Archivo de la Categoría “democracia”



Cuando los dictadores caen en desgracia (o en agonía)

“Creo que todos buscamos lo mismo
no sabemos muy bien que es ni donde esta
oímos hablar de la hermana mas hermosa
que se busca y no se puede encontrar
La conocen los que la perdieron
los que la vieron de cerca, irse muy lejos
y los que la volvieron a encontrar
la conocen los presos.
La libertad”.
(La Libertad, Andrés Calamaro)

Tengo una alergia a las dictaduras. No soporto a ningún autócrata que se proclame como el dueño de su país y de sus habitantes bajo el malsano pretexto de que “están haciendo lo mejor para su país”.

Razones de principio me animan a combatir desde mi pequeño puesto a los autócratas. Creo en la libertad como uno de los valores fundamentales de la persona, creo que el respeto a los derechos humanos se da en paquete y no sólo privilegiando el aspecto económico. En términos prácticos, las dictaduras ahondan más las diferencias entre los diversos sectores de la sociedad - ya que privilegian a unos sobre otros - vulneran los derechos de las personas, convierten a los ciudadanos en una suerte de minusválidos que canjean comida por libertad (y, aún más, los hacen creer que cubrir las necesidades básicas es lo que único que debe hacer el Estado) y, por lo general, estos gobiernos acaban en medio de la corrupción generalizada, o con sus principales líderes con jugosas cuentas bancarias.

Desde hace meses, Fidel Castro procura ocultar lo que es un hecho evidente: su permanencia en el poder y en este mundo tiene las horas contadas. Castro es, digámoslo claro, un dictador y como tal me merece el mayor de los repudios.

Es un hombre que ha sojuzgado a su país en nombre de un supuesto ideal mejor, alguien que ha hecho del igualitarismo hacia abajo su bandera, alguien que ha dividido a Cuba en dos países: los que viven en la isla y los que moran en Miami. Castro ha mandado fusilar o encarcelar opositores, sólo permite un partido político y no hay prensa independiente que lo pueda criticar. Si bien los médicos cubanos son de los más capacitados de la región, son de los peores pagados y ese sistema de salud depende en mucho de las donaciones que turistas y gente que se va a curar allá tenga. Una educación - por más analfabetismo cero que tenga - nunca podrá ser eficiente si no ayuda a formar un pensamiento crítico, cosa que el dictador cubano y su supuesta revolución nunca han valorado.

Nunca he llegado a entender a quienes - por pose o por compromiso serio - se ponen politos del Ché, hablan de la revolución cubana como si fuera la panacea o siguen proclamando su solidaridad con Cuba. Nunca he acabado de entender como dos juglares que en sus canciones le cantan a la libertad - como Silvio y Pablo - devinieron en dos asalariados de alguien que le quita la libertad a su pueblo. Nunca terminaré de entender como una persona meridianamente sensata como Javier Diez Canseco nunca ha condenado a Cuba.

Desde ayer agoniza Augusto Pinochet Ugarte. No me dará pena alguna que se vaya de este mundo, por todo el daño que hizo a su país.

Pinochet fue uno de los dictadores de peor calaña de América Latina. Tuvo una política de estado de muertes, desapariciones y torturas. Las cifras oficiales hablan de 3,000 muertos y desaparecidos. Las no oficiales hablan de por lo menos 10,000. Más de 30,000 personas fueron torturadas. Como casi todas las víctimas, a diferencia del Peru, pertencen a la clase media, los planes de reparaciones y de memoria histórica han sido relativamente rápidos. Por estos hechos, Pinochet tiene más de 300 procesos judiciales y 14 desafueros.

Por si fuera poco, Pinochet y su familia tienen mucho que explicar en materia de corrupción, como las famosas cuentas en el Banco Riggs, o los negocios de la familia Pinochet en el terreno inmobiliario, o los pasaportes falsos que tenía la familia para operar sus cuentas en el extranjero. Estos hechos le valieron el desprestigio incluso entre sus otrora partidarios de la derecha.

