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Uno de los nuevos blogs más interesantes que he leido en las últimas semanas es Política y Mundo Ordinario: Bosquejos Postliberales, del filósofo Gonzalo Gamio.

De los ensayos que Gamio ha colgado en su blog, el que me ha parecido más interesante es aquel en que se define como un liberal de izquierdas. Este filósofo entiende al liberalismo como:

una actitud frente a la vida y ante las instituciones que procura la distribución del poder, y que respeta escenarios sociales diferenciados como fuentes particulares y específicas de libertad y realización. La cultura liberal combate el despotismo y el anhelo de control de algunas instituciones sobre los distintos espacios de la vida humana (incluido el propio mercado, recinto sagrado de los neoliberales). Rechaza la promoción del “pensamiento único” - religioso, político o económico -: por eso es partidario de la democracia, y defensor de la participación activa del hombre de la calle en la política. Para ello, el individuo puede disponer de los foros vigilantes de la sociedad civil o, si así lo quiere, puede actuar dede organizaciones políticas que aspiran al gobierno). El auténtico liberal condena el caudillismo y el clientelismo político que menosprecia, sojuzga y pretende manipular a los pueblos“.

En su visión, Gamio considera que los valores liberales no son incompatibles con los valores más encarnados por la izquierda: la justicia social, la inclusión económica y política, así como con el control democrático del poder. Ello lo lleva a autodefinirse como liberal de izquierdas.

La idea parece atractiva. De hecho, yo me encuentro más cercano a esa simbiosis que sugiere Gamio en su post. La pregunta es si es posible llevarla a la práctica en el Perú.

Martín Tanaka ha dado razones por las cuales se siente escéptico sobre el futuro de esta visión, a la que llama socialdemócrata, en el Perú: por un lado, encuentra la falta de una tradición realmente liberal en el Perú, pues nuestros liberales criollos - salvo honrosas excepciones - en realidad solo aspiran a una libertad económica y denostan de la libertad política (de hecho, escribí un post al respecto hace unos meses, llamado Los Falsos Liberales); del otro lado, en parte de la izquierda existe una tendencia a aceptar propuestas populistas, muchas de las cuales son incompatibles como principios liberales como, por ejemplo, la libertad de expresión (algo de ello esbozo en mi post sobre el lio entre Hugo Chávez y RCTV o en Esquizofrenia Zurda).

Por cierto, Gamio esboza una respuesta más o menos concordante con lo dicho por Tanaka.

Sin duda, quisiera que una opción así se consolide en el país. Los mejores cuadros que han tenido los últimos gobiernos han provenido de los liberales consecuentes y de la gente de izquierda que ha aceptado mucho del discurso y práctica liberal. Buena parte de los periodistas más inteligentes del país - Augusto Alvarez Rodrich, Rosa María Palacios - y de los intelectuales van por esa línea. La pregunta es si a este buen análisis hecho por Gamio y Tanaka no le falta algo. Creo yo que sí.

Y es que más allá de la concordancia de ideas que puedan existir entre liberales y zurdos - con las dificultades anotadas párrafos atrás - ambos grupos tienen un serio problema en la acción política (es decir, más allá de la teoría): no han sabido construir propuestas políticas que, más allá de la perfección de sus planes de gobierno, puedan empatar con la ciudadanía. No han sabido hacer trabajo de base, recoger demandas regionales de manera orgánica, ir más allá de las coyunturas electorales, proponer temas en la agenda nacional. Y allí está su principal drama y carencia.

La pregunta es si en los años que quedan hasta la siguiente elección serán capaces de hacer ese acercamiento - que de hecho, a nivel de individualidades y personas se ha hecho, pero no de forma institucional - y el trabajo de campo indicado, o si ambos seguirán surtiendo de cuadros a los gobiernos de turno, sin conformar una alternativa de gobierno real y concreta. Solo de ellos dependerá que dicha respuesta sea afirmativa.

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Bien dicen que hay que leer las secciones de notas pequeñas para saber las fobias de los directores de medios. Es lo que acostumbro ver luego de devorarme las columnas de opinión de todos los diarios cada mañana.

El lunes me topé en la sección “Chiquitas” del diario Correo con lo siguiente:

¿Desfasados?
Un alumno del programa de Ciencias Políticas de la Universidad Católica nos escribe quejándose duro del absoluto sesgo marxista de éste, como si no existiesen otros autores como Max Weber, Buchanan, Habermas, Aron, Hayek, Parsons, Nozick o Rawls para analizar la sociedad, por lo que no recomienda seguir allí esa carrera. Bueno, qué esperaba si el decano es el caviarazo Rolando Ames
.

Debo responder a la siguiente desinformación hecha por el diario, que considero falsa y tendenciosa.

Quien escribe esta columna - alumno de la Facultad de Derecho de la PUCP - puede corroborar de primera mano que dicha información es inexacta. Este ciclo he llevado el curso Estado y Política en el Mundo Contemporáneo, que forma parte de la currícula de la Especialidad de Ciencias Políticas. En dicho curso, no sólo tuve el privilegio de tener como profesor a Farid Kahhat (reconocido analista internacional), sino de contar con lecturas de autores muy diversos, desde el globalifóbico Atilio Borón, pasando por el marxista Hosbsbawn, para continuar con autores cuya tendencia no se acerca ni por asomo a la izquierda del espectro como Amartya Sen, Samuel Huntington y Francis Fukuyama. Versión de primera mano que desvritua lo señalado por Correo.

Por si fuera poco, en el blog de Martín Tanaka, el reconocido politólogo, quien también es profesor de la Especialidad de Ciencia Política, ha publicado los syllabus de los cursos que ha dictado este año en dicha especialidad. La publicación de uno de ellos motivó un comentario de felicitación, con vista a resaltar la diversidad de lecturas recomendadas por Tanaka. La respuesta de Martín fue la siguiente:

Gracias por el comentario. Ver también el syllabus de mi curso Análisis Político Comparado.
Yo dicto dos cursos de teoría obligatorios en la Licenciatura de Ciencia Política de la PUCP, y realmente creo que, en general, prima ampliamente el pluralismo y la diversidad. Ver también el programa del Coloquio de Estudiantes de Ciencia Política de inicios de noviembre, díganme si las mesas redondas no son muestra de diversidad política. Saludos
“.

No more comments. Vean los syllabus, para que se den cuenta de la infamia. Ay, Aldito, si serás…

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