CHAVIN DE HUANTAR: UNA PRIMERA MIRADA A LA SENTENCIA
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized
Como anunciamos el domingo, el lunes se dictó la sentencia de primera instancia en el caso Chavín de Huántar. Y salvo a los fans de Vladimiro Montesinos, no ha dejado contento a nadie.
Antes del análisis, veamos cuales fueron los escenarios posibles mencionados por Ricardo Uceda en torno al juicio:
Una posibilidad es que se reconozca el asesinato y uno o todos sean hallados culpables. Otra, que no hubo crímenes y que todos son inocentes. En ese caso, Zamudio, prófugo desde hace 11 años, podría quedar en libertad. La intermedia es que se establezca que hubo por lo menos un asesinato –el de ‘Tito’– y que los acusados son inocentes por falta de pruebas. Zamudio quedaría con el juicio pendiente hasta que algún día sea capturado.
Esta tercera opción, que junto con la primera era la que veíamos como más probable, Ahora si, vamos a la materia, veamos punto por punto y actor por actor como se configura la sentencia:
SE DEMOSTRÓ QUE CRUZ SANCHEZ FUE ULTIMADO LUEGO DEL COMBATE MILITAR
Este era un punto cantado en la sentencia y que incluso había sido reconocido por César Nakasaki, abogado de Nicolás Hermoza Ríos. Con la evidencia que había (testimonios del diplomático japonés Hidetaka Ogura y de los policías Marcial Torres y Raúl Robles, los testimonios de los comandos que refieren que en la zona donde mataron al terrorista conocido como (a) “Tito” no se combatió, las fotografías del operativo y los examenes forenses del EPAF que fueron oficializados por el Ministerio Público), era difícil no arribar a esta conclusión. Para la Sala, el testimonio de los policías y el peritaje de Clyde Snow y José Pablo Baraybar son las piezas probatorias fundamentales para llegar a establecer este punto.
Con ello, además, se cae el argumento esgrimido por el Ministerio de Defensa, con pericias contradictorias entre sí y que tenían severos defectos, tanto en su interpretación como en un tema central: no se examinó el cuerpo del occiso Cruz Sánchez.
En cuanto a los otros dos casos de presuntas ejecuciones, como señalamos el domingo, habían pocas pruebas que sostuvieran que hubiera más de un asesinado fuera de las acciones de combate.
Nunca está demás recalcarlo: este hecho no limpia a Cruz Sánchez de los crímenes por los que debió ser procesado, como miembro de la cúpula del MRTA, un grupo terrorista que puso bombas, asesinó autoridades y civiles y, sobre todo, hizo del secuestro una práctica sistemática, que califica como crimen de lesa humanidad. El punto es que debió ser juzgado por estos hechos y condenado por los mismos. Eso es lo que nos distingue en un Estado de derecho de esta gente.
LAS CONTRADICCIONES DE LA SENTENCIA:
Son bien explicadas hoy por César Romero de La República. Si bien se indica que Zamudio estuvo al mando de gente del SIN y todas las evidencias apuntan a que tuvo responsabilidad en los hechos:
(…) la sentencia establece que los miembros del SIN que participaron en el operativo no estaban armados, solo llevaban cámaras de video, sin embargo, son a ellos a quienes se pide investigar.
Igualmente, los tres jueces pasan por alto el hecho probado en otros juicios que Montesinos tenía absoluto control sobre cada integrante del SIN como para pensar que uno de ellos tome la decisión unilateral de matar a un terrorista capturado con vida.
Se pide investigar al personal del SIN por la muerte de Cruz Sánchez, pero se absuelve al jefe de facto de esta dependencia, Vladimiro Montesinos.
Asimismo, la sentencia descarta la existencia de la cadena de mando del SIN, a pesar que la misma ha sido demostrada en otras sentencias. El editorial de La República de hoy lo señala:
La doctrina y la jurisprudencia aplicadas a los casos de violación de DDHH enfatizan en la apreciación de las decisiones personales de los miembros de los grupos regulares unidos por la cadena de mando. Para producir esta sentencia increíble, la Sala ha cerrado los ojos ante la evidencia gráfica y los testimonios recogidos de los suboficiales de la policía Raúl Robles Reynoso y Marcial Torres Arteaga. Estos coincidieron en señalar que se formaba parte de un comando que respondía a la jefatura del operativo que funcionaba basándose en una cadena de mando. Los vocales perdieron de vista las dos mil fotos, en 15 álbumes, tomadas por miembros del Servicio de Inteligencia Nacional antes, durante y después del operativo. Varias de ellas fueron publicadas por La República en enero y marzo de este año.