Muchos dicen que Pinochet “arregló” Chile y que el despegue económico de esta nación se dio gracias a las políticas de los “Chicago Boys” chilenos. Pues bien, los cuadros presentados hace un tiempo por el economista y blogger Silvio Rendón (y que pueden ver en el enlace a su articulo “Triángulo equivocado”) demuestran que el PBI per cápita recién comenzó a elevarse sostenidamente a partir de 1990, es decir, cuando el país vuelve a la democracia. En otras palabras, el llamado “milagro económico” chileno no se produjo gracias a Pinochet, sino a las políticas de la Concertación que combinaron crecimiento económico sostenido y políticas sociales perdurables en el tiempo.

(Y para quien le quede alguna duda, revisen estas cifras del Banco Mundial, entidad a la que creo que nadie puede acusar de marxista).

Además, es a Pinochet a quien se debe una de las mayores desigualdades en América Latina. Su proyecto de municipalizar la educación (ojo, Alan) fue el que generó la desigualdad educativa en Chile y que este año desencadenó la famosa “revuelta de los pingüinos” (escolares chilenos).

¿Es un modelo a seguir este autócrata, asesino y ladrón? No, pero hay algunos, como el montesinista Uri Ben Schumel que le dedican un editorial apologético. O los seudo liberales que aplauden cada vez que el mercado se liberaliza, pero que callan cada vez que una democracia se canibaliza o se trae abajo (¿De Althaus o Mariátegui escuché por alli?). Los mismos que reclamaban un Pinochet en el Perú son aquellos que aplaudieron a Chinochet, quienes nunca le importaron muertos y desaparecidos, quienes decían que “la democracia se daría por añadidura” luego de los beneficios económicos.

Finalmente, ayer reeligieron a Hugo Chávez en Venezuela. Desconozco si la elección fue finalmente limpia, pero lo que es cierto es que, elecciones al margen, Chávez se comporta como el dueño de Venezuela, como el patrón de una gran propiedad petrolera que malgasta el dinero, hace populismo y, mientras le vende petróleo barato a Estados Unidos, califica a su presidente de “borracho” para abajo.

Chávez no brinda ningún modelo de desarrollo alternativo. Cosa que parecen no haber entendido críticos de la globalización o globalífóbicos como Ignacio Ramonet, Guillermo Giacosa o mucha de la gente del Foro Social Mundial. Chávez lo que hace es asistencialismo puro y duro, comprar la libertad de la gente a cambio de un plato de lentejas. Mientras Chávez hace lo mismo que Fujimori hizo en los noventa, algunos de los izquierdistas que marcharon contra el Chino se callan la boca frente a las tropelías chavistas o, peor aún, organizan verbenas o actividades para apoyar a la llamada “revolución bolivariana” (a la cual, habría que calificar más como “robolución”, no por expropiaciones, sino por la corrupción que ya empieza a asomar en la empresa petrolera estatal).

Finalmente, todas las dictaduras, como dice la canción de Lavoe, tienen su final. Así que en un futuro - esperemos que cercano - Venezuela se librará del sátrapa petrolero que hoy la gobierna. Lamentablemente, cuando lo haga, habrá dejado a su país más pobre de lo que lo encontró y más dividido de cuando se puso la banda presidencial.

Las dictaduras son un mal, sean de izquierda o de derecha. Y a ese mal se tiene que poner una gran vacuna: hacer que nuestras democracias realmente funcionen. Esa es la tarea de los latinoamericanos durante estos años.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El Otoño de los Patriarcas.
Ramiro Escobar: Nunca necesitamos un Pinochet.
Nelson Manrique: El fantasma de Pinochet.
Gran Combo Club: Tríangulo Equivocado.
Utero de Marita: Dos buenos artículos sobre dos dictadores moribundos.
Blog de Martín Tanaka: Patricio Navia sobre Pinochet y Castro.
Archivo del Tercer Piso: Good Bye Castro, ¿Good bye revolución?

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Como todos los años, la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) convocada por el Instituto Peruano de Administración de Empresas (IPAE) atrae la atención de la prensa y del público especializado en temas políticos y empresariales.

