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Los responsables de las principales instituciones de nuestro país parecen no entender el verdadero sentido de lo que significa realmente vivir en democracia y fortalecer a cada una de las entidades que representan al Estado peruano, así como las libertades fundamentales.

PRIMER ACTO: CONTRA LA INSTITUCIONALIDAD ECONOMICA

El Presidente de la República hace rabieta en público por las protestas en Puno. Sabe que su popularidad ha caído y que necesita un golpe de imagen para poder remontar en las encuestas. Y claro, que mejor que culpar a los “burócratas insensibles” de Proinversión y Ositran de las “demoras” en la Carretera Interocéanica, proyecto que tenía tantos errores por corregir en su concepción - no así en su importancia - que ha llevado a varias correcciones y recomendaciones de ambas instituciones. O a los ministros que “no golpean la mesa”, como si de hacer gestos de cantina o de gerente amargo se tratara.

Resultado: El maltrato a un funcionario eficiente como René Cornejo, el incremento de las sospechas sobre el afan controlista sobre los organismos reguladores de servicios públicos (que deben estar igualmente apartados de los poderes políticos y económicos), la posibilidad de tener a un personaje cuestionado como Martín Sifuentes al frente de Proinversión y, claro, la nula discusión sobre el real tema de fondo: la adecuación del aparato estatal a una etapa de bonanza y de mayor eficiencia y transparencia en el gasto estatal.

Aunque la noticia no haya trascendido mucho en los diarios, Colombia acaba de obtener el tan ansiado Grado de Inversión, una calificación económica que le permite captar inversiones a un menor costo. Los pocos analistas económicos que han comentado el tema coinciden en que la fortaleza institucional colombiana le ha permitido llegar a este nivel antes que nosotros, a pesar de nuestra mejor posición macroeconómica. Petardeando a las instituciones encargadas de respaldar las reglas de juego económicas va a dejarnos, por ahora, bastante lejos de una meta trazada por el Gobierno en su discurso inaugural. Incongruentemente, el Gobierno prefiere arriesgar el crecimiento de inversiones por el crecimiento de su popularidad.

SEGUNDO ACTO: ¿ADIOS TC?

Pero una historia parecida parece querer repetirse con el Tribunal Constitucional. Luego del maltrato que sufrió esta institución con la amañada elección de 4 de sus miembros - que, por cierto, corre el riesgo de repetirse mañana - ahora no han faltado las propuestas para disolver, disolver esta institución o hacer una campaña en su contra con argumentos francamente manidos.

Por un lado, Mauricio Mulder, en una de sus ya conocidas intemperancias, señaló que el TC debía desaparecer, para que el control constitucional estuviera en manos de la Corte Suprema. Y uno de los nuevos felpudos cuasi-apristas, que responde al nombre de Alvaro Gutiérrez, ahora presenta un proyecto de ley para dejar de lado dicha institución.

Por el otro, Expreso y La Razón vienen haciendo la consigna de “batir el campo”. El primero, defendiendo a capa y espada las tesis de Antero Flores - Araoz para recortarle facultades al Tribunal, así como asumiendo la posición del Jurado Nacional de Elecciones, que no quiere ser controlado en sus resoluciones. El segundo, sigue insistiendo en la tesis de la emboscada a Javier Ríos Castillo y ahora pretende sacar del TC a Carlos Mesía y César Landa, con el pretexto de supuestas infracciones - no probadas - en sus respectivas designaciones.

Lo que parece ser cierto es que el Tribunal Constitucional se ha convertido en la piedra en el zapato de varios intereses. Políticos que no quieren ver desnudados sus errores, autoridades que se consideran intocables por cualquier poder del Estado, medios interesados en que dicha institución no exista, sea porque los magistrados les caen antipáticos o porque simplemente la institucionalidad les importa poco. Ello explica porque la elección de los magistrados se convirtió en un juego de las sillas musicales, en la que cada quien quería meter a quien se ajustara a sus intereses.

TERCER ACTO: REY, O LA SANTA INQUISICION DE LA OPINION

Toda persona que cree en la libertad de expresión debiera solidarizarse con el historiador y columnista de Perú.21 Nelson Manrique, quien acaba de ser sentenciado a pagarle 3 mil soles al Ministro de la Producción, Rafael Rey. Y ello por expresar su opinión con relación a las evidencias de falsificación de firmas encontradas contra Renovación Nacional, el partido del Ministro.

Lo curioso es que Rey dijo cosas peores de Alejandro Toledo cuando se investigó la falsificación de firmas de Perú Posible y que, cuando el ex Presidente quiso enjuiciarlo, buena parte de la prensa dijo que eso era un atentado a la libertad de expresión del entonces parlamentario. ¿Ahora dirán lo mismo?

