Archivo de la Categoría “Chile”

Durante la tarde de ayer, pude leer de manera detenida el Informe de la fiscal Mónica Maldonado, en el que recomendó la extradición de Alberto Fujimori por diversos delitos y, además, tuve contacto - vìa mail o en persona - con varias de las personas que intervinieron en la elaboración de los cuadernos de extradición contra el extraditable. Con esos elementos, puedo brindar el dìa de hoy una suerte de “guìa del caso Fujimori para no abogados“, a partir de lo señalado por la Fiscal Maldonado.
¿EN QUE CONSISTE UN PROCESO DE EXTRADICION?
Un proceso de extradición se produce cuando un Estado (Perú) pide a otro (Chile) la repatriación de un nacional que habría cometido crímenes para poderlo procesar (Fujimori). Para ello, el peticionario envìa solicitudes - cuadernillos en jerga procesal - en las que justifica dos cosas centrales: la doble incriminación, es decir, que la conducta sea calificada como delito en ambos países (sin importar como se denomine); y la existencia de pruebas indiciarias que ameriten el procesamiento, sin que se requiera cuestiones concluyentes sobre la culpabilidad del presunto criminal.
A estos requisitos, como es en este caso, se suman aquellos que se puedan haber establecido en un tratado de extradición bilateral entre ambos países. La cuestión adicional establecida por Perú y Chile es que los delitos por los que procede la extradición deben tener una pena mayor a un año en el país al que se solicita el pedido de repatriación.
LOS ARGUMENTOS DE DEFENSA DE FUJIMORI HECHOS PURE
Aunque se encuentran al final del Informe Fiscal, es necesario destacar los argumentos dados por Mónica Maldonado para desbaratar los tres principales argumentos de defensa dados por los abogados chilenos de Fujimori en sus alegatos, que pudimos conocer hace algunas semanas.
El primero se refiere a la supuesta inmunidad de los jefes de Estado. Los abogados del Chino arguìan que por haber sido Presidente de la República no podía ser procesado. Sin embargo, dicha facultad solo es atribuible a mandatarios en ejercicio, durante sus viajes al exterior. Ningùn tratado internacional reconoce que los jefes de Estado no pueden ser procesados por haber tenido una alta investidura, cuestión que ratificó la Cámara de los Lores en el caso Pinochet.
El segundo se refiere al tema de la prescripción. Aca el tema es más simple. Se revisa desde cuando se iniciaron los procesos en el Perú y se chequea si, bajo la ley chilena, venció el plazo para poder hacer una actuación judicial. El único caso que no pasa la valla es el de los secuestros de Gustavo Gorriti y Samuel Dyer durante el golpe del 5 de abril de 1992, pero en el que la Fiscal, sin embargo, señala que dichas privaciones de libertad están ampliamente acreditadas.
El tercero tiene que ver con el manido argumento de la carencia de debido proceso para que Fujimori pueda ser procesado en el Perú. Además de señalar que es un tema que deberá ser evaluado en nuestro país, la señora Maldonado sostiene que se han cumplido todas las reglas que le han permitido a la defensa de Fujimori ejercer todos los recursos correspondientes, tomando en consideración la calidad de prófugo de la justicia que tiene el ex dictador.
LOS CASOS DE CORRUPCION
Básicamente, en este tipo de casos, a Fujimori se le procesaría por el delito de peculado. Esta figura penal consiste en que un funcionario o servidor público se apropia o utiliza, en cualquier forma, para sí o para otro, dinero o efectos cuya percepción, administración o custodia le estén confiados por razón de su cargo.
Los casos en los que Fujimori sería procesado bajo este tipo penal, que tiene una pena de hasta 8 años en nuestro país son: - Pago de una deuda que tenía Daniel Borobio, ex publicista del régimen, con la SUNAT, utilizando una partida destinada al Servicio de Inteligencia Nacional. - Solventación económicade la interceptación telefónica, con las precisiones temporales que veremos más adelante. - Pagos a través de dinero correspondiente al SIN a Hector Faisal, astrólogo y webmaster de una página destinada a difamar a los opositores al régimen. - La compra de Cable Canal de Noticias a Eduardo Calmell del Solar. - El pago de 15 millones de soles a Vladimiro Montesinos como una suerte de “Compensación por Tiempo de Servicios”. Este es el caso de corrupción donde existen las evidencias más concluyentes.
Otro delito grave es el de corrupción activa de funcionarios, que es aplicado para el caso de la compra de congresistas para que se pasen a las filas del oficialismo, cuyo ejemplo más recordado es el de Luis Alberto Kouri, protagonista del primer vladivideo. Aca Fujimori está también seriamente implicado, dado que era el beneficiario final de esta compra de conciencias.
A ello se suma los delitos de falsedad genérica e ideológica - es decir, alteración de la verdad - en los Decretos de Urgencia secretos que dispusieron de fondos de la privatización, como en el caso de la CTS de Montesinos, así como la colusión desleal para la compra de medicinas chinas.
Los únicos puntos cuestionables del Informe de la Fiscal Maldonado se encuentran en dos apartados.
