Archivo de la Categoría “Alberto Fujimori”


La reciente polémica sobre la transmisión del juicio a Alberto Fujimori en Tv Perú - vean la polémica suscitada en Menos Canas al respecto - marca, a mi modo de ver, un nuevo capítulo en la discusión sobre lo que debe hacerse con los medios de comunicación del Estado.

Leyendo Rajes del Oficio 1 y 2, la serie de buenas entrevistas a periodistas hechas por Pedro Salinas, noto que si hay una pregunta que genera discrepancias entre nuestros referentes opinantes es la referida a si el Estado debe tener o no medios de comunicación. Veamos una pequeña muestra:
- Beto Ortiz, con real politik, señala que es bueno que se conozca la verdad oficial.
- Rosa María Palacios cree que, en principio, no los debería tener, pero que no es dogmática sobre el tema.
- Rospigliosi cree que debe ser un canal cultural con un directorio independiente.
- Alvarez Rodrich dice que estos medios deben orientarse a los objetivos del Estado.
- Los Vargas Llosa padre e hijo, Bayly y Tafur, como buenos liberales, le dicen definitivamente no a la idea.
- Y Fernando Vivas, nuestro crítico de televisión, dice que no debieran existir, pero que es potestad del Estado tenerlos.

Y en esas mismas indecisiones también andan nuestros políticos. Tal como lo ha indicado Fernando Vivas, en los próximos días culminará un trabajo largo para la elaboración de una Ley especial para la radio y televisión estatales que permita, de una vez por todas, liberarla del máximo de sus defectos: la supeditación a los vaivenes políticos y a los intereses que cada gobierno tiene de tener “buena prensa”.

Ello implica definir el peso de las noticias, las actividades oficiales y de la “parrilla de programación” cultural dentro del canal del Estado. Esta es la razón que ha hecho que Vivas y Alvarez Rodrich propongan salidas intermedias para la transmisión del juicio a Fujimori, en el entendido que la programación propuesta por la señal televisiva debe respetarse, pero que noticias como el proceso judicial más importante de nuestra historia deben ser cubiertas de manera especial y pedagógica.

Creo yo que el Estado debe tener medios de comunicación a su cargo, pero con una visión de televisión pública. ¿Que implica ello? Que se tenga una cobertura informativa sobria y equitativa, programas de entretenimiento de calidad y un fuerte componente cultural que no deje de lado las manifestaciones y costumbres - pues de imaginarios y prácticas se compone la cultura - de todos los rincones de nuestro país. Ello implica un manejo independiente, profesional y que, en algunos casos, revista la forma de coproducciones y colaboraciones con universidades o productoras independientes. Televisión Nacional de Chile quizás sea un ejemplo donde podamos mirarnos como futuro de lo que ahora es TV Perú.

Y mientras tanto, los televidentes deben seguir reclamando para que la programación cultural se mantenga y los programas informativos no parezcan cada vez más una edición de La Tribuna. La presión pública, basada en la buena imagen que tuvo el canal del Estado durante el gobierno pasado, puede generar un cambio mientras se aprueba la legislación pertinente. Y cuando ésta se apruebe, debemos estar vigilantes para que los mecanismos de independencia se encuentren plasmados y sean respetados por un gobierno que quiere tener un tono monocorde y sin críticas en la pantalla chica.

Ojalá no tengamos que apagar la tele para informarnos de mejor manera.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El canal del hortelano
Laura Arroyo Gárate: Fujimori a la tele
Fernando Vivas: Juicio al 7
Roberto Bustamante: Hechos sobre Canal 7

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Hace 10 años, el testimonio de la agente del Servicio de Inteligencia del Ejército Luisa Zanatta remeció al país, por el calibre de sus revelaciones sobre hechos claramente delictivos ocurridos durante la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

En sus declaraciones, Zanatta dijo varias cosas que hoy se saben ciertas y que pueden ser claves para los procesos judiciales en los que Alberto Fujimori debe aclarar cuentas ante la justicia peruana. Además, develó con ello la entraña de un régimen autoritario y corrupto, independientemente de los supuestos logros de los que sus partidarios se jactan.

Es por esta razón que rescato el testimonio de la agente Zanatta. Esta persona - sin ánimos de volverla martir, pues fue parte de varias de las acciones por las cuales se juzga a varias personas en este momento - tuvo la capacidad de hacer un alto en su vida y decidir salir de un sistema cada día más podrido y denunciar varias de las cosas que hizo, vio y escuchó.

MARIELA BARRETO

En una entrevista larga con el periodista Edmundo Cruz, para el diario La República, Zanatta habla del caso del descuartizamiento de la agente Mariela Barreto, ex miembro del destacamento Colina y ex pareja de Santiago Martin Rivas:

¿De qué tratò su ùltima conversación con Mariela Barreto Riofano?
Me dijo que el “Chato Bazán” (Antonio Sosa Saavedra, miembro del grupo Colina) le habìa dicho que todo apuntaba hacia ella, en relación a una investigación abierta por el SIE para determinar quien filtraba información a la prensa. El Chato Bazàn es el màs maldito de todos, me dijo. Yo le comente que hasta donde sabìa, efectivamente, ella habìa participado en el grupo Colina. Inclusive Maflo (siglas de Marco Flores, miembro tambièn de la banda), que es un técnico, habìa comentado el asunto.
¿Mariela Barreto era del grupo Colina?
Si, ella me lo dijo. Yo la vi muy mal, estresada y nerviosa. Entonces le recomendé que hablara con su jefa y le contara que estaba siendo presionada. “Ah Luisa, tu estás creyendo que los chanchos vuelan”, me respondò: “tu presentas un informe y terminas cantando en la puna. No, no voy a hacer eso, tu sabes que yo tengo una bebé y que están rondando mi casa”
¿Sabía que la estaban persiguiendo?
Si, me dijo que tenía problemas con Maira (agente AIO María Chumpitaz)
(Esta agente también participó en las actividades de Colina)
¿Por qué?
Le habìa confiado algunos problemas a ella y esta (Maira) la había delatado. Mariela le dijo a Maria que quería salirse del Ejército. También le dijo a Maria que ella había sido una de las personas que había entregado informaciones a la revista Sí.
¿Le dijo que los casos La Cantuta y Barrios Altos eran de la autoría de Colina?
Sí, porque ella quería que investiguen a toda la gente que ha particiapdo. Estaba molesta con Martin Rivas porque no le pasaba la pensión para su hija. Esto la irritó y la decidió a delatarlos. yo le pregunté si la habían detectado y me dijo que no, que usaba a una tercera persona. Y le dije “No me cuentes nada, mientras menos sepa, mejor”.

