
La presencia de Giampietri se hace sentir en la cumbre de la APEC 2008
Hace poco más de un mes, se pudo conocer que la sede de la cumbre de la APEC, a celebrarse en nuestro país en 2008, será una instalación militar: el Cuartel General del Ejército, conocido coloquialmente como el Pentagonito.
Este hecho no debería extrañarnos, dado que el Primer Vicepresidente de la República, Luis Giampietri Rojas, es el encargado de ver todo lo concierniente a la organización de la cumbre de la APEC. Motivo que nos lleva a hacernos algunas preguntas que considero válidas.
Primera cuestión: ¿No que los vicepresidentes tienen la única y exclusiva función de reemplazar al Presidente?
El hecho de que se haya dado “encargos” a los vicepresidentes en el pasado no significa que estos sean legales. La Constitución y la Ley son claras en especificar que estas personas solo tienen la tarea de verificar si el Presidente está en el país o si ha ocurrido alguna de las causales de vacancia. Anteriormente en este espacio se criticó que se contrataran funcionarios para la Primera y Segunda Vicepresidencias de la República, ya que no había sustento para implementarles una oficina.
La tarea encargada a Giampietri compete, en realidad, a dos ministerios: a la Cancillería, por tratarse de un tema de política exterior, y al MINCETUR, dado que la cumbre de la APEC tratará temas de comercio exterior y se procurará que este evento genere una buena imagen al Perú, con el consiguiente impacto sobre el turismo. Y de allí mi segunda interrogante.
Segunda cuestión: ¿Por qué en una instalación militar?
Astuto, Giampietri ha arguído el tema de la seguridad de los altos dignatarios. Claro, viene Mr. Bush y hay que darle las facilidades del caso para que no lo abucheen. Por eso utilizan: 1) una instalación militar que 2) está ubicada en una zona residencial y con calles bastante pequeñas, como para que no se concentren manifestantes cerca (y lo se bastante bien porque vivo por allí).
Pero hay dos cuestiones que no se han tomado en consideración. La primera, es que cuando vino Bush a Lima no fue necesario encerrarlo en un cuartel: se alojó en el Marriot para pernoctar y todas sus actividades las cumplió en Palacio. La segunda, es que en otras cumbres que se han celebrado en el Perú (recuerdo la Iberoamericana de Jefes de Estado en Lima, y la Sudamericana de Presidentes en el Hotel Monasterio del Cusco, ambas durante el gobierno de Toledo) no ha sido necesario poner a los invitados en este tipo de recintos, se cumplieron con las medidas de seguridad y, además, se cumplió con el objetivo de promocionar al país.
Lo que me lleva a pensar en el tipo de mensaje que se quiere dar haciendolo allí: ¿Un país tan inseguro que tenemos que llevar a altos dignatarios a un cuartel para que se sientan cómodos? Anti-turístico por donde se le mire. O el otro mensaje: nosotros los militares tenemos que intervenir en el desarrollo del país: con el perdón de mis amigos de las Fuerzas Armadas, pero ese tipo de pensamiento fue el que nos llevó a Velasco y Fujimori.
Y de refilón: ¿acaso no nos acordamos que en el Pentagonito se produjeron torturas y otro tipo de violaciones a los derechos humanos según lo reportado por Comisiones del Congreso, investigaciones periodísticas y la CVR?
Tercera cuestión (como diría Frankie Ruiz): ¿Y como lo hace? ¿Cuál es el negocio?
La preocupación no es poca, más aún luego de revisar esta parte de la entrevista que le hicieron ayer a Giampietri:
¿Cuál será el mecanismo para las contrataciones?
La Ley de Presupuesto nos ha dado algunas facilidades para el manejo de los fondos. Ha sacado un artículo particular para el tema de la APEC que le da más fluidez al trámite porque se entiende que los tiempos son muy cortos, pero estamos tratando de mantener, en lo posible, las normas regulares para evitar problemas.
¿Estarán exonerados para realizar licitaciones en materia de seguridad?Hasta cierto punto. En la Ley de Presupuesto se da una serie de facilidades para que se puedan hacer contrataciones y adquisiciones más rápido de lo normal.
