Archivo de la Categoría “Alberto Fujimori”

Ayer se dictó la sentencia por la falsificación de firmas de Vamos Vecino, la agrupación de corte municipal y provinciano del fujimorismo. El fallo ha terminado condenando al principal líder de la agrupación, Absalón Vásquez, a 7 años de prisión.

Esta sentencia condenatoria - que también comprende a Vladimiro Montesinos y al actual congresista Rolando Reátegui, sobre quien el Congreso tendrá que pronunciarse en los próximos días sobre su permanencia - me da pie para hacer un rápido balance de lo que ha sido el vértice más visible de la lucha contra la corrupción: los procesos judiciales contra la organización criminal Fujimori - Montesinos.

No tengo duda que han existido avances significativos en esta tarea emprendida por un puñado de jueces, fiscales y abogados que han buscado establecer la responsabilidad de los más altos funcionarios políticos y militares del régimen de Alberto Fujimori. En medio del poco respaldo político, de las limitaciones de presupuesto y de lo lentamente paquidérmico que resulta el sistema de justicia en el Perú, lo hecho no es poca cosa.

Quizás el efecto más visible se señale en las personas que han sido condenadas y los procesos que han merecido este tipo de sentencias. A 8 años de la caída del fujimorato, hasta el día de hoy resulta sorprendente que las cabezas más visibles de dicho régimen hayan sido procesadas y sentenciadas, con arreglo al debido proceso. Hoy Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, Nicolás Hermoza y Absalón Vásquez se encuentran en dicha situación, cuestión impensable hasta hace poco tiempo. Lo mismo ha ocurrido con funcionarios cuyo enriquecimiento ilícito ha sido comprobado, así como en casos emblemáticos, como el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 o el de los empresarios de televisión que vendieron su línea editorial con miras a la re-reelección del año 2000.

La prueba de que el proceso se ha sujetado al debido proceso lo demuestran las absoluciones en los casos en que no se encontraron elementos de prueba. El caso de la ex congresista Martha Chávez, a quien no se encontró evidencias de haber recibido dinero de las arcas del SIN, lo comprueba. Independientemente de las antipatías que puedan generar las opiniones políticas de Chávez, su inocencia fue confirmada por el Poder Judicial.

Sin embargo, el proceso en su conjunto no ha estado exento de problemas. Como lo ha demostrado la concentración de expedientes en el caso Fujimori, la estrategia más acertada era la de acumular 10 a 15 casos por temas, a fin de procesar con mayor celeridad un complejo campo de casos. Solo se pudo hacer - y a medias - en lo que se refiere al grupo Colina. Esta dispersión hizo que la atención judicial y mediática se concentrara en procesos menores - como los de Héctor Chumpitaz o Jacqueline Beltrán - y que con ello se generaran dos efectos: la pérdida de la posibilidad de hacer pedagogía anticorrupción con estos procesos y la dispersión de recursos en el Poder Judicial, lo que hizo que los casos más grandes e importantes no avanzaran con la rapidez requerida.

Ello ha generado que las sentencias más importantes son las que estén por dictarse. Se calcula que para marzo o abril se tendrá listo el fallo por los casos que comprenden al Destacamento Colina y que este año recién se iniciará el juicio oral a Vladimiro Montesinos por narcotráfico. Sin duda, este último proceso deberá echar mayores luces sobre una relación compleja y aun poco trabajada. Luego de releer hace algunos días El Espía Imperfecto de Sally Bowen y Jane Holligan, me queda claro que Fernando Zevallos será uno de los procesados clave para desentrañar la vinculación de Montesinos y las firmas de narcotráficantes. Y por ello preocupa tanto que maten a los vinculados al “Lunarejo”, a plena luz del día, en el Centro de Lima.

Donde sí hay que advertir los pocos avances es lo que se refiere a los llamados delitos económicos y financieros, en los que los procesados han sido tratados con guantes de seda y las investigaciones han sido lentas, sin el apoyo logístico y pericial que merecían, lo que deja todo un segmento de la corrupción de los años noventa en el limbo judicial.

Un balance de la lucha anticorrupción debe servir a las entidades encargadas de combatir y prevenir este flagelo para afinar las políticas que han venido destinando para esta tarea, corregir errores de estrategia y contar con mejores y mayores recursos para sus investigaciones. Sin duda, varios de estos elementos deberán ser contemplados para los procesos por violaciones de los derechos humanos y narcotráfico de los próximos años.

Esta es una tarea que debe comenzar el día de hoy. Señor Távara, señora Bolívar, señora Fernández, tienen ustedes la palabara.

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Decía el sábado que dos de las características del sentenciado Alberto Fujimori eran la felonía y la mentira. Luego de escuchar el dramático relato de Jorge del Castillo sobre su secuestro, me sigo reiterando en dicha afirmación y, conforme avanza el proceso judicial, la compruebo con creces.

Pero hay ocasiones en que, dentro de los ghettos políticos más cerrados – como lo es el fujimorismo – salen declaraciones que constituyen un rapto de reconciliación con la verdad.

Hace algunos días,Keiko Fujimori anunciaba la formación de un nuevo partido que constituiría una nueva plataforma para las elecciones del 2011, aparentemente, pensando en un “fujimorismo sin Alberto”. Pero su hermano Kenji desbarató la farsa, en el inicio de la recolección de firmas para Fuerza 2011:

Estos planillones no son cualquier papel. Son el pasaporte a la libertad de Alberto Fujimori. Ustedes son los verdaderos jueces del Chino”

Luego de escuchar ello, volvió a aparecer el viejo objetivo que el fujimorismo pretende: la amnistía para su líder. Amnistía que, como hemos señalado en oportunidades anteriores, no procede por violaciones de los derechos humanos. Y digo amnistía porque la presión que pretenden ejercer en el Poder Judicial, por la conducta de los magistrados que vienen resolviendo este caso, no traerá efecto alguno en verificar la inocencia o culpabilidad del ex dictador.