El primero, referente al delito de asociación ilícita para delinquir, rechazado en todos los casos en que fue presentado. La posición peruana es que este tipo penal se configura por la mera existencia de una banda o entidad criminal, como fue la organización criminal Fujimori - Montesinos, conformada luego de la entrada al poder. Para la Fiscal, esta organización debió formarse antes de la asunción del mando para configurar una asociación de este tipo, punto de discrepancia que deberá ser resuelto por el juez Orlando Alvarez.
El segundo, se relaciona con un expediente que ha sido dejado de lado por completo: el de la compra irregular de tractores chinos. De un lote de 3,000 tractores, por lo menos 500 eran defectuosos y se pagó un sobreprecio. La Fiscal considera que no existió delito, sino una mala gestión. De acuerdo a lo conversado con abogados involucrados en el proceso de extradiciòn, este quizás era el expediente más sujeto a interpretación de los presentados.
DERECHOS HUMANOS: EL FLANCO DEBIL DEL CHINO
Donde se encuentran los más sólidos argumentos del Informe Maldonado es en los temas de violaciones a los derechos humanos.
Un primer caso es el de la interceptación telefónica producida durante el régimen de Fujimori. La precisión que la Fiscal hace es que el proceso debería darse por los casos producidos desde el 21 de noviembre de 1995, fecha en que este delito fue tipificado en Chile.
El caso Barrios Altos - La Cantuta es donde el ex mandatario tiene las de perder. Puede afrontar una pena de hasta 35 años de prisiòn, pena más alta en los delitos de homicidio calificado y desaparición forzada de personas, a los que se suma el de lesiones graves. Las pruebas abundan: el testimonio dado por Santiago Martin Rivas sobre los manuales de inteligencia elaborados para aniquilar personas en la lucha contra el terrorismo, por órdenes de Fujimori; los miembros del Destacamento Colina que implican a Fujimori; las felicitaciones y ascensos otorgados; la existencia de una voluntad para encubrir los hechos plasmada en la Ley de Amnistía; las investigaciones hechas por la CVR para demostrar que Colina era parte de la estructura del Ejército Peruano, entre otras.
A ello se suma la aplicación de una teoría penal llamada “dominio del hecho”, que señala la culpabildad de una persona a pesar que no ha estado presente en la escena del crímen, debido a que, por su posición jerárquica con relación a los ejecutores, tenía la posibilidad de dar la orden y de consentir los hechos perpetrados. Es la teoría que ha permitido procesar a altas jerarquías militares que vulneraron derechos fundamentales y, también, la que sirvió para sentenciar a cadena perpetua a Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre en los juicios civiles a la cúpula de Sendero Luminoso.
A este caso, se suma otro que habìa sido materia de la ampliación del caso Sotanos SIE. Se trata de la desaparición forzada de tres personas que fueron detenidas en el Cuartel General del Ejército y que nunca aparecieron. Este delito, a criterio de la Fiscal, está suficiemente acreditado.
LA IMPORTANCIA DEL CASO
A pesar que el Informe de la Fiscal no es vinculante, la contudencia de sus argumentos hace que sea bastante difìcil de rebatir por la defensa de Fujimori y, sin duda, serà muy tomado en cuenta tanto por el juez Orlando Alvarez como por la Sala Penal de la Corte Suprema quienes se encargarán de resolver este proceso de extradición.
La significación del caso Fujimori no es poca. Se trataría de la primera ocasión en que un jefe de Estado es procesado por delitos comunes en el Perú - Leguía, el antecedente más cercano, murió preso, pero no llegó a ser juzgado - y, esto no es poca cosa, de proceder la extradición en los casos de derechos humanos, sería la primera vez que un dignatario del nivel jerárquico de Fujimori sería repatriado por crímenes de lesa humanidad. Con ello se completaría, paradójicamente, los avances que fueron dados en el caso Pinochet en Gran Bretaña.
Pero, además, más allá del campo judicial, deberá significar para el país una seria revisión de su pasado reciente, de la manera en como muchos peruanos permitieron conclucar su libertad y sus derechos por un proyecto autoritario, que cometió crìmenes ampliamente documentados - algunos de los cuales, incluso, ya han merecido sentencia judicial - y que legó a los peruanos un pernicioso legado que hasta hoy nos acompaña.
MAS SOBRE EL TEMA: Fujimori: Estoy tranquilo y no tengo intenciones de escapar. Alan García: Fujimori tendrá un proceso justo en el Perú, si es extraditado. La República: Fujimori Extraditable Augusto Alvarez Rodrich: Un paso al más acá Carlos Basombrío: ¿Piedras Gordas o Tokio? Aldo Mariátegui: Se le puso color de hormiga. Omar Chehade: Fujimori sería extraditado antes de Navidad. María Zavala, Ministra de Justicia: Sí existen las garantías suficientes para juzgar a Fujimori Carlos Tapia: Decisión debe saludarse sin hacer leña del arbol caído. Carlos Raffo sigue arguyendo la tesis del “complot caviar”, aunque reconoce que no hay persecusión política. Ronald Gamarra: Fujimori tiene una valla muy alta para evitar ser extraditado Carlos Rivera: ¿El extraditable camino a Lima?
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Impresiones respecto al documental chileno sobre la Guerra del Pacífico
Bien dicen que una amenaza de censura te da más publicidad que otra cosa. Esta frase se ha podido comprobar luego de que pudiera ver ayer el documental Epopeya, elaborado por la productora Nuevo Espacio para Televisión Nacional de Chile.
