
Hoy es el aniversario de la captura de Abimael Guzmán, el mayor criminal que ha tenido el país en toda su historia republicana, así como de buena parte de la cúpula de Sendero Luminoso. Sin duda, una fecha que el país debe recordar con alegría y que, por cierto, también debe llevar a la reflexión sobre el periodo de violencia que vivimos en el país.
Siendo el vigésimo aniversario de este acontecimiento y a pesar del ruido político en torno al legado de la violencia (y las investigaciones sobre el mismo) que hemos tenido en estos días, pueden verse los hechos con algo más de distancia. Y quizás por ello, en esta fecha, se ha recordado más a quienes fueron los hacedores de la captura: los 82 policías que conforman el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN).
La historia del GEIN y su revindicación constituye un reconocimiento a una parte de la Policía Nacional del Perú que se encarga de una tarea bastante delicada: la investigación del crimen. Con pocos recursos y utilizando adecuadamente la información que fueron obteniendo a través de sus indagaciones y operativos, los miembros de este grupo policial pudieron cercar a la cúpula de la organización subversiva y terrorista que había mantenido en zozobra al Perú durante más de una década. Y con ello, obtener el mayor logro que la PNP puede exhibir hasta el día de hoy en su historia.
Mejor aún, la principal lección que dio el GEIN al país fue que, en el marco de la lucha contrasubversiva, se podían obtener grandes resultados sin vulnerar los derechos humanos. Lección que no había sido aprendida en los años anteriores y que tampoco estuvo en el ADN del gobierno que se ganó con las glorias políticas de los éxitos policiales. Cuestión, además, que debe ser recordada en estos días en los que algunos miembros de la PNP son severamente cuestionados y procesados por muertes derivadas de métodos policiales poco compatibles con el respeto de la dignidad humana.
Y ello también debe recordarse hoy cuando, frente a un grupo como el MOVADEF, la clase política intenta responder torpemente, con proyectos de ley como el del negacionismo, sin hacer trabajo de bases en calles, universidades y gremios o descuidando una reforma educativa que vaya más allá de la discusión sobre sueldos de docentes.
Es cierto, algunas de las cabezas del GEIN o de la DINCOTE de aquel entonces han recibido serios cuestionamientos por su actuación posterior al exitoso operativo de rescate. Y también es cierto que la liquidación del GEIN por parte del gobierno de Fujimori fue uno de sus peores errores en toda su carrera, lo que impidió que muchos oficiales y suboficiales pudiera llegar a puestos altos en la institución policial. Por ello, el recuerdo de esta eficiente acción policial deberá tener como correlato tanto el uso de la experiencia de los ex GEIN para combatir a SL-VRAEM, como la necesaria reflexión personal para quienes, en algún momento, pasaron de la heroicidad al cuestionamiento público.
Finalmente, más allá de reconocimientos y medallas, el mayor homenaje que el Estado puede hacerle a este grupo de valerosos policías es reformar el cuerpo policial para hacer que grupos como el GEIN no sean islas de eficiencia en medio de una institución a la que varios ciudadanos pueden sentir como lejana y abusiva. Por el contrario, el ejemplo de estos policías demuestra que se pueden obtener grandes resultados, que son aplaudidos por todos los peruanos.




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12 Setiembre 2012 a las 11:11 am
Señor Godoy:
1. Yo creo que su comentario es un poco emocional y por eso se le perdona. Sin embargo, a la luz de la historia, las cosas no son así. La evolución de las sociedades no es un proceso lineal sino frecuentemente traumático, hecho a base de cambios violentos. Vea usted si no la historia del Perú. En Filosofía de la Historia se trata este tema y ello resulta por supuesto muy controversial, ya que no hay que ser muy sabio para darse cuenta que, sin procesos violentos, el ser humano no ha podido dar un paso fuera del esquema en el que estaba.
2. Digo que es controversial porque siempre el orden imperante establecido se encuentra en lucha con las ideas y propuestas de quienes no están conformes con él y desean modificarlo (y con esto quiero obviar los lugares comunes de citar a Marx puesto que él no fue un filósofo sino un economista pero que se alimentó de ideas filosóficas ya conocidas). Y no se trata de algo reciente pues basta con pensar en constructos tan complejos como el yin y el yang para comprobar que la vida misma es un acto de acción contra lo que ya existe, sin que por ello estemos hablando de “maldad” o algo por el estilo.