El 8 de febrero de 2001, en medio del festival de videos filmados en la salita del SIN, el cantante y animador Raúl Romero, cuyas simpatías fujimoristas eran conocidas, concedió una entrevista a Caretas en la que reveló sus 5 reuniones con Vladimiro Montesinos. Pero, más que esa revelación, lo que quedó en la mente de miles de peruanos fue lo siguiente:

En esa época, al igual que muchos peruanos, Carolina (la esposa de Romero) y yo consideramos a Montesinos un tipo que se sacrifica por el país. Y si se hablaba de la Cantuta, de Barrios Altos y de cierto control del Poder Judicial, a muchos de nosotros, desgraciadamente, nos parecía tolerable. Que me perdonen las víctimas, pero desde el punto de vista macropolítico nos parecía que era un precio a pagar

Aunque Romero volvió a hacer sus programas con cierto éxito, luego de esa infame frase nadie tomó sus declaraciones políticas en serio, incluyendo la de su arrepentimiento por lo dicho. El líder de Nosequien y los Nosecuantos dijo aquello que muchos tratan de defender sibilinamente – con argumentos tipo “la seguridad del pais” o “lo que debía hacerse” – en lugar de señalar aquello que en el fondo piensan: que era necesario matar gente para devolverle la paz al Perú.

7 años después, en otro contexto, otro rapto de honestidad semejante sobre los muertos durante el conflicto armado interno lo ha tenido el director del vocero oficioso del fujimorismo, La Razón. En su columna del domingo, Uri Ben Schumel tiene dos frases realmente de antología:

No nos parece digno de quien dirigió una guerra victoriosa el recurso del “desconozco”, “no recuerdo”, “me abstengo de responder”.

Y aún con una condena “menor”, no podrá participar en las elecciones de 2011 y para las de 2016 tendrá cerca de 78 años. De tal manera que en vez de hacer sumas y restas sobre meses o años más o menos en prisión, Fujimori debería decir lo que todos saben pero callan hipócritamente: para lograr la paz se tenía que pagar una cuota de sangre.

Y luego, como es costumbre de todos los que piensan que una muerte causada por el Estado es justificable, recurre al manido discurso del almirante Emilio Massera, uno de los jefes de la sangrienta dictadura argentina, para justificar violaciones de los derechos humanos en nombre de una “guerra justa”. Argumento que ya ha sido utilizado, entre otros, por Rafael Rey y Andrés Bedoya Ugarteche.

Esta honestidad brutal del vocero de la mafia desenmascara lo que, en el fondo, todos aquellos que siguen defendiendo a Fujimori, su golpe de Estado y todas sus “obras” piensan en el fondo.

Lo curioso es que esa misma lógica de menosprecio por la vida humana era la que tenía Sendero Luminoso. Basta ver este extracto de un documento senderista que refleja el parecido en el pensamiento de ambos grupos:

En 1983 acordamos el Gran Plan de Conquistar Bases, una de cuyas tareas era la Conformación del Comité Organizador de la República Popular de Nueva Democracia. A partir de allí hemos seguido la lucha entre el restablecimiento del viejo Poder por el enemigo y el contrarestablecimiento del nuevo Poder, aplicando la defensa, desarrollo y construcción. Así, el nuevo Poder atravesando el baño de sangre se desarrolla, los Comités Populares se están templando en duro combate contra el enemigo regándose con la sangre de las masas campesinas, de los combatientes y de los militantes.

De hecho, en la sección Carnecitas del diario antes aludido, se dice lo siguiente:

A Suecia
Y las mismas circunstancias con el genocida Abimael Guzmán. También sacarlo de la cárcel de la base naval con el acuerdo expreso de que pase el resto de su anciana vida en Suecia (donde viven algunos de sus familiares) o al país europeo que él escoja con la camarada “Miriam”.

No es coincidencia que ello ocurra. Como lo señaló Carlos Basombrío en un trabajo sobre Sendero Luminoso y los derechos humanos, el efecto más perverso de la actitud de SL frente a estos derechos fue la forma en que disminuyó en la población la importancia del respeto a los mismos. La magnitud y forma de la violencia, afectando a la población civil, generó en la población una actitud “pragmática” frente a los derechos fundamentales. ¿De qué manera? A fines de los 80 se da una crisis social de frustración frente a la situación del país y, frente al tema del terrorismo, la población comienza a inclinarse por opciones autoritarias para resolver dicho problema. La lógica de la eficacia es la que prima. Es allí que discursos como los de Romero, Ben Schmuel y otros calan en un sector del país, que sigue defendiendo esta actitud como la válida para enfrentar al terrorismo.

Sin embargo, cabe hacer una reflexión mayor. Sin duda, el Estado tenía el derecho y deber de defender a sus ciudadanos de lo que fue la mayor amenaza a sus derechos fundamentales. Pero no podía hacerlo de cualquier manera. Las matanzas y demás violaciones de los derechos humanos no se justifican en nombre de ninguna pacificación. Y aquí no solo hay argumentos éticos y de principio, sino también prácticos. Parte de la demora en la derrota de Sendero Luminoso y del MRTA se debió a que dichas vulneraciones hicieron que la población desconfiara de las Fuerzas Armadas y Policiales. Otra parte, como sabemos ahora, se debió a la utilización del terrorismo como arma política. Si hay militares y policías procesados no es por venganza o hacerle el juego a Sendero Luminoso, sino porque se olvidaron de a quien defendían: a todos nosotros.

Nada justifica la muerte de un ser humano. Absolutamente nada.

PD: Quizás otra forma de entender todo esto que he escrito sea con este video de Mecano. Hace bastante tiempo que no escuchaba esta canción, pero creo que es pertinente colocarla aquí. Nos habla justamente de aquello que he intentado desarrollar en estas líneas, de por qué no existe un derecho a matar.

ACTUALIZACION (21.01.2008 - 10:50 AM):

Hace algunas semanas Martín Tanaka publicó un artículo en su blog en el que, con ironía, planteaba las mismas tesis que La Razón esgrime recientemente. La aparición del artículo de marras ha suscitado un comentario de Tanaka que es indispensable leer.

De otro lado, con argumentos más “amplios”, Ben Schmuel sigue defendiendo su idea del “vale matar en algunos casos” en su editorial de hoy. Si a ello le sumamos la tesis “Kenji Fujimori” sobre la amnistía para su padre, la estrategia queda clara: se van a jugar porque le perdonen los crímenes sobre la base de que la sociedad amparó dichos asesinatos. Pobre gente.

Sin embargo, sigue quedando una pregunta en el ambiente: ¿por qué hay personas dispuestas a consentir este tipo de pensamiento?

MAS SOBRE EL TEMA:
Laura Arroyo Gárate: ¿Nakasaki pierde el juicio?