Luego de apreciar el primer capítulo de esta presentación, confirmé la opinión que tuve hace unos meses, cuando se intentara censurar el documental, en uno de los más patéticos episodios protagonizados por las Cancillerías de Perú y Chile: el documental no tiene elementos insultantes hacia Perú y Bolivia.
Dicho esto, me queda claro como televidente y aficionado a la historia que Epopeya no culmina de cuajar - por lo menos en esta primera entrega - el supuesto primer objetivo que Patricio Polanco y su equipo se habían trazado: presentar una versión más o menos común de los tres países sobre el conflicto.
Básicamente - y eso no está mal - hemos visto la versión chilena de la guerra, concentrada, sobre todo en el tema de las causas del conflicto y en como para ellos el famoso “impuesto de los 10 centavos” al salitre impuesto por Bolivia, aparentemente en incumplimiento de un acuerdo internacional, la causa del conflicto. Ciertamente, en esta época en que la resolución pacífica de conflictos es la regla general, me extrañó ver que dos países se pelearan por un tema que, hoy en día, podría solucionarse tranquilamente en la Corte Internacional de Justicia o mediante un arbitraje.
Asimismo, la visión chilena no hace una autocrítica del papel que pudieron haber ejercido tesis expansionistas, predominantes en un sector de su burguesía, como en el papel que tuvieron los capitales ingleses en este conflicto, aspectos que fueron mencionados por los historiadores peruanos y bolivianos a lo largo de los 53 minutos que duró el programa.
Sí debe reconocerse el esfuerzo por contar con las otras versiones de la historia. Resulta bastante drámatico ver como los historiadores bolivianos y los profesores de ese país no dejan de transmitir recelo hacia Chile. Me sorprendió, como imagen visual, la del colegio boliviano en la que un docente, con un cuadro del Che Guevara al costado, intentaba decir que el imperialismo británico y el expansionismo chileno fueron los únicos factores del conflicto, negando el hecho de que se hubiera vulnerado un tratado internacional por la imposición del impuesto al salitre. En el caso peruano, más bien, las posturas de Nelson Manrique y Joseph Dager fueron las más equilibradas, tanto en autocrítica hacia lo que hicimos, como frente a los otros dos países.
Resulta también preocupante saber como se desconocen las causas de la guerra en los tres países, así como el poco reconocimiento que se tiene a los héroes de uno y otro lado. La única excepción: Miguel Grau, figura que es resaltada por los chilenos, tanto por escolares, marinos y los propios realizadores del documental.
Epopeya tiene el mérito de ser una producción que ha contado con los avances tecnológicos e históricos suficientes como para entregar un producto televisivamente bueno. Veremos si en los siguientes capítulos que faltan por ver hay aspectos más polémicos o si confirma esta impresión preliminar que podemos tener sobre este trabajo.
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El último episodio de la complicada relación entre Perú y Chile sería digno de un sketch de El Especial del Humor, si es que no involucrara acciones que atentan contra las libertades de expresión e información.
En 2010, Chile celebrará su bicentenario como nación independiente. Para conmemorar este acontecimiento, diversas entidades públicas y privadas vienen preparándose con diversas actividades de reflexión y celebración.
Televisión Nacional de Chile, la televisora estatal del país del sur, convocó a la empresa Nuevoespacio para que realice un documental sobre la Guerra del Pacífico.
Esta empresa, cuyo productor ejecutivo es Patricio Polanco, ya había dirigido un documental sobre el barco Esmeralda, donde muriera el héroe naval chileno Arturo Prat. Para este trabajo, también se consultó a la familia del héroe peruano Miguel Grau, quien es bastante bien retratado en este esfuerzo audiovisual.
De esta manera, se preparó Epopeya, un documental de tres episodios en el que se difundiría la versión de ciudadanos y especialistas históricos y militares de los tres países involucrados en el conflicto. Por la parte peruana, se conoce que los historiadores Nelson Manrique, Joseph Dager y Sinesio López fueron consultados por los realizadores del documental.
Sin embargo, el documental, cuya primera parte debía emitirse hoy, ha sido guardado en una gaveta en Santiago de Chile. Dicen los ejecutivos de TVN Chile, que sólo temporalmente.
El domingo, se conoció que el embajador peruano en Chile, c. Hugo Otero Lanzarotti, manifestó a la cancillería chilena y a la televisora su malestar por la difusión del documental “en momentos en que las relaciones no son las mejores“.
Alejandro Foxley, canciller chileno, conversó con Francisco Vidal, presidente de TVN Chile para la suspensión del documental, decisión tomada finalmente el fin de semana. En Lima, el Ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaúnde, saludaba esta decisión.
A estas alturas, cabe preguntarse: ¿Cuándo un problema se ha resuelto con la censura (temporal) de un programa de televisión? ¿Quiénes son los cancilleres y un embajador para decidir que debemos ver chilenos y peruanos, así como para determinar cuál es el “momento adecuado” para hacerlo? ¿Los peruanos no tenemos derecho a conocer que piensan nuestros vecinos sobre el acontecimiento que más nos ha separado? ¿No es necesario comenzar a construir una historia común entre nuestros países?
