(Confiep en la mira. Foto: Luis Davelouis)

Hoy Gonzalo Carranza, editor de Economía y Negocios de El Comercio, da un par de primicias en su columna en Día.1, suplemento de dicho rubro que sale cada lunes. ¿El tema? La forma cómo los gremios empresariales vienen tratando las denuncias sobre Odebrecht. Aquí los párrafos pertinentes.

¿Acaso Odebrecht había simplemente renunciado a su membresía en AFIN?

El gremio aclaró a este Diario que Odebrecht Latinvest  fue “desafiliada” el 7 de diciembre, días después de que su matriz publicara un comunicado aceptando conductas impropias.

En enero de este año, cuando ya se conocía la confesión de Odebrecht de haber pagado sobornos en el Perú, AFIN desafilió también al consorcio Gasoducto Sur Peruano (GSP), formado por Odebrecht, Enagás y Graña y Montero. Otros consorcios en los que Odebrecht ha firmado compromisos de venta de sus acciones o es socio minoritario -H2Olmos y Rutas de Lima- aún son parte de AFIN.

El gremio de la infraestructura explicó a este Diario que en los procesos de desafiliación aplicó su Código de Conducta y de Principios, y siguió los procedimientos establecidos en su Reglamento.

Mientras tanto, el viernes por la noche se supo que GSP también fue separado de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, aunque sin comunicado oficial a la prensa ni expresión de causa.

Como señala Carranza al final de su columna, es necesario que los gremios empresariales sean más fuertes ante casos de corrupción y que repiensen su actuación en estos casos. De hecho, las desafiliaciones presentadas por el editor del diario más antiguo del país era algo que pocos conocían, incluso en círculos políticos y empresariales. No basta sólo con firmar códigos de ética – todos los gremios empresariales afilados a CONFIEP, como los arriba mencionados, los tienen, por iniciativa de su expresidente Ricardo Briceño – sino también cumplirlos e indicar cuando existen sanciones.

De hecho, este es un tema que ya ha sido puesto en la mesa desde hace tiempo. El propio diario El Comercio publicó un informe sobre el pobre funcionamiento de los códigos de ética empresariales en el país, a raíz de la sentencia por defraudación tributaria contra Lelio Balarezo, exvicepresidente de la CONFIEP, el gremio de gremios empresariales.

Precisamente, el caso Balarezo marcó otro hito en la forma cómo estas entidades están teniendo poca reacción respecto de este tipo de casos. Gonzalo Zegarra, director de Semana Económica (revista que no está precisamente en contra del libre mercado), fustigó duramente la pobre respuesta que tuvo el empresariado sobre este tema:

Pues bien, la falta de un enérgico repudio al delito de Balarezo acerca al empresariado formal peruano a ese lumpenempresariado (Lumpenunternehmer). Uso el término para hacer un paralelo con el concepto marxista de lumpemproletariado, que no sólo delinque sino que además carece de conciencia social (SE 1260).

Esto es lamentable, pues conceptualmente el empresario –el que hace empresa– debería por definición ser lo contrario: quien ejecuta tareas difíciles con decisión y esfuerzo (SE 1224). Quien hace trampa realmente no compite, sino que medra. No se esfuerza, acaso por sentirse incapaz, y por tanto carece de autoestima (SE 1309).

Y también Rosa María Palacios – alguien a quien no podríamos acusar de marxista – señaló lo siguiente, en la misma coyuntura:

¿Cual es la posición de Confiep frente a la evasión tributaria en esta modalidad? Silencio. ¿Qué acciones institucionales desarrollan para impedir estas extendidas prácticas entre sus asociados? Silencio. La tentación, frente a un Estado que se lleva 30% de lo que ganas es enorme. Entonces, ¿no están furiosos aquellos que si cumplen y son absolutamente formales? ¿No es acaso una oportunidad institucional para deslindar entre empresarios y delincuentes? ¿Por que cree Confiep que la marcha de los “pulpines” fue a su puerta? Si sus asociados observaran las mejores prácticas laborales y tributarias mas sentido tendría marchar a la Avenida Gamarra, el emporio textil de la informalidad ¿verdad?.  Pero si los pulpines fueron a su puerta es porque también la empresa formal, o la que dice serlo, tiene problemas graves en dos ámbitos sensibles: laboral y tributario. Seres humanos y Estado.

No es la única práctica a cambiar. Augusto Townsend, editor en SE en 2009, señalaba lo siguiente frente a las presentaciones de grandes inversiones y reuniones palaciegas, mediado un año del escándalo de los Petroaudios:

Como ha evidenciado el caso de los “petroaudios”, en el Perú es absolutamente normal que los políticos (presidentes, ministros, congresistas) se reúnan con las empresas, incluso fuera de sus despachos y sin dejar constancia alguna en sus agendas oficiales. También intercambian correos electrónicos y se hacen recomendaciones mutuas, que en los casos extremos –como en el “Petrogate”- terminan por dar pie a beneficios otorgados al margen de la ley (por ejemplo, cambios en las bases de una licitación pública para favorecer a una empresa en particular).