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No es secreto para nadie que considero al gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos como el peor de la historia republicana. Independientemente del desastre económico que supuso la primera gestión de Alan García, considero más grave que el país haya padecido la dictadura más cleptómana de su recorrido como nación independiente, que la economía de mercado se haya asociado con una autocracia travesti que no dudó en convertir al Derecho en un instrumento para cubrir sus peores atrocidades y que, además, existan muertos y desaparecidos como parte de su herencia de gobierno.

Pero si hay algo más que hizo que la dictadura fujimorista me provocara una melancolía bastante cercana al asco es su vocación por la felonía y por la mentira. Si nadie recuerda las diversas manifestaciones de ambas conductas, expresadas con creces durante la década de los noventa, basta presenciar una audiencia del juicio a Fujimori para darnos cuenta hasta donde quedan las deudas del ex autócrata con la verdad y con quienes dicen ser sus seguidores, al dejarlos sin argumentos de defensa.

Si hay una mentira de esos años que aun quedado grabada en cierto imaginario popular es la del autócrata vencedor del terrorismo – con ayuda de su todopoderoso asesor -, lo que justifica el golpe de Estado, las muertes, las desapariciones, las violaciones de los derechos humanos y las demás tropelías de ese decenio infame. Ello explica porque el fujimorismo ataca con fruición a la Comisión de la Verdad y Reconciliación, cuyo Informe Final derriba, letra por letra, la mitología que durante años se vendió al pueblo peruano sobre la pacificación. Y lo mismo ocurre con cualquier periodista independiente o cualquier ciudadano común que ose recordar a Fujimori pescando zúngaros en Iquitos mientras la Policía Nacional daba el golpe final a la cúpula de la organización más sanguinaria de América Latina.

Pues si esa mentira ya estaba herida de muerte, una investigación de Gustavo Gorriti, publicada en la más reciente edición de Caretas, puede darle el tiro de gracia.

La historia se resume en lo siguiente. El GEIN, la unidad de inteligencia policial que capturó a Abimael Guzmán, pudo haberlo hecho en diciembre de 1990, exactamente al día siguiente del cumpleaños del líder senderista. Las coordenadas estaban establecidas: avenida Buenavista, distrito de San Borja, a pocas cuadras del Pentagonito. Tal como fue la costumbre senderista, su demencial cabecilla residía en barrios de lujo, en los cuales, además, era más fácil despistar a la Policía. Aún así, el preparado GEIN logró ubicar a la jefatura de Sendero.

Pero la captura no se produjo en ese momento. ¿Por qué? Lo que detalla Gorriti detalla movimientos extraños lindantes con la felonía más incomprensible y desdeñable. El 5 de diciembre de 1990, se recibió la orden superior de no proceder con la captura, el Director General de la Policía destituyó al jefe de la DINCOTE y su reemplazo, Héctor Jhon Caro, no ejecutó el plan de detención que se encontraba en marcha. Peor aún, la cúpula de Sendero recibió un mensaje que alertó de la inminencia de la operación policial, lo que les hizo huir.

Para que nos demos cuenta de lo importante que era la casa de Buenavista, leamos este párrafo del Informe Final de la CVR:

El GEIN dedicó este primer mes del año (1991) a la consolidación de la Operación Caballero. Habían ubicado e iniciado vigilancia a una casa de aparente importancia para la organización del PCP-SL. Al finalizar el mes, el día 31, procedieron a su intervención. Se encontró que, en esa casa, ubicada en la calle Buenavista en Chacarilla del Estanque, San Borja, venía funcionando el Departamnto Central del PCP-SL. Si bien no llegaron a tiempo para encontrarlo (ahora sabemos porque), recogieron información valiosa incluyendo el conocido video en que aparecía Guzmán en una reunión social bailando Zorba el griego, acompañado de importantes miembros del partido. Este video sería de especial importancia, pues permitió contar por primera vez con imágnes recientes de altos mandos del partido. Asimismo, se encontró información detallada sobre el I Congreso Nacional del PCP-SL, cuyas sesiones se realizaron entre el 26 de enero de 1998 y el 29 de junio de 1989. Estos documentos permitieron recién a los policías del GEIN saber, con exactitud, quienes eran los miembros del Comité Central, del Buró Político y de otros organismos importantes del PCP-SL. En esta oportunidad, se logró también detener a Nelly Evans Risco de Álvarez Calderón y otros subversivos.
(Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Tomo II, p. 219).

Como señala Gorriti, esta operación frustrada por “orden superior” pudo haber cambiado el curso de la historia:

¿Quién ordenó abortar la captura de Abimael Guzmán? ¿Quién saboteó la operación? Si se hubiera actuado entonces se lo habría arrestado y el golpe hubiera sido fulminante, porque con él habría caído Feliciano, y Sendero habría quedado ideológica y operativamente decapitado de un solo golpe.

Además no habría habido la menor excusa para el golpe del 5 de abril de 1992. Y no habría habido ni Tarata, ni Barrios Altos, ni La Cantuta ni los centenares de muertes y destrozos que tuvieron lugar esos dos años. Se habría demostrado además la clara posibilidad de una democracia de defenderse eficazmente, empleando las armas de la inteligencia y los valores de la libertad.

Solo hay dos posibilidades de quien pudo haber ordenado semejante ignonimia: Alberto Fujimori y/o Vladimiro Montesinos. Y de confirmarse esta especie, pues no solo será hora de que la justicia haga su tarea.

Clio, la musa de la historia, tiene una nueva chamba.

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A estas alturas del partido, cuando hasta los testigos llamados por César Nakasaki dejan mal parado a su padre, Keiko Fujimori saca un conejo de la galera del Fundo Barbadillo y anuncia la creación de un nuevo partido fujimorista con miras a las elecciones del 2011, en el que ella sería la candidata presidencial.

El anuncio ha tomado por sorpresa a todos, comenzando por los detractores del sentenciado, pero, por sobretodo, a sus propios partidarios, quienes se encuentran divididos ante el anuncio hecho por quien ahora es la heredera política del ex dictador.

No cabe duda alguna que la familia Fujimori tiene como cálculo central, a estas alturas, que el patriarca del clan no saldrá libre para las próximas elecciones presidenciales, dada la sentencia que tiene ya en ejecución y la inhabilitación que le impide ser candidato hasta el 2011. Aunque mantiene coincidencias claras con la agenda del actual gobierno y Alan les hace guiños de cuando en cuando, no se encuentra dentro de los cálculos actuales la posibilidad de una amnistía o indulto para el ingeniero agrónomo.

