Archivo de la Categoría “Agripino Ventocilla”


Desde hace un par de semanas, el diario La Primera ha venido publicando una serie de datos que pretenderían involucrar a Julio Favre con violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado a inicios de los años noventa.

Un tema serio y delicado como este, en el que se involucra a una persona con hechos tan graves, merece ser tratada con pruebas que vayan más allá del trascendido o el “me contaron”. Desafortunadamente para sus intereses y para el esclarecimiento de hechos que tienen que ser esclarecidos, el diario dirigido por César Lévano, no había optado por el camino de los testimonios directos.

Pero ello no implica que Favre no le deba al país - y, probablemente, al Ministerio Público y al Poder Judicial - una explicación sobre su real participación en la estrategia contrasubversiva aplicada en la zona del Norte Chico - donde tiene sus intereses empresariales - durante los primeros años del gobierno de Alberto Fujimori.

Hoy una investigación de María Elena Castillo en La República nos presenta el testimonio de Agripino Ventocilla. Veamos los pasajes más importantes del reportaje:

En mayo de 1992, Agripino Ventocilla, su padre Rafael Ventocilla Rojas, y sus hermanos Simón, Paulino Alejandro Ventocilla, fueron detenidos por un comando militar que los encerró en la base de Atahuampa, en mayo de 1992, acusándolos de pertenecer a Sendero Luminoso. Otros familiares, Andrés Reyes Rojas, Alfonso Ventocilla Pablo, Gaudencia Tolentino Osorio y Walter Tolentino Osorio, también fueron arrestados y conducidos a la repartición militar.

“La camioneta se detuvo y me bajaron a la fuerza. Entre el jaloneo la toalla se cayó un poco y pude ver el cartel de ingreso a la base del cuartel de Atahuampa“, explicó Agripino Ventocilla: “Me volvieron a cubrir bien, pero yo ya sabía dónde estaba. El olor a granja de pollos era evidente. Me ingresaron y me pusieron como en un corralón. Deduje que era un lugar abierto porque escuchaba voces cercanas, no estaban a mi costado pero se escuchaba claramente”.

El caso de la familia Ventocilla está referido en el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), ante la cual los familiares de las víctimas relataron los hechos. El fiscal especializado en delitos de derechos humanos, Álex Díaz Pérez, tiene a su cargo las indagaciones. Los hermanos Alejandro, Simón y Agripino Ventocilla eran conocidos dirigentes del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación del Perú (Sutep) y militaban en Patria Roja e Izquierda Unida.

“Todo el tiempo estuve con la cabeza cubierta, hasta cuando me torturaban. Mientras me golpeaban me decían que era terrorista, pero yo no era terrorista, era dirigente del Sutep. Me colgaron de los pies y me metieron a una tina con agua y detergente. También me pasaron corriente y nunca dejaron de patearme para que me autoinculpara”, señaló Agripino Ventocilla.

“A los tres días de la detención, y después de una visita de la Cruz Roja, los militares quisieron entregarnos a la PIP, pero los policías no aceptaron porque estábamos muy golpeados. Entonces nos abandonaron en la playa de Huacho. ‘Si nos denuncian, los desaparecemos. Mejor váyanse, no los queremos ver por aquí’, nos amenazaron”, apuntó Agripino Ventocilla.

El relato concluye con un final triste. El padre y los hermanos de don Agripino fueron asesinados el 24 de junio de 1992. En la casa donde fueron ejecutados se encontró una insignia del Ejército. Los indicios apuntan a que la autoría del crimen correspondería al Destacamento Colina.

Favre ha reconocido que cedió parte de su terreno avícola para una base contrasubversiva. De hecho, era de alguna manera comprensible que lo hiciera, ya que su empresa fue víctima de atentados cometidos por Sendero Luminoso. Sin embargo, ha señalado que desconocía quienes eran los jefes de la base militar y las acciones que se hicieron alli.

Pero no puedo dejar de pensar en esta revelación de La República sin que me dejen de resonar las palabras que Favre le dijo a Marco Sifuentes hace 4 años:

“Yo creo que debemos conocer las cosas que nos hagan bien, hay cosas que deben ser reservadas y yo voy a proponer que el informe de la CVR sea un informe secreto … Son bastante ingenuos en pensar que removiendo el pasado, escarbando muertos y haciendo llorar a los que sufrieron la barbarie que inicio Sendero, vamos a reconciliarnos. Yo no se como nos vamos a reconciliar”

Quizás esto sea la real causa para que Favre quisiera que el trabajo de la CVR siguiera el camino de los muertos: el entierro de la verdad.

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