Cabe indicar que, hasta la saciedad, Santiago Martin Rivas ha negado su autoría en estos hechos, pero este indicio apunta hacia el escuadrón de la muerte que este personaje dirigió.

FRAUDE 95

Esta es la firma de Luisa Zanatta en el registro electoral de la mesa de votación en la que votó en las elecciones municipales de 1995. El problema es que, como personal militar, durante esa época, no tenía el derecho a emitir su voto, sino que fue parte de una consigna para aumentar la votación a favor de Alberto Fujimori. Esto fue lo que le contó a Cruz:

¿En cuantas elecciones has votado?
En todas las que han habido desde 1990, pero solo en la de 1995, para Presidente de la República, nos dieron una consigna.
¿Consigna? ¿Orden?

¿El mismo día de las elecciones?
El viernes anterior. El jefe del Departamento de Enlace nos reunió y nos explicó lo que teníamos que hacer.
¿Les dijo por quién había que votar?
Es obvio, teníamos que votar por el que estaba gobernando
¿Quien era?
El presidente Fujimori
¿Cuál fue tu rutina ese sábado nueve?
La verdad, llegué tarde, casi no voto. Después me quedé a observar y chequear para que no pasara nada. Eso fue lo que nos dijeron.
¿Votaban todas las agentes?
Todas las que teníamos libreta habilitada. En general, para cada elección nos reunían y se hacía planes.
¿El SIE te gestionó tu libreta electoral?
No, yo tenía libreta electoral cuando ingresé a la escuela
.

CHUPONEO CON COLINA

Esta foto es reveladora de muchas conexiones. Aparece Luisa Zanatta, en medio de una central de espionaje telefónico, en la que se encontraron varios equipos de interceptación. La persona que está a su costado es Marco Flores Albán, jefe del Puesto de Escucha del Servicio de Inteligencia del Ejército y, quien, además, era parte del personal administrativo del destacamento Colina.

Caretas contó cuales fueron las acciones de Zanatta como parte del espionaje:

Luisa pasó todas las pruebas. En 1994 se utilizaban equipos llamados “roperos” o “frigideres” para interceptar llamadas.Estos pertenecían al equipamiento de la CPT y, según el testimonio de Luisa, había una partida presupuestal especial para pagar al personal encubierto en esta empresa por su “colaboración”.

En el “ropero” estaban los cables de las líneas telefónicas y allí se manipulaban los “chupones”. A veces Luisa era una de las agentes que estaba literalmente al otro lado de la línea, en vivo y en directo.

Otras veces, desgrababa cintas activadas por la voz y acumuladas automáticamente.

A fines de 1994, se compraron equipos de origen israelí más modernos y de mayor capacidad.Llegaron con instructor y todo. Quince días de clases con el agente visitante (Luisa hizo las veces de traductora con sus 2 años de inglés) bastaron para aprender el manejo de estos aparatos.

En adelante, el trabajo fue más fácil. La computadora para intervenir las comunicaciones apodada “Octopussi” funcionaba como una audiograbadora múltiple y además registraba cómodamente todos los números telefónicos de las llamadas que recibía el interceptado, imprimiendo las copias necesarias con la identidad de los usuarios.

¿Quiénes eran los “escuchados”? Ella recuerda por lo menos a Henry Pease y a Jorge del Castillo. La mayoría eran políticos de oposición, pero tambien periodistas, incluyendo dos de agencias internacionales y sobre todo oficiales de las propias Fuerzas Armadas.

Fue con los nuevos equipos israelíes que se trabajó en la campaña de 1995. El mayor EP Ricardo Anderson Kohatsu del SIE -a quien en 1997 se le acusara de participar en las torturas a la agente Leonor La Rosa- era jefe de Luisa Zanatta. En 1995 se enteró a través de este oficial que el coronel EP Enrique Oliveros del SIE había dado la orden que se incluyera a una persona más en la lista de los interceptados.

Esa persona era el candidato presidencial Javier Pérez de Cuéllar. Esta versión de la señora Zanatta confirma nuevamente la denuncia lanzada por el programa “Contrapunto” del Canal 2 en la era de Baruch Ivcher.

COLINA SI EXISTIO

Keiko Fujimori ha tenido que aceptarlo, pero, con ello, ha hecho trizas la estrategia de César Nakasaki, el abogado de su padre. Diez años antes, Zanatta decía lo siguiente:

Se que ha existido el grupo Colina desde cuando yo estaba en la Escuela. Recuerdo que un instructor nos comentó lo de Barrios Altos. Inclusive dijo que cuando habían operativos en Ayacucho o el Alto Huallaga y encontraban subversivos, los mataban, los quemaban, los fondeaban, los tiraban al río
¿Tuvo oportunidad de conocer a algún miembro de ese grupo?
Cuando regresé tuve la oportunidad de trabajar con el señor “Bazán”
¿A quién te refieres cuando hablas de Bazán?
Me refiero a Antonio Sosa Saavedra.

Pero también se reveló que Colina era parte de los engreidos del régimen, tal como los propios agentes han revelado en el juicio a Fujimori.

Los Suboficiales del Colina, ¿gozaban de algún privilegio?
Si, se les pagaba una remuneración extra, se les daba movilidad también.
¿Una bonificación o auto?
Un auto. También celulares, biper. Mientras que a nosotras nos daban rines.
(…)
¿Había mucha diferencia con el resto?
Claro, se notaba en el trato
¿Por qué en el trato?
De repente la mala suerte mía fue que entonces yo era una “pinche” porque cuando podíamos preguntar por qué nos trataban mal, la respuesta consoladora era: “Cuando estés en Colina…”. Así nos decían.

