Archivo de la Categoría “bicameralidad”


O un espacio para repensar el Congreso

Ayer la Comisión de Constitución del Congreso aprobó el regreso del sistema bicameral para el Congreso de la República a partir del 2011. En realidad, es el inicio de un nuevo debate sobre la posibilidad de volver a contar con un Senado, discusión que se ha producido varias veces durante los últimos años, sin éxito.

Recordemos que para que una modificación constitucional se apruebe es necesario que, en dos legislaturas ordinarias sucesivas, la iniciativa alcance 80 votos en el Pleno del Congreso. La otra opción de reforma (60 votos en una legislatura y un referéndum confirmatorio de la iniciativa) queda descartado de plano, por el malestar que un amplio sector de la población causa la idea, a la que perciben como un incremento de más de lo mismo y un mayor gasto en el Congreso, al que sienten como lejano a sus problemas y lleno de personajes que no responden a sus iniciativas.

Ciertamente, luego de los escándalos Canchaya y Menchola, no era el mejor momento para aprobar esta iniciativa. Sin embargo, me encuentro entre quienes piensan que la reinstauración de una Cámara de Senadores puede ayudar - no digo que sea la panacea - a contar con un mejor Congreso.

Para comenzar, ha quedado demostrado que los parlamentos unicamerales gastan más que un Congreso bicameral. No ha existido una racionalidad en el gasto, sobre todo en el tema de asesores poco capacitados. Además de ello, creo que no se toma en cuenta el hecho de que mantener una institución funcionando bien cuesta dinero, costo que muchos quieren no asumir por la satanización - a veces justificada, otras no tanto - que se le ha hecho al Congreso de la República.

Creo que a un parlamento no se le puede medir por el número de leyes que saca. Acostumbrarnos a eso hizo que tuvieramos campeones mundiales en presentar iniciativas descabelladas o copiadas - a lo Bryce - de otros países. La restricción para presentar los proyectos de Ley solo por bancadas ha hecho que se reduzcan el número de proyectos, un Senado puede ayudar a que la calidad de los mismos mejore.

Es necesario, además, tener en cuenta que un Senado tiende a pensar los problemas macro del paìs, por lo que se le encarga la designación de altas autoridades y una revisión de las leyes, a fin que las miradas regionales - siempre importantes - no terminen llevando a la instauración de pequeños países autónomos, sin relación entre sí. La Cámara de Diputados o el Parlamento Unicameral actual tienden a pensar mucho en como complacemos a una determinada región, sin pensar a veces que la labor del parlamentario no es hacer obras concretas, aunque puede ayudar a concretar proyectos de inversión con normas que puedan estimular determinadas actividades en su región.

Sin embargo, esto no es suficiente para mejorar la calidad del actual Congreso. Ciertamente, la reintroducción de la segunda cámara y el debate alrededor de este tema puede ayudar a comenzar a introducir cambios necesarios. Aquí anoto algunos que me parecen pertinentes:
1. Pensar en darle a las elecciones parlamentarias el lugar que merece y no supeditarlas a las elecciones presidenciales. Al igual que Colombia y Francia, podríamos hacer estas elecciones en fecha distinta a la elección del Presidente de la República, lo que implicaría que la opinión pública pueda reflexionar realmente sobre sus candidatos y se puedan exponer, de mejor manera, sus planteamientos y trayectoria personal y profesional.
2. Eliminar el voto preferencial. La experiencia ha demostrado que ha sido pernicioso para los partidos, por la competencia interna salvaje; para la igualdad de los candidatos, pues generalmente sale elegido quien más propaganda hace (y no necesariamente los mejores); y para la unidad de las bancadas, que terminan perdiendo consistencia debido a que ingresan personas que rápidamente se desvinculan o mantienen “posiciones singulares” dentro de su bancada.
3. Conforme se vaya demostrando las bondades del parlamento bicameral, ir pensando en incrementar el número de curules, sobre la base de distritos electorales más pequeños. Ello para tener un cierto nivel de representatividad de los electores, que pueden controlar de manera más directa a sus elegidos.
4. Renovación por tercios o mitades, como mecanismo de evaluación popular del trabajo parlamentarios.
5. Finalmente, rebajar los requisitos que se requieren para presentar una iniciativa legislativa ciudadana, a fin que los ciudadanos podamos comprometernos en el impulso de normas que respondan a nuestras necesidades.

Una cuestión final. Creo que es necesario que la población conozca que es lo que hace el Congreso. Muchas veces noto que las expectativas sobre lo que puede hacer son muy altas y no se condice con lo que la realidad legal le manda (o limita) hacer. Es necesario que los partidos políticos, los medios de comunicación y los sistemas educativos comiencen a esplicar a la población que puede y que no puede hacer un parlamentario. Quizás en esa falta de información - junto a las inconductas de algunos congresistas y a la lejanía del Congreso - pueda explicarse la desaprobación con la que cuenta.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El dilema de las Cámaras
Mercedes Cabanillas: Debe postergarse debate sobre bicameralidad.
Aurelio Pastor: No sabíamos que debate de bicameralidad iba a coincidir con escándalos.
La República: Retorna el Senado.
Antonio Zapata: El Congreso en su laberinto.
Pepi Patrón: Debe aprobarse la revocatoria por tercios.
CPN Radio: División en Perú Posible por la bicameralidad.
Fernando Tuesta: Sistema Bicameral debería tener como mínimo 240 legisladores.
Utero de Marita: Maravillosa Bicameralidad
Física 3: ¿Necesitamos unas elecciones tan largas?
Una Bitácora de Jomra: Reforma Constitucional: ¿Retornará la bicameralidad?

Comments 3 Comentarios »