Sin embargo, las posibilidades reales de una candidatura de Keiko Fujimori pasan por tres obstáculos centrales.

El primero y principal tiene que ver con la imagen que viene dando su padre en el proceso por derechos humanos que se lleva a cabo en la sede de la DIROES. Luego de escuchar atentamente la más de una decena de audiencias que se han llevado a cabo, me queda claro que Fujimori miente deliberadamente en el proceso y que las contradicciones en las que cae han sido aumentadas por las declaraciones de los diversos testigos que han acudido a este proceso hasta el momento. La monserga de la inexistencia de pruebas esgrimida por los partidarios de Fujimori ya no es posible de fundamentar con precisión en este momento.

En el camino, Fujimori ha hecho añicos su “prestigio” de presidente sabelotodo para pasar a ser un sumo ignorante. Pero, como bien nos recuerdan los hechos - y en términos prestaditos del ingeniero - el ex candidato al senado del Japón no era ningún “caído del palto”. El Fujimori victorioso pasa a ser un pelele profesional en el juicio, aunque hoy Martín Tanaka nos recuerda:

Fujimori tuvo desde el inicio, y a lo largo de todo su gobierno, más de una oportunidad de cambiar de rumbo y seguir un camino democrático. Si miramos otros contextos, encontraremos que los momentos de crisis y de cambio profundo sirven no solo para destruir democracias, también para iniciar procesos de institucionalización; pero, para que ello ocurra, la intervención de líderes capaces y comprometidos es imprescindible. Visto Fujimori desde este ángulo, su chatura es más que evidente.

El segundo obstáculo tiene que ver con los propios enfrentamientos dentro del fujimorismo. No son pocos los que ven con malos ojos lo que parece ser una sucesión dinástica dentro de una agrupación a la que muchos aspiran a convertir en un partido. Y tampoco pasan a los escuderos actuales, a quienes culpan de ser los autores de la mala estrategia del viaje a Chile que ha terminado con Fujimori en una prisión. De otro lado, la disputa de las cuotas de poder entre ellos mismos, cuestión presente de manera nítida desde el año 2000, termina por complicar las cosas al interior de los grupos fujimoristas.

Finalmente, y como bien se ha anotado en otro blog, resulta siendo una burla a los peruanos que los fujimoristas inventen un partido para cada elección. Ello no solo contribuye al debilitamiento del sistema de partidos, sino también da cuenta de lo poco serio del proyecto fujimorista. Decir que solo se basan en las pequeñas obras de infraestructura que hizo Fujimori como único programa político solo da cuenta del pragmatismo chato y sin una visión de país clara que caracterizó a los 10 años de gobierno de un dictador que llegó a la presidencia por una casualidad y que hoy puede terminar sus días no precisamente contándole cuentos a los nietos en condiciones normales.

Alguna vez Manuel D’Ornellas, en la época en que escribía en el alineadísimo Expreso de los noventa, quiso esgrimir la tesis del “Fujimorismo sin Fujimori”. Parece que el viejo periodista uruguayo, desde donde se encuentre, se habrá dado cuenta que ello es imposible. Los caudillismos se heredan, no se transforman en partidos.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El peso de Keiko
Fernando Rospigliosi: El fujimorismo busca una renovación por casos de corrupción
Laura Arroyo Gárate: 2011 de infarto

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Dentro de todas la serie de mentiras, inexactitudes e imprecisiones de las que ha hecho gala Alberto Fujimori durante el proceso que se le sigue por violaciones de los derechos humanos, la que más me ha indignado es la justificación de las leyes de amnistía dadas en 1995. Argumento que ha vuelto a repetir hoy.

El sentenciado a 6 años de prisión le dijo las siguientes barbaridades al Fiscal:

Esta ley era parte de una concepción para llevar al Perú a la pacificación. Primero se dio la Ley base de arrepentimiento. Cuando existe un clima donde la población siente que hay paz es necesario buscar una solución pacífica, luego de 14 y 15 años de guerra interna. Para mí esta guerra concluía con un acuerdo de paz, que propuso Abimael Guzmán públicamente, crear zonas desmilitarizadas para SL y el MRTA o una solución política.

La Ley de Amnistía buscaba la solución política para los que participaron en el terrorismo. Unos 20 mil del MRTA y SL se acogieron a esa ley de arrepentimiento. Por un lado, los senderistas y emerretistas y por el otro lado los militares, no solo los condenados por el caso La Cantuta sino de otros casos, a partir de 1980.

Estaba enmarcada en una solución política a la guerra interna después de 15 años, no acepté el acuerdo de paz como ha sucedido en otros países.

Un primer tema a dilucidar. Como lo dijo ayer Gustavo Gorriti en su columna en Caretas, Fujimori fluctúa entre dos estategias: la de la justificación de las atrocidades con el pretexto de la pacificación y la amnesia lindante con la demencia senil y el Alzheimer. Algo de ambas hay en esa respuesta. Fujimori ya se olvidó que la Ley de Arrepentimiento no era usada como “solución politica”, sino para obtener información. Y al usarse en un gobierno autoritario, ello fue lo que generó la inflación de inocentes en prisión. El hombre que decía ser “inflexible” frente al terrorismo ahora justifica bajo el cuento de la solución política una norma como esta.

Pero hay dos cosas más que no recuerda Fujimori.

La primera es un tema estrictamente jurídico: la imposibilidad de amnistiar violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. Los argumentos aplicables al Perú se pueden resumir en:
- La existencia de un conjunto de derechos que no pueden ser limitados en ningún tiempo o circunstancia, al que llamamos núcleo duro de derechos, frente al cual ninguna norma interna o externa puede establecer una norma que los vulnere. ¿Què derechos encontramos allì? La vida, la integridad personal, la prohibición de la tortura, debido proceso. Todos estos derechos fueron vulnerados a través de asesinatos, desapariciones, torturas o violaciones del debido proceso.
- La existencia de derechos independientes que implican el cumplimiento de la obligación estatal de investigar y sancionar violaciones de los derechos humanos. Me refiero aquí al derecho a la verdad y a las garantías judiciales de las víctimas y sus familiares.
- En el caso de conflictos armados internos, como el vivido por el Perú entre 1980 y 2000, la jurisprudencia internacional ha ido sosteniendo que las vulneraciones del artículo 3 común de los Convenios de Ginebra - aplicable a nuestro caso, sin que ello otorgue otro estatus jurídico a SL y al MRTA - deben ser procesadas por el Poder Judicial.

