La liberación de Ingrid Betancourt, sin duda, no solo supone una buena noticia para Colombia y para el mundo, sino que también abre una serie de escenarios alternativos, tanto en el conflicto armado interno como para la política colombiana.
Sin embargo, ello no implica desconocer que este grupo aún conserva a 700 personas en su poder, las cuales, para ellos, van a seguir siendo un arma para seguir en una lucha armada que no lleva a nada y en seguir convirtiendo a Colombia en un páramo en el que la paz no sobreviva.
Tampoco hay que dejar de tener en cuenta que ni todos los paramilitares se han desmovilizado y el ELN, el otro grupo alzado en armas, sigue aún en actividad, por lo que la salida al conflicto colombiano sigue siendo compleja y aún infructosa.
Para complejizar más el asunto, se encuentra el polémico presidente Álvaro Uribe.
La buena noticia es que Ingrid está libre. La mala es que Uribe podrá ahora sentirse más fuerte para arremeter en contra de la Corte Suprema. Y es que se juega la vida con esa investigación abierta sobre Yidis Medina, la congresista que, al cambiar su voto por el encanto de un soborno, posibilitó la reelección del presidente colombiano.
Hay quienes han manifestado que Ingrid Betancourt podría ser la rival de Uribe en 2010. Aún veo esa posibilidad como lejana, sobre todo, cuando recién acaba de salir de un cautiverio prolongado. Quizás pueda ser la líder de una tercera vía que adopten los colombianos hartos de la corrupción uribista y también lejanos de las dudas del Polo Democrático.
Pero ahora, dejemos a Ingrid Betancourt disfrutar con su familia y recuperar el tiempo perdido. Mientras tanto, los colombianos y colombianas - al igual que sus amigos en todo el mundo - siguen luchando para que el sueño de la paz tan ansiada se concrete, lejos de los narcos, de las guerrillas desfasadas, de los paras de derecha (y esto es un comentario personal) y, también, del cada vez más peligroso inquilino del Palacio de Nariño.
La CVR hizo esta proyección en consideración a que el tiempo y los recursos para sus investigaciones, a pesar de su amplitud, eran escasos para registrar a todas las víctimas posibles, labor que competería, además, al ente que lo sucedería, ya en la labor explicita de reparar a las víctimas. El Consejo de Reparaciones viene cumpliendo con dicha labor.
Pero dichas proyecciones si tuvieron dos objetivos claros. El primero, lo indica Roberto Bustamante:
me acuerdo de los tiempos de la comisión de la verdad y todo el tema de contar casos tras casos y reconstruir hechos. y claro, luego ver cómo se cruzaba todo para ver qué había pasado, cuántos muertos hubo, cuántos desaparecidos.
lo más espeluznante fue descubrir cuánta responsabilidad le tocaba a cada uno de los actores. que lo de las cuotas de sangre de sendero luminoso no fue ni un chiste. que el ejército comprobadamente hizo tierra arrasada (tirándose abajo cualquier idea de “excesos”).
El segundo objetivo era recordarnos que aún habían varios muertos por buscar en el país. Se recuerda poco que, junto a la proyección de víctimas, la CVR comprobó que habían 4,664 sitios de entierro en todo el país, lo que nos indicaba que aún faltaban más víctimas por encontrar.
Según reportan la Asociación Paz y Esperanza y El Comercio, se ha encontrado la fosa común más grande en el país, ubicada en la localidad de Putis, región Ayacucho.
Los detalles del caso:
Luego de 24 años se inició esta semana la exhumación de lo que sería la fosa común más grande del Perú, ubicada en la comunidad de Putis, altura de Huanta (Ayacucho), que contendría los restos de más de 100 personas asesinadas por las fuerzas militares.
Este crimen atroz ocurrió en los primeros días de diciembre de 1984 cuando numerosas familias de las comunidades de Vizcatampata, Cayramayo, Sinhuamachayniyocc, Orccohuasi y Mashuacancha, acudieron al llamado de la Base Militar de Putis con la finalidad de buscar protección frente a los abusos de los terroristas que los habían obligado a abandonar sus hogares y vivir en las comunidades mencionadas.
Cuando llegaron se les reunió en un colegio de la localidad y se les dijo que se les daría trabajo. A los varones se les ordenó cavar una fosa, supuestamente para una piscigranja, sin embargo, se trataba de un engaño, ya que una vez que la fosa estuvo lista, se reunió allí a mujeres, hombres y niños para posteriormente fusilarlos y enterrarlos.
“Vengan no va a pasar nada, por eso estamos acá (decían los militares)…ellos han venido con todas sus cosas (ganados, dinero, comida ) a Putis para formar un centro poblado porque pensaban que iban a estar más tranquilos al lado de la base…” recuerda un sobreviviente que perdió a sus hermanos durante la masacre, en un testimonio recogido por la Asociación Paz y Esperanza de Ayacucho, que brinda apoyo a los deudos del conflicto armado que vivió el Perú entre 1980 y el 2000.
En estos momentos, luego de proceder con las labores de exhumación, se viene buscando el apoyo económico para la construcción de un cementerio en el que se pueda enterrar a las víctimas de Putis. Este no es un tema menor en un proceso de reconciliación: se trata, por un lado, de dar un lugar adecuado de sepultura a personas que, además de ser vulneradas en sus derechos, fueron vejadas en su integridad al no darles un entierro digno. De otro lado, ayudará a los familiares a reconstruir el tiempo de duelo necesario para poder procesar la pérdida y, posteriormente, ir reconstruyendo sus vidas.