A veces ocurre lo contrario, y a estas reuniones entre políticos y empresarios se les da, más bien, figuración mediática para evidenciar que el gobierno está apoyando a la inversión. Por más loable que resulte esto último (si efectivamente es el caso y no hay, más bien, un interés velado del político por obtener apoyo financiero o de otro tipo para una posterior campaña electoral), lo que no debe soslayarse es el impacto que genera sobre las otras dependencias del Estado. ¿Se animaría un funcionario de rango medio a rechazar –aunque haya suficientes razones para hacerlo- una solicitud de autorización o concesión efectuada por una empresa que acaba de reunirse con el presidente en Palacio de Gobierno?

¿Hay señales de cambio? Hoy el presidente de CONFIEP, Martín Pérez, propuso que se tipifique como delito la corrupción entre privados, un primer paso adelante en un cambio legislativo que se ocupará de un vacío legal importante. E indicó que el sector privado debe hacer un mea culpa. Sin embargo, resulta necesario que el gremio de gremios empresariales haga un pronunciamiento institucional fuerte, luego de los casos que comprometen a empresas brasileñas (que, en muchos casos, operaron en consorcio con sus pares peruanos). Y no basta con decir, como lo han hecho los voceros de Graña y Montero, que desconocían la fama de su socio carioca.

Una de las principales críticas que varios tenemos con CONFIEP y con otras entidades empresariales se encuentra en que no hicieron una reflexión en serio respecto de su aquiescencia o mirada hacia el techo frente a un gobierno autoritario que devino en el más corrupto de nuestra historia. En general, nuestros principales voceros empresariales han sido entrenados en una escuela conservadora, en la que aceptar errores (como la ida a la salita del SIN de algunos de ellos o su complacencia con un régimen que corrompía al país) o plantarse fuerte contra la corrupción (como en el caso Petroaudios) era poco menos que un imposible. Con contadas excepciones, nuestros empresarios han tolerado u omitido algún pronunciamiento tajante frente a prácticas ilícitas y antiéticas. Hoy, que el caso Lava Jato vuelve a poner sobre la mesa la forma de hacer negocios en el Perú, tienen una nueva oportunidad para, finalmente, revindicarse.

Pero, hasta ahora, viene siendo una opción que no desean asumir.

6 Responses to “ALGUNAS IDEAS SOBRE LOS EMPRESARIOS Y LA CORRUPCION”
  1. alex says:

    To Bribe or Not to Bribe?… es decir que se encontro una nueva categoria: Empresarios honestos!!! …. o sera un viejo oximoro?

  2. Héctor Manuel says:

    Seria mas que logico que, si en Brasil los altos funcionarios y dueños de las empresas involucradas en corrupcion han sido arrestados, compañias mucho mas poderosoas, ricas y grandes que cualquier empresa peruana, lo mismo pase en el Peru. Sin embargo, por ejemplo, para lidear con Jorge Simões Barata, el ex director ejecutivo de Odebrecht Latinvest en el Perú, hay que ir a negociar a Brasil. A su vez, nadie de Graña & Montero, ni ninguna otra empresa, ha sido tocado todavia. Se arresto a Edwin Luyo Barrientos, mas vale tarde que nunca, pero Jorge Cuba Hidalgo, Andrés Chau Novoa y Mariella Huerta Minaya ya se fugaron del pais y no se ha dado la orden de su repatriacion todavia. Tal y como paso con los testigos claves del caso Business Track, se fugaron a los EE.UU. gracias al tramite del mismo Premier que se vio obligado a dejar el cargo por su vincula directo con el acto de corrupcion perpetrado, Jorge del Castillo, quien les consiguio chamba a esos dos individuos en el consulado de Peru en Pattercon, Nueva Jersey y nunca regresaron; en suma, Del Castillo no piso carcel por el caso Petroaudios; es mas, nunca fue oficialmente tomado en cuenta por al Fiscalia como acusado formal, muy a pesar de que habian pruebas de que visito a Facundo Canaan en su hotel y este lo visito a el por medio de la gestion de Romulo Leon Alegria. Es la misma jugada. Otro ejemplo mas reciente, Martin Belaunde Lossio, el primo de Luis Castañeda Lossio, fue capturado hace mas de 2 años, el 27 de Mayo del 2015, pero en ese caso tampoco pasa nada todavia. ¿Inficacia o encubrimiento? No se ha recuperado nada del botin robado, ni se ha arrestado a nadie mas. ¿No era Belaunde Lossio el asesor principal de Nadine Heredia y es primo hermano de quien es primo hermano? ¿Cual es la bendita demora, entonces?

