Archivo de 13 Setiembre 2012

Una malsana costumbre que viene adquiriendo el gobierno de Ollanta Humala es la de presentar como logros en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico operaciones que, luego del examen periodístico de rigor, no podrían ser calificadas como éxitos resonantes sino, por el contrario, de papelones monumentales.

El primer caso fue la Operación Libertad. Presentado como un operativo exitoso de rescate de un grupo de trabajadores de una empresa transportadora de gas - quienes, para remate, acaban de ser despedidos -, terminó siendo una operación en la que se reveló el desamparo absoluto de nuestros combatientes en el VRAEM. Más escandaloso fue conocer, como señaló inicialmente IDL-Reporteros y luego confirmaron algunos militares sobrevivientes, que un grupo de valientes hombres fue abandonado por sus superiores, en una cuestión que merecería, siquiera, una de las cortes de honor tan reclamadas por Ollanta Humala contra los generalotes que se cuadraban ante un capitán acusado por traición a la patria.

La semana pasada, el gobierno presentó como éxito la captura del denominado “camarada William”, un importante mando de Sendero Luminoso. Pero el asunto terminó lejos de los aplausos y más bien cerca de la estridencia. Dejo aquí en el relato a Marco Sifuentes:

(…) se aseguró que Rolando Cabezas figuraba como “víctima” en el Informe Final de la CVR y que, además, lo había considerado como beneficiario de reparaciones.

El problema es que para criticar hay que informarse, a menos que la intención, por supuesto, sea echar lodo nomás. La verdad era que:

1. No figuraba como “víctima”, sino como “desaparecido”. Un desaparecido no necesariamente es una víctima, vamos, que no es tan difícil de entender. Y, efectivamente, el terrorista estaba en calidad de desaparecido hasta que volvió a aparecer en el VRAEM.
2. La CVR no determinó quiénes eran beneficiarios de reparaciones. Eso lo hizo el Consejo de Reparaciones, una instancia del PCM que, por cierto, hizo su trabajo durante el gobierno aprista, el régimen menos amigable con la CVR.
3. La inscripción de Cabezas Figueroa como beneficiario de reparaciones había sido anulada ya en enero de 2011 precisamente porque la Dircote advirtió que el señor había vuelto a aparecer y pertenecía a las filas de Sendero Luminoso.
4. El artículo 4 de la Ley de Reparaciones establece claramente que ningún miembro de una organización terrorista puede recibir una reparación. O sea, hubiese sido imposible que el señor Cabezas Figuroa cobre dinero como si fuera una víctima.
5. El “camarada William” no era Cabezas, sino Víctor Hugo Castro Ramírez, con lo que incluso las aclaraciones anteriores no tienen sentido.

Cada una de estas cinco desinformaciones fue desmentida pero ha sido, nueeeevamente, aprovechada por cierto sector de los medios y la política para pretender tumbarse todo el trabajo de la CVR.

Y en medio de todo, aún no se puede esclarecer si el senderista abatido es o no “William”, como sostiene Ángel Páez desde La República. (Aunque hoy Fernando Rospigliosi asegura que Castro Ramírez sí es “William, de acuerdo con las fotos del cadáver) ¿El error del gobierno? Dejar pasar demasiado tiempo en aclarar la identidad de esta persona y dejar correr todos los rumores del caso, afectando con ello el propio crédito de su supuesto éxito.

Pero lo ocurrido esta semana es aún más indignante. El domingo por la tarde, vimos a la Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables junto a la esposa del Presidente de la República cogiendo en brazos a tres menores de edad supuestamente rescatados del cautiverio al que habían sido sometidos por miembros de Sendero Luminoso, quienes llegaban luego de un operativo de rescate ocurrido el viernes. Junto con los menores, llegaron 2 mujeres detenidas por sus supuestos vínculos con la organización terrorista.

En efecto y, tal como lo documenta la Comisión de la Verdad y Reconciliación en su Tomo VI, una de las violaciones a los derechos humanos contra menores de edad cometidas por Sendero Luminoso es su secuestro para su posterior adoctrinamiento y uso en acciones armadas. Bajo el vergonzoso nombre de “pioneritos”, SL utilizó (y aún utiliza) a menores de edad en acciones de combate, cuestión contraria a varios tratados internacionales sobre protección de menores de edad en situaciones de violencia.