Los gallinazos existieron. Se ha demostrado durante el proceso que ni bien se conoció la toma de la residencia japonesa por el comando del MRTA, Alberto Fujimori dispuso que el SIN se hiciera cargo de la tarea del resguardo de las casas aledañas, tarea encargada al jefe de la Dirección de Seguridad y Protección del SIN, el entonces comandante Jesús Zamudio Aliaga. Así lo declaró en el juicio Vladimiro Montesinos y consta en el expediente. La orden de Fujimori la ejecutó el jefe nominal del SIN, general Julio Salazar Monroe. Durante el operativo el grupo de Zamudio se desplazó a la residencia y su presencia fue registrada gráficamente; los testimonios no dejan lugar a dudas de que los dos suboficiales que detuvieron al subversivo rendido reportaron ello a Zamudio y él envió a un comando a recogerlo. Todas ellas son decisiones realizadas a partir de los usos propios de una cadena de mando.
Para reforzar este punto, que hubiera evitado la exculpación de Montesinos, el Ministerio Público debió ser más enfático en demostrar la vinculación Presidencia de la República - SIN - Hermoza Ríos.
LA RESPONSABILIDAD DE ZAMUDIO
Otro hecho cantado en el caso, debido a que todas las pruebas apuntaban a su responsabilidad, aunque no puede ser condenado en ausencia. El tema es que la mayoría de la sala asume que actuó solo, cosa por demás discutible conociendo la historia de Zamudio. Como señala La Mula:
Jesús Zamudio Aliaga, o ZAJ, es un coronel del Ejército en retiro, hombre de confianza de Vladimiro Montesinos, detenido por Alberto Fujimori junto con el coronel Roberto Huamán Azcurra cuando ‘buscaba’ al ex asesor en la ciudad de Lima, en el año 2000.
Zamudio fue uno de los hombres fuertes del comando Júpiter, grupo encargado de la seguridad personal de Montesinos, además de la vigilancia de su casa en la playa Arica.
Hombre de confianza del jefe del SIN, informó para Montesinos y Fujimori durante el Operativo Chavín de Huántar.
Quedan entonces tres tesis posibles: a) Como señala la Sala, Zamudio actuó solo, b) como dice la acusación fiscal, Zamudio actuó bajo la cadena del mando del SIN, que compromete a los co-acusados Montesinos, Hermoza y Huamán (y, en última instancia, a Fujimori), o c) la tesis esgrimida por el periodista Umberto Jara, quien sostiene que Zamudio respondía directamente a Alberto Fujimori. Las dos últimas parecen ser las hipótesis con mayor fuerza.
La pregunta es: ¿nadie puede ubicar a Zamudio? Como señaló Ángel Páez en su cuenta en Facebook, hasta DNI ha renovado este sujeto en 2008. ¿Cómo así?:

LAS REPERCUSIONES EN SAN JOSE
Aquí van nuestras anotaciones:
a) La estrategia tendrá que ser redelineada por un nuevo Procurador Supranacional: Luis Huerta Guerrero. Hasta la semana pasada, este abogado era el Procurador en temas Constitucionales.
b) La sentencia de primera instancia cambia la estrategia que se tenía tanto con Pedro Cateriano como con Oscar Cubas: negar las ejecuciones. Con esta sentencia, el Estado tendría que admitir que al menos existió una muerte extrajudicial, la de Cruz Sánchez, a menos que quiera seguir jugando al cinismo.
c) Si el Estado quiere aminorar su responsabilidad ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como ya hemos señalado, el Ministerio Público debería, de oficio, investigar y sobreseer a los comandos, para de una vez por todas, se les deje de usar para tratar de encubrir a Montesinos y compañía. Y ello evitaría que se produzca el escenario descrito por el forense José Pablo Baraybar, quien indica que nuevamente va a tratar de usarse a los comandos para dejar el caso en el limbo, más aún con un voto singular como el de la vocal Lizárraga, que deja abierto el caso, a pesar que la sentencia, por mayoría, libera de toda responsabilidad a los comandos y señala, claramente, que fue un operativo militar correcto.
d) Claro está, a la luz de los hechos, el Estado de todas maneras sería hallado responsable por la ejecución extrajudicial de Cruz Sánchez (Zamudio era miembro del Ejército peruano), así como por no condenar a Zamudio (prófugo) y las demoras en el juicio. Ello es lo que hace que la faena, para el gobierno, no sea como esperaba.
Al final, el desenlace de esta historia dependerá de la Corte Suprema de Justicia.
(Caricatura: Andrés Edery para Gestión)




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17 Octubre 2012 a las 12:48 pm
Pareciera que los fantasmas de Cerpa y los otros terroristas estuviesen rondando, y quienes del más allá pidiesen a gritos la exactitud de los hechos; no justicia, por el mismo acto que ellos no midieron las consecuencias. Era prácticamente un suicidio esta incursión terrorista. Pero se pide una verdad que no la brindaron ninguno de los anteriores ministros de Defensa. Ni de Toledo, menos García, como tampoco el actual de OH. ¿Recuerdan quienes han pasado por este ministerio? Si bien es loable la defensa del sector a la que representa ¿También lo es defendiendo a algunos que están bien acusados?
