
El último domingo comentamos en este blog la historia de dos muestras artísticas a las que la censura ha tocado. De un lado, una muestra de la artista Cristina Planas expuesta en la sala de exhibiciones de la Municipalidad de Miraflores estuvo bajo la amenaza del retiro a partir del pedido de un grupo católico radical. Mientras que en Villa El Salvador, una exposición callejera sobre varios hechos de violencia ocurridos en el país hace 20 años terminó en el retiro de algunas de las piezas gráficas de la misma.
Hoy tenemos más elementos para comentar sobre ambos casos, en particular, sobre los censores.
LA FALTA DE MEMORIA EN LA CMAN
Ante la denuncia hecha por la curadora de la muestra “20 años de la historia en el Perú, Karen Bernedo, sobre la censura a la referida exposición, el secretario ejecutivo de la CMAN (la institución que, en teoría, está encargada de las políticas de reparaciones en nuestro país), Adolfo Chávarri, emitió un comunicado cuyos argumentos centrales han sido resumidos por Diario 16:
“Luego de la inauguración de la muestra, el Minjus recibió comentarios negativos sobre algunos de los materiales presentados, por lo que, con el objeto de evaluar si algunos de los documentos eran ofensivos o lesivos a la dignidad de personas o colectivos (…) solicitamos retirar un material relacionado al terrorista Abimael Guzmán”, dice textualmente el documento oficial.
Lo inexplicable es que la muestra es un proyecto de Karen Bernedo y otros artistas en homenaje a las víctimas de la brutalidad del terrorismo, y fue expuesta a iniciativa de la propia Secretaría Ejecutiva de la Comisión Multisectorial de Alto Nivel (CMAN) del Minjus, quienes tuvieron conocimiento previo de las obras que Bernedo había planificado exponer, según ella misma contó a diario16.
Precisamente, la carta iba firmada por el secretario ejecutivo de la CMAN, Adolfo Chávarri, quien comunicó a Bernedo, de manera informal y al día siguiente de la censura, que podía reponer las obras. Chávarri confirma en el documento que se ordenó retirar las obras en cuestión recién tras la presentación de la muestra, inaugurada por el viceministro de Justicia José Ávila, a raíz de“comentarios negativos” que habían recibido.
La curadora de la exposición resumió las contradicciones de la misiva, enviada al director de Diario 16, Juan Carlos Tafur:
Consultada sobre este documento, Karen Bernedo señala: “En la carta hay varias inexactitudes. Primero, que ellos sí conocían el contenido de la muestra antes de la inauguración. En segundo lugar, es ridículo que se lleven obras de gran formato para “revisarlas”, y luego me informen de manera informal –el último domingo en la mañana, por teléfono- que puedo reponerlas. Ellos no son dueños del material, no se lo pueden llevar así nomás, deben consultarlo, y yo debo consultarlo con los creadores. Es un tema de propiedad intelectual que debe respetarse”.
Aunque en un inicio los afectados solo sospecharon que tras el veto de la muestra podría existir una “presión política”, esta fue corroborada ayer por el propio secretario ejecutivo de la Comisión Multisectorial de Alto Nivel (CMAN), Adolfo Chávarri quien, además de haber censurado la muestra, acompañó a la excongresista durante su visita a la muestra el último viernes.
“Durante la inauguración la señora Martha Moyano estuvo un poco fastidiada con algunas cosas que a ella no le parecían agradables y luego tuvimos una conversación con ella y le explicamos cuál era el objetivo. Estaba con ella el hijo de María Elena Moyano quien participa en el proyecto”, refirió el funcionario del Minjus.
En su intento por explicar el aún injustificable retiro de 12 imágenes de la muestra, Adolfo Chávarri contó que tras la queja de Martha Moyano recibió, coincidentemente, una llamada “anónima” a su despacho donde se quejaban también de la exposición. Según dijo, para evitar problemas decidió revisar el contenido de las imágenes.
