PODER JUDICIAL: ENTRE DECISIONES Y ELECCIONES
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized
Como ocurre cada dos años, el 6 de diciembre de 2012, el Poder Judicial realizará la renovación total de sus autoridades, tanto en la Corte Suprema de Justicia de la República, como en la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) y en cada una de las Cortes Superiores del país.
¿Cómo afecta esto al Poder Judicial? Pues tiene una incidencia clara en el manejo administrativo del sistema de justicia y en las relaciones con el poder político. La conformación de los juzgados y salas a nivel nacional, así como el peso de la lucha contra la corrupción al interior del PJ también será afectado - para bien o para mal - por esta elección.
Dado que la reelección inmediata no es permitida, César San Martín no podrá postular al puesto que ha ocupado durante el último año y medio. Sin embargo, será uno de los electores fijos para la elección de su sucesor, en medio de un clima enrarecido, así como de problemas ya añejos del sistema de justicia.
Comencemos por lo coyuntural. El factor allí se llama Javier Villa Stein. Ayer en La República, César Romero, periodista especialista en temas judiciales, relató como el controvertido vocal de la Corte Suprema de Justicia busca que el nuevo presidente del PJ sea alguien afín a su línea, sobre todo, en lo que respecta a lo que él entiende que debe ser la moralización en el sistema de justicia. Como bien recordó Romero, fue Villa Stein el principal opositor a las iniciativas de César San Martín sobre el control de la corrupción en las cortes superiores.
Romero también indica que, si bien Villa Stein conserva algún poder, tiene un par de piedras en el zapato que pueden implicar, incluso, su propia permanencia dentro del PJ. Esas piedras son la investigación que la OCMA realiza a la sala que él presidió y que decidió la controvertida sentencia sobre el Destacamento Colina, así como, sobre todo, lo que decida la Corte Interamericana de Derechos Humanos en torno al cumplimiento de las sentencias emitidas en 2001 por el caso Barrios Altos.
De hecho, el papelón ocurrido la semana pasada en San José reveló los alcances y límites del poder de Villa Stein. Como señaló Ronald Gamarra en un artículo publicado por Hildebrandt en sus Trece:
Los Procuradores Cubas y Vitery son instruidos en la posición que llevaría el Estado peruano y que ellos tendrían que sustentar. Vitery, cual estudiante, debe aprenderse los escasos párrafos de su guión, y no lo dejan marchar hasta asegurarse que los términos de la lección efectivamente han sido entendidos. Claro que Vitery tenía otros planes y otras lealtades. Terminada la escuelita, Vitery corre al despacho de su mentor, un juez supremo que cuando era presidente del Poder Judicial lo llamó “aliado indispensable”. Al parecer, allí recibió una lección distinta y un nuevo texto a recitar.
Ello explica, claro está, porqué Vitery terminó despedido la semana pasada luego del papelón, así como parte del rosario de explicaciones y tiradas de pelota que se han dado entre la presidencia del Poder Judicial y el Ministerio de Justicia sobre este tema. Si la sentencia de Villa Stein y compañía se cae en el sistema interamericano (léase, se ordena una nueva resolución sobre la materia), es probable que Villa Stein y al menos dos vocales supremos titulares más terminen enterándose de los resultados de la elección del Poder Judicial desde sus respectivos domicilios.
Pero ello no explica del todo el desaguisado. Augusto Álvarez Rodrich resumió el sábado los puntos más importantes de la denominada Posición Institucional del Poder Judicial, sobre el caso Barrios Altos:
Vitery expuso una posición discrepante con la acordada, la cual consiste, según el presidente de la Corte Suprema, César San Martín, en que, primero, el Estado peruano cumplió con investigar y sancionar; segundo, las sanciones fueron muy altas; tercero, no hay otra cosa en discusión; cuarto, el Estado no niega que los hechos constituyen violaciones de los DDHH.
Y frente a las críticas a la sentencia de Villa Stein debía decirse que la calificación de lesa humanidad a los crímenes de Colina aún se discute en el fuero interno, por lo que la CIDH aún no puede intervenir.
La posición acordada era, para muchos, controvertida. Pero, a mérito del Estado, era la única defendible. El problema es que, como indicó el abogado César Azabache anoche en La Hora N, uno de los puntos controvertidos era la calificación complementaria de los hechos, dado que la sentencia en el caso Barrios Altos prohíbe que las amnistías, indultos, prescripción y otras normas similares cerraran casos por violaciones a los derechos humanos. Y esta cuestión depende, precisamente, de la calificación complementaria que se de a los tipos penales, a la luz del derecho internacional.
¿Por qué la Corte Suprema terminó defendiendo esta posición? Allí entra el segundo factor, más institucional: la visión sobre la independencia del Poder Judicial. De acuerdo con un artículo publicado por Ricardo Uceda en la más reciente edición de la revista Poder, existe una suerte de acuerdo tácito dentro del Poder Judicial: si bien es cierto que, hacia adentro, se puede discrepar jurídicamente con los fundamentos de las sentencias, hacia afuera, hay que defender los fueros del PJ.
Esta visión sobre la independencia, que a veces llega a extremos, según Uceda es uno de los factores que también determina el resultado en la elección del Poder Judicial. Es decir, aquel vocal supremo que es percibido por sus pares como quien, en ese momento, defenderá mejor al PJ de cualquier tipo de injerencia (incluso cuando éstas no sean intromisiones indebidas, sino cumplimiento de resoluciones judiciales supranacionales), es quien probablemente gane la elección.