Sin duda, una muestra más que el dificil camino de reconciliar al país sigue siendo una gran tarea pendiente.
Si una táctica mediática fue desplegada en los años noventa fue la campaña sistemática en contra de los opositores al fujimorato. A través de titulares que tocaban el mismo tema en varios diarios - todos comprados al mejor postor por Vladimiro Montesinos -, todo aquel que se opusiera a Alberto Fujimori era pasado por una moledora de carne sistemática, con contenido dictado desde la salita del SIN.
Y si bien Fujimori y Montesinos ya están en prisión, su espíritu está presente en algunos medios de comunicación.
Uno de estos enemigos es Gustavo Gorriti, una de las personas que encarna lo que debe ser un buen periodista: una buena pluma, uso de los métodos de investigación y corroboración, principios democráticos sólidos e investigaciones que lo respaldan.
El 7 de mayo de 2008, Gorriti sacó un artículo sobre la lucha que viene emprendiendo la Policía Nacional contra “Artemio”, uno de los líderes de lo que queda de Sendero Luminoso. La historia que cuenta el periodista nos da una idea de como se va estrechando el cerco sobre este personaje, a pesar de las limitaciones logísticas a las que el despacho que “encabeza” Luis Alva Castro. Debo decir que del relato de Gorriti puedo admirar a los policías que, con inteligencia y sin violar derechos humanos, vienen aplicando una estrategia inteligente y que, estoy seguros, dará resultados en el futuro cercano.
Sin embargo, días más tarde, el domingo 11 de mayo, Expreso y La Razón pasaron a Gorriti por sus respectivas moledoras de carne: sus secciones de trascendidos - Polidatos y Carnecitas, respectivamente - sacaron sendas notas en contra del reportaje, específicamente por hacer alusión a la palabra “guerrillero”, a la que estos diarios atribuyeron como condescendencia con Sendero Luminoso, la cual, cualquiera que conoce la trayectoria de Gorriti, sería bastante idiota en creer en la misma.
Dos cuestiones me llamaron la atención de este asunto.
La primera, es el párrafo de marras al que ambos medios aluden y que, como verán, es claro en su afán descriptivo de un fenómeno militar:
Con más de 25 años de experiencia militar en el terreno, “Artemio” es uno de los más veteranos guerrilleros en América Latina. (A diferencia de quienes utilizan el término “terrorista” o “guerrillero” con una connotación esencialmente valorativa, IDL-SC los usa solo como una descripción de metodología militar). Su conocimiento del terreno y su red de información rápida, ambos muy eficientes, le han permitido eludir varias veces capturas que parecieron inminentes.
Los dos diarios no solo se olvidan de todo el contenido del artículo, que reconoce de modo amplio los esfuerzos que viene haciendo la Policía por acabar con los remanentes de Sendero en el Alto Huallaga. Asimismo, se olvidan del segundo párrafo del artículo, que aclara las cosas aún más:
Así, frente a una insurrección guerrillera (que suele incluir acciones terroristas, de sabotaje, políticas y de propaganda junto con las propiamente guerrilleras), no es fácil saber quién está ganando y quién perdiendo. El número de bajas y de arrestos, por ejemplo, puede ser un indicador engañoso, que demuestre el resultado de golpes eficaces contra los insurrectos o, por lo contrario, mayor actividad de éstos.
En otras palabras, Gorriti no propagandiza a favor de SL, tal como ambos medios pretendieron presentarlo, sino hacer lo que hace un analista militar serio: presentar los hechos y las estrategias describiendo los hechos y tomando partido, de manera indiscutible, por el bando democrático, que es el del Estado que hoy gobierna Alan García.
Pero más sorprendente es aquello que ambos diarios hicieron y que el propio Gorriti denunció el miércoles pasado en su acostumbrada columna semanal en Caretas: Palabras más, palabras menos, Expreso y La Razón colocaron en sus secciones de trascendidos el mismo texto. Vean los recortes de ambos diarios y hagan la comparación:
En jerga periodística, a esto se le conoce como un “bajado”. Es decir, alguien redacta una nota para que otros medios la reboten tal cual, o cambiando solo unas palabras. En el caso de La Razón y de Expreso, se trata del mismo trascendido en dos partes, al que le cambian los títulos y algunas cuestiones ligeras de redacción, pero el contenido esencial y hasta el final son exactamente iguales.
Esto hace suponer dos cosas: O ambos diarios están coordinando campañas de este tipo - a las cuales también se suma en varias ocasiones Correo - o alguien les dicta a ambos diarios el contenido de sus notas, trascendidos y supuestas investigaciones.
Señores Luis García Miró y Uri Ben Schmuel, por un mínimo de respeto a sus lectores y a la verdad, ¿podrían explicarnos cual es realmente su cau - cau?
Por lo general, el ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Salomón Lerner Febres, no es de las personas que da declaraciones sin que tenga un motivo especial para hacerlo. Y menos aún, que se mande con una revelación sin tener sustento sobre las mismas. En ello y en su trayectoria, ha residido buena parte de su credibilidad.
Por ello es que lo que ha mencionado hoy, durante un viaje a Alemania para la presentación de la versión del Informe Final de la CVR en alemán, va a causar gran conmoción. Vía El Comercio:
El ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), Salomón Lerner, reveló hoy en Berlín que el ex presidente Alejandro Toledo privó deliberadamente a las víctimas de la guerra sucia librada en su país entre 1980-2000 de ayudas por valor de 70 millones de euros.