Preguntita: Por cierto, ¿como va el proceso penal por la falsificación de firmas de Renovación Nacional?

Preguntita 2: De operar con el mismo rasero, ¿Rey no debió demandar a Caretas por decir cosas más fuertes que las dichas por Manrique?

CUARTO ACTO: LA LAVADA DE MANOS DEL INC

Luego del escándalo que ha supuesto la censura de la muestra de Piero Quijano, sugerida por el Ejército y acatada por el Instituto Nacional de Cultura, ahora el INC intenta lavarse las manos con una nota de prensa, en la que intenta negar la censura y, además, culpar a Armando Williams, ex director de la Casa Museo José Carlos Mariátegui, de “excederse en sus funciones”.

Lo cierto es que, según las versiones dadas en los programas Prensa Libre y La Ventana Indiscreta, fueron dos funcionarias del Instituto Nacional de Cultura las que dieron la orden de sacar las polémicas 3 caricaturas sobre militares, Machu Picchu y AGP. La señora Bákula ahora pretende lavarse las manos luego de un incidente que demuestra que algunas personas están dispuestas al “chichenó” cuando hay botas de por medio.

CODA (CASI COMICA): SOBONES A LA ORDEN

Y hablando de “chichenó”, Jaime Bayly mostró hasta que punto la prensa puede llegar a extremos de franela. Pues otra cosa no se puede decir luego de ver el backstage de la entrevista “en vivo” hecha por Enrique Castillo a Alan García.

Lo cierto es que Castillo, que pasaba por entrevistador agudo en CPN Radio y un regular moderador en Pulso, quedó convertido en poco menos que en el Abraham Levy de Alan, con sugerencias para levantar la imagen del Presidente en un “off the record” que ha terminado por dejar en “off side” a ambos personajes y, de paso, a Panamericana.

Un mejor comentario, en la columna de hoy de Fernando Vivas.

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A seis meses de gobierno, Alan García no encuentra la hoja de ruta

Ni cambio, ni responsable. Así encontramos a un Presidente cada vez más desaforado, cada día protagonista mayor de un escenario político que pretende convertir en un monólogo antes que en una obra coral y un coro que, a diferencia de los griegos, no le advierte de las posibles desgracias que le podrían pasar.

NO HAY CAMBIO

La enseña de García es no tocar para nada la economía. A los empresarios ni con el pétalo de una rosa, no importa que las condiciones en las que hacen su inversión en el Perú no dejen nada para el país y para su población.

Está bien que exista la estabilidad macroeconómica necesaria para un crecimiento económico saludable y que fue una ficción durante su primer gobierno. Pero, más allá del candado humano que supone Luis Carranza al mando del Ministerio de Economía, ¿qué ideas tiene el gobierno para una política económica que estimule la inversión en condiciones que ayuden a todos los peruanos? ¿Cómo hacer que el crecimiento llegue a todos, para dar igualdad de oportunidades? De ello, naranjas Huando y sin pepa.

Un ejemplo claro de la falta de rumbo gubernamental es lo que ha ocurrido con el TLC y la posición del gobierno y del Presidente de la República. En campaña, García decía que sería un error que el gobierno de Toledo firme un tratado que él se encargaría de revisar artículo por artículo. Claro, cuando llegó a Palacio no revisó nada - cosa que tampoco podía hacer, por cierto - y nombró un representante personal, Hernando de Soto, para que haga el lobby exterior y, al mismo tiempo, se ocupe de los mecanismos internos de compensación y aprovechamiento interno de las ventajas del TLC.

Esta jugada descolocaba a quienes debían encabezar las tratativas, es decir, al embajador en Estados Unidos Felipe Ortiz de Zevallos y a la Ministra de Comercio Exterior, Mercedes Araoz.

Sin embargo, poco a poco se hizo evidente que la capacidad de lobbing del economista de apellido de conquistador, bastante sobrevalorado en el medio, era restringida, a lo que se sumó la derrota republicana en la elección parlamentaria. Ante la evidencia del error, García ha tenido que hacer lo que desde el inicio debió hacer: colocar a quienes ocupaban los cargos que, durante el gobierno de Toledo, permitieron la negociación con los norteamericanos, es decir, el embajador en Washington y la titular del MINCETUR, quien, además fue la jefa del equipo asesor para la negociación del TLC.

Y aunque De Soto ha quedado relegado al “TLC hacia adentro”, no se entiende bien su papel, dado que existe un Plan Nacional de Competitividad - en cuya elaboración intervino de primera mano Mercedes Araoz - que, de aplicarse, debiera ser suficiente junto con medidas específicas y concretas para contrarrestar los perjuicios que causará el tratado en un sector de la población y aprovechar las ventajas que sin duda conlleva.

