Archivo de la Categoría “Día de la Fraternidad”

Hoy apareció en Perú.21 (página 8, para quienes pueden ver la edición impresa), un comunicado del Buró Nacional de Conjunciones, un órgano del Partido Aprista Peruano que fuera formado por el propio Haya de la Torre, como una suerte de selección de jóvenes que desempeñarían tareas dentro del APRA.

Claro, los que en los años sesenta y setenta son jóvenes, ahora manejan completamente Alfonso Ugarte. Conspicuos miembros del Buró Nacional de Conjunciones son Alan García Pérez y Luis Alva Castro, Presidente de la República y “Ministro del Interior”, respectivamente.

El punto 4 del Comunicado de hoy señala lo siguiente:

4. Fieles al legado libertario y democrático de nuestros ínclitos y mártires, ahora que el gobierno de nuestra patria es conducido por el compañero Alan García Pérez - miembro también del Buró Nacional de Conjunciones de Víctor Raúl - creemos imprescindible e inexcusable la necesidad de retornar y acentar nuestra presencia activa en las tareas partidarias y de ser voz alaentadora, crítica y fraterna de las acciones que al gobierno nacional competen y se cumplen, así como de remarcar orgánicamente las que se estuvieran retrasando o desviando en estos nada fáciles tiempos de concertación.

Pues bien, el comunicado no tendría nada de extraordinario si es que no aparecieran - “con su conocimiento”, como se señala en el documento de marras - el nombre de César Vega Vega, Presidente de la Corte Superior de Lima y de José Luis Pérez Sánchez Cerro, Embajador del Perú en España.

Tradicionalmente, este tipo de funcionarios no deben realizar actividades partidarias, con lo que ciertas sospechas fundadas sobre copamiento se pueden incrementar debido a este tipo de pronunciamientos. Mucho ojo con esto.

El caso de Vega Vega es aún mas grave, hace algunos meses se señaló esto en La República:

Vega subrayó que nunca ha tenido cargo político ni inscripción en partido político alguno. El Consorcio Justicia Viva y el ex congresista Heriberto Benítez vincularon a Vega con el APRA, porque en el pasado alquiló un ambiente de su casa a un personero legal de dicho partido.

Además, enfatizó que si bien los magistrados como ciudadanos pueden tener una simpatía con algún partido político, la ley orgánica del Poder Judicial les prohíbe realizar actos partidarios por alguna agrupación. También, negó haber favorecido a los hermanos Moisés y Álex Wolfenson.

Asi que, como vemos, la Marsellesa parece cantarse no solo en Alfonso Ugarte. Palmas apristas, magistrados y diplomáticos.

Y Feliz Día de la Fraternidad.

ACTUALIZACION (23.02.2008 - 11:45 AM)

Perú.21 informa lo siguiente:

La Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) evaluará, la próxima semana, si corresponde o no iniciar una investigación preliminar al actual presidente de la Corte de Lima, César Vega Vega, debido a que suscribió un documento político del Partido Aprista Peruano (PAP) que apareció ayer en los medios de comunicación.

“En su calidad de magistrado, Vega no podría, en privado o en público, dirigir, asumir o apoyar una posición política partidaria y, de haberlo hecho, se expone a una investigación, ya que su actitud dañaría la independencia con la que debe actuar la magistratura en el país”, señaló una fuente de Control Interno del Poder Judicial.

De hecho, tal como lo consulté con dos abogados en estas horas, la prohibición es bastante estricta. La propia Constitución señala lo siguiente:

Artículo 153º: Los jueces y fiscales están prohibidos de participar en política, de sindicarse y de declararse en huelga.

¿Qué significa esto? Que si bien los jueces y fiscales estarían en su legítimo derecho de estar inscritos en un partido, no podrían hacer actividad partidaria mientras sean magistrados, para no afectar la independencia de su actuación.

Por tanto, el ex socio de Alan García se está jugando algo más que su independencia: su propio puesto.

OTROS FRATERNOS SALUDOS:
Laura Arroyo Gárate: Alan el Fraterno
Cuaderno de Borrador: Apuntes fraternales en el día de la Alianza Popular

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El día más importante del calendario aprista encuentra al partido de gobierno en una semana bastante difícil y complicada, tanto en términos del régimen como de la arena intrapartidaria.