La segunda tiene que ver con lo simbólico y con un argumento que se ha repetido durante años: la necesidad de cerrar heridas a través de un perdón generalizado o de olvidar. Este argumento ha sido repetido en múltiples oportunidades para tratar de justificar los actos de impunidad más conocidos, como en Argentina y Chile. Para explicar mejor este punto, me remito a los casos de España y Sudáfrica, que muchos consideran como “ejemplos” de que dichas soluciones si habrían “funcionado”.

En el caso español, hasta tiempo reciente, la reconciliación se entendió como un olvido de lo ocurrido, a fin de poder construir instituciones sólidas e integrar de manera plena a España en la economía global. Si bien ambos objetivos se consiguieron, se difirió la solución a los reclamos de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. El resultado: más de tres décadas luego de iniciada la transición española, se sigue discutiendo que hacer para reparar en algo el daño causado a personas que vivieron mucho tiempo en el olvido y, con ello, se sigue prolongando en demasía la consolidación de la democracia, al dejar de lado a un sector de la sociedad. La reciente expedición de la Ley de Memoria Histórica ha reabierto el debate en España. De hecho, ayer estuve viendo una serie española, Cuéntame como Pasó, en la que el tema central son los últimos años del franquismo y los años de la transición española, muestra de que aun se requiere un debate exhaustivo sobre aquellos años.

De otro lado, la experiencia sudafricana optó por un perdón condicionado a cambio de proporcionar elementos que permitieran construir una verdad aceptada por toda la sociedad que ha vivido la desagradable experiencia del apartheid. La reconciliación como perdón condicionó la forma y trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Sin embargo, ninguno de los objetivos se logró: ni la sociedad – menos aún, la clase política – ha aceptado la visión de culpa compartida que en parte señaló la CVR sudafricana, ni el perdón fue garantía para reconstruir los lazos sociales y políticos, aunque puede haber tenido algún efecto en la esfera que le es propia: la interpersonal. El intento de traslado de una potestad personal a la esfera pública, sumada a los intentos de impunidad dados desde el Estado y los responsables de lo ocurrido, han configurado un escenario de transición entrampada, dónde aún las víctimas no son plenamente escuchadas.

Un entendimiento más adecuado de la reconciliación es el señalado por la CVR peruana, basado en la reconstrucción de vínculos sociales y políticos como tarea central desde el Estado, aunque sin descuidar el aspecto interpersonal, colocando al perdón en su verdadera dimensión y apostando por la verdad y la justicia en un sentido amplio.

Sin embargo, la apuesta por aceptar sus recomendaciones e implementarla sigue siendo un tema pendiente, dado que la transición democrática no tuvo como eje central de sus preocupaciones, a que el debate se centró exclusivamente en como salvar responsabilidades políticas o penales y a que persiste una “memoria de salvación” como sentido común y narrativa válida en la clase política sobre el conflicto armado interno. Ello deja el camino abierto a que opciones de olvido o perdón (e impunidad) puedan ser validadas. Y de ello se aprovecha Fujimori para seguir justificando ese tipo de iniciativas.

A diferencia de los seres humanos que pierden la memoria y no la recuperan, las naciones siempre recuperan lo ocurrido. Nunca faltan quienes quieran enterrar el pasado, pero también quienes saben que la historia no se puede borrar de un plumazo o por la voluntad de un dictador. Pues siempre habrá quienes van detrás de la verdad

MAS SOBRE EL CASO FUJIMORI:
Omar Cairo: La injustificable amnistía
Utero de Marita: Celebrity Deathmatch: Gorriti vs. Althaus

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A estas alturas del partido, las mentiras de Alberto Fujimori en el megajuicio sobre derechos humanos vienen siendo cercanas a lo que conocemos como mitomanía: mentir descaradamente y creerse su propio embuste.

Afortundamente, la memoria en el Perú - a pesar de lo que se cree - no es escasa y hay un menú diverso para las personas que quieran acordarse de lo que la política antisubversiva del fujimorismo. La real, no la que derrotó a Sendero Luminoso.

PRIMER MENU: LOS OTROS CRIMENES DE COLINA

Roberto Bustamante nos ha recordado que Colina no solo tuvo que ver con La Cantuta y Barrios Altos, sino también con otros hechos de sangre poco recordados: la desaparición de campesinos en el Valle del Santa, la muerte del periodista Pedro Yauri y las ejecuciones en la Universidad Nacional del Centro.

Tanto los fiscales como los abogados de la parte civil deben seguir insistiendo en la tesis de que no nos encontramos ante acciones aisladas. Estos tres hechos - a los que podría sumarse, quizás, el asesinato de Pedro Huilca - nos demuestran que estabamos ante un destacamento del Ejército que cometía acciones que correspondían a una política de Estado.

Asimismo, sería indispensable ver si es que las cuentas bancarias de los integrantes de Colina y de la empresa de fachada que utilizaron - COPRANSA - registran depósitos de dinero por sumas elevadas y, además, las fechas en que los mismos se produjeron. Ello puede ayudar a demostrar otro tipo de apoyo logístico que fuera más allá de lo otorgado por el Ejército Peruano.

SEGUNDO MENU: LAS OTRAS VIOLACIONES COMETIDAS “EN NOMBRE DE LA PACIFICACION”

Para demostrar la existencia de una estrategia vulneratoria de los derechos humanos, también deben comprenderse otros hechos en los que Fujimori tuvo especial participación.

Dos casos, en mi opinión, son los emblemáticos. El primero es el caso de la matanza en Castro Castro, ocurrida en 1992, en la que el mismo Fujimori participó directamente en la ejecución del plan.

El segundo, poco recordado por el gran público, es la Operación Aries, un operativo de tierra arrasada ocurrido en el valle del Huallaga en 1994. Cecilia Valenzuela, en su momento, investigó el hecho. Como años después se descubrió, la Operación Aries tuvo como base un Manual del Ejército Peruano que tenía como orden la no captura de prisioneros.

TERCER MENU: RECORDAR LO QUE SE DIJO EN AQUELLA EPOCA

Sin duda, los archivos periodisticos nos van a servir para desbaratar cada una de las mentiras dichas por Alberto Fujimori.