Lerner desveló ese dato sin pretenderlo, al agradecer en rueda de prensa a la ministra alemana de Cooperación y Desarrollo, Heidemarie Wieczoreck-Zeul la ayuda que ofreció Alemania a las víctimas de los crímenes y atropellos de la guerra sucia investigada por la CVR.
“Agradezco la importante ayuda que Alemania ofreció al Perú para que el gobierno pudiera hacer frente a las indemnizaciones recomendadas por la Comisión. Y lo agradezco aunque esa ayuda nunca se consumó porque el gobierno la rechazó, lo que profundamente lamento“, dijo Lerner a la ministra, que respondió asintiendo con la cabeza.
Lerner explicó que Alemania se ofreció a condonar al Perú un año de deuda por resarcimiento a las víctimas identificadas por la CVR.
Se trataba de un monto de 70 millones de dólares, cantidad que el gobierno de Toledo quería diluir en los presupuestos para disponer de ella libremente y sin condicionamientos. La negativa de Berlín a condonar deuda entregando un cheque en blanco contrarió al Ejecutivo peruano, quien pese a la necesidad de las víctimas rechazó la oferta. Así lo confirmaron a Efe fuentes del Ministerio de Cooperación que tuvieron acceso a la correspondencia mantenida por el entonces presidente del parlamento Wolfgang Thierse y miembros del Gabinete de Toledo.
Vayamos por partes.
Los miembros de la CVR eran suficientemente conscientes que el monto de las reparaciones, dada la magnitud del conflicto y el número de víctimas, sería bastante alto, por lo que pensaron en fórmulas alternativas para que el Estado peruano pudiera obtener financiamiento para esta tarea. De hecho, en el Tomo IX del Informe Final, se señaló que:
Dado el alcance y duracíón del PIR, así como la necesidad de que el país mantenga y consolide su estabilidad macroeconómica en el corto y mediano plazo, el financiamiento interno no será suficiente para cubrir los costos del PIR. En este sentido, la CVR hace un llamado urgente a la comunidad internacional para que solidarice con las víctimas de la violencia, participando activamente en el financiamiento complementario del PIR, cuyas acciones no pueden ni deben ser consideradas como parte de las políticas sociales.
Además de los aportes directos y de la reorientación de programas ya existentes, la Comisión cree factible que la cooperación internacional pueda contribuir al financiamiento del PIR a través de diversos canales, uno de los cuales - innovativo - sería implementar un mecanismo de conversión de deuda externa a favor de proyectos vinculados directamente a la política de reparaciones. Hasta ahora, dicho mecanismo se ha utilizado exitosamente para financiar proyectos sociales.
El gobierno alemán estuvo interesado en esta iniciativa y estuvo dispuesto a dar un monto bastante significativo.
¿Por qué Toledo se negó a aceptar el ofrecimiento alemán? Pues ninguna de las opciones lo deja bien parado. O el ex Presidente nunca entendió que las reparaciones eran distintas de los programas sociales, o simplemente - como a buena parte de la clase política - le importó poco el tema. Quizás algo que el ex mandatario, hoy en Lima, pueda aclarar a la prensa, dado que su credibilidad como “respetuoso de los derechos humanos” queda sensiblemente mellada luego de esta revelación desde Berlín.
Dada su actual posición frente a los derechos humanos. dudo que Alan García esté muy interesado en el asunto. Pero tal vez los mandatarios europeos, a los que tanto admira, tal vez podrían persuadirlo de la importancia de un mecanismo como este, ahora que estarán de visita por Lima. Ya que el gobierno habla tanto de las víctimas de la violencia, quizás sea momento que haga algo real para mejorar su situación. Y quizás en eso sí pueda superar a su antecesor, al que parece seguir en algunas cosas y estar en modo inferior en otras.
Como siempre, tarde o temprano, la verdad sale a la luz.
Es bastante claro que el MRTA es un grupo terrorista. Asi lo dijo la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que, además, señaló que tuvo una práctica sistemática de asesinatos y secuestros que, si bien no llegaron a la escala mortícola de Sendero Luminoso en número de víctimas, constituyen actos excecrables que ningún peruano debería aprobar y que han sido debidamente sancionados en tribunales civiles en los últimos años.
Tanto en la carta dirigida al Parlamento Europeo como en un comunicado posterior, APRODEH ha mencionado y reiterado su rechazo a las acciones cometidas por Sendero Luminoso y el MRTA durante las últimas décadas. Esa ha sido su línea desde que se fundó en 1983 y que ha mantenido durante todos estos años. Y el movimiento de derechos humanos, por entero, se jugó por una línea que diferenciara claramente el rechazo a la violencia, viniese de donde viniese, aunque claro, algunas organizaciones privilegiaron la crítica al Estado.
Por tanto, acusar de pro - terrorista a APRODEH o al movimiento de derechos humanos no es más que una acusación sin fundamento en la realidad, que solo es esgrimida, lamentablemente, por un fuerte sector de la clase política que pretende que los peruanos creamos que las muertes generadas durante el conflicto por los agentes del Estado se justificaban bajo el pretexto de la insanía senderista y emerretista.
Sin embargo, el error de APRODEH fue poner en bandeja una posible crítica con la misiva al Parlamento Europeo. En términos reales, la condena que el Parlamento Europeo era un gesto necesario, no solo por un tema de principio, sino para que más personas en el mundo pudieran conocer el proceso peruano y cuales fueron los aciertos y errores que se cometieron en el combate al terrorismo, en tiempos en que la lucha contra el terror es un problema global y varios de los errores que se cometieron en el Perú parecen repetirse en varias parte del mundo.