El paro agrario y su saldo de víctimas, así como dejar de lado la norma del tercio superior, han supuesto dos golpes bastante duros para el APRA, que no ha sabido manejar con inteligencia y diálogo anticipado las consecuencias de actos de gobierno cuyas implicancias eran bastante serias.

De otro lado, la situación para dos congresistas apristas - de La Libertad, para enredar más el panorama - ha sido harto complicada. Tula Benites está prácticamente fuera del Congreso, luego que se aprobara la acusación constitucional en su contra. Con ello, viene terminando uno de los más tristes espectáculos de encubrimiento y contratación irregular en el Estado del que hayamos tenido noticia.

Y comienza otro escándalo. El parlamentario trujillano Elías Rodríguez Zavaleta ha sido vinculado con los Sánchez Paredes, con lo que vuelven a aparecer los fantasmas sobre la relación APRA - narcotráfico que parece convertirse en un triste clásico de la política peruana. Y, claro, con reproches de parte de Rodríguez a Alva Castro que nos recuerdan que la fraternidad aprista a veces hace ver a Caín y Abel como ejemplo del amor fraternal.

Todo ello nos revela una crisis seria en el partido de la estrella, evidenciada en tres elementos. La carencia de una capacidad para la intermediación política frente a los actores sociales y políticos del interior del país - con los límites y peligros que anota Carlos Meléndez -, la ausencia de cuadros capaces de administrar adecuadamente el Estado y la presencia de relaciones peligrosas con la actividad delictiva que pone más en riesgo la seguridad del país. Si bien varios de estos elementos pueden achacarse a las demás agrupaciones políticas de nuestro medio, se colocan de modo más grave cuando tenemos en la vitrina al partido más longevo del país y que actualmente detenta una cuota de poder.

A mi modo de ver, estos síntomas de crisis son señales de algo peor: la esquizofrenia de identidad a la que ha llevado Alan García al APRA y que se puede resumir en la siguiente frase: ¿Podemos seguir llamándonos partido socialdemócrata con las recetas del perro del hortelano?

Ello se acentúa más cuando en Alfonso Ugarte, para todo efecto práctico, la palabra de Alan es la Constitución o voz divina. Una dependencia peor que la que tenía la selección argentina con Maradona en los ochenta.

Por todo esto, vale la pena preguntarse, ¿qué va a celebrar el APRA?

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Los Sánchez Paredes celebran el Día de la Fraternidad
El Jorobado de Notre Dame: El APRA y los conflictos sociales

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Una idea que me ha dado vuelas durante la semana, mientras veía que se acercaba el Día de la Fraternidad, la epifanía aprista por excelencia, era la siguiente: ¿cuál era el legado de Víctor Raúl Haya de la Torre y cuál sería el futuro del APRA?

Creo que la pregunta no tiene una fácil resolución. Y ello se debe a que la ideología y la práctica aprista ha cambiado varias veces de dirección.

Según lo contado por Pedro Planas en su libro “El Joven Haya. Mito y Realidad de Haya de la Torre“, en sus años aurorales, durante la década de 1920, el líder histórico del APRA recoge las influencias que formarían luego la extraña mezcla que resultaría siendo el aprismo: la escuela de José Vasconcelos que recupera lo latinoamericano como una identidad aparte, casi una nueva raza; el marxismo, el cual abrazó durante su etapa en Londres (e incluso constan documentos en los que se define como marxista) y, posteriormente, ya planteada la discusión con Moscú, plantea un intento de adaptación del marxismo a la realidad latinoamericana, que culminará en los años treinta con la famosa teoría del espacio – tiempo histórico, que plantea que la acción política deberá encaminarse de acuerdo a lo que dicte cada momento y contexto de la historia.

De otro lado, el APRA, que se concibió como un movimiento que se proponía ser una agrupación latinoamericana – de hecho, se fundaron partidos apristas en América Central y otros países de la región -, terminó encerrándose en el país y solo teniendo influencia en el Perú. ¿Táctica? ¿Reconocimiento de las limitaciones? ¿Concentración en el futuro del país? Es una pregunta que los historiadores del APRA aun no logran aclarar, pero que forma parte de aquellos vaivenes tradicionales en el partido más antiguo del país.

