La semana pasada discutíamos en este blog sobre algunas de las posibles repercusiones que tiene para el país la estrategia de SL-VRAE para expandir sus acciones en La Convención (Cusco) con el fin de asustar al Estado peruano con una posible paralización del suministro de gas en el país. Un tema sobre el que se ha discutido mucho durante esta semana y en el que existe cierto consenso en relación con la preocupación, así como en las críticas a un gobierno en el que, más allá de las buenas intenciones, no se ve un liderazgo político consistente en materia de lucha contrasubversiva.

De hecho, las infelices declaraciones dadas por el Presidente del Consejo de Ministros, Juan Jiménez Mayor sobre el tema (peligrosamente va entrando a la costumbre de su antecesor de las declaraciones destinadas) fueron comentadas ayer por Rosa María Palacios:

Contrario a lo que sostiene el ministro, un Poder Judicial comprometido con la sanción a la apología haría más que una ley de negacionismo. Con el terrorismo armado, ya los “opinólogos” lo han dicho: recoger la experiencia del Huallaga, colocar a la PNP al mando, infiltrar y hacer inteligencia operativa y ganarse a la población. Meses escuchando lo mismo sin poco resultado mientras que el terrorismo da golpes de propaganda y, por lo menos, aparenta haberse fortalecido.

¿Hay pasos en este sentido? Por lo menos hay uno que genera algo de esperanza. Hoy Ángel Paez en La República presenta a la Brigada Especial Antiterrorista, un grupo de élite de la Policía y de las Fuerzas Armadas que se encarga de las operaciones especiales en la zona del VRAEM, en forma puntual. Y aquí es clave la inteligencia, como menciona el veterano periodista:

Una de las primeras decisiones fue entregar a la policía especializada, la Dircote, la responsabilidad de la obtención de información de inteligencia sobre la organización terrorista del Vraem, con la contribución de la Divinesp de la Dirandro, y se delegó a lasFuerzas Especiales Conjuntas (FEC) la ejecución de las operaciones.

Como resultado, la Brigada Especial Antiterrorista, mediante la ejecución de las operaciones “Albergue”, “Nuevo Horizonte” y “Mantaro”, ha penetrado en territorio enemigo como nunca antes y ha identificado a la totalidad de los miembros de la Dirección Central y a los principales “mandos militares”.

La detención de los 12 senderistas –algunos de los cuales se han acogido a la Colaboración Eficaz–, así como los documentos y los manuscritos encontrados en poder del “camarada William”, contribuye decisivamente en el conocimiento más profundo de la organización terrorista, cuya vulnerabilidad ha quedado al descubierto. Los senderistas creían que las fuerzas del orden nunca llegarían a sus zonas de refugio. Eso ha cambiado radicalmente. Ahora ya no se pueden sentir seguros en ninguna parte.

Ello explica, de un lado, la reacción furibunda de SL-VRAEM contra objetivos militares y, ahora, contra la empresa transportadora de gas. En su lógica, ellos creen que el apoyo de las empresas ha sido clave para que el Estado comience a remontar la desventaja que tenía. Y por ello es que el tema de la vigilancia del gasoducto debe ser prioridad máxima para el gobierno de Humala.

Pero también será necesario no descuidar la política antidrogas y los riesgos que ella conlleva. El último sábado, dos agentes antidrogas fueron abatidos en una emboscada, antes de ejecutar un operativo de incautación de cocaína. La Policía presume que hubo un soplo de por medio.

Esta acción se produce en un contexto en el que fuentes policiales informan sobre el posible relevo del jefe de la DINANDRO, luego que parte de un cargamento de droga incautada fuera cambiada por sal yodada por policías miembros del escuadrón antidrogas. La lucha contra la corrupción dentro de la propia división antidrogas es algo que parece estar flaqueando. Y es la misma razón por la cual expertos como Fernando Rospigliosi critican que sean las Fuerzas Armadas las que comanden la lucha en el VRAEM, junto, claro está, a lo que el llama muestras de ineficiencia:

(…) En el 2008 aplican una estrategia –que ha sido un fracaso total– consistente en poner más bases y tratar de controlar el territorio con estas. Un error garrafal de los militares con la complicidad de los gobiernos que no entienden y no les importa. Quienes diseñan y ejecutan la estrategia son los militares, con mucha plata. No es un problema económico sino de gestión e incompetencia. No solo no han podido capturar o abatir a los senderistas sino que han sufrido muchísimas bajas y los senderistas se han expandido por el norte, por Junín y por el este hacia la zona de La Convención. Ellos antes no cruzaban el río Apurímac que divide Ayacucho de Cusco, o lo hacían eventualmente. El operar ahí es reciente, en abril secuestraron a los trabajadores de una concesionaria de TGP hasta el último atentado en Kiteni.

Quizás la declaración más honesta recibida desde el gobierno sobre la materia esta semana sea la expresada por el ministro de Defensa Pedro Cateriano, en el sentido no se obtendrán resultados inmediatos. Es bueno que el gobierno lo diga, para que los aprendices de Rambo que pululan en algunas redes sociales (o como directores de medios) no se entusiasmen con bombardeos o napalm como salida para acabar con este problema. Pero también sería conveniente que se piquen menos en Palacio de Gobierno cada vez que les preguntan sobre este tema, sobre todo, porque sí preocupa a una ciudadanía que tiene presentes hechos cotidianos del terror causado por Sendero Luminoso y, por tanto, desea respuestas claras de su gobierno, sin efectismos, sin mecidas, sin prisa pero sin pausa.

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(Foto: La Industria)

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