Los más mordaces críticos de este tipo de conferencias aluden a su poca importancia y trascendencia real para el futuro del país, más aun si los empresarios peruanos han sido dados a aplaudir al gobierno de turno por cuanta política favorable los beneficiara, independientemente si el resto del país reventaba o si se trataba de democracias o dictaduras. Recordemos sino los aplausos a AGP en 1985, los vivas a Velasco cuando la llamada Revolución Peruana rendía frutos para los industriales que hicieron plata en ese lapso de tiempo o la convivencia con el fujimorismo durante los 90.

Hoy, la CADE toca un tema que en gremios y circulos empresariales se habla poco. La inclusión social como único camino para que el modelo económico no termine descalabrándose y para generar un bienestar para todos.

Pero, más allá de la complaciente encuesta hecha por el Grupo de Opinión Pública de la Universidad de Lima, donde los empresarios responden a las preguntas de siempre con la misma complaciencia y auto-mirada de ombligo de todos los años, cabría hacerles algunas preguntitas, una suerte de test de inclusión social. Aquí van las preguntitas para los chicos que, al margen de la elección del Miss CADE 2006, deberían tomar más su atención:

1. Nombre a 5 presidentes regionales que no sean Yehude Simon, Alex Kouri o Juan Manuel Guillen.
2. ¿Conoce cuáles son los distritos con menor índice de desarrollo humano?
3. ¿Ha oido hablar del índice de desarrollo humano?
4. Junto a sus libros de Tom Peters y Peter Drucker, ¿aparece alguno de Amartya Sen? ¿Lo ha leido?
5. ¿Sabe quien preside el Comite de PYMES de la CONFIEP o de la SNI?
6. ¿Por qué los Añaños, Renzo Costa o los empresarios de Lima Norte no son invitados a la CADE?
7. ¿Sigue pensando que un autócrata como Fujimori es la mejor alternativa para el país?
8. ¿La política no tiene que ver con la economía?
9. ¿Ha leido por lo menos las conclusiones del Informe Final de la CVR? ¿Las ha reflexionado?
10. ¿Permite que sus empleadas se bañen en la playa donde tiene su casa de playa?
11. ¿Ha viajado alguna vez a Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Ucayali, Cajamarca o Junín (los departamentos más pobres del Perú)?
12. ¿A qué le sabe el medio ambiente: a rojos reclamones, a algo que debe preservar o a la marcha del orgullo gay?
13. ¿Qué futuro le ve a las empresas familiares?
14. ¿Por qué hablar de inclusión ahora y no cuando tuvimos Velasco, una izquierda fuerte o un conflicto interno?
15. ¿Sigue pensando que el problema de la educación es que no es privada?
16. ¿Cómo trata a los trabajadores de su empresa? ¿Cuántos despidos arbitrarios ha hecho durante el último año? ¿Cuántos procesos laborales tiene su empresa?
17. ¿Sabe qué es Responsabilidad Social Empresarial? ¿La practica en su empresa?
18. ¿Las ONG’s solo son un grupo de rojos resentidos en contra de la inversión privada? ¿Sabía que el Instituto Libertad y Democracia de Hernando de Soto es una ONG?
19. ¿Sigue pensando que el “ruido político” es sinónimo de protesta social?
20. ¿Que considera como “estabilidad jurídica”: qué tengamos un Poder Judicial confiable o que aquello que lo beneficia no se cambie?
21. ¿Sus hijos conocen algo más que el Jockey Plaza, Eischa, Larco Mar o el Aeropuerto, las Casuarinas o La Molina?
22. ¿Cree que seguridad ciudadana es sólo meter bala o encerrar ladrones en la cárcel?
23 y final: ¿Conoce el nombre y apellido de su empleada del hogar?

Como para que la piensen, entre whisky y conferencias.

MAS SOBRE EL TEMA:
Mirko Lauer: Como monos en costurero.
Cecilia Blume: Un Perú para todos.
Utero de Marita.com: CADE de risa (Sobre la CADE del año pasado).