    Para decirlo de un modo claro y directo, Luyo y todos los mandos intermedios deben servir a la causa mayor de identificar para quienes era, finalmente, la plata que cobraban para que se hagan las obras en las condiciones dispuestas por los constructores privados. Porque, la verdad, es imposible pensar que se sobornaba solo a funcionarios de rango medio del gobierno de Alan Garcia. Lo mas probable es que ese dinero era cobrado por gente como Cuba y Luyo para otros de mayor rango, o que esos otros tambien cobraban una plata.

    La Fiscalia no es confiable. Tiene un historial putrido. ¿Por que va a cambiar de un momento a otro? ¿De milagro? No, asi no funcionan las cosas en el Peru. Se debe crear un Procuraduria Ad Hoc, como se hizo con Jose Ugaz, o llevar el caso a una organizacion internacional expecializada en el tema que ciente con una reputacion intachable y haga un trabajo eficaz y limpio.

    No estan tonteando de lo lindo y no nos queremos dar cuenta.

    La justicia en el Peru esta podrida. La impunidad de Alan Garcia y su Cristo de Surquillo son el simbolo emblematico de ese indudable hecho.

  3. pepe says:

    La corrupción en las adquisiciones por el Estado, siempre ha estado presente.

    Nadie recuerda ya el caso de los buques Mantaro y Pachitea, los transbordos del Almirante Texeira o Cooperacion Popular y Pestana, con un honrado F Belaunde Terry.

    La discrecionalidad que se le otorga u otorgaba a los funcionarios públicos, con la Ley de Contrataciones y Adquisiciones, era espantosa: Podían, por ejemplo, poner en sus TdR (Términos de referencia o bases de la adquisición) criterios, tales como “Demostrar capacidad instalada en Maquinaria y Equipo para caminos, con menos de un año de antiguedad y Marca Caterpillar…”, “Que el Supervisor tuviera Doctorado en Ingenieria Y Doctorado en Administración publica, simultaneamente…” y así en forma incontrolable.

    Los coimeros del cada sector estatal, saben que ellos quedan y los CAS pasan, o los puestos de confianza pasan. Para darle visos de legalidad a las trafas hacen que TODAS las áreas emitan informes favorables y eso consiguen.

    Luego de ver como hacen las trafas en el estado, en Adjudicaciones Directas, Concursos de Precios, Licitaciones, Contratos de Obras, Asociaciones Publico Privadas, Obras por Impuestos, etc., etc., etc. deberíamos eliminar la estabilidad laboral de la 728 y la 276. Asi los peces chicos se negarían a inventar informes que respaldan a los peces intermedios para dar informes que hacen suyos los peces grandes y cutrean asi. De ese modo ese estilo de LOS POLITICOS Y SUS AMIGOTES pasan pero nosotros nos quedamos, se rompería.

  4. Editorial de El Comercio says:

    De más está decir que la dureza de la expresión [en referencia ala palabra ‘RATA’] da la impresión de ser directamente proporcional a la distancia que quería tomar de personajes que enturbiaron su última gestión. Pero llama la atención que, por ese mismo camino, [Alan] García no se pregunte cómo así aquellos que él llama ‘ratas’ acabaron aproximándose a su administración.

    ¿Es que acaso se sintieron atraídos hacia ella por una tonada misteriosa, como en el famoso cuento del flautista de Hamelín, o existía en la forma de tomar decisiones de la misma algún ingrediente que proveyese el contexto ideal para las conductas dolosas?

    Quizás el recuerdo de cómo se adoptó en el gobierno aprista la resolución de asumir el proyecto del metro de Lima –ocasión de las coimas que han motivado la detención de Luyo y la persecución de Cuba– arroje luces al respecto. Como da cuenta un reciente informe de la unidad de investigación de El Comercio, el 19 de febrero del 2009, por la mañana, el entonces presidente Alan García viajó al Cusco con su ministro de Transportes, Enrique Cornejo, para inaugurar un tramo de la Interoceánica del sur. El representante de Odebrecht en el Perú, Jorge Barata, viajó con ellos. Por la noche, el mandatario convocó a una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros donde se dio forma al Decreto de Urgencia 032, que le permitió al gobierno hacerse cargo de lo que originalmente estaba en manos de la Municipalidad Metropolitana. Al día siguiente, se firmó el convenio con esta última para oficializar la intervención del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) en la operación. El 28 del mismo mes se publicó el decreto de urgencia que disponía que el MTC ejecutase las obras del tramo 1 del metro. Meses más tarde, se firmó, finalmente, el contrato entre el MTC y el Consorcio Tren Eléctrico Lima (integrado por Odebrecht y Graña y Montero).