Y sobre Martin Rivas, Zanatta da varias opiniones bastante fuertes y que terminan de demoler el testimonio que dio hace algunas semanas en el proceso:

El jefe del Colina aparentemente era Martin Rivas, ¿lo llegó a conocer?
A Martin Rivas lo conocía de nombre a través de Mariela. En persona, me crucé con él cuando me tocó cubrir el servicio de penal en el Cuartel Bolivar. Hubo una audiencia y allí estuvo. Tenía que darme su documento para entregarle su tarjeta de visita. Me miró y lo dejé pasar.
¿Como veían usted y sus compañero al mayor Martin Rivas?
Era muy hermético, pero todo el mundo hablaba de que era muy sanguinario.
El dice que era un analista nada mas
Analista, ¿de qué? De muertos.
Ante la Comisión de Derechos Humanos ha dicho que se dedicaba a analizar y elaborar documentos.
No, no. La prueba es Mariela. Mariela antes de morir fue maltratada por él. La lastimaba. Si él era una persona honesta, con nombre, por qué nunca quiso ayudarle con su hija. Mariela sufría además porque dentro del sistema. Es más, a nosotras nos decía. Ya, una semana con Martin Rivas, para que aprenda ¿Qué nos iba a enseñar? ¿A analizar?

EPILOGO

Aunque luego hizo declaraciones ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ante otros medios de comunicación, Zanatta desapareció del mapa. Hasta donde he podido averiguar, sigue viviendo en Estados Unidos, con la misma vida tranquila que comenzó a llevar por aquellos años. Sin duda, su testimonio permite corroborar varios de los hechos que se han mencionado durante el juicio a Fujimori y se mencionarán en el siguiente proceso, que comprende el tema del espionaje telefónico.

La inexistencia de pruebas no puede ser esgrimida por el fujimorismo. Este testimonio desde dentro lo demuestra. Y quienes quieran leer todo lo que le contó Luisa Zanatta a Edmundo Cruz, pueden revisar La Azotea del Tercer Piso.

Rescatando la memoria, el pasado no se olvida. Sobre todo cuando tenemos un ex presidente amnésico que pretende hacernos “caidos del palto”.

PD: Este es el post 1,000 de este blog. Agradezco a todos los lectores, detractores y amigos de esta página por haberme permitido llegar a este número significativo de actualizaciones.

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Ha pasado desapercibida entre las páginas del Diario Oficial El Peruano una de esas noticias que debío ser portada: el ex Ministro del Interior de Fujimori Fernando Dianderas fue indultado el 7 de marzo por el Presidente de la República.

Según el decreto de indulto, Dianderas ha sido sacado de 9 procesos judiciales en su contra por razones de salud, luego de una operación coronaria llevada a cabo hace algunos meses, que, según el perdón presidencial, no le permitía permanecer en un penal.

Una pregunta que podría hacersele al Presidente es si es que esa imposibilidad no hubiera llevado una salida intermedia, es decir, que sea arrestado en su casa, con los controles médicos del caso. Más aún, la Ministra Rosario Fernandez nos debe una explicación sobre la decisión en cuestión dado que solo hace unas semanas su antecesora en el cargo, María Zavala, no consideraba como pertinente el otorgamiento de dicho derecho de gracia. Y ex procuradores anticorrupción ya habían alertado sobre dicha posibilidad.

Por cierto, Dianderas ha tenido poderosos padrinos en este pedido. Uno de ellos, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, quien desde su púlpito de RPP había dicho que “Quiero saludar y rendir mi homenaje al almirante Giampietri, permanentemente acosado por un Poder Judicial rarísimo y al Gral. Dianderas”

¿Y que pergaminos tiene Dianderas para ganarse el perdón presidencial y la gracia cardenalicia? Pues una condena de 6 años de prisión por enriquecimiento ilícito, por no poder demostrar cual porque tenía un desbalance patrimonial bastante considerable. Por si fuera poco, Dianderas también tenía otra condena por cuatro años de prisión por el ilegal allanamiento a la esposa de Vladimiro Montesinos, el caso por el cual Fujimori fue condenado a 6 años de reclusión en Barbadillo.

Como se ve, la lucha contra la corrupción tiene tanta prioridad para este gobierno como hacer reformas de fondo para el país. Aquí tenemos una muestra. Y los ciudadanos nos merecemos una explicación por esta increible resolución.

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La semana pasada, Santiago Martin Rivas expuso al desnudo la táctica de defensa de Alberto Fujimori: negar hasta el hartazgo la existencia del destacamento Colina, acusar a los testigos de vendidos al sistema o “colaboracionistas” - lo que en jerga militar, quiere decir, traidores (¿a qué o a quién?) - y desacreditar lo que pueden ser los testimonios y documentos más contundentes contra el ex mandatario.

Sin duda, el testimonio de Martin Rivas logró impactar en la opinión pública y, por lo menos el miércoles, logró sorprender incluso a los magistrados y a los abogados de todas las partes. Pero el viernes pasado su suerte cambió, cuando los asistentes al video y quienes lo veían por televisión podían apreciar el video que filmó el líder operativo de Colina ante el periodista Umberto Jara. Vídeo que, por cierto, no admite dudas de su certeza y frente al cual la tesis del ensayo no resiste el mayor análisis y una simple pregunta: ¿Por qué Martin ensayaría una declaración que no es compatible con su defensa judicial?

Pero otras falsedades de la declaración han sido desmentidas. El jefe de Colina llegó a desconocer a sus propios compañeros de armas y de crimen. Pero los conocía y desde algunos años antes de los crímenes. La foto que ven a continuación, presentada por el diario La República, muestra a Martin junto a varios de los personajes a los que negó conocer o a los que mencionó que solo había visto “alguna vez”.

A ello se sumó la presentación de documentos vinculados con las operaciones del Destacamento que fueron firmados por Martin. La firma fue reconocida por Jesús Sosa Saavedra, uno de los jefes de equipo de este escuadrón de la muerte y que actualmente se encuentra en la clandestinidad.

