencia, pero otra buena explicación - y que comenzó a ser pertinente desde que ví el tema de minería y comunidades - es la desconfianza que suscita el Estado en un buen sector de la población, en particular, a quienes se dirigen los planes que supuestamente deberían beneficiarnos a todos.
Algo de ello es lo que viene pasando en el sector Educación. Vía el blog Menos Canas nos podemos enterar de lo que viene pasando con las capacitaciones de maestros: éstas se están realizando desde hace 5 meses y el Ministerio de Educación se comprometió a entregar una suma de 50 soles como estímulo a la capacitación y para, además, cubrir el costo de la pérdida de trabajos eventuales a las que nuestros docentes se dedican en muchas ocasiones por los exiguos sueldos que reciben.
Esta situación motivó que los profesores se quejaran y que muchos de ellos boicoteararan los exámenes de medición de la capacitación que se realizaron el fin de semana.
La situación es más complicada que el no pago de este estímulo y el posible peligro que corre la validez de los pocos exámenes que se rindieron el fin de semana. Ya en la discusión de la Ley de Carrera Magisterial , nos percatamos de los errores de enfoque que existen en la esquina de Cavallini y Van de Velde, en San Borja, donde queda la oficina de José Antonio Chang. En lugar de vender las bondades de la norma, el gobierno y sus aliados mediáticos tomaron esto como una guerra contra el SUTEP, pero terminaron satanizando a todos los maestros.
Y para complicar más el panorama, tenemos a un Ministro que, lejos de dar explicaciones, parece estar más concentrado en sus negocios informáticos y universitarios, lo que le resta credibilidad ante los docentes y, claro, los dirigentes del gremio que no quieren que nada cambie tienen allí la ganancia lista para azuzar a otro tipo de medidas.
Si se quiere mejorar las condiciones de calidad de los docentes, pues el primer paso a tomar es que los canales de comunicación funcionen y que se cumpla aquello que se promete. De lo contrario, tenemos dos problemas: la sospecha natural de los maestros, que desconfiarán de cualquier otra medida de este tipo, y el desorden en establecer una política esencial para el desarrollo del país. Pues cuando hablamos de educación no solo hablamos de mejorar capacidades intelectuales, sino de formar personas. Y esa facultad pedagógica parece estar fuera de las acciones y columnas presidenciales.
En el sector Educación, señaló que, aprovechando las circunstancias, se puede poner en marcha la construcción de una mejor y moderna educación, no sólo en el plano de la infraestructura, sino de la calidad de la educación.
Indicó, en ese sentido, que el programa de entrega de computadoras portátiles para cerca de 200 mil profesores –gracias a un subsidio y un crédito del Banco de la Nación- debe privilegiar a los maestros de la zona de desastre, incluida las provincias de Huancavelica.
Añadió que esta es una excelente oportunidad para que la entrega de computadoras escolares, desarrollado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), comience en las áreas del siniestro y “aprovechemos esta situación para darle al Perú una mejor calidad educativa”.
También –acotó- se puede orientar que las 600 aulas siniestradas por el sismo, formen parte del programa estatal para dotar a mil aulas con antenas, dvd y televisor para motivar la discusión de los alumnos sobre temas científicos e históricos por medio de la televisión educativa.
El jefe del Estado se reunió con el directorio del Fondo para la Reconstrucción Integral de las Zonas Afectadas por los Sismos del 15 de agosto del 2007 (Forsur), a quienes agradeció por aceptar el encargo.
Miremos el panorama completo. Con Favre, Chlimper y PPK en el directorio de FONSUR y OLPC en medio, ¿qué vendrá ahora?
Parece, más que reconstrucción de Ica, reconstrucción de negocios.
El sector se ha movido entre la falta de dirección política y poca articulación de políticas con algunas medidas acertadas en el fondo pero tuvieron problemas por la forma en que se llevaron a cabo.
Por un lado, se cumplió con una evaluación a los maestros que fue el resultado del voluntarismo del Presidente de la República y que no tuvo mayores precisiones en relación con los objetivos que quisieron plantearse con la misma. Fue, además, la primera confrontación con el SUTEP, con un claro triunfo político para el gobierno.
La Ley de Carrera Pública Magisterial fue una de las mejores acciones del gobierno en el fondo, pero fue una idea pésimamente vendida por el gobierno, en medio de insultos y amenazas de despidos. Ello provocó una huelga magisterial que acaba de resolverse en estos días.
El problema es que, si bien el gobierno ha aprobado el Proyecto Educativo Nacional como política de Estado, no ha logrado articular estas medidas con este documento.
Ha sido una gestión gris e intrascendente. Puede anotar como logros la ampliación del horario de los hospitales en Lima y Callao y, sobre todo, la vacunación contra la rubeola y el sarampión.
Sin embargo, dos aspectos revelan la poca preocupación del gobierno en este sector: el hecho de que el presupuesto siga siendo de los más escasos y el escándalo de la compra sobrevaluada de ambulancias.
TRABAJO
Quizás sea uno de los sectores donde más se haya avanzado. El Ministerio de Trabajo ha procurado cierto equilibrio entre las posiciones extremas de gremios sindicales y empresariales, no siempre posible. Claro, ello ha impedido que, como durante 5 años, siga sin aprobarse la Ley General del Trabajo.
Sin embargo, se sigue careciendo de una política de largo plazo para las condiciones laborales y el sector sigue contando con el presupuesto más exiguo de todos los Ministerios.
VIVIENDA
Se han continuado con los esfuerzos de la administración anterior a través de los programas Techo Propio y Mi Vivienda. Claro, también persisten los defectos, como el hecho de que no se tenga un proyecto similar para el sector D. Aunque no se sabe bien si por impacto mediático o realización plena, Agua Para Todos es mencionado como el programa más exitoso del gobierno.
Al igual que Salud, otro sector opaco y con pocos resultados que mostrar. Una Ministra de bajo perfil, con pocas ideas sobre el enfrentamiento de la lucha contra la pobreza y el manejo de los programas sociales. La agenda del Ministerio, sobre todo, estuvo vinculada al tema de la violencia familiar.