Al respecto, uno de los artistas afectados, Mauricio Delgado, refirió que si bien la muestra busca rendir homenaje a María Elena Moyano, las víctimas de Tarata, y recuerda la captura de Abimael Guzmán, no se puede dejar de lado que durante esa época el gobierno de Fujimori solo buscó “protagonismo político”.
“Creo que lo que le ha molestado a la señora (Martha Moyano) son específicamente dos piezas: una de ellas es mi muestra y la otra es de Jesús Cossío. En mi imagen narro cómo el fujimorismo trató de hacer propaganda política con la captura de Abimael Guzmán. Siempre han pintado a Fujimori como el salvador cuando no es así y eso es lo que expresé a través de mi arte y ello no debería ser censurado”, cuestionó el artista.
En efecto, este es el cartel elaborado por Delgado y no falta en un ápice a la verdad. Incluso consigna a sus fuentes en la parte inferior derecha.

Y sobre el hecho que tanto molesta a la señora Moyano, ¿es cierto que el fujimorismo buscó, antes que derrotar definitivamente a Sendero Luminoso, aprovechar la captura de Guzmán con fines políticos? Es clarísimo, sino, no existiría SL-VRAE con las dimensiones que hoy conocemos, ni se habría usado a esta gente para un supuesto “acuerdo de paz” con miras al referendum para aprobar la Constitución de 1993, ni se les hubiera mandado tortas de cumpleaños a la cúpula senderista.
Pero el papelón mayor lo ha cumplido Chávarri. La muestra pretendía ser un homenaje a las víctimas del periodo de violencia en Lima, en uno de los lugares más afectados por la misma, como fue Villa El Salvador. Al retirar las imágenes, Chávarri no solo ofendió a los artistas afectados, sino también a quienes, legítimamente, recuerdan hechos dolorosos en el país con miras a que esto no vuelva a pasar. Y justamente, el trabajo de la CMAN tiene que ver con ello. Luego de este bochornoso incidente, este señor debería presentar su renuncia ante el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
ULTRAMONTANOS AL ATAQUE
Si bien la exposición de Cristina Planas permanecerá hasta mañana, tal cual ha sido lo pactado con la Municipalidad de Miraflores, lo cierto es que este hecho ha permitido conocer más a la agrupación radical católica Tradición y Acción por un Perú Mayor.
En estos días se han publicado artículos que dan a conocer como la ideología de estas personas puede estar aún más a la derecha que el Opus Dei o el Sodalitium (de hecho, su fundador rechazó al fascismo, no por ser antidemocrático, sino porque era antiaristocrático) o como siguen pensando en los tiempos de las Brujas de Salem. Comenta Pedro Salinas:
A ver si me entienden. Un tal Robert Ritchie, representante del ultraconservador movimiento católico Tradición, Familia y Propiedad (TFP), quien vive en Spring Grove, Pennsylvania, acaba de escribir en su blog (americaneedsfatima.blogspot.com) algo que roza lo lisérgico.
Y les aseguro que he intentado no reírme al leerlo, porque lo ha escrito en serio, pero fue simplemente imposible. Créanme que traté, pero no pude evitarlo. Es más. Me ahorro mis comentarios para que juzguen ustedes. Ritchie, pariente espiritual de la turbamulta católica que quiso impedir la exhibición de la artista Cristina Planas en la sala Miró Quesada de Miraflores, escribió:
“Más de 7 mil terremotos en los últimos 30 días, así como 66 volcanes que están en estos momentos en erupción en todo el mundo (…) (se explican) sobre todo cuando se tiene en cuenta el creciente número de ataques directos y blasfemia en la persona de Jesús y de María, y en la fe católica (…) La blasfemia está pasando ahora mismo en una Galería en Lima, Perú, donde la muestra Así Sea de la escultora Cristina Planas está en exhibición”.
Tradición, Familia y Propiedad es el nombre con el que, en el extranjero, se conoce a Tradición y Acción por un Perú Mayor. Pero no es la única ingerencia que este grupo de personas ha querido tener en la vida social y política peruana.