3. Sería interminable hacer la lista de las revoluciones exitosas y fracasadas habidas a lo largo de los siglos. ¿Qué las diferencia? Su asunción al poder o su desaparición. ¿Acaso las que nos gustan son las “buenas” y “no violentas” y las que no nos gustan las “malas” y “violentas”? Eso no es así. Todo es según el color del cristal con que se mire. Terrorista siempre será aquel que lucha contra mis ideas; el que hace lo mismo pero de acuerdo a lo que yo pienso es un “luchador por la libertad” (si no, recordemos cosas tan simples como Robin Hood, un ladrón de caminos que, para nosotros, resulta ser “héroe”, por no citar a Jesús, a los maquis o a los israelíes, quienes realizaban atentados terroristas exactamente iguales a todos solo que para nosotros “lo hicieron por el bien”).
4. Y con esto quiero llegar a la idea central: en todo intento de cambio por el poder existen dos planos: el de las ideas y el de la forma. Una cosa es la motivación (por ejemplo, los revolucionarios norteamericanos y su deseo de independencia de Inglaterra) y otro es el método (siguiendo el mismo caso, los atentados y asesinatos de las autoridades inglesas y sus familiares). En el caso de Túpac Amaru o de Sendero las fuerzas del orden establecido apelan al argumento de que “son malos por los métodos que utilizan”, o sea, la violencia. Pero ahí viene la contradicción: esa violencia es la misma que ennoblecen y ensalzan cuando la emplean los que defienden el sistema (San Martín, Bolívar, Grau, etc.). Entonces la discrepancia no se basa en el mecanismo cómo se accede al poder sino en quiénes son los que lo quieren tener.
5. Si Sendero nos parece “malo” no es, entonces, por su forma o metodología (la misma que hoy usan, por ejemplo, en Siria “las fuerzas de la libertad”, que son aplaudidas y apoyadas por todo Occidente) sino por qué personas y con qué ideas son quienes pretenden el cambio en la sociedad. En casos como Irak o Libia, la prensa internacional pro norteamericana sustenta que todas las muertes y destrucción habidas han sido “para el bien de ellos”, pues ahora allí viven “como Estados Unidos considera adecuado” (véase el caso de las declaraciones de la ex secretaria de Estado Madeleine Albright sobre las “muertes que eran necesarias”, algo que causó un escándalo internacional pero que a los amantes del sistema les parecen “correctas y atinadas”).
6. De modo que nada se gana con decirle a los jóvenes “tales son malos porque usan la violencia” pues con eso se obvia el fondo de las cosas: las motivaciones políticas, ideológicas y sociales reales, las razones por las que un ser humano considera que hay que cambiar. Vea usted que la palabra “cambio” se halla todo el tiempo en nuestro lenguaje político y cotidiano. Incluso los últimos gobiernos que hemos tenido han sido producto de este deseo de cambio (Cambio 90, cambio responsable, el Gran Cambio, la Gran Transformación, etc.) lo cual revela que la población tiene una enorme necesidad de ir hacia un rumbo distinto pero que los ganadores de las elecciones (tipo García o Humala), cuando llegan al poder, dan marcha atrás y se niegan a hacerlo, lo cual alarga la agonía y acumula las tensiones que no se sabe cuándo, cómo ni dónde estallarán.
7. Mientras no se cumplan las promesas de modificar aquello que haya que hacer, mientras las condiciones en las que vivimos (800 peruanos que tienen más de 30 millones de dólares gracias los recientes 20 años de “prosperidad falaz”, como decía Basadre, versus 30 millones que viven en las mismas o peores situaciones que antes) los jóvenes buscarán la manera de hacer un mundo diferente al que viven. Y como ven que el sistema no se los permite pues muchos de ellos asumirán entonces la misma posición que el ser humano ha venido empleando cada vez que sus aspiraciones se estrellan contra el poder: la violencia. Es un asunto para meditar y evaluar y no se trata de acusar infantilmente de “caviar” o “pro terrorista” a quien analiza con inteligencia las cosas en vez de sumarse al coro irreflexivo de los que repiten las consignas del momento o siguen el “pensamiento políticamente correcto”.
Muchas gracias.
13 Setiembre 2012 a las 9:55 am
Osea un dia de luto para todos los comunistas, muestra un botonazo de llanto arriba…
13 Setiembre 2012 a las 10:04 am
Gracias Policía Nacional del Perú, gracias Ejército Peruano, gracias ingeniero Fujimori (aunque este último le arda a la mafia proterruca y robauniversidades a la cual sirves, Godoy), por la pacificación nacional.
13 Setiembre 2012 a las 10:05 am
Curioso, Yagyu, si yo fuera parte de una “mafia pro terruca”, ¿aplaudiría la captura de Guzmán y reconocería a sus verdaderos hacedores como lo hago en este post?