Para muestra un botón. Del interrogatorio:
¿Recuerda que cuando el Congreso realizaba esa investigación (sobre el caso La Cantuta) el general Hermoza sacó los tanques a la calle?
Sí recuerdo. Me llamó la atención, llamé al ministro Malca y los tanques salieron de las calles.

Lo que no dijo Fujimori fue lo siguiente. Del libro de Fernando Rospigliosi, Montesinos y las Fuerzas Armadas (páginas 132 - 133):
- El 21 de abril, blindados de la II Región Militar realizaron un inusual desfile por las calles de Lima, en lo que fue calificado como un intento de amedrentar al Congreso. Ese día, en una ceremonia castrense, el general Howard Rodríguez leyó un manifiesto en el que expresa el total respaldo del Ejército a Hermoza, y califica la invstigación como “campaña sistemáticamente orquestada con el oscuro propósito de “desprestigiar a las fuerzas armadas”. Ese mismo día el presidente Fujimori también defendió a Hermoza: “No hay derecho a que se melle la imagen de una institución que trabaja por el país”.

La valiosa investigación hecha por La Ventana Indiscreta en base al libro de Umberto Jara (partes uno y dos) va en el mismo camino, recordando cada una de las falsedades del chino. Para muestra, un botón:

Luego de ver esto, solo queda cantarle a Fujimori la de Olga Tañón: Es mentiroso ese hombre, es mentiroso.

MAS SOBRE EL TEMA:
Perú.21: En audiencia de hoy, Fujimori justificó las leyes de amnistía
Utero de Marita: Chinocho
El Morsa: Alberto Fujimori y el Grupo Colina

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La sala impaciente espera la tercera llamada. El actor principal está por entrar. En su camerino, ha introducido los papeles que le ayudarán a decir su parlamento de manera relativamente convincente, esperando convencer al público dentro y fuera del recinto de que lo que dice es verdad. De eso trata la actuación: que una representación de la realidad sea suficientemente verosimil para ser creible.

¿Cuándo se enteró Ud. de que Vladimiro Montesinos Torres (VMT) estaba impedido de ingresar a los cuarteles militares?
No recuerdo.
¿Cuándo se enteró de que VMT había sido juzgado por el fuero privativo militar?
En el año 96, 97.
¿En qué forma se entera?
De los comentarios que habían.

Habían sido cuatro días de pesadilla, pero el infierno de Guayaquil pronto quedó atrás. El artículo de Oiga que contaba la versión del ex capitán Montesinos en Ecuador estaba ilustrado con varias fotográfías de un Vladimiro en mangas de camisa, sentado en una banca de la Plaza de Mayo, o caminando sonriente y relajado por el barrio de la Boca en una mañana de verano. Buenos Aires siempre había sido su ciudad preferida; desde que era teniente iba de vacaciones cuando podía. Allí permaneció casi todo el año de 1984.
(Luis Jochamowitz, Vladimiro: Vida y Tiempo de un Corruptor)

Usted hace una afirmación que no es correcta. En principio, Ud. y Montesinos no vencieron al terrorismo. Esa es una falacia.
(Protesta el acusado)

Apocalíptico para Sendero por sus implicaciones, la captura tomó a todo el mundo por sorpresa - inclyendo al propio Fujimori, quien se encontraba fuera de la ciudad relajándose en un viaje de pesca arriba de Iquitos en el Amazonas. Mientras tanto, casi todo su gabinete - incluidos los ministros de Defensa, Interior y Economía y Finanzas - asistía a un cóctel particularmente elegante en la residencia del embajador británico en honor de Kenneth Clarke, ministro del Interior del Reino Unido, que estaba haciendo un inusitado y rápido viaje por Colombia y Perú para ofrecer asistencia a los esfuerzos contra el narcotráfico.
(Sally Bowen, El Expediente Fujimori)

“En realidad, simplemente, de tipo jerárquico, funcional, no nivel de amistad”

Señores, Vladimiro me está preguntando quién más va a hablar, así es que me lanzo al ruedo de una manera espontánea en una reunión tan significativa para nuestro amigo el doctor Vladimiro Montesinos.
(20 de mayo de 1998, cumpleaños de Montesinos)

¿Cuándo se enteró de que había sido juzgado por traición a la patria?
No lo sé. En todo caso, le aclaro que no cogobernaba con Alberto Fujimori.

Son 9 años que vivo en estas instalaciones las 24 horas del día, como lo sabe el presidente Fujimori, dedicado exclusivamente a cumplir las obligaciones propias de la función.
(Vladimiro Montesinos, en entrevista con Alamo Pérez Luna, 2 de mayo de 1999)

En la tercera sesión de su juicio oral realizado ayer en la sede de la Diroes, en Ate-Vitarte, el ex presidente Alberto Fujimori reiteró que no sabía de la existencia del grupo Colina y que no conocía a sus integrantes, pese a haber firmado una carta de felicitación para varios de sus miembros y un memorándum de recomendación. Aseguró que firmaba documentos sin verificar los detalles, porque “no podía detenerse a analizarlos”. Él despachaba “en el campo”.
(El Comercio, 15 de diciembre de 2007)

Con fecha 25 de junio de 1991 le dirigí un Memorando en el que disponía que se consigne el reconocimiento respectivo por trabajos especiales en materia de Seguridad Nacional efectuados durante los años 1990 y lo que va del presente año, a un grupo de señores oficiales Superiores, Subalternos y Técnicos de las FF. AA. y cuya relación nominal se detallaba.
A manera de estímulo y en uso de las atribuciones que me confiere la Constitución de la República, en mi condición de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, dispongo que de conformidad con el Reglamento del Decreto Ley 21148 (Ley de Ascensos para Oficiales) artículo 45 Tabla de Puntaje Nº 4.F.(2) «por trabajos individuales» se considere dicho Reconocimiento por Trabajos especiales, para el proceso de ascensos del presente año, a los señores Oficiales que se indica; toda vez que dichos miembros de las FF. AA. han participado en exitosas Operaciones Especiales de Inteligencia, que han posibilitado significativos avances en la lucha contrasubversiva.
Oficiales superiores
Ejército Peruano

Tnte. Coronel Cab. RODRÍGUEZ ZABALBEASCOA, Fernando
Tnte. Coronel Ing. PÁUCAR CARVAJAL, Alberto
Tnte. Coronel Ing. CUBAS PORTAL, Luis
Tnte. Coronel Art. PINTO CARDENAS, Alberto
May. Com. HUAMÁN AZCURRA, Roberto
Oficiales subalternos
Ejército Peruano
.
Cap. Ing. MARTIN RIVAS, Santiago
Cap. Ing. PICHILINGÜE GUEVARA, Carlos