De otro lado, creo que también se equivocó el peso específico del PE para cambiar una política macarthista de parte del gobierno. No era el escenario para hacerlo, ni la forma de hacerlo. Y, por lo demás, García no cederá en sus afanes de rechazo a sus críticos por una acción como esta. Por el contrario, se ha dado el gusto de vociferar la frase “traidores a la Patria” y de tener un respaldo parlamentario de todas las bancadas en este tema.
Martín Tanaka también ha comentado el tema y señala acertadamente lo siguiente:
Me parece un error descomunal; primero, porque nada nos asegura que el terrorismo haya dejado de ser una amenaza en el país; segundo, porque la mejor manera de combatir la criminalización de la protesta y limitar un ambiente macartista es demostrar que la protesta social no tiene absolutamente nada que ver con la subversión. Y que quienes protestan y respaldan las protestas la tienen absolutamente clara en su rechazo y condena al terrorismo. Actitudes y respuestas como las de APRODEH, por el contrario, legitiman el discurso que afirma que “los defensores de derechos humanos defienden terroristas”. Es la excusa perfecta que necesitaban quienes quieren, precisamente, criminalizar la protesta social.
¿Por qué se comete este error, que es tan contraproducente para ellos mismos y las causas que defienden? Me parece que hay algo que esos sectores de la izquierda y ONGs no terminan de entender: no es que no haya que contribuir a crear un ánimo de temor al terrorismo; ese ánimo existe, nunca dejó de existir. Y no tener respuestas claras frente al terrorismo le cede totalmente la iniciativa a los adversarios. No es que “debemos evitar hablar del terrorismo para no desviar la atención de los juicios a Fujimori y de la criminalización de protesta”; lo que desvía la atención es no tener una actitud clara en contra del terrorismo. Si APRODEH se hubiera pronunciado a favor de incluir al MRTA en la lista de organizaciones terroristas, estaríamos comentando a favor de APRODEH, y no estaríamos dedicándole tanto tiempo a este tema.
Seamos claros: Aprodeh cometió un error, pero este no fue defender al MRTA. Permitir que se le acuse, sin fundamento, de ser proterrorista, significa no darse cuenta de que el motor del cargamontón es la reactivación de la intención aprofujimorista de demoler a las ONG y, en general, a quienes no compartan sus objetivos, como la prensa que no se les cuadre. Y ahora cuentan con la ayuda de Ollanta Humala, y de algunos fujimoristas de Unidad Nacional que están saliendo del clóset
Porque, en el fondo, se trata de esto: De un lado, sectores que defienden la tierra arrasada y el asesinato selectivo como método para combatir a la subversión, personas o partidos cuyos líderes tienen acusaciones pendientes por violaciones a los derechos humanos. De otro lado, un error grosero que ha aumentado la gasolina de una pira en la que quisieran meter a todos los que creemos en los derechos humanos, gracias a una visión de corto plazo sobre un tema que siempre debe verse no solo en los importantes términos de principio, sino también con la responsabilidad sobre nuestros actos. Eso que Weber llamaba ética de la responsabilidad, que no quiere decir avalar ilegalidades o arbitrariedades.
Y mientras tanto, para el gobierno y para buena parte del sector dirigente del país, los derechos humanos de todos les siguen pareciendo una cojudez.
Un primer punto que hay que tener en cuenta es que esta negativa no le confiere nada a una organización que causó terror, muerte y destrucción en nuestro país. El Parlamento Europeo no es un ente que proclame inocencia o culpabilidad y menos aún estatus de beligerante. Asímismo, existe aún una petición pendiente del gobierno peruano ante el Consejo Europeo sobre este tema, un órgano de mayor peso político en el viejo continente y ante el cual la Cancillería debería hacer esfuerzos serios para obtener una condena.
Sin embargo, nos deja un mal sabor de boca saber que la experiencia dolorosa que pasamos - por lo menos, en lo que se refiere al MRTA, ya que a Sendero Luminoso si se le considera como organización terrorista - haya sido ignorada. Si bien el MRTA no causó tantas muertes como Sendero Luminoso, vale la pena recordar que cometieron graves violaciones de los derechos humanos, sobre todo, asesinatos y secuestros. La Comisión de la Verdad y Reconciliación concluyó sobre este grupo lo siguiente:
En 1984, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) inició a su vez una lucha armada contra el Estado y es responsable del 1.5 por ciento de las víctimas fatales que fueron reportadas a la CVR. A diferencia del PCP-SL, y en forma similar a otras organizaciones armadas latinoamericanas con las que mantuvo vínculos, el MRTA reivindicaba sus acciones y sus miembros usaban distintivos para diferenciarse de la población civil, se abstuvo de atacar a la población inerme y en algunas coyunturas dio muestras de estar abierto a negociaciones de paz. Sin embargo, el MRTA incurrió también en acciones criminales, recurrió a asesinatos, como en el caso del general Enrique López Albújar, a la toma de rehenes y a la práctica sistemática del secuestro, crímenes que violan no sólo la libertad de las personas sino el derecho internacional humanitario que el MRTA afirmaba respetar. Cabe resaltar también que el MRTA asesinó a disidentes de sus propias filas.