¿La “verdad” expuesta por AKFF, VMT y NHR, son de absoluta confianza, viendo quienes fueron y donde están ahora?
Pareciera que algunos hechos de la operación Chavín de Huantar JAMAS se sabrán, ya que existe la versión de un solo lado. Quien(es) pudiera(n) haber dado luces y haberse usado de mil maneras en beneficio del país de la manera más inteligente, también fueron muertos. Con uno solo de aquellos integrantes de la toma de la embajada se hubiese conocido TODA LA VERDAD.
Es sintomático que hasta el día de hoy, pareciera que exista un tabú, y estuviese inmaculada-sacramentado la ocurrencia de hechos de los que fueron participes y según las versiones del entonces presidente y su asesor, así como de Hermosa Ríos.
¿Pero existen o no serias dudas, confusas, e interrogantes que hasta el día de hoy, no han sido dadas a luz?
¿Pueden ser AKFF, VMT y NHR, ser sinónimo de transparencia?
¿Cuánto de cuento o embuste nos han dado todos estos años?
¿Alguien en estos momentos confiaría de sus declaraciones, de este trió de personajes?
¿No era lo más conveniente echar mano de uno solo de ellos para usarlo en beneficio de la nación de cómo combatirlos?
¿Existe o no dudas de los reportes de trece bajas, pero hay la versión de otros de tres vivos? Por lo argüido ¿Serian 11 bajas hasta ese momento?
¿Porque no dejar con vida a nadie?
¿Si se capturo a uno solo de ellos que es lo que se pretendía eliminándolo? ¿Que se escondía detrás de ello?
Por lo rápido de la intervención, y los disparos debieran ser precisos y eliminar a quien tuviera un arma, entonces, ¿Porque eliminar a un testigo presencial que hubiese ayudado de mil maneras?
¿Como dice Baraybar es paroxismo de parte de la Procuraduría como trata de demostrar y hacer de la muerte de “Tito” sea algo increíble? ¿Por qué echar tierra a algunos hechos?
Porque no tenerlo con vida y determinar como decías antes Godoy, de cómo diablos pudieron entrar a la embajada para corregir las fallas de seguridad. No era también para determinar otros cómplices que no participaron en la toma de la embajada. Así como el financiamiento de tamaño acto operativo de la toma.
Y en la sentencia dice del poco tiempo que tuvo Zamudio de comunicar a Azcurra, este a VMT y luego a AKFF, de la existencia de un terrorista vivo, y que se reciba la orden de eliminarlo. Pero ¿Si la orden de no dejar con vida a nadie, ya venía previa al operativo de incursión de los comandos a la embajada, sin que estos últimos lo supieran? Claro son meras suposiciones
Sobre la muerte de los otros dos emerretistas, que curiosidad encontrar estas justificaciones de los magistrados, con la versión dada por el entonces invitado forzoso a la embajada como el entonces ministro de Agricultura, Rodolfo Muñante, tal como aparece en la revista Caretas Nro 1462, del 25 de Abril de 1997:
http://www.caretas.com.pe/1462/palabra/palabra.htm
-¿Cómo fueron sus últimos minutos en la residencia?
-Acababa de regresar desde el cuarto de los magistrados hacia mi habitación -la C- y me entretuve armando un rompecabezas que nos dio el embajador de Canadá. Pocos segundos después se inició el ataque. Fue allí que, en medio de las explosiones, uno del MRTA ingresó a nuestro dormitorio con el fusil y preparado para todo. Yo lo ví a corta distancia, me encañonó, pero no me disparó. Luego salió de la habitación, sin matar a nadie o lanzar una granada. Me dio la impresión de que en ese instante, el muchacho estaba arrepentido de lo que estaba haciendo.
….
-¿Usted vió como murió el vocal Carlos Giusti?
-No lo vi porque estaba en otra habitación. Lamento mucho su muerte, por él, por su familia. Fui a su velorio. Hicimos una gran amistad y sentí que debía estar presente. Pienso que así como fue él, pudimos ser muchos. Me imagino que quien disparó en su cuarto fue otro emerretista que estaba en el segundo piso. Así como hubo uno que en mi habitación no disparó, y que incluso pudo haberme matado, otro sí lo hizo donde estaban los vocales supremos.
Entonces Godoy, ¿Fue el único emerretista, que estuvo en el cuarto de Rodolfo Muñante, quien actuó de la manera como describe el ex ministro de entonces?
Parece que lejos de echar luces en los acontecimientos ocurridos, esta sentencia echa más misterios, sombras o dudas. Lo que sí es una verdad absoluta es que Cipriani hizo los meritos suficientes, para poder llegar posteriormente, ser Cardenal.