(Logo: Toronja)

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Esta por culminar el año - marcado por procesos electorales - y la pregunta que me suscita el final de esta temporada es la que aparece en el título.

Varios signos aparecidos durante este año nos alertan que algo no funciona bien en la política peruana y, en particular, con los partidos políticos:
- Un outsider autoritario como Ollanta Humala estuvo a punto de ganar las elecciones presidenciales.
- Un movimiento autoritario y sin estructura, como el fujimorismo, obtuvo 13 congresistas. Sin embargo, no logra ninguna victoria importante en las elecciones regionales y municipales.
- Unión por el Perú, con candidatos de alquiler, le va relativamente bien en ambos procesos electorales.
- Unidad Nacional tiene poco de Unidad y de Nacional. Se fue desgajando durante el año y hoy gana sólo en Lima y por el arrastre personal de Luis Castañeda Lossio.
- Acción Popular agoniza luego de la muerte de sus dos grandes líderes.
- Somos Perú es arrasado en medio del desgaste de alcaldes eternos y acusaciones de corrupción.
- Ninguna de las izquierdas - ni la radical, ni la más moderna - logran articular movimientos nacionales con arrastre popular. Curiosamente, gente salida de sus filas logra éxitos locales y regionales.
- Más que movimientos regionales, como apunta Martín Tanaka, tenemos caudillos regionales con arrastre: Juan Manuel Guillén, Iván Vásquez, Alex Kouri, Vladimiro Huaroc, Federico Salas, Yehude Simón e incluso el aprista José Murgía.
- En varios lugares, las elecciones han acabado a balazos, con toma de actas y destrucción de municipios. Los casos de Puente Piedra y Campanilla han sido los más comentados por la prensa.
- El Presidente de la República da un patético discurso en el que hace gala de su caudillismo y mesianismo diciendo que, “si fuera necesario”, él mismo postularía a la Alcaldía de Trujillo para recuperar el otrora sólido norte que ahora al APRA le parece mas una malagua.

No estamos hablando de hechos que nunca se hayan repetido en la historia del Perú. Los balazos y anforazos fueron nota común de las elecciones del siglo XIX (los famosos tiempos del pisco y la butifarra), e incluso conformó un capítulo entero de “Conversación en la Catedral”, cuando se narra la historia de la toma de anforas durante el Ochenio de Odría.

Y lo de los partidos fue una debilidad histórica del Perú de toda la vida. Nuestro primer partido fue la Fuerza Armada, que gobernó ininterrumpidamente hasta 1872, cuando Manuel Pardo ganó las elecciones y fue el primer intento de construir una organización política. Lástima que la Guerra del Pacífico y los aprestos excluyentes de la República Aristocrática terminaran por acabar con un intento de articular una red de representación de diversos sectores sociales.

Lo que tuvimos en el siglo XX fueron caudillos civiles, que si bien respetan las elecciones y la división de poderes, lo que implantaron fue una democracia caudillista, donde gobernar se convirtió en sinónimo de mandar, la famosa apelación al pueblo “directamente y in intermediarios”. En suma, fueron incapaces de organizar partidos que sobrevivieran al caudillo. Ejemplos nos sobran: Guillermo Billingurst, Nicolás de Piérola e incluso se podría ubicar aquí a Luis Bedoya Reyes y Fernando Belaúnde Terry.

Incluso en el partido más organizado, el APRA, el caudillismo ha sido la nota común. Si bien ha sido la única organización capaz de formar cuadros, disciplina y cierta prolongación temporal, sucumbió a la democracia de caudillos y a la falta de renovación. Haya primero y hoy Alan García son la fiel expresión de ello.

La izquierda se unió en los 80’s bajo el liderazgo de Alfonso Barrantes y tuvo en consideración las demandas populares, lo que permitió tener éxitos electorales y una presencia importante. Sin embargo, el cuestionamiento al liderazgo de Barrantes, la esquizofrenia que padeció entre su sector radical y su sector moderado y las muertes que Sendero le causó la liquidaron.