Claro, las respuestas a estas preguntas no han pasado por el trio de diplomáticos que se saludan de una censura. Solo les ha importado la opinión de los sectores radicales de ambos países y no les importó acercar las posiciones y las visiones entre nuestros pueblos. Y el coro de termocéfalos de El Mercurio y La Razón aplauden en Santiago y Lima.
Me quedó con la reflexión hecha hoy por Roberto Lerner, cuyo párrafo más saltante dejo aquí para pensarlo detenidamente:
“Requerimos tener una versión razonable de nuestras derrotas, perder complejos, sincerar historias, horrorizarnos de algunas traiciones, analizar ciertas ineficiencias monstruosas, poner en su contexto muchos éxitos y heroísmos corajudos“.
¿No es hora de comenzar a hacerlo, sin censuras ni complejos?
MAS SOBRE EL TEMA: Roberto Lerner: Epopeya. Editorial de La República: Censura no es solución. Mirko Lauer: Bienvenidos al siglo XIX. Maritza Espinoza: Todos somos Espartaco. Otra Orilla: Otra Vuelta de Tuerca. Francisco Vidal, Presidente de Televisión Nacional de Chile: Epopeya se verá sin cortes ni añadidos. Eduardo Frei, ex Presidente de Chile: Fue “autocensura” de TVN Chile. Cristobal Aljovín de Losada: La censura dará mas propaganda al documental. Guido Lombardi: La censura nunca trae buenos resultados. Sergio Bitar, ex Ministro de Educación de Chile: Es una medida atentatoria de la libertad de expresión.
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La revelación de El Mercurio: Entre la verosmilitud y la agenda politica chilena.
Para estas alturas, el reportaje de la periodista Andrea Sierra en el diario El Mercurio de Chile, referido a un supuesto pacto entre Alan García y Alberto Fujimori para impedir la extradición del ex dictador, ha puesto de vuelta y media a la política peruana.
El reportaje en cuestión revela varios off the record que han circulado en el ambiente con relación a la relación extraña - pero coincidente - entre el actual gobierno y los representantes de la mafia que gobernó el país en la década de 1990.
Aunque el reportaje no menciona los siguientes hechos, éstos serían los indicios más cercanos de una alianza o pacto implícito entre ambos sectores:
- La inclusión como primer vicepresidente de la República de Luis Giampietri Rojas, personaje con un discurso contrario a la defensa de los derechos humanos e involucrado en los sucesos de los penales de 1986, así como en acusaciones de corrupción durante la época de Alberto Fujimori. A ello se suma la presencia como Ministro de la Producción de Rafael Rey, hombre ligado al fujimorismo durante la década pasada, quien votó a favor de la indignante ley de amnistía.
- El desinterés general en la lucha contra la corrupción y en la extradición de Alberto Fujimori.
- La Ley que modifica las facultades de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional, con el fin de controlar los proyectos de las ong’s. Esta norma fue claramente una vendetta del APRA, Unidad Nacional y el fujimorismo contra as organizaciones no gubernamentales involucradas en temas de institucionalidad democrática, derechos humanos, lucha contra la corrupción y defensa del medio ambiente.
- Los proyectos presidenciales para imponer la pena de muerte para violadores y terroristas, que ocasionarían la salida del Perú del sistema interamericano de derechos humanos. su único apoyo: quien más, el fujimorismo.
- Las leguleyadas con las que se intenta evadir el cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana en el caso Penal Castro Castro y el no reconocimiento de que se produjeron ejecuciones extrajudiciales en 1992. El principal involucrado en este caso: Fujimori.
- La exagerada postura de parte de la bancada aprista de acusar constitucionalmente a Alejandro Toledo por los allanamientos del Perú ante el sistema interamericano. Acusación que, de todas maneras, respaldará el fujimorismo.
A ello se suma la gritería que desde el diario Expreso - convertido en “El Peruanito” de este régimen - se ha hecho sobre el tema. Con el título “Ataque al Perú” y haciendo una enrevesada teoría de la conspiración entre lo que llaman “izquierda caviar” y los sectores más nacionalistas de Chile para desestabilizar al gobierno, el diario del nuevo “compañero” Luis García Miró procura dejar de lado esta hipótesis. Solo a Carlos Raffo se le ocurrió una idea asi.
Sin embargo, hay algunas cuestiones que me llaman la atención del reportaje y que me hacen dudar de lo mencionado allí.
La primera, es que la periodista no presenta pruebas de sus afirmaciones, más allá de lo que menciona y que, de alguna manera, ha estado circulando también por Lima, en particular, entre la primera y la segunda vuelta.
La segunda, es que algunos datos parecerían erróneos o confundidos:
1. Ronald Gamarra, a quien mencionan como renunciante luego de la toma de mando de García, dejó el cargo de procurador durante el Gobierno de Toledo. Claro está, acusando la falta de voluntad política del gobierno anterior para luchar contra la corrupción.
2. Argentina no sería una alternativa de refugio para el ex dictador. Al igual que en Chile, se viene procesando las violaciones a los derechos humanos producidas durante la dictadura militar y Kirschner no está a favor de la impunidad. Además, el hecho que nos hayan devuelto a los Crousillat nos hace ver cual sería el futuro del ex mandatario de llegar a B. Aires.