De hecho, hace un año, el periodista de La República Óscar Miranda registró algunas de las desternillantes críticas que esta agrupación ultramontana hizo a la Pontificia Universidad Católica del Perú (disclaimer, de la que soy parte, pero opino a título personal). Aquí lo registrado por Miranda:
Hace unos días, Tradición y Acción publicó en su web un larguísimo artículo en el que, después de darle la razón a Cipriani en el conflicto legal, la emprende contra el Programa de Estudios de Género, ”a cargo de profesores como Rocío Villanueva, ligada a grupos feministas radicales y (…) que hacen parte de la agenda neomarxista demoledora de la familia”. También condena que, en el 2006, se invitara a dictar una conferencia al Dalai Lama, líder universal de la paz, a quien los miembros de Tradición y Acción consideran jefe de una “secta” que practica el canibalismo y ofrece sacrificios humanos a sus “demonios protectores”.
Lo que raya con lo inverosímil es que Tradición y Acción ataca a las autoridades de la PUCP porque en la biblioteca del campus figuran obras de la literatura universal como El nombre de la rosa o las novelas de José Saramago, además de ejemplares de El código Da Vinci. Se queja de que en el Centro Cultural se exhiban filmes como La pianista (basada en la novela de la Premio Nobel Elfriede Jelinek), se monten obras teatrales como las de Bertolt Brecht y se acojan exposiciones como las de Andy Warhol.
¿Exagera el periodista? Para nada, revisen la propia página del grupo de marras y verán que lo reseñado corresponde a lo que aparece en el reportaje arriba citado.
Pero Tradición y Acción por un Perú Mayor no dejó de pronunciarse sobre las elecciones presidenciales del año pasado. En plena campaña por la segunda vuelta electoral, Ollanta Humala era casi descrito como el anticristo. Algunos párrafos del artículo “Votar contra el marxismo, un deber de conciencia”:
Importa, pues, alertar a la ciudadanía sobre el hecho crucial de esta elección: el socialo-comunismo intenta de nuevo apoderarse del Perú. Pero el programa de Gana Perú 2011, a pesar de ser tan socialista como lo fue el del PN de 2006, ha sufrido una “cirugía plástica” a fin de aparecer con rasgos moralizadores y conservadores; y además recibió numerosos “implantes” de centristas ingenuos.
(…)
Y la insinuada adhesión al “modelo Lula” tampoco es muy tranquilizadora: dicho personaje fomentó las invasiones ilegales de propiedades agrarias (¡casi 1000 por año!), diseñó un “Plan Nacional de Derechos Humanos” que favorece la demolición de la familia y la propiedad y se alineó internacionalmente con potencias y fuerzas terroristas.
(…)
Mientras tanto, por la retaguardia de la desprevenida sociedad peruana penetra insidiosamente la revolución sexual neomarxista. El plan de gobierno de Gana Perú propugna la legalización del aborto (7.3.2.c, p. 182) y abre la puerta al “matrimonio” homosexual (id.). El propio candidato y varios de sus voceros y congresistas electos plantean diversas iniciativas en ese sentido. Y en esto son acompañados por parlamentarios electos de otros partidos, que juegan en esa materia el triste papel de “compañeros de ruta” del marxismo.
(…)
El fin inmediato de ese show lascivo era ejercer presión publicitaria para imponer la “unión civil” de personas del mismo sexo. Pero esa es apenas una etapa de un plan a largo plazo: después del aborto y la homosexualidad, vendrán la “liberación sexual” de los niños, la legalización de la pederastía, del incesto, de la zoofilia y sabe Dios qué otras monstruosidades…
Como pueden ver, este es el pensamiento de quienes quisieran que, en el Perú, todos nos alinearamos bajo un pensamiento ultramontano, en el que las libertades, finalmente, serían las mayores víctimas en nombre de la “tradición”.
(Foto de portada de post: Diario 16)
(Imagen Un Día en la Memoria: Mauricio Delgado)




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25 Octubre 2012 a las 10:13 am
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26 Octubre 2012 a las 12:55 pm
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Sé más imparcial Godoy, demuestra que el Comercio contrató a un periodista y no a un ultra-izquierdista.