A ello debe sumarse que la entraña autoritaria hizo más difícil la creación de partidos, su subsistencia o su conformación como organizaciones que conecten con las demandas de la población. Todos los dictadores del siglo XX (Leguía, Sanchez Cerro, Benavides, Odría, Velasco, Fujimori) articularon un discurso fuerte en contra de los partidos, los persiguieron y preponderaron la importancia del cemento antes que las ideas y los planes de largo plazo. A la usanza de Luis XIV, señalaron que el Estado eran ellos.

Mientras tanto y, sobre todo, en el interior del país, Sendero Luminoso liquidó a toda una generación de dirigentes comunales, alcaldes y autoridades. Dejó sin liderazgos locales a los partidos y dejó al país al amparo de propuestas autoritarias.

Todo ello nos suscita varias interrogantes.

La primera: ¿cómo hacer que los partidos se identifiquen con las demandas de la población? Hasta ahora siguen percibiendo que la demagogia y los fuegos artificiales son los medios para hacerlo, pero los resultados electorales les responden en la cara que la población no les cree.

Una segunda interrogante, ¿hay algún potencial o material humano para construir un sistema de partidos que medianamente funcione en el Perú? Porque una cosa quedó clara en esta elección respecto al supuesto “único partido que tenemos en el Perú”: el caudillismo manda. Caído el caudillo o no interviene en la elección y la cosa se desbarranca electoralmente.

Una tercera cuestión, que quizás suena más a pregunta retórica: ¿por qué quienes estamos interesados en política no entramos o fundamos un partido? ¿Será que nuestro compromiso sólo queda en la crítica o en mecanismos de expresión ciudadana? ¿Por qué a muchos nos seduce más la idea de trabajar en organizaciones de la sociedad civil - no sólo ong’s -, en hacer blogs como estos o en hacer periodismo antes que en construir mejores ofertas para adecentar la política en el Perú?

Una cuarta pregunta, ¿no es tiempo de modificar nuestros cronogramas electorales para que no tengamos movimientos aluvionales que se junten solo para los momentos electorales? (Por ejemplo, cerrando la inscripción de partidos un año antes de la elección) ¿No es necesario dar mayores recursos y apoyo al JNE y a la ONPE para que verifiquen si es que realmente los grupos que solicitan inscripción cumplen con los requisitos señalados por la Ley de Partidos Políticos? ¿No es hora de colocar sanciones a quienes incumplan las disposiciones de la Ley de Partidos?

Un quinta: ¿No es hora que nos dejen de vender gato por liebre? Que los socialdemócratas no se pinten como izquierdistas, que los radicales se asuman como tales, que los conservadores apristas no se las den de socialdemócratas, que los conservadores no se maquillen como liberales y que los liberales lo sean también en lo político.

Finalmente: ¿Del Castillo, Mulder, Tapia, Flores, Castañeda, Villarán, Diez Canseco, Borea, Estrada, no se habrán dado cuenta que es necesario solidificar instituciones y que es necesario tener comites locales y provinciales más sólidos, practicar la democracia interna y ensuciarse los zapatos para conocer las necesidades de la gente? Y no solo me refiero a las necesidades imperiosas de los pobres, sino también de la venida a menos clase media, e incluso de los sectores más privilegiados.

No tengo una respuesta a todo esto. Mas que todo es la reflexión final que me dejan las 2 elecciones de este año. Lo peor de todo es que cada vez más me suena más a interrogantes sin responder.

MAS SOBRE EL TEMA:
Martín Tanaka: Impresiones sobre los resultados del domingo.
Entrevista a Augusto Alvarez Rodrich: “Perdieron todos los partidos”.
César Hildebrandt: ¿Partidocracia? ¿Qué partidocracia?
Juan de la Puente: Ilave es el Perú.
UterodeMarita.com: Enésima refundación peruviana.