Pero no es lo único que ha dicho Sosa, quien además es una de las fuentes principales del libro Muerte en el Pentagonito. En declaraciones más amplias a La República, indicó que la orden para ejecutar la matanza de Barrios Altos provino de Vladimiro Montesinos. Esta es la parte pertinente del diálogo:

¿Qué fue lo primero que comenzaron a hacer como grupo?
Entrenar, como es normal. Solo que aquí se incluía un entrenamiento con armamento, y había que tener más continuidad porque se supone que en cualquier momento puedes hacer operaciones. No es lo mismo que estar en oficina.

Barrios Altos fue la primera operación, ¿no es cierto?
Claro.
¿Quién la ordenó?
Montesinos, que era el asesor del presidente Fujimori.
¿Directamente él?
Sí, porque le fueron a dar parte a él, le fueron a decir ‘ya se cumplió el trabajo’. Y tú le das parte a la persona que te pide hacer el operativo.
¿Cómo fue?
Al día siguiente de lo que pasó, fuimos con Martin, Pichilingüe y Rodríguez Zabalbeascoa a la oficina del SIN y en la puerta se encontraron con Montesinos y ahí le informaron. No escuché todo, pero sí que dijeron que ya se había hecho el operativo y ahí estaban los muertos. Yo estaba a cuatro metros.
¿Y en el camino hacia el SIN ellos comentaron lo que le dirían a Montesinos?
Se lamentaban por la muerte del chiquillo. Ahora buscan quién lo mató, pero nadie sabe quién lo hizo. El chiquillo se metió justo cuando se estaba disparando a los terroristas que Abadía había señalado.
¿Cómo llegó la orden para Barrios Altos?
Nosotros nos preparábamos, entrenando. Yo he tenido dos o tres contactos con Abadía, fui a hacer un reconocimiento al lugar donde se iba a hacer la pollada y hasta ahí yo no sabía que se iba a entrar a eliminar o sacar gente. La orden llega cuando ya se iba a ejecutar.
¿Martin Rivas les dijo que había orden de matar?
No. Nosotros fuimos cerca del lugar y paramos a tres cuadras para esperar e hicimos un reconocimiento. Entonces solo pensábamos que haríamos una detención. Martin Rivas dijo: entramos, juntamos a la gente y ahí nomás les damos, nos demoraremos dos o tres minutos.
¿Al terminar la reunión con Montesinos recibieron alguna felicitación?
Cuando nos regresamos, ellos (Martin Rivas, Pichilingüe y Rodríguez Zabalbeascoa) comentaron que no querían seguir trabajando para él. Dijeron: ‘ta cojudo este, nosotros somos verdes, tenemos que trabajar con el comandante general
.

Sosa admite otras cosas más: la existencia del destacamento - aunque con el nombre de “Lima” -, cuyas ordenes operativas estaban a cargo de Martin Rivas. Y, con posterioridad a Barrios Altos, las órdenes de matar - pues Sosa admite los crímenes - ya vinieron del Comandante General del Ejército, Nicolás Hermoza Ríos. Con ello se confirma la tesis de que Colina respondió a dos tipos distintos de mando, pero que ambos tendrían como cúspide a Alberto Fujimori. Todo ello desbarata la tesis esgrimida por Martin de que Colina no existía o nunca cometio asesinatos.

Ayer jueves, se terminó de conocer el grosor de las mentiras brindadas la semana pasada en el proceso. En un artículo en Caretas, Umberto Jara contó las presiones que sobre él han caído por los famosos vídeos de Martin Rivas y como Carlos Pichilingüe ha intentado desprestigiarlo con la especie de que se plagió sus escritos. La verdad es que el ex Colina tuvo escritora a cargo y su libro no fue editado por su contenido difamatorio.

Pero Jara deja una sorpresa más: Un nuevo video de Martin Rivas. Y dos imágenes de regalo que lo muestran explicando lo mismo que dijo en el primer video, pero con cuadros, papelógrafos y demás elementos ilustrativos. Solo le faltaba el power point.

¿Otro ensayo, mayor?

MAS SOBRE EL TEMA:
Susana Villarán: ¿Quién está en el banquillo?

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No sorprende que Martin Rivas haya esgrimido la palabra “No” tantas veces que pretendiera hacer que creamos su cinismo y sus mentiras.

Decir que la entrevista brindada a Umberto Jara fue “un ensayo de lo que iba a declarar en el Poder Judicial” resulta francamente inverosimil, sobre todo cuando en dicha “práctica pre - judicial” esgrime una autoconfesión, ante un periodista con el que se sentía cómodo, sobre las actividades del Destacamento Colina, “ensayo” que, por cierto, no ha puesto en práctica en sus declaraciones judiciales.

¿A qué está jugando Martin Rivas? Pues no esta jugando precisamente para el esclarecimiento de los hechos. De hecho, el ex procurador César Azabache explicó ayer en Prensa Libre la serie de incongruencias del testimonio del jefe operativo de Colina, así como los elementos que el tribunal debería tomar en cuenta para ponderar el testimonio de alguien que ha faltado a la verdad. Y también recomendó a todos los abogados involucrados en el proceso que hagan bien su tarea y se dediquen a convencer a quien tienen que convencer, que es a la Sala Penal Especial y no necesariamente a la opinión pública.

Sin embargo, el juicio si puede servir, como apunta bien Laura Arroyo Gárate, para desarmar la tesis esgrimida por los medios adictos a la dictadura de que era necesario vulnerar derechos humanos para derrotar a Sendero Luminoso - y que es la tesis que Martin Rivas esgrime en el libro de Jara - y para el mundo confirme que lo que indicó la Corte Suprema de Chile, al aprobar por unanimidad la extradición en violaciones de los derechos humanos, lo que indica que sí existen elementos claves para el procesamiento y sanción de Alberto Fujimori.

