Archivo de 6 Setiembre 2016

(El año de Cipriani da para este gesto. Foto: Info Vaticana)

El 28 de diciembre de 2018, Juan Luis Cipriani Thorne deberá presentar al Papa Francisco su carta de renuncia como Arzobispo de Lima. Si bien el pontífice tiene la potestad de aceptarla o no, lo cierto es que el Cardenal peruano juega, en tiempos eclesiales, los minutos finales de su mandato al frente de la Iglesia Católica limeña. Aquí un análisis sobre cómo se encuentra su poder.

Durante el último año, Juan Luis Cipriani ha podido comprobar que su poder ha mermado considerablemente. Si bien sigue siendo, a ojos de la opinión pública, el personaje eclesial con mayor influencia en el país, resulta claro que no vive sus mejores horas en términos de posición estratégica. Varios escenarios que le eran favorables hasta hace relativamente poco tiempo, hoy comienzan a serle desfavorables. Una mezcla de factores abona en dicha perdida paulatina de predominio: la acentuación de la secularización de la sociedad peruana – sobre todo, limeña -, una posición más moderada por parte del Papa actual frente a sus predecesores más conservadores, escándalos que han escapado a su control y, por supuesto, errores propios que lo han dejado mal ante el público.

A continuación, una revisión de los escenarios en los que el Cardenal mantenía cierta ventaja y, en la actualidad, comienza a ver una sustancial disminución de su influencia.

(El Cardenal terminó fuera de El Comercio por plagios. Foto: BBC)

Los medios

En noviembre de 2014, Fernando Berckemeyer asumió la dirección del diario El Comercio donde, durante dos años, se había desempeñado como Editor General de Opinión.

Entre 2008 y 2013, el periódico había asumido banderas bastante conservadoras en varios temas, entre ellas, las vinculadas a temas religiosos y, por supuesto, a la visión de la familia que compartía el sector más tradicional de la Iglesia Católica peruana. Esta visión chocaba con la de Berckemeyer y su editor adjunto, Enrique Pasquel (actual subdirector), quienes se definen como liberales en los sentidos más amplios del término.

A las pocas semanas de asumir el puesto, el abogado y periodista emprendió una serie de cambios de editores que cambiaron la faz del diario privado más antiguo del país, bajo la impronta de renovación y eficiencia. En el proceso, dejaron el diario Diana Seminario, editora de Política y Rossana Echeandia, quien comandaba la Mesa Central de Redacción. Ambas, en las páginas del diario, habían sido claras en sus convicciones católicas conservadoras, en particular, en contra de la unión civil para parejas del mismo sexo y cualquier intento para despenalizar las causales del aborto. Esta impronta no solo estaba en sus columnas de opinión, sino que también se traslucían en las páginas del diario. Ninguna de las dos periodistas ha ocultado su amistad con el Cardenal Cipriani.

Por razones distintas, vinculadas a lo que el director consideró como un acto de difamación en su contra, también quedó fuera del diario Martha Meier Miró Quesada, la persona que ejerció el poder en la práctica en El Comercio durante varios años. La periodista comparte los mismos puntos que sus colegas antes mencionadas respecto a temas eclesiales y valorativos.

Con la salida de las tres mujeres de prensa, el diario tuvo una posición más equidistante de la Iglesia Católica en sus páginas. En mayo de 2015, el periódico editorializó a favor del matrimonio igualitario en el Perú y, en plena campaña electoral, manifestó su tendencia a eliminar las contribuciones que hace el Estado a cualquier confesión religiosa. Ello no evitaba que personajes del mundo eclesial pudieran comentar en sus páginas, entre ellos, el Cardenal Cipriani. Aunque un sacerdote cercano al prelado, Luis Gaspar, ha cuestionado en su cuenta de Twitter la constante aparición de críticas al miembro del Opus Dei en este medio.

Dos columnas publicadas en 2015 por el Arzobispo de Lima le valieron un duro golpe. El blog Utero.pe identificó que Cipriani había plagiado escritos de Juan Pablo II y Paulo VI en dichas piezas de opinión. Con el escándalo desatado – y más plagios detectados en homilías del Cardenal – Berckemeyer optó por no recibir más columnas del prelado en el futuro. Esta decisión supuso tensiones fuertes al interior del diario de la familia Miró Quesada, que el director supo capear. Recientemente, la revista Caretas publicó dos informes con nuevos pasajes de otros autores sin citar en artículos y predicas del exarzobispo de Ayacucho.