Creo que nadie puede olvidar escenas como esta:
… nuestro cautiverio estaba marcado por lo cotidiano, por la rutina. Era indispensable buscar un contrapeso a esa toma de conciencia de que podíamos morir al amanecer, durante la noche, en la mañana o al medio día, porque de lo contrario caíamos fácilmente en la depresión, en el desaliento, en la desesperanza, en la irritabilidad y en la ansiedad. Buscar el contrapeso era la gran tarea y ello significaba planear para cada hora o cada minuto un conjunto de actividades, porque el tiempo comienza a presentarse como un enemigo. Teníamos que ganarle, hacer que el día sea los más corto posible. Yo me repetía a mí mismo: “el tiempo no me va a enterrar vivo”. Tenía que seguir trabajando, tenía que hacer algo, ejercer una actividad. Hacíamos de todo: ejercicios físicos, leer, escribir, cantar, tocar guitarra, etc.
(Declaraciones de Dante Córdova Blanco, secuestrado en la residencia del Embajador de Japón)
Pero ello no solo pasaba con altos funcionarios o empresarios, como fueron la mayor parte de los secuestros del MRTA en Lima. Veamos este testimonio de una comunera de Chanchamayo, sobre acciones ocurridas en esa zona entre 1991 y 1995:
…yo decía pero en qué forma se encuentran estos pobres, ya que seguro los trajeron a este lugar caminando y sus pies estaban heridos, con las manos atadas hacia atrás y vendados, que de seguro de tanto haber estado en la misma posición seguían rígidos con las manos
desamarradas pero hacia atrás, y por el calor y el cansancio de seguro que se desmayó mientras hablaba éste en el parque, que con poco de ayuda de la gente lo colocamos en la sombra, pero yo decía ¿Qué tan vivos están? Venían hecho polvo moral y psicológicamente.
Esa historia la vivimos y la sentimos todos.
Sin embargo, veo que se cometieron errores en la tramitación de esta solicitud. Para comenzar, este trámite comenzó como una iniciativa personal de un senador conservador español y que no fue suficientemente apoyada por la Cancillería peruana, que debió estar más interesada en la práctica en sacar este tema adelante. Ello se desprendió de la presentación del Canciller ayer, criticado con justicia por la oposición.
Otro hecho que se ha puesto de manifiesto es la existencia de una carta enviada por APRODEH al Parlamento Europeo para que no se apruebe esta moción. Según sus directivos, la misiva consideraba que el MRTA era un movimiento extinto - lo que la evidencia hasta este momento comprueba - y que esta condena podría ser utilizada para seguir persiguiendo opositores como parece que está el gobierno de turno.
Rosa María Palacios dijo anoche que, si bien comprendía estos motivos, parecían estar muy concentrados en una coyuntura muy inmediata y dejaban de lado cuestiones de fondo que el movimiento de derechos humanos siempre ha defendido - es decir, la condena clara y explícita a Sendero Luminoso y al MRTA - , generando las críticas de sus opositores de siempre, quienes aprovecharán este error - que lo es y uno del tamaño de la Catedral de Lima - para meter más agua para su molino (Ya Carlos Raffo ha pedido que investiguen a las ong’s de derechos humanos). Litio, de El Otro Tambor, expresa, desde el otro lado de la orilla política, un sentimiento en la misma línea, con otros matices:
No hay que negar que la manipulación de la información por radio y televisión es muy fuerte (la noticia en la versión audio de RPP pasó rápidamente a ser algo como: por pedido de APRODEH el Parlamento Europeo ha decidido que el MRTA sea considerado como un grupo no terrorista). Pero no habría que darles en el gusto, ¿no?
Yo no sé si el MRTA sigue activo o no, pero sé que como organización nunca tomó distancia de sus acciones terroristas, que es el primer requisito para grupos armados que se convierten en organizaciones legales dentro de un sistema democrático (lo cual -ojo- puede suceder y ha sucedido en muchos países).
A tal punto ha llegado el tema que la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos ha señalado de manera clara que no propulsaron, como agrupación paraguas de varias organizaciones, una misiva como la que envió APRODEH y que condenan claramente las acciones del MRTA. Via Perú.21:
De otro lado, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos aclaró que no se ha pronunciado sobre la resolución rechazada en el Parlamento Europeo, pero expresó que condena todo acto de violencia, y recuerda que la Comisión de la Verdad y Reconciliación reconoció al MRTA y a Sendero Luminoso como los principales violadores de los derechos humanos.
El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) perpetró hechos absolutamente abominables y a pesar de no estar operativa, debió ser incluida en la lista negra de organizaciones terroristas de la Unión Europea, afirmó Hans Landolt Pardo, director del Instituto de Defensa Legal (IDL).
“Lo primero que hay que recordar es que no hay lugar a dudas de que el MRTA fue una organización que perpetró hechos absolutamente abominables y que en la conciencia de los peruanos se le recuerda como una organización terrorista. Eso está fuera de discusión y creo que en eso hay un consenso clarísimo”, manifestó en el programa “No Hay Derecho” de Ideeleradio.
“Mal no nos hubiera hecho que figure así (en la relación de organizaciones terroristas), porque es recordar y responde a la consciencia de todos los peruanos que es una organización que se percibe como terrorista y es la responsable de hechos execrables”, consideró.
En Villa yo nací en Villa me crié, en Villa tuve mis hijos, en Villa me enamoré, el diá que yo me muera y me lleven a enterrar, saldré de mi sepultura y por mi Villa he de luchar.
Si hicieramos la pregunta sobre el momento clave para la derrota de Sendero Luminoso, la mayor parte de personas responderían que dicho hito se produjo el 12 de septiembre de 1992, cuando cayó Abimael Guzmán y la mayor parte de la cúpula de la organización que quiso hacer estallar el país en pedazos. La mayor parte del tiempo coincido con esta afirmación.