Pero creo que este proceso judicial también deberá servir para comenzar a separar la paja del trigo. Ayer, el jefe de Colina quiso arguir que las acusaciones en su contra eran una campaña contra las Fuerzas Armadas. No todos en las Fuerzas Armadas actuaron como este sujeto y su grupo de la muerte. Hubieron oficiales que defendieron al país con honor y respeto a los derechos humanos y quienes dejaron su vida por defender la democracia. ¿Pueden los familiares de estos militares honorables sentirse bien por ser confundidos con asesinos por declaraciones como estas? No lo creo. Y si bien las Fuerzas Armadas aun son reticentes a aceptar la dimensión de violaciones a los derechos humanos cometidas por sus miembros, no toleran grupos como Colina en su seno.

Seguiremos viendo más declaraciones como estas en varios dias. Y sin duda, no habrá quien se ofrezca a justificarlas. Pero, al final, serán los jueces quienes ponderen. Y para ello, la Fiscalía y los abogados de la parte civil deberán hacer bien su trabajo.

MAS SOBRE EL TEMA:
Laura Arroyo Gárate: ¿Por que DDHH? Juicio a Fujimori
Caretas: Las dos caras de Martin Rivas

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Trascurridos dos meses y medio del inicio del juicio a Alberto Fujimori, se puede hacer un balance sereno y firme de como va este proceso por violaciones a los derechos humanos que ha conscitado la atención de la prensa nacional y extranjera.

En primer lugar, debe quedar claro que, tal como ha sido planteado el proceso por ambas partes, ninguna de ellas va a ganar - por decirlo en términos prestados del box - por knock out. Cabe recordar que a Fujimori se le procesa por ser autor mediato de crimenes de lesa humanidad. En términos judiciales, ello implica que se vaya construyendo la culpabilidad del acusado a través de un cúmulo de pruebas. Es decir, olvidémonos de un Vladivideo tipo Crousillat o Schutz. Lo más cercano que tengamos a eso será el vídeo de la entrevista hecha por Umberto Jara a Martin Rivas.

Un segundo tópico tiene que ver con las estrategias de los abogados. Quien ha tenido mayor protagonismo ha sido César Nakasaki, el abogado defensor de Fujimori. Sus habilidades como abogado procesalista las ha puesto al servicio de la tesis de la confusión y está jugando en el terreno de la opinión pública más que en el campo estrictamente judicial. ¿Qué es lo que busca?

De un lado, llevar a los abogados de la parte civil y a los fiscales a un terreno pantanoso: que intenten probar la culpabilidad de Fujimori mediante la existencia de documentos oficiales. Como bien saben muchos, si bien existieron directivas y manuales contrasubversivos que contemplaban la eliminación de sospechosos de terrorismo, la creación de Colina y las órdenes por cada operativo no han quedado registrado en documentos, salvo los reportes de inteligencia que pedían cuestiones logísticas para cada una de estas matanzas. Ese tipo de órdenes no son puestas por escrito, pues son incriminatorias. Lo penoso es que, sobre todo los abogados de la parte civil, por momentos se viene cayendo en ocasiones en pisar este palito puesto por Nakasaki.

De otro lado, se busca desacreditar a los testigos, a través de la búsqueda de contradicciones en sus declaraciones. De hecho, en esto el abogado de Fujimori no ha respetado las canas de Edmundo Cruz y quiso ponerle una fecha falsa para hacerlo caer, lo que mereció una reconvención por parte de los jueces. Lo mismo ha pretendido hacer con los miembros de Colina. Y llevando la estrategia al máximo, algunos testigos de la defensa pretenden imponer el infundado rumor de un pago por incriminar a Fujimori, refrito que, por cierto, fue difundido y desmentido en el 2003.

En la estrategía, digamos, “política”, los fujimoristas han corrido con cierta ventaja. El hecho de que no se difunda el juicio por Canal 7 - un grosero error que Carlos Manrique Negrón debiera corregir - y la existencia de encuestas que siguen arrojando un importante índice de aprobación a Fujimori hacen que sus seguidores y familiares sigan arrojando bravatas a la opinión pública, pretendiendo que la inocencia de Fujimori se va a definir en un mitin. Y aquí es donde nuevamente se equivocan: si Fujimori será sentenciado es en virtud de cuestiones judiciales, no de una encuesta. Al ex dictador no se le juzga por venganza o enquina, sino por la existencia de pruebas que lo comprometen en crímenes graves y que, de hecho, ya le valieron una sentencia condenatoria.

Ese error de percepción - o, más bien, estrategia para una amnistía, como ellos lo han definido claramente - es el que hace ver a Kenji Fujimori decir “están matando a mi padre de a pocos”, cuando su viejo tiene un régimen penitenciario estricto, pero que respeta sus derechos fundamentales y su celda es más grande y cómoda que cualquier instalación del mismo tipo en Castro Castro o Piedras Gordas.

¿Qué es lo que se viene? Pues las declaraciones más importantes del proceso: Umberto Jara y su investigación sobre Fujimori, Martin Rivas, Hermoza Ríos, las investigaciones de la CVR explicadas por Carlos Iván Degregori y Salomón Lerner Febres y, en términos mediáticos, el careo con Vladimiro Montesinos. Entretenimiento tendremos, cuestiones interesantes para el análisis también.

Y al final, esperemos que sera la justicia la que se alcance.

MAS SOBRE EL TEMA:
Rosario Fernández, Ministra de Justicia: Fujimoristas deben dejar de desinformar
Augusto Alvarez Rodrich: Se le viene la noche
Agencia Perú y Umberto Jara: Ojo por Ojo - Parte 1 y Parte 2
Santiago Pedraglio: ¿Qué va quedando en claro?

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Volvamos a ver que pasa con Fujimori. La verdad, es que no la pasa muy bien entre la seguidilla de miembros de Colina que lo involucran y que van delineando que la cadena de mando va llegando hacia a él. Nagazaki hace su chamba e intenta poner en aprietos a los miembros de este destacamento del Ejército con resultados dispares. Y cada día van disminuyendo los seguidores que van a verlo en las audiencias de Barbadillo. Claro, el Congreso apremia, tienen que justificar el sueldo y, además, ver como hacen para sobrevivir políticamente.