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Un enfoque distinto sobre lo ocurrido en Andahuaylas

Nota Editorial: Desde esta pequeña tribuna rechazamos enérgicamente el intento de Antauro Humala y su grupo autodenominado “etnocacerista” de violentar el orden constitucional y democrático mediante un acto de violencia como el protagonizado hasta hace unas horas. Lamentamos todas las muertes producidas en este evento que enluta al país en el inicio del nuevo año. Demandamos que el Ministerio Público y el Poder Judicial precisen las responsabilidades penales de los involucrados en este acto. Asimismo, consideramos que los partidos políticos deben ejercer con mayor eficiencia su labor en pueblos como Andahuaylas, para evitar que ideas que fomentan el odio y la violencia crezcan en una población descontenta y desesperanzada. Finalmente, los Ministros del Interior y de Defensa deberán dar una explicación al país sobre sus responsabilidades políticas en este caso.

Violencia. Nuevamente presente aquella palabra cuya sola mención hace recordar tiempos que no queremos que vuelvan. Tiempos donde nos querían imponer las ideas por la fuerza y no mediante la razón, en que se intenta tomar la exclusión como único remedio a los males del país. Ese fantasma volvió el año nuevo del 2005.

El fantasma retornó bajo la forma de un grupo que hasta hacía pocos meses se debatía entre convertirse en un partido político y competir en el sistema que tanto juraban denostar o emprender la lucha armada. Desgraciadamente, para ellos y para el país, se optó por el camino de las armas, el ruido de las balas, la muerte como emblema.

Pero ya la violencia estaba presente en otra forma: en el discurso racista y beligerante de los Humala.

EL ETNOCACERISMO: LA IDEOLOGIA DE LA EXCLUSION PARA COMBATIR SUPUESTAMENTE A LA EXCLUSION

Los Humala saltaron a la palestra cuando, a finales de octubre de 2000 y en plena agonía del régimen autocrático de Fujimori, se levantaron contra el régimen en Moquegua. Testimonios más recientes señalan que muchos de los reservistas – ciudadanos que hicieron el servicio militar y que conservan costumbres y uniformes militares – fueron llevados a esta aventura con engaños. No falta quienes especulan que los Humala fueron una creación de Vladimiro Montesinos para encubrir su fuga o para montar una de las “cortinas de humo” tan frecuentes en la década de 1990. Sea como fuere, fue en ese momento que se escucho por primera vez de manera masiva el término “etnocacerismo”.

El “etnocacerismo” o “Movimiento Nacionalista Peruano” fue fundado por Isaac Humala, según propia confesión, “luego de años de lecturas y estudios”. Lo que Humala y sus hijos, Ollanta y, sobre todo, Antauro, proclaman a voz en cuello, es una rara mezcla de ideas que juntan a Andrés Avelino Cáceres, el Inca Garcilaso de la Vega, José María Arguedas y Juan Velasco Alvarado. En el fondo – y tal como lo dice el veterano Isaac Humala: no hay nada nuevo bajo el sol – se repiten viejos mitos y taras que un sector de peruanos señala como culpables del subdesarrollo nacional: “los blancos dominan”, “España nos robó con la Conquista”, “Chile nos invade y nos quiere convertir en colonia”. Como “gran solución” se propone una solución militarista en lo político, socialista en lo económico, racista y xenófoba. En suma, una solución lindante con el fascismo.

Veamos algunas de las ideas que el “etnocacerismo” propugna, así como las críticas que se les hacen a ellas:

Habrían impuesto un totalitarismo político, bajo una conducción cuasi mesiánica (como en Sendero Luminoso), donde cualquier forma de oposición no sería aceptada. Habrían nuevamente dado poder político y la conducción del Estado a las Fuerzas Armadas, generando una nueva forma de militarismo, cuestión repetitiva en nuestra historia y que tan malos resultados nos ha traído.

Habrían acabado con la libertad de expresión, pues al estilo de Juan Velasco Alvarado expropiarían los medios de comunicación en nombre de los “grupos de la verdadera sociedad civil”. Al igual que en el gobierno de Velasco, este pretexto sería la cubierta para evitar cualquier disidencia.