La tercera, es una hipótesis que tengo sobre la verdadera motivación de la publicación.
Hay que recordar que El Mercurio fue el medio de comunicación que apoyó hasta el final a la dictadura de Augusto Pinochet y que mantiene una línea de derecha. Claro, a veces se mandan con reportajes sobre derechos humanos, pero su línea editorial es claramente conservadora y es el periódico desde el cual más propaganda han dado al Chino.
Pero hay temas de política chilena involucrados en el caso. No en vano la noticia intenta dejar mal parado al gobierno de Michelle Bachelet en temas de derechos humanos, algo que la presidenta conoce por experiencia personal.
Cabe preguntarse entonces:
1. ¿A quien en Chile no le conviene que se extradite a Fujimori? 2. ¿A quien le conviene perjudicar la imagen de la presidenta Bachelet?
Claro, Pinochet esta muerto, pero sus seguidores siguen pretendiendo boicotear causas de derechos humanos para “preservar el legado histórico” del extinto General. Y hay muchos militares y civiles que colaboraron en ese régimen, además de la familia Pinochet, que vienen siendo procesados por diversos delitos.
A ello se suma el momento particular que vive Chile. Con un Sebastían Piñeira debilitado por acusaciones de corrupción, el sector más democrático de la derecha chilena ha quedado sin rumbo y serían más bien los pinochetistas los que quieren hacer problemas al gobierno de la Concertación, aprovechando que Bachelet tiene una agenda interna bastante complicada por enfrentar.
Creo que más que en Lima, la pista podría estar en Santiago. Sin embargo, la hipótesis del pacto no puede ser descartada de plano, por los elementos antes señalados.
MAS SOBRE EL TEMA: Utero de Marita: Al Descubierto (?) Pacto García - Fujimori. Una Bitácora de Jomra: Pacto Fujimori - García: por la no extradición. Ernesto Velit: Supuesto pacto Fujimori - García es operativo de la derecha radical chilena. Mauricio Mulder: Gobierno aprista si busca extraditar a Fujimori. Gran Combo Club: De la alianza aprofujimorista al pacto Fujimori - García. El Fondo del Vaso: Existe un acuerdo secreto entre Fujimori y García.
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Chile - Perú: el límite pendiente.
Nuevamente un incidente infeliz puso sobre la mesa el tema de nuestras anormales relaciones con el vecino del sur.
Y es que la deconfianza - aparentemente mutua - que sentimos unos con los otros alienta a que cualquier error sea objeto de inmediata suspicacia.
Esta vez el error fue una propuesta de la Presidente Michelle Bachelet para modificar la demarcación territorial chilena. La antigua I Región, Tarapacá, se dividiría en dos, dando paso a la XV Región de Arica y Parinacota. El problema se da cuando se ponen los límites de dicha región:
“Al Norte: el límite con Perú, desde el paralelo del Hito Nº 1 en el Mar Chileno hasta el Hito Nº 80 tripartito de la frontera con Bolivia”.
Y es que con la proyección desde el paralelo el Hito N° 1, perderíamos territorio marítimo. La posición peruana es que esta proyección debe hacerse desde la Línea de la Concordia, que es la que fija el límite de acuerdo al Tratado de Lima de 1929.
Si no fuera porque el Tribunal Constitucional chileno declaró inconstitucional la norma por un tema meramente formal - no vio el tema de los límites - ahorita seguiríamos en una escalada de calificativos y los termocéfalos de ambos lados estarían ya incitando a sus ejércitos a comprar armas, a romper relaciones, a llamar a nuestro embajador. Bueno, la de siempre que tenemos algún pleito, aunque sea por el pisco o el suspiro a la limeña.
Voces que van desde César Hildebrandt a Aldo Mariátegui reclaman hacer lo que la sensatez reclama: solucionar este problema de una buena vez. Lo que implica que Perú contrate un buen estudio de abogados y demande a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para fijar sus límites marítimos.
Por lo que nuestros amigos en Torre Tagle nos han podido contar, Perú, durante el gobierno de Toledo, ya hizo los contactos con estudios de abogados, formó comisiones asesoras e incluso la demanda ya estaría redactada.
Entonces, todo depende de que el canciller José Antonio García Belaúnde proceda a dejarse de tanta pusilanimería que parece rondar por los predios de la política exterior peruana y de una vez haga lo tenga que hacer.
Y esto no va a afectar nuestras relaciones con Chile, como algunos agoreros señalan. Todos los días, los países se demandan unos a otros por diversos tipos de controversia. La Corte Internacional de Justicia fue establecida para evitar que estas controversias se solucionen mediante las armas. Si el mecanismo existe y, además, se tiene una posición sólida sobre el tema, es momento de iniciar el proceso.
De lo contrario, seguiremos arrastrando al país en odios ancestrales que no conducen a nada y la relación con Chile seguirá entrubiada por varios años.
MAS SOBRE EL TEMA: Editorial de El Comercio: Perú y Chile no pueden desviarse del objetivo integrador. César Hildebrandt: La Cruz del Sur. Mirko Lauer: Platos Rotos y Panes Fríos. Aldo Mariátegui: A la playa y a La Haya. J.J. Martinelli: Desencuentros Perú - Chile: ¿hasta cuando?