Luego de leer ayer la historia de Maria Elena Moyano, tal vez mi próxima respuesta a dicha interrogante varíe. Y por ello es importante redescubrir lo que fueron esos años y lo importante que fue Moyano para la derrota de Sendero Luminoso.
Para graficar mejor lo que representa Villa El Salvador, veamos cuales fueron algunas de las razones que llevaron a esta comunidad a ganar el Premio Príncipe de Asturias:
Su “organización vecinal”, en la que se mantiene siempre un alto grado de participación democrática, consiste en un modelo autogestionario basado en la tradición andina. Miles y miles de vecinos se convierten anualmente en dirigentes. Cada manzana de casa elige cinco dirigentes, que ocupan las diversas secretarías: Salud, Educación, Comercialización, Producción y Servicios. Cada barrio elige a su vez otros ocho representantes y, finalmente, se nombran diez personas que conforman el Consejo Ejecutivo Comunal, donde está representado el conjunto de la población.
En 1973, se celebró la primera Convención de Pobladores y se fundó la Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa El Salvador, CUAVES. A partir de ella, fueron surgiendo otras organizaciones vecinales, como la Federación Popular de Mujeres, la Asociación de Pequeños Industriales y Artesanos o la Central de Cooperativas de Mercados que convirtieron a Villa El Salvador en un modelo de comunidad autogestionaria digno de ser estudiado.
Durante finales de los años ochenta, el modelo autogestionario tuvo que hacer frente a dos graves problemas. Por un lado, la crisis econòmica hacía más importante la labor de los clubes de madres, los comedores populares y las organizaciones de mujeres. De otro lado, Sendero arreciaba en las zonas urbanas y tenía un objetivo central: controlar las organizaciones populares para llevarlas hacia su proyecto autoritario y violento.
Sendero primero trataba de captar a los dirigentes, por la ideología o por la fuerza. Si no podía, utilizaba dos métodos: el desprestigio a través de acusaciones de corrupción o el asesinato.
María Elena tuvo que pasar por esas etapas. A la vez que era Presidenta de la Federación de Mujeres, también era parte de Izquierda Unida y teniente alcaldesa de Villa El Salvador. Aunque cuidó mucho que su labor como dirigente vecinal y representante política corrieran por “cuerdas separadas”, lo cierto es que ello se hizo imposible cuando Sendero y la izquierda legal se enfrentaron abiertamente. Un proyecto de cambios llevado a cabo en paz y democracia contra una revolución armada y autoritaria. Eso se hizo más evidente con el paso de los años y la izquierda, en medio de su división interna, comenzó a entenderlo.
Por ello es que a Moyano pretendieron primero captarla y luego acusarla de malos manejos en la Federación de Mujeres. No pudieron hacerle daño, salvo en aquellos que quisieron creer patrañas, en medio de una situación compleja para una comunidad amenazada por el terror y la crisis. La situación llevo a María Elena a ser clara y contudente frente a Sendero y a decir frases como estas, en 1991:
La revolución es afirmación a la vida, a la dignidad individual y colectiva; es ética nueva. La revolución no es muerte ni imposición ni sometimiento ni fanatismo. La revolución es vida nueva, es convencer y luchar por una sociedad justa, digna, solidaria al lado de las organizaciones creadas por nuestro pueblo, respetando su democracia interna y gestando los nuevos gérmenes de poder del nuevo Perú.
Hace varias décadas, Alejandro Romualdo escribía un poema sobre Túpac Amaru que quienes tenemos de 35 años para abajo debemos haber escuchado en el colegio. Y recuerdo el primer párrafo de aquel poema, análogo a lo que fue el final de la vida de María Elena Moyano y el inicio de la derrota de Sendero:
Lo harán volar con dinamita. En masa, lo cargarán, lo arrastrarán. A golpes le llenarán de pólvora la boca. Lo volarán: ¡Y no podrán matarlo!
Sendero no solo es derrotado por un trabajo de inteligencia policial decidido, claro y que respetó los derechos humanos. Tampoco lo es únicamente por la valentía de los miembros de las Fuerzas Armadas, Policiales y de las rondas que cumplieron con su deber sobre la base de la Constitución. Fundamentalmente, hay que decirlo, a Sendero lo derrotamos todos, porque rechazamos ese proyecto violento, de destrucción de lo que pretendíamos crear como democracia, de muerte de inocentes, de derramamientos de sangre. Porque la violencia no soluciona los problemas, sino que los acentúa.
Por ello es que lo que hizo María Elena Moyano es encomiable: enfrentar con la fuerza de las ideas y de la acción a quien pretendía hacer de su comunidad un páramo del terror. Y por ello es tan chocante ver a su hermana avalar otro tipo de autoritarismo que tanto daño ha hecho a nuestra patria.
En medio del arenal, surgió una comunidad. En medio del arenal, se derrotó al terror.
Gracias a mis amigos Eduardo Dargent y Alberto de Belaúnde, me entero de esta convocatoria, que transmito a continuación:
La Embajada de Colombia en Lima, como facilitadora en la unificación de esfuerzos y acciones que se han generado para marchar el próximo 4 de febrero, en solidaridad con la causa del grupo UN MILLON DE VOCES CONTRA LAS FARC, convoca a la colonia colombiana en el Perú, a los amigos de Colombia, a los medios de comunicación y a todo el país a:
LA MARCHA QUE SE REALIZARÁ EL 4 DE FEBRERO A LAS 11 A .M. SALIENDO DE LA PLAZA BOLIVAR (frente al Congreso), PASANDO POR LA PLAZA DE ARMAS PARA TERMINAR EN LA PLAZA DE SANTO DOMINGO
Solidarizarnos con el drama que ocurre en Colombia no es poca cosa. Nosotros sabemos lo que es enfrentar a quienes piensan que desde la violencia y el autoritarismo se puede ganar el poder y sojuzgar a los demás. Pues no hay causa alguna que avale matar o secuestrar a alguien.