La ductibilidad del APRA hizo que luego de la Segunda Guerra Mundial, Haya morigerara sus posiciones. Ya no se hablaba de “acción contra el imperialismo yanqui”, sino de “interamericanismo sin imperio”. La democracia recién comienza a ser parte de su lenguaje en los años 50, luego que durante sus primeros años de historia – en parte por la persecusión, en parte por el cariz revolucionario de la época primigenia – el APRA funcionara a la vez como ideología, maquinaria electoral y aparato insurreccional.

Pero para todos, partidarios y detractores, quedó claro que durante el periodo 1956 – 1968 se fue demasiado lejos en la flexibilidad. Las banderas de justicia social quedaron de lado, para pasar a convivir y actuar con el conservadurismo de la época, los partidos que representaban a un Estado Oligárquico que daba sus últimas aleteadas. Para muchos apristas esto fue too much y muchos abandonaron sus filas. Carlos Malpica y Alfonso Barrantes hacia las filas del socialismo, Luis de la Puente Uceda hacia las armas.

El Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas descolocó al APRA. Era la aplicación del llamado Programa Mínimo de 1931, claro, bajo parámetros militares. A Haya no le quedó otra que reclamar la paternidad de las reformas, pero exigiendo que las mismas debían hacerse en democracia. Pero, además, Haya volvió a reeditar El Antiimperialismo y el APRA, el libro más orgánico que escribió, como constancia de que su pensamiento retornaba a la época auroral. Para analistas como Carlos Reyna, esta fue la reacción frente a los excesos de viraje conservador de aquellos años.

La muerte de Haya dejó al partido disputándose cuál sería su destino ideológico. Sin embargo, la salida de Andrés Townsend y el escándalo de narcotráfico de Carlos Lanberg que involucró a parte de la cúpula aprista dejó la puerta abierta para que Alan García Pérez se hiciera del control del partido.

De ello ya han pasado 25 años y dos éxitos electorales. Pero también un rápido proceso de descomposición en el APRA. Las pugnas ideológicas – más allá de cierto aggiornamiento hacia la socialdemocracia durante la campaña de 1985 – estuvieron ausentes y el APRA no tiene un rumbo a partir del cual poder construir un partido que no dependa del líder carismático. Los acompañantes de García no tienen el mismo peso intelectual y político que tuvieron para Haya de la Torre personajes como Manuel Seoane, Luis Alberto Sánchez o Armando Villanueva y ni siquiera pueden hacer críticas al líder. A ello se suma una estructura partidaria que no responde ya a la realidad del país.

Así las cosas, el futuro del APRA post – García tiene puesto un gran signo de interrogación. Pero esa pregunta no puede quedar abierta durante mucho tiempo. Culminado el gobierno de Alan en el 2011 (ojalá que antes), el Partido Aprista deberá decidir su futuro, si es que desea llegar a la centuria y ese futuro deberá pasar por contar con ideas claras de lo que debe ser el Partido, en cuanto a estructura, ideología y programa, así como no depender más de líderes carismáticos que subordinen a este grupo a ser un mero furgón de cola electoral, o una maquinaria cuyo único propósito es llegar al poder sin tener ideas sobre qué hacer con los problemas que tiene el Perú.

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La Secretaría de Prensa de Palacio de Gobierno envíó esto en la noche de ayer:

NOTA DE PRENSA N° 389. PRESIDENTE ALAN GARCÍA PARTICIPARÁ EN EL MITIN DE LA FRATERNIDAD PERO NO HARÁ USO DE LA PALABRA

En su condición de militante del Partido Aprista, el Presidente de la República, Alan García, participará en el Mitin de la Fraternidad programado para el viernes 23, pero no hará uso de la palabra limitándose a escuchar las intervenciones de los dirigentes y la Secretaría General del Partido.

De esta manera, el Dr. Alan García entiende claramente cumplir con sus obligaciones de Jefe de Estado que personifica a la Nación y de miembro de un partido político.

Lima, 21 de febrero de 2007

En nuestra opinión, una saludable decisión.

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