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“Que más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”. (Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973)
En las exequias del dictador Augusto Pinochet, los miembros de su prepotente familia, fieles a su estilo, justificaron el golpe de Estado que dio el corrupto y asesino que dirigió Chile por 17 años.
El nieto de Pinochet, el capitán Augusto Pinochet Molina, se atrevió a decir a alabar el golpe de Estado de 1973, porque iba contra el “modelo marxista, que pretendía imponer su modelo totalitario, y lo hizo no mediante el voto, sino mas bien derechamente por el medio armado“.
Con justa razón, la Ministra de Defensa Viviane Blandot, ha señalado que “No es aceptable que un oficial en servicio activo pronuncie un discurso público con ribetes políticos y denoste a poderes del Estado. No corresponde, denosto su actitud y espero que el Ejército tome las medidas que corresponde tomar en estos casos“.
Soy de los que piensa que Salvador Allende fue un demócrata, pero que también fue mejor mártir que Presidente, como lo dijo el analista Patricio Navia en su libro “Las Grandes Alamedas. El Chile post Pinochet“. Soy de los que duda de la viabilidad de los cambios implementados durante el gobierno de la Unidad Popular, más aún cuando no se tenía el apoyo mayoritario del país, se tenía a la CIA y a la derecha encima bregando por mantener todo como estaba. Pero estoy convencido que ni la peor crisis en democracia avala el hecho de una salida autoritaria, la creación de un gobierno que oprima la libertad de sus ciudadanos y que aplaste hasta con la muerte a los opositores por el sólo hecho de pensar distinto. Soy de los que se compra el paquete completo, por eso no puedo aceptar un sistema que brinde relativo bienestar económico a cambio de libertad.
Por eso, no comprendo a quienes siguen avalando al Dictador, a quienes hacen prevalecer un mediocre crecimiento económico por sobre la vida humana, a quienes no les importa las cuentas en el Riggs y prefieren una izquierda aniquilada.
Por ello, va dedicada a los que defienden al dictador, aquí va, “Chile, la alegría ya viene”, la canción de la Concertación en 1988, con motivo del plebiscito que sacó del poder a Pinochet:
Porque digan lo que digan yo soy libre de pensar, Porque siento que es la hora de ganar la libertad, Hasta cuando ya de abusos, es el tiempo de cambiar, Porque basta de miserias voy a decir que NO.
Porque nace el arco iris después de la tempestad, Porque quiero que floresca mi manera de pensar, Porque sin la dictadura la alegría va a llegar, Porque pienso en el futuro, voy a decir que NO.
Vamos a decir que no ¡oh!, con la fuerza de mi voz, Vamos a decir que no ¡oh!, yo lo canto sin temor, Vamos a decir que no, ¡vamos juntos a triunfar!, Vamos a decir que no, por la vida y por la paz.
Terminemos con la muerte, es la oportunidad, De vencer a la violencia con las armas de la paz, Porque creo que mi patria, necesita dignidad, Por un Chile para todos, vamos a decir que NO.
Vamos a decir que no ¡oh!, con la fuerza de mi voz, Vamos a decir que no ¡oh!, yo lo canto sin temor, Vamos a decir que no, ¡vamos juntos a triunfar!, Vamos a decir que no, por la vida y por la paz.
Chile, la alegría ya viene.
Y la alegría, felizmente, llegó hace 16 años.
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Augusto Pinochet, el fin de la época más oscura de Chile
No se ha ido un hombre bueno, ni un salvador de la patria.
El hombre que partió fue un golpista. Alguien que interrumpió un proceso democrático que, independientemente de si estuviéramos de acuerdo o no con el personaje que lo dirigía, se conducía bajo los cauces normales y se dirigía hacia una salida plebiscitaria sobre la continuidad de aquel proyecto fallido que fue la “salida pacífica al socialismo”, roto por los extremistas de ambos lados, por una oscura oficina en Langley, Virginia (sede del cuartel general de la CIA) y por el bombardeo a La Moneda de aquel 11 de septiembre tan cercano, a pesar que hayan transcurrido más de 30 años de todo aquello.
Primera paradoja: Salvador Allende Gossens es recordado como un demócrata, un hombre que prefirió el suicidio a ser capturado y vejado por la dictadura. El presidente que murió defendiendo su cargo y que luego fuera enterrado clandestinamente en una tumba con nombre cambiado, restaurada la democracia recibió funerales de Estado y una de las principales plazas de Santiago se engalana con una estatua en su honor. Mientras que el hombre que lo traicionó muere recordado por los medios de comunicación del mundo como un dictador, sin ningún gesto de duelo de nación alguna - ni siquiera de Estados Unidos, que hoy se solidariza con las víctimas del monstruo que ayudó a crear - y sin honores de jefe de Estado, por haberlo sido de facto.