Pero quizás el mayor golpe para el ex dictador no ha venido de un juzgado, sino de su otra patria. Vía Correo:

Una voz importante respaldó al gobierno en su versión de negar una persecución política contra el ex presidente Alberto Fujimori. Se trató nada menos que del representante de Japón, país que dilató por varios años la extradición del ex mandatario y esbozó una discreta protección por su condición de ciudadano nipón.

No obstante, ayer el saliente embajador de Japón en el Perú, Hitohiro Ishida, desestimó la posibilidad de una persecución política contra Fujimori y señaló que su país observa con “respeto” y “serenidad” el proceso judicial que enfrenta éste.

“El Primer Ministro de acá (Jorge del Castillo) y muchas personalidades de Perú rechazan una persecución política, entonces, yo digo que no creo que haya persecución política”, dijo a la agencia Andina.

Agregó que el juicio a Fujimori es “estrictamente judicial” y que Japón observa con respeto ese proceso. “Nosotros respetamos el proceso judicial. Por supuesto que tomamos con serenidad el proceso de enjuiciamiento al señor Fujimori”, remarcó.

Tan descolocados han quedado en Barbadillo que el vocero de la globalización del fujimorismo ha tenido que salir a decir lo siguiente:

Fujimori de ninguna manera se está quedando solo. Eso es algo que nunca va ocurrir, porque tiene el respaldo popular”, opinó.

“Es una posición lógica y natural y no me sorprende, pues no creo que un embajador extranjero deba definir si hay o no persecución. Nosotros hablamos de persecución en función directa de nuestra experiencia”, dijo Raffo.

Para el legislador, el representante diplomático del Japón “no conoce a fondo ni al interior qué está sucediendo con Fujimori”, pero además “no tiene por qué conocerlo porque no es su función”.

Si, claro. El embajador vive aca y sabe perfectamente como se viene llevando a cabo un proceso realmente pulcro. Y ello demuestra que en Japón ya no aprecian mucho a Fujimori, salvo los ultras de derecha que le hicieron hacer el papelón de postular al Senado de ese país.

Y para rematarlo, hoy el Canciller García Belaúnde ha señalado que los grupos de derechos humanos en Japón tambien descartan el cuento de la persecusión. Y es que, en realidad, esa es una falacia que solo los fujimoristas creen. A ellos no se les persiguió por sus ideas, sino porque cometieron delitos. Incluso ellos mismos lo reconocen. Y es que los delitos no se juzgan en una encuesta o en un plebiscito, sino ante una sala penal. Eso los fujimoristas no lo han entendido en 8 años. O quizás sí y mienten descaradamente para la gente que aún les cree.

Pero para que el loser de la semana no se sienta tan triste, aquí le tenemos algo para amenizar su fin de semana. Cortesía de Luis Delgado Aparicio:

Unas clases de baile no le vendrían mal, ingeniero. Tiene tiempo de sobra para ensayar.

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Santiago Enrique Martin Rivas, principal agente operativo del tristemente célebre Destacamento Colina, no solo se dedicaba a dar órdenes para matar, sino que también fue encargado de ejecutar parte de la cobertura legal del grupo de aniquilamiento cuyas acciones podrían terminar con un ex dictador con una condena de 30 años de prisión.

Como parte de esa cobertura, se formó una empresa, denominada Consultores y Constructores de Proyectos América (COPRANSA), ubicada en Miraflores y que supuestamente se dedicaba a labores de ingeniería civil, arquitectura y urbanismo. El local de la misma servía como sitio de reunión para la coordinación de los jefes de los subgrupos que conformaban el Destacamento. Nótese en la ficha registral de la empresa – la cual vemos a continuación - que los miembros de Colina que conformaron la empresa (Martin Rivas, Rivero Lazo, Rodríguez Zaballescoa y Pichiligüe Guevara) se registran, eufemísticamente, como industriales.

Sin embargo, hay otra empresa que también merecería ser investigada por la Policía y el Poder Judicial. El nombre de la misma es Corporación Nacional de Integración S.A., dedicada al rubro inmobiliario, y fue constituida en 1999, cuando Martin Rivas gozaba ya de la libertad ganada por la Ley de Amnistía.

Como se puede ver en la Partida Electrónica de la empresa, el principal accionista de esta compañía se llama Edgar Espinoza Chacón - persona relacionada con la Asociación Mutualista de los técnicos del Ejército - y es un viejo conocido del asesino de La Cantuta y Barrios Altos.

Una investigación de Agenciaperu.com reveló en su momento que Espinoza Chacón habría ayudado económicamente a Martin Rivas durante parte del periodo que estaba fuera del alcance de la justicia. A través de otra empresa, World Business Investrors S.A., se le daba un sueldo al miembro de Colina. Resulta curioso que dicha empresa tenga como uno de sus socios principales a Manuel Custodio Poémape, la persona que manejaba las cuentas de Vladimiro Montesinos en el Banco Wiese.

En su momento, Espinoza quiso deslindar este vínculo, pero este es un nuevo elemento de prueba que las investigaciones antes mencionadas apuntaban en sentido correcto.

Pero eso no es todo. Otro de los socios de Martin y Espinoza es el ex miembro del Ejercito Pablo Larrea de la Piedra, de quien he encontrado que, como varios oficiales, fue a hacer cursos a la tristemente célebre Escuela de las Américas.

Aquí hay dos preguntas que hacernos: 1. ¿Cuáles fueron las conexiones de Martin Rivas con el Ejército y el gobierno peruano entre 1995 y 2000? 2. ¿Por qué se asoció con una persona relacionada con el entorno económico de Vladimiro Montesinos?

Cuestiones que, en medio del juicio más importante de la historia, tal vez merecerían más de una explicación.

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Ayer se dictó la sentencia por la falsificación de firmas de Vamos Vecino, la agrupación de corte municipal y provinciano del fujimorismo. El fallo ha terminado condenando al principal líder de la agrupación, Absalón Vásquez, a 7 años de prisión.

