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Ejército Peruano sacará película sobre conflicto armado interno

Cinencuentro ha publicado una nota que a muchos nos ha dejado con la boca abierta: se trata de la firma de un convenio entre el Ejército Peruano y la Universidad Alas Peruanas para la realización de una película sobre el conflicto armado interno. La película va a llevar por nombre Vidas Paralelas.

Varias cosas que comentar sobre este tema y, sobre todo, varias interrogantes que hacernos, me suscita esta crónica publicada por los cinéfilos.

¿QUE VISION SE TENDRA SOBRE EL CONFLICTO?

Por las declaraciones del General Edwin Donayre, Comandante General del Ejército, la película parece ser una visión de propaganda a las Fuerzas Armadas:

“Este es un evento importante para la historia del Ejército y para la historia del Perú. De igual manera permite un acercamiento con la población, que verá reflejada en esta película lo que pasamos durante la Pacificación Nacional”.

Más certezas nos quedan sobre el carácter de la película, cuando la misma nota de prensa señala quien ha elaborado el guión:

“El Comandante General del Ejército en su Primera Teleconferencia encargó la misión de realizar una producción cinematográfica que narre el sacrificio de todo el personal militar que participó en la Pacificación Nacional. Es el Cap Carlos Freyre quien se ha encargado del guión de la película y el Grupo de Imagen junto a la UAP de la producción“.

Como siempre he dicho, me parece bacán resaltar a los héroes militares y policiales que hubo durante el conflicto armado interno. Lo hace la Comisión de la Verdad y Reconciliación (ver Conclusiones Generales 39 y 53). Los problemas son otros.

El primero es de índole, digamos, estética. Con un guión elaborado por un oficial de las Fuerzas Armadas, toda sutileza que pueda tener la película se pierde, con lo que, muy probablemente, tengamos un producto que tienda a la mera propaganda, no a una obra de arte. Y ya sabemos que la propaganda militar no se caracteriza precisamente por su factura artística, sino por demostrar claramente cuales son sus intenciones. Es decir, como me dijo alguien, el bodrio cinematográfico está garantizado.

El segundo tiene que ver con un tema de fondo, recientemente actualizado por la censura a Piero Quijano. Es la falta de reconocimiento de las violaciones a los derechos humanos cometidas por los agentes del Estado. Puestas como simples “errores” o “excesos”, cualquier alusión siquiera a que, en algunos lugares y momentos, estas prácticas constituyeron patrones sistemáticos o generalizados de violaciones a los derechos humanos, es considerada como insulto a instituciones “tutelares” de la Patria o de complicidad con el senderismo. Y reconocer esto no es hacerle el juego a Sendero, sino saber que, a pesar que tenían el derecho y el deber de protegernos a los ciudadanos de una de las mayores amenazas a la democracia, miembros de estas instituciones terminaron convirtiéndose, para muchos, en representantes de un ente abusivo de los derechos de las personas.

¿Y COMO LO HACE? ¿CUAL ES EL NEGOCIO?

La Universidad Alas Peruanas no es cualquier centro de estudios, por lo menos no para las Fuerzas Armadas, ya que existen vínculos bastante estrechos entre ambas instituciones.

La Universidad es de propiedad de la Cooperativa de Servicios Especiales Alas Peruanas, una entidad conformada por miembros de la Fuerza Aérea del Perú. Es conocido que militares y policías en retiro han sido alumnos y/o forman parte de la plana docente de esta casa de Estudios.

Y, con el respeto de sus alumnos, el nivel de la Universidad es menor al que tienen otras casas de estudios de nivel superior, más aún, en ciencias de la comunicación, que es la única carrera que ameritaría la firma de un convenio de co-producción de esta película.

Su sesgo es evidente. Esta universidad patrocinó un libro de Alfredo Gonzáles - el delincuente que dirigió alguna vez los destinos de Universitario de Deportes - en el que repetía sus patrañas contra Leonor La Rosa, negando lo que fue, en opinión de varios abogados y periodistas a los que he consultado, una tortura (claro, no con todos los detalles que el testimonio original señaló).

Cuestión final, repitiendo la misma duda que se plantea Roberto Bustamante: ¿se puede financiar una película de este tipo con el dinero de todos los peruanos?

MAS SOBRE EL TEMA:
Iris Jave: De película.
Diario de IQT: La película del General Donayre

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