Archivo de la Categoría “defensa nacional”


Si bien Pilar Mazzetti es la primera candidata a salir del gabinete - y muchos pensamos que María Zavala, Ministra de Justicia, está haciendo méritos suficientes para acompañarla - un medio de comunicación quiere aprovechar el pánico para poner en la fila de despedidos a Allan Wagner, Ministro de Defensa, el único que tiene en la mira reformas importantes para su sector.

Desde hace unas semanas, La Razón, el diario de la mafia fujimorista, viene haciendo una campaña en contra de Wagner y de uno de sus viceministros, Fabián Novak, así como del Secretario General del Ministerio de Defensa, Renzo Chiri Marquez.

Tanto a Wagner como a Chiri no les perdonan haber sido, respectivamente, miembro y secretario ejecutivo de la Comisión Andina de Juristas, una de las pocas organizaciones no gubernamentales que ha trabajado el tema de defensa y que no ha dudado en abrir sus puertas a oficiales en actividad o retiro para que den sus opiniones sobre la reforma de las Fuerzas Armadas. Para este medio - y los tontos útiles que les creen - la CAJ forma parte de una teoría de la conspiración que, en su imaginación, buscaría la desaparición de las Fuerzas Armadas.

El caso de Novak es más complejo. A él se le pretende atibuir la autoría de un informe favorable a Chile en el asunto de la delimitación marítima y el diario de la mafia azuza a los halcones retirados del Ejército, para que presionen por la salida del viceministro. Claro, es curioso que a Novak le critiquen esto y no el informe que emitió hace algunos años para el Ministerio de Relaciones Exteriores dirigido por Fernando de Trazegnies, para defender el retiro de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Y a Novak no se le puede acusar de izquierdista, toda vez que formó parte del equipo de Plan de Gobierno de Unidad Nacional en las elecciones de 2006, en lo relacionado con Relaciones Exteriores (aquí Rosa María Palacios no nos dejará mentir, pues lo entrevistó en dicha calidad en su oportunidad).

¿Entonces, qué motiva el cálculo de esta gente?

En primer lugar, un revival de las tensiones con Chile, que busca, sin duda, el aumento del presupuesto del MINDEF para la compra de armamento. Y la experiencia de la década pasada nos recuerda todos los negociados que se hicieron en la compra de armamento, vía intermediarios, lobbistas y traficantes de armas. Cuando la compra se hizo de Estado a Estado, como fue el caso de las fragatas Lupo con Italia, no hubo problemas de corrupción.

Pero, antes de comprar armamento, debe verificarse cuales son las debilidades de las Fuerzas Armadas y nuestras reales amenazas a la seguridad nacional. ¿Chile lo es? Más allá de la desconfianza eterna, no. ¿Debe un estado gastar tanta plata en armas cuando tiene otras prioridades? No, debe hacer sus compras teniendo en cuenta sus reales amenazas y sus reales posibilidades de compra.

Sobre las probabilidades de un conflicto con Chile - que parece estar más en el campo de la ciencia ficción - recomiendo un buen artículo de Silvio Rendón en Gran Combo Club, del cual rescato dos ideas centrales:

1. Chile es un país en desarrollo. Un país pobre. Tiene todavía mucho camino por recorrer. Ellos son 20% del PIB per cápita del primer mundo y nosotros 10%. Dos países misios agarrándose entre ellos en vez de crecer. En mi opinión, es creíble y compatible con incentivos pensar que prefieren dedicarse a resolver sus problemas de pobreza y desigualdad que a aventuras militares donde sólo hay que perder. Tocaría reforzar la lógica de crecimiento y reducción de la pobreza antes que las empobrecedoras lógicas de la confrontación.

2. Efectivamente, en el Perú se amalgama a los intereses privados chilenos y al estado chileno. Es como si allá se presentara a nuestros emigrantes en Chile como quinta columna del estado peruano. Pues, nada que ver, ¿no? Pues en la Segunda Guerra Mundial se maltrató a los inmigrantes japoneses en el Perú, presentándolos como quintacolumnistas del estado japones.