Esta sentencia condenatoria - que también comprende a Vladimiro Montesinos y al actual congresista Rolando Reátegui, sobre quien el Congreso tendrá que pronunciarse en los próximos días sobre su permanencia - me da pie para hacer un rápido balance de lo que ha sido el vértice más visible de la lucha contra la corrupción: los procesos judiciales contra la organización criminal Fujimori - Montesinos.

No tengo duda que han existido avances significativos en esta tarea emprendida por un puñado de jueces, fiscales y abogados que han buscado establecer la responsabilidad de los más altos funcionarios políticos y militares del régimen de Alberto Fujimori. En medio del poco respaldo político, de las limitaciones de presupuesto y de lo lentamente paquidérmico que resulta el sistema de justicia en el Perú, lo hecho no es poca cosa.

Quizás el efecto más visible se señale en las personas que han sido condenadas y los procesos que han merecido este tipo de sentencias. A 8 años de la caída del fujimorato, hasta el día de hoy resulta sorprendente que las cabezas más visibles de dicho régimen hayan sido procesadas y sentenciadas, con arreglo al debido proceso. Hoy Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, Nicolás Hermoza y Absalón Vásquez se encuentran en dicha situación, cuestión impensable hasta hace poco tiempo. Lo mismo ha ocurrido con funcionarios cuyo enriquecimiento ilícito ha sido comprobado, así como en casos emblemáticos, como el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 o el de los empresarios de televisión que vendieron su línea editorial con miras a la re-reelección del año 2000.

La prueba de que el proceso se ha sujetado al debido proceso lo demuestran las absoluciones en los casos en que no se encontraron elementos de prueba. El caso de la ex congresista Martha Chávez, a quien no se encontró evidencias de haber recibido dinero de las arcas del SIN, lo comprueba. Independientemente de las antipatías que puedan generar las opiniones políticas de Chávez, su inocencia fue confirmada por el Poder Judicial.

Sin embargo, el proceso en su conjunto no ha estado exento de problemas. Como lo ha demostrado la concentración de expedientes en el caso Fujimori, la estrategia más acertada era la de acumular 10 a 15 casos por temas, a fin de procesar con mayor celeridad un complejo campo de casos. Solo se pudo hacer - y a medias - en lo que se refiere al grupo Colina. Esta dispersión hizo que la atención judicial y mediática se concentrara en procesos menores - como los de Héctor Chumpitaz o Jacqueline Beltrán - y que con ello se generaran dos efectos: la pérdida de la posibilidad de hacer pedagogía anticorrupción con estos procesos y la dispersión de recursos en el Poder Judicial, lo que hizo que los casos más grandes e importantes no avanzaran con la rapidez requerida.

Ello ha generado que las sentencias más importantes son las que estén por dictarse. Se calcula que para marzo o abril se tendrá listo el fallo por los casos que comprenden al Destacamento Colina y que este año recién se iniciará el juicio oral a Vladimiro Montesinos por narcotráfico. Sin duda, este último proceso deberá echar mayores luces sobre una relación compleja y aun poco trabajada. Luego de releer hace algunos días El Espía Imperfecto de Sally Bowen y Jane Holligan, me queda claro que Fernando Zevallos será uno de los procesados clave para desentrañar la vinculación de Montesinos y las firmas de narcotráficantes. Y por ello preocupa tanto que maten a los vinculados al “Lunarejo”, a plena luz del día, en el Centro de Lima.

Donde sí hay que advertir los pocos avances es lo que se refiere a los llamados delitos económicos y financieros, en los que los procesados han sido tratados con guantes de seda y las investigaciones han sido lentas, sin el apoyo logístico y pericial que merecían, lo que deja todo un segmento de la corrupción de los años noventa en el limbo judicial.

Un balance de la lucha anticorrupción debe servir a las entidades encargadas de combatir y prevenir este flagelo para afinar las políticas que han venido destinando para esta tarea, corregir errores de estrategia y contar con mejores y mayores recursos para sus investigaciones. Sin duda, varios de estos elementos deberán ser contemplados para los procesos por violaciones de los derechos humanos y narcotráfico de los próximos años.

Esta es una tarea que debe comenzar el día de hoy. Señor Távara, señora Bolívar, señora Fernández, tienen ustedes la palabara.

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Decía el sábado que dos de las características del sentenciado Alberto Fujimori eran la felonía y la mentira. Luego de escuchar el dramático relato de Jorge del Castillo sobre su secuestro, me sigo reiterando en dicha afirmación y, conforme avanza el proceso judicial, la compruebo con creces.

Pero hay ocasiones en que, dentro de los ghettos políticos más cerrados – como lo es el fujimorismo – salen declaraciones que constituyen un rapto de reconciliación con la verdad.

Hace algunos días,Keiko Fujimori anunciaba la formación de un nuevo partido que constituiría una nueva plataforma para las elecciones del 2011, aparentemente, pensando en un “fujimorismo sin Alberto”. Pero su hermano Kenji desbarató la farsa, en el inicio de la recolección de firmas para Fuerza 2011:

Estos planillones no son cualquier papel. Son el pasaporte a la libertad de Alberto Fujimori. Ustedes son los verdaderos jueces del Chino”

Luego de escuchar ello, volvió a aparecer el viejo objetivo que el fujimorismo pretende: la amnistía para su líder. Amnistía que, como hemos señalado en oportunidades anteriores, no procede por violaciones de los derechos humanos. Y digo amnistía porque la presión que pretenden ejercer en el Poder Judicial, por la conducta de los magistrados que vienen resolviendo este caso, no traerá efecto alguno en verificar la inocencia o culpabilidad del ex dictador.