El hombre que partió fue un violador de derechos humanos. Más de 3,000 muertos y desaparecidos durante su régimen, de acuerdo con lo señalado por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. Más de 30,000 torturados de acuerdo por lo recabado por la Comisión Valech. Más de 3,000 personas a las que se quitó la nacionalidad. Más de 40,000 exiliados políticos. Una operación montada con sus colegas dictadores de Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Caravanas de la Muerte para dejar sin vida a sus opositores. Centros de tortura, como Villa Grimaldi. Asesinatos en el exterior, como el del general Carlos Prats en Argentina o del ex canciller Orlando Letelier en Washington. O atentados fallidos como el del ex vicepresidente de Allende en Roma. Una maquinaria del terror que se condecía con aquel rostro adusto de la fotografía célebre de los lentes oscuros y los brazos cruzados, una imagen que a muchos generó miedo y que ahora recuerda miles de familias destruidas, separadas, afectadas por quien alguna vez dijo que en Chile “no se movía ni una hoja” sin que él lo supiera.
Segunda paradoja: Murió el Día Internacional de los Derechos Humanos. Una de las torturadas en Villa Grimaldi es hoy Presidente de la República de Chile, en democracia. Sus máximos colaboradores están presos o procesados por violaciones a los derechos humanos. Los afectados por su dictadura reciben una reparación por parte del Estado. Hace 2 años, el jefe del Ejército pidió disculpas a la nación por las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante su gobierno.
El hombre que partió creyó hacer un “milagro económico”. Sin embargo, durante la mayor parte de su gobierno, Chile vivió en crisis económica. Fue el país de América Latina, después de México, que fue más afectado por la crisis de la deuda de los años ochenta. La pobreza aumentó, la desigualdad también. La desigualdad educativa se consagró en su gobierno: municipalizó la educación pública y los gobiernos locales con menos recursos fueron condenados a recibir una instrucción con menor calidad.
Tercera paradoja: El despegue económico se dio en democracia, sobre la base de estabilidad macroeconómica y políticas sociales que redujeron en forma sustancial la pobreza.
El hombre que partió se creyó inmune a cualquier cosa. Dio una Ley de Amnistía para los crímenes del periodo más negro de la dictadura. Hizo una Constitución a su medida. Quiso desconocer el resultado del plebiscito que le dijo NO, pero sus compañeros de armas le dijeron hasta aquí nomás. Creó el binominalismo para que sus partidarios tuvieran siempre un asiento en el Congreso y cerrar el paso a los comunistas. Dejó el Ejército luego de 8 años de restaurada la democracia, con dos bravatas semi golpistas en su haber. Se convirtió en senador vitalicio esperando que la inmunidad se convirtiera en impunidad.
Cuarta paradoja: Ni la Ley de Amnistía sirvió para protegerlo de las más de 300 causas por violaciones a los derechos humanos seguidas en Chile. Su Constitución hoy ha sido reformada y existe consenso para dejar de lado el binominalismo. Su imnunidad no le sirvió de gran cosa en Londres y en Madrid: el juez Garzón hizo de su causa un avance en la creación del principio de jurisdicción universal, los lores ingleses lo convirtieron en extraditable. Sólo los achaques de la vejez y la acción tardía de la justicia chilena impidieron que tuviera la sentencia que se merecía.
El hombre que partió se creía un dechado de virtudes, el que evitó la “amenaza marxista y comunista”, el frugal que vivía franciscanamente como un soldado. Claro, sólo dos años antes de su muerte los chilenos y todos los ciudadanos del mundo pudimos enterarnos de sus cuentas en el Banco Riggs, sus pasaportes falsos para salir del país y poder manejar sus finanzas, la evasión de impuestos, su mini imperio imobiliario y el desbalance patrimonial. Procesos judiciales que involucran a su hoy viuda y a sus hijos y que son su herencia, más allá del dinero mal habido que seguiremos descubriendo con el transcurrir de los años. Corrupción que fue la liquidación de su relación con la derecha chilena, cuya mayor parte de sus miembros no estarán en sus funerales.
El hombre que partió dijo ser el propulsor de la reconciliación sobre la base del olvido y el garante de la unidad nacional. Sin embargo, ayer vimos el espectáculo lamentable de ver a un país dividido por su persona: por un lado, aquellos que se sentaban en los muertos y desaparecidos y aun creían ver en el que piensa distinto a un enemigo cuya eliminación daban gracias al extinto dictador; por el otro, los familiares de la gente que mató y persiguió, festejando con botellas de champagne su deceso, con la rabia mordida de no poderlo ver preso. Nadie olvida en Chile lo que fueron sus crímenes, sólo que algunos pretenden seguirlos justificando, tal como él lo hizo hace algunas semanas, cuando dijo que asumía la responsabilidad política de lo que pasó, pero no tuvo ningún signo de arrepentimiento.
La historia ya dio su veredicto. Y no reza ningún elogio para Augusto Pinochet Ugarte. Porque ni toda la plata del cobre justifica arrancar la libertad a alguien. Porque lo equivocado que pudo estar Allende no implicaba acabar con la democracia chilena por 17 años. Porque la estabilidad económica no puede avalar los crímenes cometidos, las violaciones a los derechos de las personas, la plata robada y en cuentas en el extranero. Porque ni lo poco bueno que pudo haber hecho en vida redime a alguien que convirtió a su nación en dos bandos enfrentados sobre su persona.