La disposición a la que se refiere Giampietri está en la Ley N° 28927, Ley del Presupuesto 2007 y dice a la letra lo siguiente:
VIGÉSIMA OCTAVA.- Exceptúanse, de la aplicación de lo dispuesto en los artículos 4 y 5 y disposiciones relacionadas a éstos de la presente Ley, así como de las disposiciones contenidas en el Texto Único Ordenado de la Ley de Contrataciones y Adquisiciones del Estado, su Reglamento y demás normas complementarias, las contrataciones, las adquisiciones y toda otra actividad preparatoria que se realice durante el año 2007, que tengan por objeto el desarrollo de las actividades para la realización, programada para el año 2008, de la XVI Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) bajo la presidencia del Perú, incluyendo reuniones ministeriales, conferencias especializadas y otros eventos que se programen en ese marco; así como las contrataciones, las adquisiciones y toda otra actividad preparatoria que se realice durante el año 2007, que tengan por objeto el desarrollo de las actividades para la realización, programada para el año 2008, de la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe - Unión Europea, siempre que sean realizadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores y por las entidades que conforman la Comisión Ejecutiva establecida por Resolución Suprema Nº 133-2006-RE, e incluso de ser el caso, indirectamente mediante convenios de administración de recursos suscritos o por suscribirse.
Y como se ha podido comprobar durante este gobierno, tanto con el Shock de Inversiones como con el tema de El Niño, estas exoneraciones de controles son la puerta abierta a que puedan ocurrir serios hechos de corrupción, como los registrados por la prensa durante estos 10 meses de gobierno.
A ello se suma lo registrado por Pedro Tenorio para Perú.21, en un reportaje sobre las movidas que vienen ocurriendo en la Marina de Guerra del Perú:
“Una vez lograda la reorganización de la Dintemar, el segundo paso consistiría -según la versión recogida por este diario- en reforzar las relaciones del sector ahora hegemónico dentro de la Armada con las principales empresas de seguridad que ofrecen sus servicios en el país. Precisamente, el escándalo afectó la reputación de Andrick Service y Grupo Atenea, dos ‘junior’ que empleaban los servicios del capitán Barba y compañía, hecho interpretado como parte de una jugada para sacar del camino a empresas menores en beneficio de las ‘grandes’.
De ahí que muchas miradas apunten a la más importante de estas, Forza, cuyos representantes rechazan toda responsabilidad o actividad ilícita. Su máximo directivo, el ex oficial de la Marina Wilson Gómez-Barrios, ha negado ante los medios y la Comisión de Inteligencia del Congreso cualquier participación, pero distintas voces sugieren mantenerla bajo la lupa.
¿Cuál sería el objetivo final de este tinglado? Dotar al Gobierno, por medio de la Armada, de un aparato de Inteligencia que le permita anticipar futuras crisis, tanto en el ámbito de la seguridad pública como en el político, lo que abarcaría, incluso, el seguimiento a opositores del régimen siempre bajo el pretexto de mantener el clima apropiado para las inversiones. Un concepto de seguridad que pasa por sacrificar algunos derechos fundamentales -en especial de la oposición política- en nombre del orden”.
Lo que se complementa con esto, que llama a la alarma sobre el real negocio con la cumbre de la APEC:
El próximo año el Perú será sede no solo de la cumbre entre Europa y América Latina, sino también del Foro Económico Asia Pacífico, una reunión de líderes, ministros y funcionarios de 21 economías (desde las más desarrolladas como China, Japón y EE.UU., hasta emergentes como la peruana) que pondrá al país, por unos días, en la mira de la prensa mundial. Esta importante cita, cuya organización ha sido confiada al vicepresidente Giampietri (y no a la Cancillería, como fue en otros países otrora anfitriones del evento), requerirá de un despliegue importante de seguridad, más allá de la que puedan brindar las Fuerzas Armadas y la PNP.
Aún no se informa del presupuesto asignado a la organización de este evento, pero en Chile (2004) se habló de entre US$6 y US$7 millones. Eso, sin contar que Nueva Zelanda (1999), Brunei (2000) y China (2001) invirtieron entre US$15 y US$27 millones. Ciertamente, dependerá de cuánto quiera y pueda gastar el Estado peruano para hacer un cálculo de la apetecible torta que disputarán las empresas de seguridad interesadas en competir -imaginamos que vía licitación- por ofrecer sus servicios.
El tema es que, como la misma Ley de Presupuesto lo señala, no hay licitaciones de por medio, sino procesos exonerados de controles, e incluso libertad de gasto, al no restringir los tópicos concernientes a la austeridad presupuestaria. A ello se suma el hecho de que, según he podido confirmar con fuentes cercanas a la Marina, es cierto que la mayor parte de agencias de seguridad privadas son dirigidas por oficiales en retiro de dicho instituto armado.
Prevenidos estamos todos.