    Según la contraloría, el resultado de este expeditivo procedimiento e irregulares gastos adicionales fue un perjuicio para el Estado de US$111 millones [cifra que estamos seguros se queda cortisima], lo que derivó en la atribución de responsabilidades administrativas y penales a una variedad de funcionarios comprometidos con los trabajos.

    ¿Puede alguien legítimamente extrañarse de que las ‘ratas’ se sintiesen eventualmente convocadas por un modus operandi semejante, donde la urgencia concedía márgenes insólitos a la discrecionalidad de los funcionarios?

    En esta página pensamos que no. Y que, más allá de las responsabilidades políticas que entraña cada uno de los nombramientos que hicieron posible esta corrupción, los ecos de la vieja tonada de Hamelín que ella evoca todavía tienen que ser plenamente descifrados.

    [No caigamos en inocentadas y definamos sin medias tintas como corresponde llamar a los actos de corrupcion que tienen nombre propio desde el primer mandato aprista y que le han costado al pueblo peruano, como podremos pronto descifrar, cientos de millones de dolares.

    La tonada de Hamelin debe recibir su correcto apelativo: complicidad en la recepcion de coimas millonarias de manera multiple y reincidente en proyectos sobrevalorados. el lavado ilegal de ese botin robado, la falta de recuperacion de todos esos robos por parte del Estado y el encubrimiento judicial de esos delitos durante dos mandatos presidenciales alanistas.

    La historia del Tren Electrico de Lima debe ser mas que suficiente para ubicar el correcto nivel de impacto que la historica corrupcion alanista realmente ha creado. Y no se puede repudiar esa conducta delictiva con la requerida profundidad sin precisar que la impunidad de la cual Alan Garcia goza fue otrogada sistematicamente por un Poder Judicial coludido con el y sus complices y socios.]

  5. Chicho says:

    PPK declaro: “El gran país (refiriédose a los EE.UU.), donde había toda la construcción aparte de Brasil era el Perú, y nuestra multita (es de) 30 palitroques, que son 10 millones de dólares. Qué vergüenza. Entonces, EE.UU. se lleva el grueso de la plata donde no había la corrupción ni la actividad, y aquí -donde nosotros somos las victimas de eso- no recibimos multa aparte de esta activación de la garantía de 262 millones de dólares”

    Si, eso es exactamente lo que pasa cuando un Estado no opera con la debida eficacia y prontitud ante casos endemicos de corrupcion interna, como es una caracteristica historica del Peru. El primer gobierno alanista, pese al descalabro apoteosico que ocasiono en nuestra economia, para concha, se robo cientos de millones de dolares, sin un apice de remoridimiento ante el hambre del pueblo que habia causado. El fujimontesinismo se robo US$14 mil millones de los caules solamente se han recuperado menos del 1%. No se diga nada de la dictadura militar que duro 12 años y a eso le sumamos ahora los hurtos de Luis Catañeda Lossio, Alejandro Toledo, los Humala y todos los gobiernos regionals y municipales.

    ¿Y eso es culpa de los EE.UU.? O sea, ahora que los EE.UU. defiende los intereses de su pueblo como debe y mete un manazo, ¿ellos son los culpables de la complicidad ejecutiva, judicial y legislativa con la corrupcion estatal existente en el Peru? Vamos, PPK. El Peru es autonomo. Los EE.UU. no puede designar cuanto le corresponde al Peru. El Peru no tiene por que obececer a nadie con respecto a ese tema. ¡Hazte respetar! Como presidente del Peru que eres, no te autolimites a nada, dejes que nadie te limite y mete a la carcel a todos los corruptos involucrados en Lva Jato desde 1979, recupera hasta el ultimo centado de todo el botin robado y despues conversamos de los abusos de los yanquis imperailistas, ¿te parece?. El Peru es actualmente una cleptocracia, los rateros son peruanos, dedicate a arreglar ese gran problema antes de quejarte de los gringos, ¿ya?

  6. caribides says:

    Es que, no existe tal cosa como “empresario capitalista” o “inversionista capitalista”, TODOS son MERCANTILISTAS en esencia!

    Lo que todo empresario/inversionista quiere, es ganar dinero! Si para “ganar dinero” tienen que competir, es lo que van a hacer, pero, si se les presenta la oportunidad de “ganar sin competir”, no van a desaprovecharla!!! CAPITALISMO SIN COMPETENCIA = MERCANTILISMO. Y eso es lo que estamos viendo, Lula en Brasil no instauro el SOCIALISMO SIGLO XXI, sino el MERCANTILISMO SIGLO XXI.

Leave a Reply

Creative Commons License
Desde el Tercer Piso by José Alejandro Godoy is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Perú License.