Con esta perdida de espacios, las opiniones mediáticas del Cardenal están confinadas al rebote mediático de alguna de sus homilías dominicales y, sobre todo, al programa Diálogo de Fe, que mantiene en RPP. El propietario del conocido grupo mediático, Manuel Delgado Parker, fue uno de quienes firmó el comunicado de “notables” a favor del Arzobispo, una vez que los plagios fueron detectados. No es el único vínculo. De acuerdo con el periodista José Enrique Escardó, la productora del espacio religioso sabatino es Ursula Delgado, hija del accionista principal de la emisora, ligada al Sodalicio de Vida Cristiana.

(Cipriani junto a los sacerdotes sodálites Juan Carlos Rivva y Juan Mendoza. Foto: Las Líneas Torcidas)

El escándalo Sodálite

Precisamente, los destapes periodísticos sobre los abusos psicológicos, físicos y sexuales cometidos al interior del SCV colocaron otro flanco duro de afrontar por Cipriani. La investigación de Pedro Salinas y Paola Ugaz, a través del libro “Mitad Monjes, Mitad Soldados” y reportajes publicados en La Republica, apuntaba directamente a una de las organizaciones tradicionalmente aliadas de los puntos de vista políticos y sociales del Arzobispo limeño. En los primeros días del escándalo, él optó por el silencio.

En las semanas siguientes a los destapes principales, Cipriani intentó desmarcarse del tema. Señaló públicamente que el fundador de la organización, Luis Fernando Figari, debería ser separado del SCV. En privado, de acuerdo a la versión recogida por la periodista Laura Grados, el prelado pidió personalmente al superior del Sodalicio, Alessandro Moroni, que expulsara al controvertido laico, acusado de violación sexual, secuestro y maltratos. Hasta la fecha, si bien Moroni ha declarado persona non grata a Figari, él sigue residiendo en una casa de la institución en Roma, a la espera de lo que el Vaticano decida hacer con él.

Otro flanco abierto para Cipriani con este caso se vincula con la presunta inacción del Tribunal Eclesiástico de Lima frente a las denuncias interpuestas por diversas personas que denunciaron abusos sexuales en el Sodalicio. El caso viene investigándose en el Ministerio Público. Hace dos meses, el portal religioso Crux dio a conocer que el presidente del Tribunal, cercano al Cardenal, había cumplido con remitir la documentación a Roma, donde se estaba produciendo la demora en su tramitación. Sin embargo, las víctimas de diversos tipos de maltrato al interior del SCV cuestionan que Cipriani, en términos pastorales, no se haya interesado a tiempo por el caso.

(Obispos representantes ante la Asamblea Universitaria de la PUCP junto al Rector Marcial Rubio. Foto: PUCP)

La PUCP

Desde la llegada del Papa Francisco, la situación en torno al conflicto sobre el estatus de la Pontificia Universidad Católica del Perú frente a la Iglesia Católica así como a los procesos judiciales sobre la administración de sus bienes, se había mantenido en calma. Tanto las autoridades de dicha casa de estudios como el Arzobispado de Lima habían mantenido un prudente silencio respecto de este tema. En 2014, el Vaticano había nombrado una comisión a cargo del arzobispo Peter Erdó, quien había llegado al Fundo Pando como visitador hace algunos años, para una solución global y definitiva a estos desencuentros.

En las últimas semanas, algo parece haberse movido a favor de la Universidad. El pontífice decidió que los cinco obispos que integran la Asamblea Universitaria – de acuerdo con los Estatutos de la PUCP – se reintegraban a esta instancia luego de cuatro años de ausencia. La decisión era vista desde San Miguel como el inicio paulatino de mejores relaciones con Roma. No supone, como algunos diarios titularon, como “el fin del dominio de Cipriani en la Católica”, que nunca tuvo. El Arzobispo mantiene las prerrogativas que le da el Estatuto como Gran Canciller, en particular, aquellas vinculadas a la autorización de los profesores que dictan Teología. Sin embargo, no ha ganado terreno en medio de la negociación que mantiene el equipo Rectoral con varios de los secretarios de la Curia.

Al cierre de este informe, los procesos judiciales respecto de la administración del legado de Jose de la Riva Agüero se mantenían pendientes de resolución.