Cap. DICYT ROBLES CORDOVA, Ronald
[Firmado] Sello y firma del Presidente de la República

En esos videos, se le ve a VM como un jefe de Estado, como un estadista, tomando decisiones de gobierno. ¿Usted se percató de eso?
Su pregunta contiene una afirmación “verdadero jefe de Estado”. Rechazo que él asumía roles de estadista. El Jefe de Estado era yo. Si se reunía con esas personas, le afirmo que yo no he autorizado. Su función era de inteligencia.
¿Cuándo se entera Ud. de las reuniones en la salita del SIN?
Me entero a través de los videos, el 2001

La señora Cuculiza Torre: Un hombre tan inteligente, que hace metido ahí. Claro, usted también se está perdiendo. Yo digo, por algo debe alabarlo Martha, refiriéndose a ustedes por las conversaciones con ella. Qué bonito es trabajar así, con ese respaldo, esa honestaida. A usted nadie le puede decir ratero, presidente, nadie.
El señor Fujimori Fujimori: Porque cuidamos hasta el último centavo

(Vídeos 880 y 881, 29 de abril de 1998)

Cae el sol. Has terminado tu actuación. Tu director de escena, que ha tenido que intervenir 14 veces para apoyarte en tu acto de hoy, te ha dejado más documentos por analizar. En la soledad del camerino cómodo en el que te encuentras piensas en la función del lunes. No te imaginabas que un actor aparentemente secundario te robaría la escena y haría que las escenas de hoy fueran tan poco creibles.

Mientras afuera, alguien mira desde la ventana y se percata del dolor que siente. Y es que la mitomanía no sólo hizo que su infancia fuera distinta a la de otros chicos. Recién cae en la cuenta de los efectos perversos de un mitómano en el poder. Recuerda las llaves quemadas, los tanques pasando para presionar al Congreso, el olor de las bombas lacrimógenas en las marchas. Y decide recordar que, a pesar que la mentira puede hacer mucho daño, siempre la verdad sale a la luz. Y nunca hay que tener miedo de poder enfrentarla. Porque no tienes temor a las alturas, porque escribes desde ellas.

MAS SOBRE EL TEMA:
Rosa María Palacios: Una ayudadita al Fiscal
Mario Vargas Llosa: Juicio a Fujimori es justo
Keiko Fujimori: Es duro verlo en el banquillo de los acusados
Utero de Marita: ¡Qué se quede el Fiscal Avelino Guillén!
Iván García: Por bobo no está sentado allí

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“En realidad, simplemente, de tipo jerárquico, funcional, no nivel de amistad”
Alberto Fujimori, sobre su relación con Vladimiro Montesinos

Pero, como todo en la vida del fujimorismo, videito manda (voz en off de Gustavo Gorriti):

No more comments. La audiencia continuará el viernes.

LA PRIMERA SENTENCIA: Caso Allanamiento

MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: Fujimori dice que no supo que existía el grupo Colina
Jorge del Castillo: Como gobierno no comentaremos el juicio
Antonio Maldonado: Fujimori seguirá dando alegatos políticos
La República: Portatil fujimorista es armada por empresa de Kenji
OcraM y la crónica “live from Barbadillo”
Real Politik: Hay silencios bastante sugerentes

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Era el juicio más corto y por el que se esperaba una sentencia condenatoria. Sin embargo, como muchas cosas en el Perú, siempre necesitamos una prueba visible para creer.

Hace unos minutos Alberto Fujimori ha recibido su (primera) condena: 6 años de prisión por el allanamiento de la casa de Vladimiro Montesinos.

Para recordar de que se trata el Caso Allanamiento:

Conocidas las primeras evidencias de la red de corrupción que operó durante su gobierno e iniciadas las primeras investigaciones en contra de su ex asesor Vladimiro Montesinos, Fujimori, ejerciendo funciones que no le correspondían, dispuso la ejecución de un allanamiento en los domicilios de Trinidad Becerra, esposa del mencionado ex asesor, con la finalidad de ubicar y ocultar pruebas que pudieran incriminarlo. Para dicho propósito abusó de sus atribuciones constitucionales y dispuso que personal a su cargo actuara como Fiscal en la referida diligencia.

Los hechos ocurrieron el 7 de noviembre del 2000 y contaron con la complicidad de efectivos de las Fuerzas Armadas y Policiales, quienes además de actuar bajo la dirección de un falso Fiscal, procedieron a la incautación de diversas maletas y cajas con documentos y vídeos, sin efectuar inventario alguno de los bienes o dejar constancia en acta de lo acontecido. Terminado el operativo, el material incautado fue trasladado en vehículos oficiales, al Grupo Aéreo Nº 8 y luego a Palacio de Gobierno para ser entregados al ex Presidente Fujimori, quien luego de manipular su contenido y seleccionar aquello que podría comprometerlo, hizo entrega del remanente al 41º Juzgado Penal Especial de Lima.

La Fiscalía había solicitado 7 años de prisión, mientras que la defensa de Fujimori había aceptado la culpabilidad, aunque quería que solo lo condenen a 4 años, procurando acogerse a la figura de la confesión sincera, lo que ha sido rechazado por la Sala Penal Especial. Es por ello que el ex candidato al senado de Japón solo ha apelado la pena y la reparación, no la declaración de culpabilidad.

¿Las consecuencias? Tres directas:
- Fujimori no podrá pedir comparecencia - léase, libertad condicional - en los demás procesos, al tener ya una sentencia.
- Fujimori no podrá postular el 2011, dado que la sentencia se cumpliría el 22 de septiembre de 2013, al cumplirse 6 años de la extradición. No se cuenta el tiempo que estuvo detenido en Chile.
- Se acaba el mito de la inocencia de Fujimori, esgrimido durante años por sus partidarios.

Aún faltan los otros procesos, por lo que aún estamos ante un tema de largo aliento. Paciencia. Este partido recién se inicia

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Sin duda, las bravatas hipertensivas de Alberto Fujimori han ocupado el centro de los titulares del día de hoy. Y es que, periodísticamente, la sucesión de gritos del ex candidato al senado nipón fue la noticia del día.