El 8 de febrero de 2001, en medio del festival de videos filmados en la salita del SIN, el cantante y animador Raúl Romero, cuyas simpatías fujimoristas eran conocidas, concedió una entrevista a Caretas en la que reveló sus 5 reuniones con Vladimiro Montesinos. Pero, más que esa revelación, lo que quedó en la mente de miles de peruanos fue lo siguiente:

En esa época, al igual que muchos peruanos, Carolina (la esposa de Romero) y yo consideramos a Montesinos un tipo que se sacrifica por el país. Y si se hablaba de la Cantuta, de Barrios Altos y de cierto control del Poder Judicial, a muchos de nosotros, desgraciadamente, nos parecía tolerable. Que me perdonen las víctimas, pero desde el punto de vista macropolítico nos parecía que era un precio a pagar

Aunque Romero volvió a hacer sus programas con cierto éxito, luego de esa infame frase nadie tomó sus declaraciones políticas en serio, incluyendo la de su arrepentimiento por lo dicho. El líder de Nosequien y los Nosecuantos dijo aquello que muchos tratan de defender sibilinamente – con argumentos tipo “la seguridad del pais” o “lo que debía hacerse” – en lugar de señalar aquello que en el fondo piensan: que era necesario matar gente para devolverle la paz al Perú.

7 años después, en otro contexto, otro rapto de honestidad semejante sobre los muertos durante el conflicto armado interno lo ha tenido el director del vocero oficioso del fujimorismo, La Razón. En su columna del domingo, Uri Ben Schumel tiene dos frases realmente de antología:

No nos parece digno de quien dirigió una guerra victoriosa el recurso del “desconozco”, “no recuerdo”, “me abstengo de responder”.

Y aún con una condena “menor”, no podrá participar en las elecciones de 2011 y para las de 2016 tendrá cerca de 78 años. De tal manera que en vez de hacer sumas y restas sobre meses o años más o menos en prisión, Fujimori debería decir lo que todos saben pero callan hipócritamente: para lograr la paz se tenía que pagar una cuota de sangre.

Y luego, como es costumbre de todos los que piensan que una muerte causada por el Estado es justificable, recurre al manido discurso del almirante Emilio Massera, uno de los jefes de la sangrienta dictadura argentina, para justificar violaciones de los derechos humanos en nombre de una “guerra justa”. Argumento que ya ha sido utilizado, entre otros, por Rafael Rey y Andrés Bedoya Ugarteche.

Esta honestidad brutal del vocero de la mafia desenmascara lo que, en el fondo, todos aquellos que siguen defendiendo a Fujimori, su golpe de Estado y todas sus “obras” piensan en el fondo.

Lo curioso es que esa misma lógica de menosprecio por la vida humana era la que tenía Sendero Luminoso. Basta ver este extracto de un documento senderista que refleja el parecido en el pensamiento de ambos grupos:

En 1983 acordamos el Gran Plan de Conquistar Bases, una de cuyas tareas era la Conformación del Comité Organizador de la República Popular de Nueva Democracia. A partir de allí hemos seguido la lucha entre el restablecimiento del viejo Poder por el enemigo y el contrarestablecimiento del nuevo Poder, aplicando la defensa, desarrollo y construcción. Así, el nuevo Poder atravesando el baño de sangre se desarrolla, los Comités Populares se están templando en duro combate contra el enemigo regándose con la sangre de las masas campesinas, de los combatientes y de los militantes.

De hecho, en la sección Carnecitas del diario antes aludido, se dice lo siguiente:

A Suecia
Y las mismas circunstancias con el genocida Abimael Guzmán. También sacarlo de la cárcel de la base naval con el acuerdo expreso de que pase el resto de su anciana vida en Suecia (donde viven algunos de sus familiares) o al país europeo que él escoja con la camarada “Miriam”.

No es coincidencia que ello ocurra. Como lo señaló Carlos Basombrío en un trabajo sobre Sendero Luminoso y los derechos humanos, el efecto más perverso de la actitud de SL frente a estos derechos fue la forma en que disminuyó en la población la importancia del respeto a los mismos. La magnitud y forma de la violencia, afectando a la población civil, generó en la población una actitud “pragmática” frente a los derechos fundamentales. ¿De qué manera? A fines de los 80 se da una crisis social de frustración frente a la situación del país y, frente al tema del terrorismo, la población comienza a inclinarse por opciones autoritarias para resolver dicho problema. La lógica de la eficacia es la que prima. Es allí que discursos como los de Romero, Ben Schmuel y otros calan en un sector del país, que sigue defendiendo esta actitud como la válida para enfrentar al terrorismo.

Sin embargo, cabe hacer una reflexión mayor. Sin duda, el Estado tenía el derecho y deber de defender a sus ciudadanos de lo que fue la mayor amenaza a sus derechos fundamentales. Pero no podía hacerlo de cualquier manera. Las matanzas y demás violaciones de los derechos humanos no se justifican en nombre de ninguna pacificación. Y aquí no solo hay argumentos éticos y de principio, sino también prácticos. Parte de la demora en la derrota de Sendero Luminoso y del MRTA se debió a que dichas vulneraciones hicieron que la población desconfiara de las Fuerzas Armadas y Policiales. Otra parte, como sabemos ahora, se debió a la utilización del terrorismo como arma política. Si hay militares y policías procesados no es por venganza o hacerle el juego a Sendero Luminoso, sino porque se olvidaron de a quien defendían: a todos nosotros.

Nada justifica la muerte de un ser humano. Absolutamente nada.

PD: Quizás otra forma de entender todo esto que he escrito sea con este video de Mecano. Hace bastante tiempo que no escuchaba esta canción, pero creo que es pertinente colocarla aquí. Nos habla justamente de aquello que he intentado desarrollar en estas líneas, de por qué no existe un derecho a matar.

ACTUALIZACION (21.01.2008 - 10:50 AM):

Hace algunas semanas Martín Tanaka publicó un artículo en su blog en el que, con ironía, planteaba las mismas tesis que La Razón esgrime recientemente. La aparición del artículo de marras ha suscitado un comentario de Tanaka que es indispensable leer.

De otro lado, con argumentos más “amplios”, Ben Schmuel sigue defendiendo su idea del “vale matar en algunos casos” en su editorial de hoy. Si a ello le sumamos la tesis “Kenji Fujimori” sobre la amnistía para su padre, la estrategia queda clara: se van a jugar porque le perdonen los crímenes sobre la base de que la sociedad amparó dichos asesinatos. Pobre gente.

Sin embargo, sigue quedando una pregunta en el ambiente: ¿por qué hay personas dispuestas a consentir este tipo de pensamiento?

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