JULIO, MES DE CIRCOS
Escrito por: jgodoymejia en Carlos Torres Caro, Congreso de la República, Gustavo Espinoza, corrupción
Ayer, viendo Cuarto Poder, me pregunté si realmente la vida es un carnaval. Porque luego de revisar hasta donde llegan las miserias de algunos de nuestros parlamentarios, francamente, da ganas de embarcarse en un crucero hasta el 2011 y regresar cuando todo esto haya pasado.
Pero vayamos por partes. Comencemos por los protagonistas del duelo de acusaciones más patético que he visto en años:
En la esquina roja, Carlos Torres Caro. Antecedentes: Vicepresidente de la plancha humalista que fue el primer tránsfuga de este periodo parlamentario, paparazzi oficial de un viaje a Brasil y actual Tercer Vicepresidente del Congreso de la República, gracias al APRA.
En la esquina naranja, Gustavo Espinoza Soto. Antecedentes: Tránsfuga igual que Torres Caro, autor de un proyecto de Ley para amnistíar a Antauro Humala y Alberto Fujimori y autor de la falsa acusación de violación contra Alejandro Toledo.
Bueno, este par de caballeros (ejem, ejem, cof, cof) están enfrentados desde que Espinoza dejó abandonado a Torres Caro en la mini bancada que habían formado, para - luego de coqueteos con el fujimorismo y el aprismo - unirse con la gente de Renovación e integrar un grupo parlamentario más, que haría más complicada la convivencia en el Congreso de lo que ya es.
El pleito comenzó con la acusación constitucional presentada por Torres Caro en contra de Espinoza, porque supuestamente no declaró al Congreso que no había concluido sus estudios universitarios. El asunto tuvo como seguidilla un coprolálico poema de Espinoza en su blog y una golpiza al asesor parlamentario Humberto Landeo, quien trabaja con CTC. Landeo acusó a Espinoza de estar detrás de esta agresión.
Y es aquí donde interviene un tercer personaje en la historia: Javier Velásquez Quesquén, candidato aprista a la Presidencia del Congreso. En una reunión en su casa, JVQ logró que Torres Caro retirara la acusación, a fin que los dos parlamentarios pudieran apoyarlo en su postulación. El parlamentario aprista está dispuesto a ser investigado e, independientemente de ello, su triunfo en las elecciones de esta semana se encuentra, ahora sí, en severo peligro. (Y claro, Velásquez Quesquén se olvida del ridículo que Torres Caro le hizo pasar con las fotos en Brasil)
Lo peor es lo que siguió a continuación. Reporta Perú.21:
Pero eso no es todo, porque el reportaje también reveló la afición que Espinoza parece tener por grabarlo todo. Este legislador también registró con una cámara oculta al empresario Sergio Cayrús, cuando revelaba que Torres Caro quiso cobrarle 10 mil dólares para contactarlo directamente con el presidente Alan García. Al margen de la gravedad de esta denuncia, estas acusaciones cruzadas revelan el nivel que tienen algunos parlamentarios.
En otras palabras, un congresista que graba a las personas con las que dialoga al mero estilo de Vladimiro Montesinos y otro parlamentario que va a tener que aclarar si es que cobra por hacer lobby o engaña a empresarios con supuestas conexiones con Palacio de Gobierno. (Amen de supuestos descuentos a sus trabajadores para pagarle a su seguridad).
Resultado: la Comisión de Ética Parlamentaria le abrió proceso de investigación a ambos congresistas.
Es francamente vergonzoso que el Congreso de la República venga siendo utilizado para intereses personales. Pues si a estos hechos le sumamos los empleados fantasmas o los asesores ilegales, nos encontramos con varios parlamentarios que no se dedican a su labor principal: legislar y fiscalizar.
Y luego se preguntan porque tienen tan poca aprobación.
ACTUALIZACION (22.07.2008):
Confirmando que Julio es mes de circos, Gustavo Espinoza Soto deja el siguiente comentario en el Útero de Marita que me exime de cualquier observación, salvo decir que siento verguenza por tener alguien así en el Congreso (las “fallas” son “de origen”):
Estimado ocraM:
Hay cosas que no se dijeron en el reportaje, por ejemplo, cuando Torres Caro menciona que me olvide del Perú y que sólo nos preocupemos por nosotros. Bueno esa clase de congresistas tenemos, y como lo dije en un anterior artículo de mi blog: ninguno de los congresistas, incluído yo, pensamos en el Perú. Ahora eso de montesinista es un chiste, tuve que grabarlo por que si no lo contaba nadie me iba a creer, ahora la prensa me rogaba por ese video y luego se rasga las vestiduras junto con el sistema por haber grabado la pendejada de Torres Caro de querer chantajearme, espero los comentarios estimado ocraM para seguir respondiendo a las inquietudes de tus internautas. Ah, me olvidaba, el culpable de la grabación, es un telefonito de Black Berry de Movistar -Teléfonica, que me asignó el Congreso, como vez no fue ningún aparato sofistificado tipo montesinesco. En todo caso estoy disponible para la teléfonica para hacer un spot televisivo con la teléfonica, al estilo Tongo.
Y si. añado algo más - no pude con mi genio -: yo si creo que hay gente en el Congreso que si trabaja por el país. Y los hay en todas las bancadas. Se podrá discrepar con ellos muchas veces, pero no dudo que existe un puñado de parlamentarios que si se preocupan por algo más que cobrar su sueldo a fin de mes. Solo este comentario que daña la imagen del parlamento - amen de sus filmaditas a lo Montesinos con blackberry - le debería costar a Espinoza una sanción donde le duele: en su interés de bolsillo (Dionisio Romero dixit).
Por su parte, Torres Caro sigue negando lo de los lobbies, aunque no pudo explicar muy bien porque es que el ¿empresario? Sergio Cayrus pudo entrar como Pedro por su casa. Y también ha dicho que Velásquez Quesquén no intervino para ganar votos en la carrera por la Presidencia del Congreso. Esto último es tan creible como el interés patriótico de Espinoza.
MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Miedo y asco en el Congreso
Una Bitácora de Jomra: De congresistas y cerdadas
Cuaderno de Borrador: Sobre congresistas éticos, perléticos, perleticudos, mochicalvos y hocicudos






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