Habrían buscado una economía autárquica, cuestión imposible de sostener incluso en el corto plazo. Para ello cerrarían las “importaciones que compitan con la producción nativa” (y que, claro, ellos desde el Estado definirían), nacionalizarían las empresas privatizadas y cualquier inversión extranjera (en especial la inversión chilena), buscarían la autonomía alimentaria. Expulsarían, además a todos los inversionistas extranjeros. Ello da la espalda a todos los procesos de integración que se vienen dando en este momento.

Habrían hecho una guerra a Chile. Frente a Ecuador, habrían mantenido una actitud beligerante si la Confederación Nacional Indígena no gobierna dicho país. En suma, más gasto de armas en detrimento de sectores como educación y salud que necesitan mayores recursos.

Habrían elevado la siembra de la hoja de coca, en lugar de dar alternativas a los campesinos cocaleros para que muchos de ellos no sigan colaborando directa o indirectamente con el narcotráfico.

Se buscaría la exclusión de aquellos que no son cobrizos. Los judíos no serían considerados como peruanos (David Waisman, a pesar de haber nacido en suelo peruano, no es considerado como compatriota por los Humala). Antauro Humala tiene a sus hijos estudiando en el Colegio Franco Peruano, uno de los más exclusivos de Lima, y según la versión de su ex pareja Nora Bruce, se precia de comer en los restaurantes más exclusivos de la ciudad capital del Perú.

Si Túpac Amaru fue el personaje preferido de Velasco, Andrés Avelino Cáceres tendría su salón particular en Palacio de Gobierno. Curioso personaje escogido como modelo. El historiador Jorge Basadre dijo de Cáceres: “su mayor tragedia fue no haber muerto en Huamachuco” (la última batalla de la guerra del Pacífico). Cáceres fue un mal Presidente: traicionó a los montoneros y líderes locales que le ayudaron durante los 2 años de la resistencia de la Breña; restableció el tributo indígena; firmó el contrato Grace, uno de los más entreguistas de la historia peruana (prácticamente vendió todos los ferrocarriles peruanos a los británicos, a cambio de la administración de la deuda externa peruana); se hizo reelegir en elecciones fraudulentas y tuvo que ser sacado del poder en 1895 mediante una insurrección popular y en los últimos años de su vida apoyó al dictador Augusto B. Leguía.

Difícilmente habrían cumplido con las conclusiones y recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Varios medios de comunicación han recogido la versión, no desmentida, de que Antauro Humala fue destacado entre 1985 y 1987 en Huánuco, cometiendo abusos contra las comunidades indígenas, incluso asesinatos. Curiosamente en esos años la CVR registró un aumento de las víctimas en dicha región del país. Humala, en esas épocas, se hacía llamar “Corpus Christi”.

¿POR QUÉ SURGEN ESTOS GRUPOS Y POR QUE CUENTAN CON CIERTO APOYO? ¿QUÉ HACER PARA QUE ESTOS SUCESOS NO SE REPITAN?

En estos momentos se vive en el Perú un ambiente de crispación casi generalizada. El Presidente solo es aprobado por el 9% de la población, básicamente por los escándalos de corrupción de su entorno y por la frivolidad con la que ha encarado la tarea de gobernar. El desprestigio del Congreso se ha incrementado, por la conducta delictiva de algunos de sus integrantes y por la omisión en procesarlos por parte de sus pares. Sobre el resto de instituciones, empezando por el Poder Judicial, recae la imagen de ineficientes, corruptas y lejanas de la población.

Aun así, creemos que esta situación no explica por sí sola la aparición de este tipo de fenómenos autoritarios.