Una reflexión que cabe hacer en este momento. La dictadura de Pinochet y la salida autoritaria estuvo en consonancia con un sector de la sociedad chilena, que reclamó una solución “rápida” frente a lo que consideraban una amenaza y estuvo dispuesta a pagar el costo en vidas que ello supuso. No fue un fenómeno privativo de Chile, sino parte de América Latina ¿Por qué nuestras sociedades tienen tan poco aprecio por la vida humana y están dispuestas a dejar su libertad, para convertirse en esclavos de tiranos como Videla, Trujillo, Somoza, Castro, Banzer, Stroessner, Velasco, Ríos Montt, Fujimori o Pinochet? Y, peor aún, ¿por qué hay aún gente dispuesta a convertirse en sierva a cambio de un supuesto orden que, a la larga, termina dañando a toda la sociedad?
Se ha ido un dictador, un hombre que manchó la honra de su patria.
MAS SOBRE EL TEMA: Michelle Bachelet: “Tengo memoria, creo en la verdad y aspiro a la justicia”. Mireya García, vicepresidenta de Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos: “No habrá reconciliación mientras haya justificación de los crímenes” Farid Kahhat: Chile después de Pinochet Augusto Alvarez Rodrich: La muerte de un dictador. La República: No descansará en paz. Ariel Segal: La hora de los juicios. El Mundo (España): Reacciones en el mundo frente al deceso de Pinochet. El País (España): Pinochet (Editorial). Carlos Fuentes: “Pinochet le quitó al diablo Presidencia del infierno”. José Rodríguez Elizondo: “Pinochet tiene seguidores porque la política no se rige por la racionalidad”. Utero de Marita: Murió Pinochet. La guerra que Pinochet planeó contra Perú. El Blog del Morsa: A los 91 años murió Pinochet. Alejandro Ferreiro, Ministro de Economía de Chile: “En términos políticos, Pinochet ya había muerto”. Gulmo.com: El Diablo se acordó de Pinochet.
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Recordándole el prontuario a un cínico que alguna vez gobernó el Perú.
Alberto Fujimori, el hombre que gobernó autocráticamente el Perú durante la década del noventa, ahora dice padecer del mal de Alzheimer.
No recuerdo nada de lo que me acusan, no tengo conocimiento, fueron las frases más repetidas en la testimonial que dio ante el juez chileno Alvarez, quien lleva su proceso de extradición en el país del sur.
Pero en esta columna sí tenemos buena memoria. Y aquí le recordamos al cínico ex dictador algunas de las notas más profusas de su prontuario.
¿Se acuerda, señor Fujimori, que usted fue el único rector en la historia de la Universidad Agraria que no presentó balances ni memorias durante su gestión?
¿Recuerda que Vladimiro Montesinos no sólo fue su asesor presidencial, sino que fue su cómplice en actividades delictivas, carrera que comenzó en 1990, cuando lo ayudó a ocultar un expediente de evasión de impuestos en el que estaba involucrado?
¿Olvida que el Código Penal de 1991, el mismo que usted promulgó, penaba con 20 años de prisión los golpes de Estado y, a sabiendas, dio un golpe el 5 de abril de 1992?
¿No recuerda que firmó las resoluciones de felicitación para Santiago Martin Rivas y otros miembros del sanguinario grupo Colina? ¿No se acuerda de los nueve testimonios de miembros de este destacamento que lo señalan como responsable de las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos? ¿No recuerda que la eliminación y desaparición fue su verdadera política antisubversiva?
¿No se acuerda de los tractores y medicinas chinas que eran el jugoso negocio de su amigo y cómplice Víctor Joy Way?
¿No le suena el nombre de Augusto Miyagusuku Miyagui, quien como Presidente de Popular y Porvenir - la aseguradora estatal - y representante de las ong’s Aken y Apenkai, se convirtió en su cajero? ¿No revisa Internet y no ha visto que La República publica las cuentas secretas de su amigote? ¿No aprobó usted la postulación del hermano de su cajero - Manuel Miyagusuku Miyagui - con el número 11 en la lista de Si Cumple por Lima?
¿No se acuerda de la jugosa CTS de 15 millones de dólares a Montesinos, que usted le llevó en persona en varios maletines?
¿No se acuerda de todas las compras de conciencia que se hacían en la salita del SIN y cuyo último propósito eran asegurar su permanencia en el poder?
¿Es tan cínico que olvida la serruchada de brazo a Fabián Salazar, quien fue el primero en tener noticias sobre los tristemente célebres “vladi videos”?
Usted que se jactaba de recorrer todo el país, ¿puede olvidar las esterilizaciones forzadas que su gobierno implementó en la sierra del país?
¿Puede demostrar su desbalance patrimonial y como pagó las universidades costosas de sus hijos en el exterior, sí decía ganar “sólo” 2,000 nuevos soles mensuales?
¿No se acuerda de los decretos secretos de urgencia que permitieron la malversación de bienes y fondos?
Finalmente, si es tan desmemoriado, ¿por qué pretende volvernos a gobernar?
ENLACES: La República: Con plata del SIN Miyagusuku compró terreno para Fujimori. Perú.21: Fujimori argumenta falta de memoria ante acusaciones. Omar Chehade: Evasivas no lo beneficiarán. Luis Bambarén: Todos sabemos que Fujimori está mintiendo.
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