(Cipriani en el cierre de la Marcha por la Vida. Foto: El Comercio)

La vida y la familia

Sin duda alguna, el tema que más ha movilizado al Cardenal durante los últimos años es lo que se conoce bajo el lema “defensa de la vida y la familia”. Membrete que en realidad cubre las campañas de Cipriani en contra de la legalización de cualquier supuesto de aborto, así como el mantenimiento de la idea de núcleo familiar en la que cree el Arzobispo, sin dar pie al reconocimiento jurídico de parejas del mismo sexo. En este esfuerzo tiene, a su vez, alianza y competencia en los sectores más radicales de las iglesias evangélicas, los mismos que hicieron que Keiko Fujimori firme un documento en contra ambos temas.

Se trata de materias a las que dedica amplio espacio en sus homilías – de hecho, felicitó al presidente Humala por su “defensa de la familia”, al no tener una posición sobre la unión civil para parejas del mismo sexo – y también en su programa “Diálogo de Fe”. En los últimos meses, ha afinado su discurso para enunciar a lo que considera su enemigo: lo que denomina “ideología de género”.

Resulta cierto que la línea oficial de la Iglesia Católica no reconoce ni el aborto ni a las parejas homosexuales. Pero el Arzobispo de Lima va un paso más allá, pues busca deslegitimar a la lucha de miles de mujeres por el reconocimiento de sus derechos.De hecho, como ha señalado Luis Pásara en el libro “Cipriani como actor político”, la mirada cardenalicia apunta, más bien, a un rol conservador de la mujer, confinada a los aspectos estrictamente educativos y hogareños.

Es en esa línea que se inscriben las infelices declaraciones del Cardenal respecto de las causas de la violencia contra la mujer, las mismas que le valieron, como casi nunca en su mandato, un pedido público de disculpas. Sin embargo, el prelado nunca hizo alusión a la marcha “Ni Una Menos”, movilización nacional que logró congregar más personas que un movimiento impulsado desde el Arzobispado de Lima: la Marcha por la Vida, en contra de cualquier tipo de aborto. De hecho, el sábado 13 de agosto, día de la multitudinaria concentración, Cipriani no apareció en su programa radial.

(El Presidente de la República marca cierta distancia del Cardenal. Foto: Perú.21)

La política

A estas alturas, no cabe duda que las cercanías políticas del Cardenal tienen color naranja. En una campaña electoral en la que, inusualmente, tuvo un perfil más bajo que las anteriores, solo en el último fin de semana tuvo pronunciamientos que deslizaban un apoyo a la candidata Keiko Fujmori. Habló de un “pensamiento único” que tuvo “un gran rebote porque se observa una cierta concertación de medios”, indicando que “Fulano es corrupto porque el centro de inteligencia del pensamiento único ha determinado. Menganito es demócrata. Fulanita es corrupta porque nosotros hemos determinado que es corrupta. Y así van tomando determinaciones inapelables. Y así salen en las redes, en los diarios”. Además, defendió la visita del alcalde Luis Castañeda Lossio a la postulante de Fuerza Popular. Como se sabe, Cipriani ha defendido la liberación del expresidente Alberto Fujimori mediante un indulto humanitario.

Si bien el Cardenal ha señalado que tiene una amistad con el actual Presidente de la República, Kuczynski ha decidido mantener en parte el camino de su predecesor, es decir, asumiendo una distancia respetuosa. Es claro que el Cardenal buscará seguir presionando para que su agenda se imponga frente a un plan de gobierno y acciones anunciadas que implican tanto el impulso del reparto gratuito de la anticoncepción oral de emergencia como de la unión civil para parejas de diversas orientaciones sexuales.

Sin duda, Cipriani cuenta con algunos aliados políticos. Al revisar su libro “Semillas” que reúne sus homilías en la misa de acción de gracias por Fiestas Patrias, nos encontramos que el congresista aprista Jorge del Castillo es uno de los comentaristas de las prédicas del Cardenal, en tono de elogio. Lo mismo ocurre con representantes de otros partidos, como Lourdes Flores Nano (PPC), Luis Iberico (APP), Marcíal Ayaipoma (PP) y Ántero Flores – Araoz (Orden) y los expresidentes del Consejo de Ministros Luis Solari, Ana Jara, así como abogados cercanos al Arzobispo limeño como Fernán Altuve y Augusto Ferrero Costa.

Todos firmaron el comunicado de respaldo cuando se descubrieron sus plagios. Paradójicamente, el libro que comentan también los contiene. Una cruz de la que, junto con sus declaraciones – en ocasiones infelices, en otras controversiales -, le será difícil desprenderse a Juan Luis Cipriani hasta su próxima jubilación. Serán dos largos años para el Cardenal, antes de su retiro.

Informe publicado en Revista Ideele N° 263.

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