Ello provoca tres cuestiones: a) que incluso gente peleada dentro de la Suprema pueda terminar votando por el mismo candidato, b) que el Poder Judicial haya sido bastante férreo en defender sus fueros luego de la caída de Fujimori y c) que todos los intentos de reforma judicial hayan terminado dormidos, debido a que implican cambios en el status quo de la Corte Suprema, a que se piensa que “solo el Poder Judicial puede liderar la reforma” o que, para algunos jueces, estas modificaciones implican “violar la independencia del Poder Judicial”.
Y ello completa el círculo de lo que viene pasando en este poder del Estado.
PD: En estas semanas también nos referiremos a lo que pueda pasar en la Corte Superior de Lima, donde pueden darse algunos retornos.




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4 Setiembre 2012 a las 5:55 pm
Converso con algunos jueces sobre este quilombo en la CIDH y me comentan: “El procurador Viteri se inmoló por el PJ y la separación de poderes. En el PJ creemos que la estrategia de los caviares en el gobierno era precisamente no defender el fallo para que a continuación la caviarada oenegenera crucifique a nuestros colegas allí mismo. Es claro que el procurador Cubas fue con ese libreto caviar del Ministerio de Justicia de no defender a Villa Stein, los jueces y su fallo… ¡Cubas estaba tan caviar que ni siquiera quiso contestar qué significaba “caviar”. Y San Martín pretendió que Viteri haga lo mismo. No te imaginas lo molesto que estamos los jueces con San Martín por no velar por sus colegas y fueros allí, nos guste el fallo o no de Villa Stein y su sala, aunque ya el malestar venía desde como San Martín se alineó antes incondicionalmente con el MEF cuando se trató el tema de los aumentos. Además, el argumento del amparo contra el fallo ante la CIDH no tiene objeto: el Estado no puede litigar contra sí mismo. En fin, César nos ha decepcionado”.
http://diariocorreo.pe/opinion/noticias/1220802/columnistas/llegan-a-lima
5 Setiembre 2012 a las 1:51 pm
Valiente y acertado analisis, Jose Alejandro.
Estan tratando de manchar la presidencia de Cesar San Martin. Javier Villa Stein es solo la cara achorada del fujimontesinismo en el PJ. Quienes estan detras de todas estas maniobras son Cesar Vega Vega y Alan Garcia. Mas el dinero y las operaciones se canalizan por medio de la red que controla el PJ extraoficialmente. Tal red tiene una estructura jerarquica y administrativa con agentes regados por todos los despachos de los juzgados en la primera y segunda instancia en todo el pais. Sus miembros han copado la institucion.
A Alan Garcia no se le puede juzgar por lo que dice; es un gran mentiroso y siempre lo sera. Sino por lo que hace detras del telon y lo que deja de hacer porque no le significa redito lucrativo, ni politico. Escondido en las declaraciones agresivas o actos ilicitos de Del Castillo, Vega Vega, Mulder, Velasquez Quesquen, el clan Leon, Pastor y sus puntas apristas, o sea el juego es brindar un doble discurso y disparar por la tipica escopeta de doble can~on.
6 Setiembre 2012 a las 12:57 pm
La unica autonomia institucional a la cual el PJ se debe es a la verdad de los hechos, a la administracion de justicia y la defensa del Estado de Derecho a cabalidad, asi como los principios y derechos que estos deberes constitucionales exigen y no al supuesto “espiritu de cuerpo” interno en defensa de la separacion de poderes obsesionado en contra de una suerte de intervencionismo zurdocaviarista inventado.
Lo primero de lo que el PJ tiene que mantenerse independiente es de su propia corrupcion; su lealtad debe ser enteramente con el justo, la victima y el inocente, en vez de con el culpable y su protector. Lo que el ciudadano pide es justicia proba, genuina, imparcial, equitativa, sin dilaciones y ejemplar, factores elementales huerfanos en el sistema judicial peruano.
Aquellos que esgrimen argumentos jalados de los pelos para justificar lo injustificable, tanto de un bando como del otro, estan equivocados. Este es el caso en ambos grupos que pugnan por el poder en el ambito judicial -el duo Villa Stein/Vega Vega y su gran legion de soldados por un lado y San Martin y las pocas manzanas no podridas por el otro (=los corruptos contra los honestos)- utilizan las mismas excusas para cometer sus ya bien conocidos abusos funcionales y procesales en beneficio del crimen organizado y la delincuencia estatal. O, por la otra parte, dejar de hacer lo obligado, excediendo un parametro democratico que pesa sobre ellos con mas fuerza de lo debido, sobretodo porque esta es una democracia muy precaria en plena formacion demasiado preocupada en los protocolos y las formas en vez del fondo de los tantos asuntos pendientes a solucionar. La actualidad insta a meter un manazo juridico-legislativo de una vez por todas y purgar al PJ de la mafia que hoy por hoy lo domina.
El PJ esta muy mal desde hace decadas, con muy pocas escepciones. La inmoralidad impera. Ese inexpugnable hecho la ciudadania lo tiene claro. Una parte del PJ pretende negarlo…minimizarlo y la otra, la gran mayoria, simplemente se surra en ello.
25 Setiembre 2012 a las 10:05 am
[…] voltear una clara derrota jurídica apelando al espíritu de cuerpo de sus pares, a partir del concepto amplio de independencia que prima en el PJ. El problema para él es que ya César San Martín dijo que acatará el […]
15 Noviembre 2012 a las 2:23 pm
[…] de Almenara y Rodríguez), sino por relaciones personales y correlaciones de fuerzas, así como por quien garantice mayor independencia judicial, tal cual lo entienden los magistrados […]