Pero hay ocasiones en que, dentro de los ghettos políticos más cerrados – como lo es el fujimorismo – salen declaraciones que constituyen un rapto de reconciliación con la verdad.
Estos planillones no son cualquier papel. Son el pasaporte a la libertad de Alberto Fujimori. Ustedes son los verdaderos jueces del Chino”
Luego de escuchar ello, volvió a aparecer el viejo objetivo que el fujimorismo pretende: la amnistía para su líder. Amnistía que, como hemos señalado en oportunidades anteriores, no procede por violaciones de los derechos humanos. Y digo amnistía porque la presión que pretenden ejercer en el Poder Judicial, por la conducta de los magistrados que vienen resolviendo este caso, no traerá efecto alguno en verificar la inocencia o culpabilidad del ex dictador.
El 8 de febrero de 2001, en medio del festival de videos filmados en la salita del SIN, el cantante y animador Raúl Romero, cuyas simpatías fujimoristas eran conocidas, concedió una entrevista a Caretas en la que reveló sus 5 reuniones con Vladimiro Montesinos. Pero, más que esa revelación, lo que quedó en la mente de miles de peruanos fue lo siguiente:
En esa época, al igual que muchos peruanos, Carolina (la esposa de Romero) y yo consideramos a Montesinos un tipo que se sacrifica por el país. Y si se hablaba de la Cantuta, de Barrios Altos y de cierto control del Poder Judicial, a muchos de nosotros, desgraciadamente, nos parecía tolerable. Que me perdonen las víctimas, pero desde el punto de vista macropolítico nos parecía que era un precio a pagar
Aunque Romero volvió a hacer sus programas con cierto éxito, luego de esa infame frase nadie tomó sus declaraciones políticas en serio, incluyendo la de su arrepentimiento por lo dicho. El líder de Nosequien y los Nosecuantos dijo aquello que muchos tratan de defender sibilinamente – con argumentos tipo “la seguridad del pais” o “lo que debía hacerse” – en lugar de señalar aquello que en el fondo piensan: que era necesario matar gente para devolverle la paz al Perú.
7 años después, en otro contexto, otro rapto de honestidad semejante sobre los muertos durante el conflicto armado interno lo ha tenido el director del vocero oficioso del fujimorismo, La Razón. En su columna del domingo, Uri Ben Schumel tiene dos frases realmente de antología:
No nos parece digno de quien dirigió una guerra victoriosa el recurso del “desconozco”, “no recuerdo”, “me abstengo de responder”.
Y aún con una condena “menor”, no podrá participar en las elecciones de 2011 y para las de 2016 tendrá cerca de 78 años. De tal manera que en vez de hacer sumas y restas sobre meses o años más o menos en prisión, Fujimori debería decir lo que todos saben pero callan hipócritamente: para lograr la paz se tenía que pagar una cuota de sangre.
Y luego, como es costumbre de todos los que piensan que una muerte causada por el Estado es justificable, recurre al manido discurso del almirante Emilio Massera, uno de los jefes de la sangrienta dictadura argentina, para justificar violaciones de los derechos humanos en nombre de una “guerra justa”. Argumento que ya ha sido utilizado, entre otros, por Rafael Rey y Andrés Bedoya Ugarteche.
Esta honestidad brutal del vocero de la mafia desenmascara lo que, en el fondo, todos aquellos que siguen defendiendo a Fujimori, su golpe de Estado y todas sus “obras” piensan en el fondo.
Lo curioso es que esa misma lógica de menosprecio por la vida humana era la que tenía Sendero Luminoso. Basta ver este extracto de un documento senderista que refleja el parecido en el pensamiento de ambos grupos:
En 1983 acordamos el Gran Plan de Conquistar Bases, una de cuyas tareas era la Conformación del Comité Organizador de la República Popular de Nueva Democracia. A partir de allí hemos seguido la lucha entre el restablecimiento del viejo Poder por el enemigo y el contrarestablecimiento del nuevo Poder, aplicando la defensa, desarrollo y construcción. Así, el nuevo Poder atravesando el baño de sangre se desarrolla, los Comités Populares se están templando en duro combate contra el enemigo regándose con la sangre de las masas campesinas, de los combatientes y de los militantes.
De hecho, en la sección Carnecitas del diario antes aludido, se dice lo siguiente:
A Suecia Y las mismas circunstancias con el genocida Abimael Guzmán. También sacarlo de la cárcel de la base naval con el acuerdo expreso de que pase el resto de su anciana vida en Suecia (donde viven algunos de sus familiares) o al país europeo que él escoja con la camarada “Miriam”.
No es coincidencia que ello ocurra. Como lo señaló Carlos Basombrío en un trabajo sobre Sendero Luminoso y los derechos humanos, el efecto más perverso de la actitud de SL frente a estos derechos fue la forma en que disminuyó en la población la importancia del respeto a los mismos. La magnitud y forma de la violencia, afectando a la población civil, generó en la población una actitud “pragmática” frente a los derechos fundamentales. ¿De qué manera? A fines de los 80 se da una crisis social de frustración frente a la situación del país y, frente al tema del terrorismo, la población comienza a inclinarse por opciones autoritarias para resolver dicho problema. La lógica de la eficacia es la que prima. Es allí que discursos como los de Romero, Ben Schmuel y otros calan en un sector del país, que sigue defendiendo esta actitud como la válida para enfrentar al terrorismo.