13 Setiembre 2012 a las 3:32 pm
No lo es tanto, mi estimado. No es tan curioso. De hecho es maquiavélicamente esperable: es la estrategia de la mafia caviar. Paso a detallarla:
- PASO 1: “Todos violadores”. Como no pueden decir que los tucos eran hermosos luchadores sociales (no hablo de tí Godoy, sino de rojos radicales. Tú eres apenas un vasallo del caviarismo), quieren vender la idea de que habían “dos bandos igualmente malvados”. Todos asesinaron, todos violaron derechos. Lo cual es clamorosamente FALSO. Lo que hubo fue un ataque unilateral de criminales terroristas, y un Estado defendiéndose, con las armas de la Ley.
- PASO 2: “Como todos eran malos, los nuestros no lo eran tanto”. Acá es donde entra la cháchara izquierdosa de la “pobreza”, la “desigualdad” y demás causas que justificaban el accionar terruco. Y finalmente:
- PASO 3: “Buenos los rojos”. Cuando convenzan a buena parte de la población de que las “circunstancias empujaron el devenir histórico de la lucha popular” y demás estupideces izquierdistas, ya podrán empezar a vender el cuento de “tuco=valeroso luchador social”.
No pues. No pasa, como decía el gordo Casareto. Y por último, uno de los jefes GEIN, Marcos Miyashiro, ya está saliendo a sacar al fresco a García Satán y el resto de la cúpula mafiosa (espero que no digas que es “otro sucio japonés como el chino rata y por eso se apañan”. Leí cosas así en la web).
P.D.: Veo que se te están escapando varios temas de actualidad. La trafa mafiosa de Carlo Magno en RENIEC a favor de tu heroína Villaharagán que se malogró con la decisión del JNE (sin contar los chuponeos a Lulú y Marco Tulio), cómo la universidad tomada por la mafia caviar, ahora desprovista de su condición de pontíficia y de católica, y recientes declaraciones de gente como Macher, Bernales y otros reconociendo diversos “fallos” en la bilbia caviar (de hecho Macher afirmó estar “arrepentida” por no haber llevado militares a la CVR). En fin, como repito, mi agradecimiento al ingeniero y al resto de responsables de la pacificación.
13 Setiembre 2012 a las 4:41 pm
Te recuerdo GODOY que el entonces jefe del GEIN fue MARCO MIYASHIRO porque todo buen grupo siempre tiene un buen lider.
Pero lo que verdaderamente te arde es de que el sea fujimorista, tanto así que ni si quiera lo mencionas.
Y te lo digo porque trabajamos juntos en la campaña de la Sra. Keiko.
14 Setiembre 2012 a las 5:28 pm
Godoy:
Das pena…bye
14 Setiembre 2012 a las 8:09 pm
[…] Becerra se dirigió hacia una habitación donde se encontraba lo que él y sus compañeros del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) habían estado buscando desde hace 2 años. “Tú te mueves y yo te mato, carajo”, gritó […]
15 Setiembre 2012 a las 6:07 pm
Que duras son estas fechas para los fujicachorros… Entre los aniversarios de la revolcada que les dio el GEIN con la captura de Abimael y la difusión del primer vladivideo, tienen más chamba que nunca en las redes jajaja.
Lloriqueen nomas.
-bah
17 Setiembre 2012 a las 11:04 am
El japones esta en la carcel por corrupto y asesino, al igual que su jefe montesinos.
Los simpatizantes del fujimontesinismo todavia siguen con sus berrinches y pasitos que no llevan a nada. Su gordita ya ha sido derrotada en las urnas. Y ha sido demostrado que los peruanos NO los quieren.
18 Setiembre 2012 a las 4:31 pm
Godoy:
El fujimontesinismo siempre se amaparará en la lógica de “todos somos malos, así que calladitos nomás frente a mis crímenes”.
Por eso quieren justificar los excesos que acometieron las FF.AA. Pero no olvidemos que estás, por más medallitas y con intentos de victimizar, fueron prostituidas por el hampón Alberto Fujimori. Así que todas las acusaciones -luego demostradas- son perfectamente válidas.
Finalmente, a lo que defienden a acusados por terrorismo se les llaman “caviares”, “rojos”, “hijos de García Sayán”. Entonces, ¿cómo llamamos a aquellos que defienden a corruptos y corruptores, chorazos, asesinos, estafadores, mentirosos, presos por ladrones, cleptómanos, resumidos en el fujimorismo? ¿Fujimoristas?
Sigan chillando fujimontesinistas. Así como Sendero tiene su líder asesino en la cárcel, ustedes tienen a su cabecilla ladrón Fujimori y su socio Montesinos purgando merecida pena en la DINOES y en la Base Naval.
El crimen no paga… bueno, sí, al menos los estudios de Keiko y el de sus hermanitos…
Sayonara…