En el Perú, la cultura democrática es incipiente. Hemos vividos más años bajo gobiernos dictatoriales y autoritarios. Y casi todos los gobiernos, sean autoritarios o democráticos, han practicado una malsana costumbre: una relación patrimonialista y clientelista con la población. Se acostumbra a la gente a obtener ciertas prerrogativas o beneficios a cambio de votos o apoyo popular. El Ejecutivo y el Congreso compiten por ver “quien da más”. Por tanto, muy pocas personas saben exactamente cuales son las funciones de las instituciones democráticas y se les reclama más de lo que constitucionalmente y realistamente pueden hacer. Ello se debe a una educación - tanto pública y privada, pero con mayor énfasis en la primera – que no forma ciudadanos, así como a la poca capacidad de los partidos políticos para poder canalizar, de otra manera que no sea la patrimonalista, las demandas y preocupaciones de la población. Es por ello que la gente espera con ansias las promesas electorales para decidir su voto y no elige un proyecto de nación, o que, como en este caso, espera a un “iluminado” que resuelva sus problemas. Urge, por tanto, que los pobladores se conviertan en ciudadanos, hagan pleno ejercicio de sus derechos y no queden como espectadores pasivos. Pero ello no se hace por los caminos violentos, ni buscando sacar al Presidente quien, por más errores que pueda haber cometido, fue elegido mediante los mecanismos que el sistema establece.

Se suma a este factor una situación de exclusión presente en la sociedad peruana. El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación reveló que dicha situación, si bien no fue la causa directa del conflicto armado interno que el país vivió durante 20 años, fue el telón de fondo de la violencia vivida. Sendero Luminoso llegó a captar como militantes a jóvenes provincianos con estudios universitarios, quienes vivían el drama de no querer ser campesinos como sus padres pero que eran rechazados por el sector social más moderno y urbano. En el caso de los Humala, se capta a reservistas y licenciados de las Fuerzas Armadas, sin trabajo, sin posibilidades de ascenso social, con un nivel de instrucción bastante bajo. En ambos casos, se busca aprovechar el descontento social, la situación de miseria y la exclusión para colocar en el poder a un proyecto político totalitario y con tendencias muy claras a vulnerar los derechos humanos de la población.

El Informe Final de la CVR no se quedaba solo en la cruda descripción de los hechos y responsabilidades políticas, éticas y penales. También proponía una serie de políticas institucionales que reformaran nuestras instituciones para consolidar nuestra democracia y evitar que 20 años de vergüenza y escándalo se repitan. Sin embargo, poco se ha hecho en dicha tarea. Los medios de comunicación, el empresariado y la clase política han mirado de perfil el drama expuesto en 9 tomos, al igual que las soluciones planteadas. E instancias como el Acuerdo Nacional y las Mesas de Concertación de Lucha contra la Pobreza son desaprovechadas para llegar a políticas de Estado concretas que comiencen a consolidar la democracia y por fin ponernos en el camino de una transición democrática que, hasta hoy, solo hemos cumplido a medias.

Este año y buena parte del próximo estarán marcados por el proceso electoral a celebrarse en abril de 2006. Debe ser una oportunidad para que los partidos políticos tomen en cuenta el contexto, entiendan que la representación de la población no debe basarse en el “dame que te doy”, que deben hacer pedagogía y no la demagogia de siempre, que debe explicarse a la población que los cambios no se dan de la noche a la mañana pero que en democracia y sin violencia ni autoritarismo están las mayores oportunidades para todos. Debe ser oportunidad para reclamar que dicho sueño de una nación libre, democrática y sin exclusiones que muchos teníamos el año 2000, cuando fugó el autócrata corrupto, comience a cumplirse.

Las naciones no tienen que “esperar a estar listas” para vivir en democracia. Van construyéndola día. No la sigamos destruyendo y evitemos que otros lo hagan.

Culminamos con unas palabras de Javier Ciurlizza, que resumen lo que hemos venido diciendo:

América Latina conoce ya varios periodos de acomodo de los principios en nombre del “pragmatismo”, lo “social” o las limitaciones obvias de regímenes formalizados. Detrás de este proceso está la insatisfacción de millones de latinoamericanos que no alcanzan a satisfacer sus necesidades básicas y se preguntan qué de bueno tiene una democracia si no da de comer, de vestir o si no cuida la salud de los más necesitados. Lo más fácil es echarle la culpa a la democracia y buscar, dentro de una tradición política antigua, salvadores y Mesías. Lo difícil es superar el péndulo histórico y construir una institucionalidad que asegure que lo que alcancemos y logremos sea duradero”.

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