Sin embargo, cabe hacer una reflexión mayor. Sin duda, el Estado tenía el derecho y deber de defender a sus ciudadanos de lo que fue la mayor amenaza a sus derechos fundamentales. Pero no podía hacerlo de cualquier manera. Las matanzas y demás violaciones de los derechos humanos no se justifican en nombre de ninguna pacificación. Y aquí no solo hay argumentos éticos y de principio, sino también prácticos. Parte de la demora en la derrota de Sendero Luminoso y del MRTA se debió a que dichas vulneraciones hicieron que la población desconfiara de las Fuerzas Armadas y Policiales. Otra parte, como sabemos ahora, se debió a la utilización del terrorismo como arma política. Si hay militares y policías procesados no es por venganza o hacerle el juego a Sendero Luminoso, sino porque se olvidaron de a quien defendían: a todos nosotros.
Nada justifica la muerte de un ser humano. Absolutamente nada.
PD: Quizás otra forma de entender todo esto que he escrito sea con este video de Mecano. Hace bastante tiempo que no escuchaba esta canción, pero creo que es pertinente colocarla aquí. Nos habla justamente de aquello que he intentado desarrollar en estas líneas, de por qué no existe un derecho a matar.
Pocos artículos, en los últimos tiempos, han resultado tan lúcidos como el que hoy ha escrito Carlos Iván Degregori en Perú.21. Bajo el título de La Paja en el Ojo Ajeno, el ex miembro de la CVR ha desarmado los argumentos esgrimidos por Alan García en su desaforada defensa de Francisco Morales Bermúdez. En otras palabras, y en castellano puro y duro, lo ha desasnado en materia de historia de las masacres ocurridas en el siglo XX.
En general, el discurso gubernamental sobre los derechos humanos denota una mezcla de desprecio, discriminación e ignorancia, que a estas alturas del partido, más que desafortunada, parece intencional. La frase de Alan que Degregori resalta es realmente sintomática del “pensamiento García” en materia de derechos de los ciudadanos:
“Tenemos que evitar que se crea allá en Europa, que el Perú es una republiqueta bananera, de hutus y tutsis que se asesinan totalmente”.
Pero García, no lo olvidemos, no puede argumentar ignorancia. Su primer gobierno estuvo enmarcado, en buena parte, por las causas, hechos y secuelas del conflicto armado que vivió el país entre 1980 y 2000. Y, tal como lo dijo la CVR, y parece olvidar la selectivamente amnésica memoria presidencial - lo que parece ser defecto contagioso de otro ex gobernante, hoy en prisión - es que el APRA fue el partido con la mayor cantidad de militantes muertos durante ese periodo. Ni siquiera ese hecho del martirologio aprista - y vaya que los compañeros saben de persecusiones -, el que costó más muertos que la propia rebelión de Trujillo en 1932, es reivindicado por el ahora adalid de la mano dura. Ese dato, del cual apenas se acordó en su último mítin de campaña en primera vuelta - lo recuerdo, pues estuve allí, soplándome semejante aconecimiento -, refleja el nivel de violencia que vivió el país durante muchos años, del cual pretende fingir desconocimiento.
Sin embargo, poco a poco, el país se lo viene recordando, sobre todo, en relación con hechos que quedaron poco claros de la actuación gubernamental entre 1985. La semana pasada, la Sala Penal Nacional anunció que se vienen los juicios contra los militares involucrados en hechos violatorios de los derechos humanos ocurridos durante el Aprocalipsis. En esos casos - Accomarca, El Frontón y Cayara - García será llamado como testigo. De dichos casos, El Frontón es el que más problemas le trae, dado que, a pesar que no se ha demostrado fehacientemente su responsabilidad penal, su responsabilidad política es gravísima. A ello se suma las lógicas suspicacias por algunas resoluciones judiciales bastante convenientes para algunos. Bien lo dice el conocido refrán, “la mujer del César no solo tiene que serlo, sino parecerlo” y ese tipo de “ayuditas” procesales le cuestan más caro, a la larga, a quienes pretenden salir limpios de estas acusaciones.
Lo que los apristas y el Presidente de la República no se percatan es que la actitud de omertá - es decir, silencio al estilo mafioso - que Mantilla ha tomado frente a este caso, a pesar de las evidencias, los termina perjudicando. Como escribió Marco Sifuentes hace un tiempo:
Yendo al fondo del asunto, lo primero que vale la pena resaltar es la visión martirológica que los compañeros tienen de Mantilla (”¡Agustín no es leproso!” corean). ¿Cuál es el mérito que le ven? ¿Callarse la boca sobre el Frontón y ocultar de quiénes eran los US$ 2 millones que le encontraron? Ojo: no es que crean que es inocente. No. Lo que valoran es que no haya “echado” a sus compañeros.
Volviendo al inicio, al final de su artículo, Degregori da una sentencia bastante lúcida, que resume la conducta de todos estos personajes sobre los derechos humanos:
Moraleja. Muchas veces son civiles más papistas que el Papa los que impiden que tengamos unas Fuerzas Armadas y una Policía Nacional modernas, subordinadas a un poder democrático y aptas para cumplir con estándares que ojalá se consoliden en el siglo XXI. Aunque algún malpensado pueda argumentar que la irritación presidencial y el blindaje a Morales Bermúdez, más que arrogancia, revelan una prudente cura en salud.
Por lo que vemos, ser malpensado no parece ser un mal en estos tiempos.