En resumen, el capricho presidencial supedita las opciones de reforma. Lo mismo pasa con la evaluación a los maestros, con las bravatas al Poder Judicial para que se reforme. Pero de planes concretos - muchos de ellos existentes, incluso desde el gobierno de transición - nadie habla en el gobierno.

NO HAY RESPONSABILIDAD

El debate sobre la pena de muerte y las recientes sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos nos han permitido confirmar la persistencia de un estilo presidencial dado a buscar el aplauso fácil, la maniobra distractiva y vacía de contenido y la carencia de escrúpulos para soliviantar a nuestra envilecida sociedad despertando las más bajas pasiones y pulsiones que afloran en este tipo de situaciones.

Ese mismo estilo, como bien lo ha señalado Lourdes Flores Nano, no es más que el infantilismo y el capricho llevado a la Presidencia y, que represalia a los empresarios que lo traicionaron, lo llevó a sus pretenciones de estatizar la Banca en 1987. Es decir, lo mismo que hizo de su primer gobierno algo difícil de olvidar y no precisamente por su buena gestión.

El encaprichado Presidente quiere matar gente. No pudo hacerlo por vía parlamentaria, en una derrota política que nadie quiere admitir en Alfonso Ugarte y ahora miente al decir que lo harà por referéndum, cuando la Constitución no permite una consulta popular para disminuir derechos fundamentales.

El Presidente y su cada vez más patética bancada parlamentaria hacen todo lo posible por desprestigiar al sistema interamericano de derechos humanos, confundiendo a la gente con cifras - cosa que saben bien hacer los que ponían la inflación más baja de lo que era - para dar el mensaje que estamos ante un organismo que no entiende al Perú y que pretende hacernos pagar el oro y el moro. No duda en calificar de terrorista a un campesino de 68 años sin ninguna relación con el senderismo y que fuera torturado por no entregar dos carneros a la tropa.

Lo que no dice García, por cálculo político y por inescrupulosidad, es que la pena de muerte es inviable. No dice que si tenemos que reparar a personas por decisiones del sistema interamericano es por errores - y horrores - cometidos por el Estado, atrocidades que nunca se debieron cometer y que no ayudaron en nada para la derrota de los grupos subversivos. Eso es lo que haría un estadista.

Sin embargo, antes que un Pelé que estaba al servicio de su equipo, García es como aquellos amarrabolas en las pichangas, aquellos que solo buscan su provecho personal, meter el gol, hacer la jugada para la tribuna, sin importar que los principios básicos que un Estado democrático tienen se vayan al tacho de la basura y que para “hacer sus goles” tenga que jugar con un equipo descalificado por mandar las reglas del juego al diablo, como lo es el fujimorismo.

Para esto no lo elegimos señor Presidente. No votamos por usted - sabiendo lo que era - para que fuera un vulgar Fujimori o un Humala redivivo. Hoy podrá tener el aplauso popular, que ensordece o hace acallar a los pocos que se ateven a decirle que no tiene rumbo ni ritmo. Hoy baila “La Vida es un Carnaval”, cuando el gobierno se viene asemejando a una farsa de mal gusto. Hoy disfruta su efímero poder, sin embargo, seremos nosotros los que, al dia siguiente que deje el poder, en julio de 2011 tendremos que lamentar que no gobernó para todos los peruanos, sino para su propio megalomaniaco ego.

Aun se está a tiempo de enmendar rumbos y hacer las cosas bien. Han transcurrido sólo 6 meses. Pero también se han perdido 6 meses. El tiempo se le agota, más adelante no podrá emprender los cambios requeridos y allí se quejará de no haberlos hecho antes. Acuérdese de su primer gobierno, no sea tan impulsivo ni protagonista. No se parezca al extraditable. Compórtese como el líder de un partido democrático y no como el capataz abusivo de una chacra de la que solo ve la cosecha inmediata y no su mantenimiento permanente.

Gobierne como estadista y no como Alan García.

MAS SOBRE EL TEMA:
Lourdes Flores Nano: El Perú no está para seguir caprichos de Alan García.
Augusto Alvarez Rodrich: Perdiendo ritmo y rumbo.
César Hildebrandt: Enamorado de la muerte.
Enrique Bernales: Solo Pilatos hizo consulta sobre pena de muerte.
Martín Tanaka: “Fujimori debe estar satisfecho”.
Federico Salazar: El fetichismo no es justicia.
Alberto Adrianzén: Caudillismo y Autoritarismo.
Iván García: Ruta Equivocada.
Miguel Santillana: ¿Le quitaron la sonaja?

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