En segundo lugar, un miedo a las reformas que quiere hacer Wagner. Esto me lo confirma una noticia emitida por el diario mafioso hoy, que habla de modificaciones a la Ley del Ministerio de Defensa que darían mayores facultades de control sobre la política de Defensa al Ministro y a los Viceministros del sector.

Este cambio, que en cualquier país civilizado sería considerado un avance, para este medio es parte de la “Orquesta Rota” que “busca quitar poder a los Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas”.

Además, se consignan los cambios en las Leyes de Régimen Militar, Académico y Disciplinario de los Centros de Formación de las Fuerzas Armadas y la Ley del Sistema Educativo del Sector Defensa. Los cambios estarían orientados a reducir la distancia entre civiles y militares, aumentar el respeto a los derechos humanos y formar a los oficiales en ética y valores. Claro, para los montesinistas esto “ataría de manos a las Fuerzas Armadas”.

Uno podría preguntarse, ¿podrán tener respuesta en el gobierno estas gritas de La Razón, que representan a un sector de las Fuerzas Armadas que no quiere cambio alguno? Mi opinión es que sí, por dos motivos.

El primero es que no todos en el APRA piensan que la política de Defensa debe ser transparente. Basta ver lo señalado en el Plan de Gobierno, al inicio del capítulo referido a Defensa Nacional:

Por razones de Seguridad Nacional, consideramos que el análisis y las propuestas de este tema, son de carácter reservado.”

Cosa que ningún país que se precie hace. Claro, salvo Corea del Norte y Cuba, al costo que todos conocemos. La política de defensa debe ser transparente. Y con el cúmulo de revistas especializadas e información que existe, todos saben quien es quien en el campo militar.

La segunda, tiene que ver con la negativa de Allan Wagner de prestarse al sainete de la venta del avión presidencial, con participación de los presidentes de los organismos reguladores incluida.

El Ministro ha aclarado que, previamente a la venta, la Fuerza Aérea del Perú, a la que pertenece la nave, debe hacer previamente el proceso de baja, el inventario de la nave y su valorización respectiva. Asimismo, ha opinado que deberá ser Proinversión quien haga la venta de este bien del Estado e incluso ha sugerido la reparación de un avión pequeño para que haga las veces de avión presidencial.

Es decir, le dio la justa medida al tema y lo trató de manera técnica. Wagner ha convertido una cortina de humo en una discusión seria.

¿Le perdonará García que le arruine el vodevil? ¿Le perdonarán los compañeros que haga reformas en el Ministerio de Defensa? No se pierdan los próximos capítulos de esta telenovela, que realmente promete.

Comments 2 Comentarios »

Defensa nacional, ministros y desaires

Durante el fin de semana, hemos sido testigos de uno de esos vergonzosos episodios de maltrato a los que ya nos tiene acostumbrado el Presidente de la República.

Todo comenzó el jueves, durante la ceremonia del 50° aniversario del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. En ella, el Ministro de Defensa Allan Wagner dio un discurso de orden en relación con dicha fecha, en el cual señaló, textualmente, lo siguiente.

“Tenemos, por último, un riesgo que proviene de la baja operatividad de nuestras Fuerzas Armadas, resultado de años de descuido y, yo diría, de una grave irresponsabilidad nacional, en su mantenimiento y modernización. Y es un riesgo – y no una amenaza - porque, si bien sepodría asumir que no existe intencionalidad de atacar militarmente a nuestro Estado, sí hay actores que tienen capacidad suficiente para hacerlo. Ello configura un riesgo de acuerdo a la definición antes expuesta y, frente a ello, nuestras Fuerzas Armadas deben contar con la adecuada capacidad y preparación para cumplir con el mandato constitucional de “garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República””.

