Si usted, amigo lector, ha comprado El Comercio y/o La República durante los últimos dos domingos, se habrá podido dar cuenta de una inusitada inflación de avisos de distintas universidades, así como de la Asamblea Nacional de Rectores (ANR).

¿El motivo? Existen un conjunto de propuestas para la reforma de la actual Ley Universitaria que se vienen debatiendo en la Comisión de Educación. El punto más controvertido de varias de ellas es la disolución de la ANR para dar paso a un ente regulador del sistema universitario peruano.

Sobre este punto, hay tres posiciones. La de la mayoría de las universidades y la ANR, quienes obviamente quieren mantener el status quo respecto a este punto de la organización universitaria. El argumento central es la autonomía universitaria y hasta donde puede entenderse la misma. Recordemos que, actualmente, el Ministerio de Educación tiene una oficina muy pequeña ocupada de la educación superior y concentrada, sobre todo, en los institutos superiores.

Sin embargo, estas entidades si tienen un argumento que los impulsores del nuevo organismo rector de la educación universitaria deberían tomar en cuenta y es la posible injerencia del gobierno en las universidades (en base a las experiencias de Velasco y Fujimori). Cuales son los candados institucionales a poner a este ente es algo en lo que en la Comisión de Educación deberían pensar.

De otro lado, se encuentran quienes están a favor de la disolución de la ANR y la creación de un ente independiente regulador de las universidades. Esta es la posición a la que más me acerco, en lo personal. Quizás el mejor exponente de este punto de vista ha sido Ricardo Cuenca, investigador del Instituto de Estudios Peruanos, quien ha señalado que:

Pero volviendo al debate, la batalla se ha originado porque las universidades perciben que su autonomía estaría siendo vulnerada debido a la existencia de una institución vigilante y fiscalizadora. Contribuyo a la discusión sobre el tema con un conjunto de preguntas. ¿Es la noción de autonomía pertinente al contexto actual la misma que la enarbolada a inicios del siglo XX? ¿Tiene la autonomía vínculo con la calidad de los resultados? ¿Si el Estado no es el mejor “veedor” de calidad, de dónde proviene el aseguramiento de la calidad?, ¿del mercado?, ¿de la autorregulación de las instituciones?

La Asamblea Nacional de Rectores (ANR) fue creada para fines de coordinación distintos a aquellos que en la actualidad persigue, como producto de la liberalización de la creación de universidades en 1996. Ahora la ANR, en conversaciones con sus pares, decide sobre la calidad, la pertinencia y la eficacia de sus instituciones. Existe un punto de acuerdo, se requiere una institución que vele por esa calidad, pero la pregunta final es si esa institución debe ser juez y parte del proceso.

Una tercera posición viene desde ciertos sectores de la izquierda. Tanto Sinesio López como Nicolás Lynch parten del mismo punto de partida que Cuenca: es necesario tener un ente independiente que reemplace a una ANR que se ha convertido en un club de rectores y ello no vulnera la autonomía universitaria. Sin embargo, ambos discrepan con la Comisión de Educación en un punto. Señala López:

El error fundamental de la Comisión parlamentaria de educación es pretender liberar a las universidades de las mafias y camarillas a través de los representantes del pensamiento único neoliberal (MEF y CONFIEP) y del nombramiento por el gobierno de los integrantes de la llamada Autoridad Nacional Universitaria. Eso viola  doblemente la autonomía.

La pregunta para Lynch y para López es si, discrepancias al margen con algunas visiones de miembros de la CONFIEP, no tendría esta entidad algo que decir sobre el tema, dado que es la universidad la que forma profesionales para el ejercicio profesional. Por lo menos, hay que aceptar que es un punto a discutir.

Lo cierto es que, intereses de la ANR al margen, lo que demuestra esta discusión son dos cosas. La primera, es que se requiere un marco normativo distinto para las universidades peruanas, a la luz de su actual situación, que no es precisamente de las mejores, con las excepciones de siempre. La segunda, es que el debate no solo debe centrarse únicamente en si la ANR permanece entre nosotros, sino en el modelo de educación superior que debe tener el país, las conexiones con la educación superior técnica, una visión que, sin dejar de lado la formación profesional, apunte a la investigación en ciencia, tecnología y humanidades, así como a la creatividad artística.

Y ese es un debate importante en un país que, en pocos años, comenzará a sentir la pegada de las décadas de descuido educativo en su crecimiento económico y en su formación ciudadana.

BONUS TRACK: El martes Ana Trelles y Ricardo Cuenca conversaron sobre la reforma de la universidad peruana en ATV+. Los dejo con el video.

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4 Respuestas a “UNIVERSIDADES: LA ANR Y LA LEY”
  1. Segiberto dice:

    No existe un sistema universitario en Perú. La universidad peruana está hipertrofiada. Existen actualmente 139 universidades que funcionan de manera segmentada, interpretando a su modo, la famosa “autonomía universitaria”. Hay universidades públicas, privadas sin fines de lucro y con con fines de lucro; los que gozan de autonomía y los que no son autónomas. Todas ellas, regidas por distintas normas: Ley 23733, Ley 26439 y DL Nº 882. Y ninguna de ellas se preocupa por un “modelo de educación universitaria para el siglo XXI”, que el país requiere.

  2. Gomez dice:

    La ANR ha demostrado hasta el extremo su absoluta incapacidad para articular, coordinar, gestionar y supervisar la educación universitaria en el Perú. Las pruebas están a la vista, la más contundente: a la fecha ninguna universidad peruana está entre las 500 mejores del mundo. El Estado, que debe proteger y servir a sus ciudadanos, sería absolutamente irresponsable si deja continuar está situación. La arcaica “autonomía universitaria” es solo en elemento para encubrir mediocridad, ineficiencia y corrupción. Las “empresas-universidades” deben ser fiscalizadas por el Estado.

  3. Alejandro dice:

    Para que tantas leyes? para justificar la presencia de abogados trasnochados en el congreso? el gobierno tiene que invertir en modernizer los laboratorios de universidades y brindar apoyo tecnico para matenimiento de equipos. Leyes ridiculas que aparentan mostrar a una persona calzando zapatos brillantes pero sin zuela de soporte.

  4. Abdel dice:

    Estoy de acuerdo que desaparezca la ANR y EL CONAFU, está gobernado por corruptos y los dueños de la Universidades particulares CHICHAS que venden grados y títulos con lucro de sus pandillas, no les interesa la calidad de la enseñanza y ocasionan perjuicio a los estudiantes y al estado peruano.
    Pero es necesario tener en cuenta la participación de los señores estudiantes universitarios.

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