Sin embargo, y como es costumbre en este blog, me gusta nadar contra la corriente. Asi que, a riesgo de provocar un “Chernobyl” jurídico, quisiera concentrame hoy en los argumentos de la Acusación Fiscal contra Fujimori. Y es que, más allá de los devaneos de la presión del Chino y la vocería de Carlos Raffo, el tema de fondo es la responsabilidad judicial.

Durante años, la gente vinculada al ex mandatario ha dicho que no hay pruebas para involucrarlo como responsable penal de violaciones de derechos humanos. Mucha gente que está en el bando democrático también tiene sus dudas. Creo que el documento presentado por el Fiscal Pelaez sí contiene elementos suficientes de dicha responsabilidad.

LA CENTRALIZACION DEL PODER:
Según recoge la Fiscalía, en 1991 se expidieron normas destinadas a que Fujimori tenga el control de la política antisubversiva, teniendo como principal ente coordinador al Servicio de Inteligencia Nacional, bajo el mando real de Vladimiro Montesinos Torres.

Sin embargo, aquí corresponde hacer una atingencia correspondiente a la verdad histórica. Señala Marco Sifuentes:

El GEIN de Benedicto Jiménez y, en general, la Dincote de Ketín Vidal lograron mantener a raya a los Colina y Montesinos. De hecho, cuando capturaron a Guzmán, no avisaron ni a Fujimori ni al Ministerio del Interior (dirigido por militares durante todo el fujimorato) ni al SIN

Con ello se rompe el mito del “Fujimori pacificador” (lean el resto del post citado para terminar de convencerse).

LAS DOS ESTRATEGIAS:
Hacia el público, se deja constancia de una estrategia militar aparentemente ajustada a la Constitución y a la legalidad. Pero, en el fondo, se aplicó una estrategia de baja intensidad, en la que la eliminación de los presuntos subversivos era la clave. Por ello fue creado el Grupo Colina - según testimonio de Santiago Martin Rivas - y aparecieron manuales del Ejército como Equipos Básicos.

COLINA:
Fue creado como un Destacamento dentro de la propia estructura del Ejército peruano. Por tanto, es errado considerarlo como un grupo “paramilitar”. Y ello hace que Colina contara con recursos para el financiamiento de sus operaciones y que estuviera sometido a la cadena de mando correspondiente.

En principio, el grupo quiso ser asimilado al GEIN, pero las desavenencias existentes hicieron que Colina fuera destinado al Servicio de Inteligencia del Ejército. Como hemos visto, ello hizo que la estategia de Fujimori no tuviera incidencia alguna en las capturas que fueron claves en la derrota de Sendero Luminoso.

Luego de la elaboración de un “manual contrasubversivo”, Fujimori, Montesinos y Nicolás Hermoza aprobaron la creación de un grupo operativo que aplicara la estrategia de baja intensidad. Así Colina pasó de ser un grupo de análisis de información a uno que hacía “operaciones especiales”.

Estas acciones fueron felicitadas por Fujimori e incluso merecieron ascensos dentro del escalafón militar.

BARRIOS ALTOS:
Todos sabemos lo que ocurrió en dicha matanza. Pero es sintomático recordar que se utilizaron armas obtenidas con autorización del jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército y que los ejecutores llegaron en dos camionetas de uso oficial, sin placas de rodaje y resguardadas por un auto portatropas.

LA CANTUTA:
En este caso, existió una coordinación previa de los altos mandos militares para llevar a cabo la operación que culminaría en la desaparición y ejecución extrajudicial de 9 estudiantes y un profesor de la Universidad Nacional de Educación.

SOTANOS SIE:
Con conocimiento y aprobación de Fujimori, funcionó un Departamento de Búsqueda destinado a buscar información para la lucha contra el terrorismo, pero que, el 5 de abril de 1992, funcionó como estamento para la detención de diversas personas consideradas como “peligrosas”. La decisión de las detenciones estuvo concentrada en un pequeño núcleo conformado por Fujimori, Montesinos, Hermoza y el entonces jefe del SIE, Alberto Pinto Cárdenas.

En ese contexto se producen la detención ilegal de Gustavo Gorriti y, posteriormente, en junio de 1992, se captura al empresario Samuel Dyer.

LA RESPONSABILIDAD PENAL DE FUJIMORI:
De acuerdo con el Dictámen Fiscal, estamos ante el caso de una persona que realiza por medio de otro el delito cometido. Ello, en términos jurídicos, se llama autoría mediata, en la que una persona que posee el dominio del hecho aprovecha la actuación que tiene sobre un intermediario que controla para poder cometer un delito.

Esta figura es más clara cuando nos encontramos ante aparatos organizados de poder. Mientras más alto estés en la cadena de mando, más control tienes sobre el hecho. Si los ejecutores directos del acto son intercambiables, se tendrá más control sobre lo que se va a hacer.

En el caso de Fujimori, tuvo dominio sobre el grupo Colina, ya que aprobaba las ordenes correspondientes a la estrategia de baja intensidad, se materializaron los crímenes sin importar quien era el ejecutor de las mismas, en una organización a la que se le proporcionaban todos los recursos logísticos suficientes para realizar sus actividades. La decisión sobre si realizar o no una operación era absoluta responsabilidad de Fujimori.

Debe tenerse en cuenta, sobre todo, la famosa entrevista hecha por Umberto Jara a Martin Rivas, en la que dice que todos los planes eran aprobados por Fujimori, dado que existía una decisión política de envergadura tal que requiería de una aprobación de alto grado. Asimismo, las felicitaciones dadas por Fujimori a los trabajos especiales hechos por miembros de Colina.

En el caso Sotanos SIE, Nicolás Hermoza, Alberto Pinto y Carlos Dominguez relatan que las ordenes de detención contra Gorriti y Dyer fueron transmitidas por Vladimiro Montesinos acatando una orden de Fujimori.

Las pruebas, sin duda, las iremos viendo a lo largo del proceso judicial. Sin duda, comienza una carrera de largo aliento, en la que las armas políticas pretenderán ser utilizadas para favorecer a Fujimori. Los jueces tendrán que estar atentos, el país, también.

MAS SOBRE EL TEMA:
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Martín Tanaka: El fujimorismo y la selección peruana de fútbol
Fernando Vivas: Perdió el juicio
Carlos Rivera, abogado de las víctimas: Esperabamos más de la defensa de Fujimori
Carlos Raffo: No se busca hacer un show mediático
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