Al día siguiente de pronunciado este discurso se armó la pampa, pues el Presidente de la República recriminó a Wagner en público por hacer esta observación.

“Yo creo que esos temas no hay que tratarlos -y se lo digo al ministro de Defensa y se lo digo al jefe del Comando Conjunto (de las FF.AA.)-, a través de la prensa”, dijo Alan el viernes.

Y, convertido una vez más en el vocero de los halcones militares, Luis Gonzáles Posada - añorando cada vez más los tiempos de su cuñado Juan Velasco Alvarado - señaló: “Acá debe haber una suerte de cura de silencio. No podemos continuar señalando nuestras debilidades”.

Pero el sábado, cuando muchos de nosotros estabamos en plena hora del desayuno, Alan y Allan salieron de Palacio contentos, con palmaditas en el hombro y señalando que “el impasse había sido superado” y Wagner dijo que “el jalón de orejas” había sido entendido.

No veíamos esto desde los tiempos en que Beatriz Merino era llevada al sacrificio por la chakana, o, peor aún, desde la época en que Fujimori tenía “ministros - gerentes” o hacía bailar a Francisco Tudela “el ritmo del chino”.

Lo que ha dicho Wagner es cierto. Las Fuerzas Armadas carecen de operatividad. Eso no es un secreto para nadie, ni para nuestros vecinos, que se deben estar matando de la risa viendo a AGP y a su corte tratando de tapar el sol con un dedo.

En todo país civilizado que se precie de serlo, la política de Defensa no es un ghetto, no es un compartimento cerrado fuera del escrutinio público. Basta ver 60 Minutes o hasta el cauto Meet The Press en Estados Unidos para comprobar que las políticas dictadas desde el Departamento de Defensa y ejecutadas por las Fuerzas Armadas están puestas en debate por lo menos una vez al mes.

Señalar que revelar nuestras debilidades es una invitación a la invasión es seguir pensando como en el siglo XIX, épocas en que todas las disputas entre los Estados se solucionaban por la fuerza. Porque ese es el mensaje implícito que García y sus corifeos se han encargado de señalar.

Y la operatividad de las Fuerzas Armadas no es un asunto de más o menos plata en las alforjas militares, como algunos pretenden hacernos creer. El debate pasa por responderse a varias preguntas: ¿cuáles son las reales amenazas a la seguridad nacional? ¿cuánta plata debe gastarse en armas en un país que tiene prioridades más importantes como el combate a la pobreza, la salud o la educación? ¿Qué es lo que se enseña a nuestros militares?

Finalmente, si las Fuerzas Armadas no son operativas, ello no se debe a los juicios que por corrupción y violaciones a los derechos humanos vienen afrontando algunos de sus miembros. Se sigue pensando, bajo un falso espíritu de cuerpo, que estos procesamientos hacen daño a la institución o a su moral. Sin embargo, debe quedar claro que los recursos escasos con los que operan las Fuerzas Armadas no deben estar a sujetos a malversaciones, ni que la actuación de los militares no debe estar sujetas a los límites que imponen los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Si queremos Fuerzas Armadas sólidas debatamos el tema abiertamente. No sigamos con los estancos cerrados al público. Y, en cuanto al Ministro de Defensa, hágase respetar. La carta de renuncia siempre es una forma de expresarle al Presidente que no está dispuesto a dejarse tratar de la misma manera en como Ferrando trataba a sus partners de Trampolín a la Fama.

MAS SOBRE EL TEMA:
Lee el discurso de Allan Wagner aqui.
Perú.21: García ratifica a Wagner y pone fin a impasse.
Editorial de La República: Cosas públicas.
Mirko Lauer: El pudor: ¿un arma militar?
Angel Paez: El último chiste de García.
César Hildebrandt: Un hombre digno.
Fernando Rospigliosi: Maltratos y agravios.

Comments No Hay Comentarios »