Esta fue la versión dada por el Ministerio de Defensa el fin de semana (foto vía Jacqueline Fowks). Pero la versión del gobierno se complicó hace un par de días. Según dio a conocer La República:

El operativo militar que liberó el último sábado a tres niños que permanecían bajo la influencia de la facción senderista del Vraem también habría provocado la muerte de una pequeña de 9 años de edad.

Se trata de Zoraida Caso Asparre, quien, según informaron las autoridades, vivía en la zona de Ranrapata, distrito de Santo Domingo de Acobamba, en Junín, lugar donde incursionaron las fuerzas del orden para desactivar lo que, afirmaron, era un centro de adoctrinamiento senderista.

Zoraida Caso es hermana mayor de los tres niños rescatados que pasaron a la tutela del Inabif. Ella habría sido alcanzada por una bala perdida al momento del rescate, según refirieron fuentes policiales.

Y ayer se sucedieron las versiones contradictorias. Reseña el referido diario:

Ayer, cuatro días después, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas ArmadasJosé Cueto, reconoció el deceso de la menor durante lo que describió como un enfrentamiento entre las fuerzas combinadas y terroristas. Dijo que, según información “no oficial”, la menor recibió el impacto de un proyectil cuando con otras mujeres y menores corrían hacia el monte, pero no se sabía “si la bala fue nuestra o de ellos”. También deslizó que la niña podría haber sido usada de escudo humano.

Horas más tarde, el ministro del Interior, Wilfredo Pedraza, corroboró lo dicho por Cueto y aseveró que nunca se dijo que los niños que trajeron eran perversamente llamados pioneritos, sino que se trataba de una familia que el senderismo utilizaba para proveerse de alimentos. Tanto así que durante la intervención (que –dijo– tenía por intención capturar a mandos medios) un senderista salió de una choza intervenida, lugar donde se detuvo a la joven de 20 años.

“La situación para nosotros es clara. Por eso la mamá con los tres niños están bajo la protección de un ministerio que nada tiene que ver con la acción policial y militar”, declaró.

El comunicado oficial N° 25-2012-CCFFAA (emitido el 9 de este mes) agrega más confusión: aclara lo dicho por ambas autoridades y no hace ninguna referencia a un enfrentamiento sino que señala que “el operativo se desarrolló con presencia de personal del Ministerio Público que elaboró el acta correspondiente”.

Es más, el documento indica que por parte de las fuerzas del orden no hubo novedades personales ni materiales, y señala que las dos mujeres eran integrantes de un presunto destacamento de mujeres terroristas, las que aparentemente estaban al cuidado de los niños, y que estos últimos se hallaban cautivos.

Papelón por donde se le mire. Como se puede ver, nunca se informó, hasta ayer que el tema reventó en la prensa, de la muerte de la menor de edad. De otro lado, las contradicciones si sobre se trataba de niños secuestrados y la posterior versión del ministro Pedraza - quien viene en tumbo tras tumbo en los últimos días - sobre que era una familia que “apoyaba con alimentos” a los senderistas son bastante serias. Amen de las versiones de los familiares de las menores, aún por corroborar, sobre la no pertenencia de las personas detenidas a SL.

Y a todos nos deja la imagen de que alguna mente iluminada en el gobierno (o más de una) está exagerando con el protagonismo de la Primera Dama, al punto tal que su imagen terminará dañada al salir en la foto junto a los menores supuestamente rescatados y que ahora, no sabemos cuál ha sido la circunstancia en que han sido sacadas de su casa. Lo que además, por cierto, debería llevar de la manito al Congreso a los ministros de Interior y de la Mujer, principales damnificados políticos de esta tragicomedia de equivocaciones.

Muchos coincidimos en que la amenaza de SL en el VRAEM debe ser combatida eficazmente y que se trata de un problema que debe afrontarse con seriedad y rectitud. Y ello implica un trabajo de inteligencia mayor que puede dar resultados poco a poco y no esta suerte de vocación por hacer acciones a lo Rambo (o con napalm) con la que algunos alucinados piensan que se debería enfrentar este problema.

En Palacio de Gobierno deben convencerse que, probablemente, no sea Ollanta Humala quien tenga la foto final de la captura o desarticulación de las bandas armadas senderistas en dicha región del país. Pero que una contribución decisiva a la pacificación nacional puede estar en la generación de una estrategia inteligente y con recursos, en la que probablemente no haya resultados instantáneos o fotos triunfadoras, pero que a la larga, como en el caso del GEIN, puede generar, en el campo militar los resultados que todos los peruanos esperamos. Menos cámara, más chamba.

(Foto: La República)

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