El jueves pasado fue la presentación del libro Profetas del Odio, escrito por el sociólogo y docente de la PUCP Gonzalo Portocarrero. En relación con el contenido del libro, Martin Tanaka resumió lo siguiente:

El libro es una compilación de trabajos que pueden verse como piezas de un mosaico, en el que se recurre al análisis de discursos, libros, testimonios, entrevistas, videos, canciones, himnos, pinturas, cuentos, obras de teatro, ilustraciones. Si bien Portocarrero no hace del todo explícito un argumento general, es posible reconstruirlo. El punto de partida es debatir con las tesis de Carlos Iván Degregori: “las explicaciones que definen a la insurrección senderista como un fenómeno político, laico y moderno son radicalmente insuficientes”. Portocarrero llama la atención sobre su “trasfondo religioso”, el “sustrato mítico”, sobre “la importancia de la cultura y de la larga duración”.

Obviamente, el libro no deja bien parado a Abimael Guzmán y a sus seguidores. Al igual que Degregori, pero a través de una entrada teórica distinta, Portocarrero busca demostrar la fragilidad conceptual del proyecto ideólogico y político senderista, así como fue posible que el mismo tuviera adeptos. El autor se centra, sobre todo, en los elementos mesiánicos del control que Guzmán ejerció sobre sus huestes. Así lo resumió Portocarrero en una entrevista:

Guzmán radicaliza esta tendencia mesiánica dentro del marxismo: su discurso trataba de hacer que la gente “despertara” de su sueño, de su fatalismo, de su resignación. Que se diera cuenta de la opresión en la que había vivido y que desde ahí surgiera el odio hacia los opresores, manifestado en violencia. Uno tenía que sentirse orgulloso de odiar, porque en el odio está la virilidad, la capacidad de acción, de transformar la realidad. Era un discurso de un profeta del odio que quiere convertir el odio en una suerte de evangelio redentor.

La respuesta de Sendero se dio en la presentación del libro, realizada en el Centro Cultural de la PUCP. Como ya ha sido difundido, el abogado de Guzmán, Alfredo Crespo y un grupo de jóvenes seguidores interrumpieron la presentación del libro, calificaron a Portocarrero como “lacayo del imperialismo” y terminaron lanzando sus arengas de siempre.

El incidente ha generado una pregunta: ¿qué hacer frente a incidentes como estos? Una primera respuesta, que surge inmediatamente después de ver a esta gente minimizar el daño causado por SL al país, es botarlos, mandar a seguridad a que los saque y convertir el tema en un caso policial. Allí acierta Martín Tanaka al señalar que:

Pero este no es un problema que se resuelve con un moderador más enérgico, con PROSEGUR, con la policía, o a empujones, porque el uso de la fuerza, aunque legítimo en este caso, los ayuda a victimizarse. Está claro que ellos igual iban a armar su espectáculo, porque no les interesa el debate, sino conseguir una tribuna para lanzar sus consignas.

De hecho, la imposibilidad del debate con esta gente es un punto que analiza bien Roberto Bustamante, que coincide con lo que señala Portocarrero en su libro: al tener gente con ideas tan fijas, que no admiten discusión alguna, “no hay espacio para la duda ni para la revisión de sus postulados o hipótesis centrales”.

¿Cuál debería ser la respuesta, entonces? Creo que la enuncia bien Tanaka:

La respuesta tiene que ser política. Esto significa que, con Sendero allí, de lo que se trata no es de seguir con un debate académico, porque ya no es posible, sino de impedir que la presentación de un libro se convierta en una victoria política de ellos; de lo que se trata es que se convierta en una derrota. ¿Cómo? Pues denunciando claramente lo que Sendero Luminoso es, un grupo terrorista, homicida. Y si ellos se paran delante tuyo y te gritan consignas a favor de Abimael Guzmán, lo que hay que hacer es pararse y gritarles también en la cara que repudiamos a los asesinos y terroristas. Gritar ¡no al terrorismo!, demostrar que ellos son minoría, y que la mayoría los repudia hubiera convertido el intento del boicot en una victoria democrática, y una demostración efectiva de que la sociedad peruana rechaza a los “profetas del odio”.

No es el único que piensa así. Desde hace años, Carlos Tapia postula la idea que frente a gente como la del Movadef lo que cabe es una respuesta de este tipo. De hecho, hace algunos años, cuando esta gente hizo un acto similar en San Marcos, Bustamante señalaba lo siguiente:

Lo de San Marcos ha sido claramente una provocación, y si algo sabemos de las provocaciones políticas es que lo que buscan es que el debate se caiga al suelo, que no se discuta, y que más bien todos estemos atemorizados o expectantes. ¿Qué buscan los que han hecho este clarísimo acto de provocación? Una reacción violenta. Lo han hecho antes, lo hacen ahora, y así buscarán decir “teníamos la razón”. Been there, done that.

¿Qué hacer? Organizarnos. El doble. El triple. Estar alertas. Pararnos al frente y no pisar el palito, porque ellos van a aprovechar cualquier cosa para decir “allí, está, teníamos la razón” (así funciona su lógica). Ganarles la partida de mano. Enmendarles la plana, en los pasillos, en las aulas, en las paredes, en los patios.

Obviamente, el tema también tiene que ver con la memoria. Hace algunos meses, cuando Movadef intentaba inscribirse como partido político, Juan Carlos Tafur, desde una posición de derecha, enunciaba lo siguiente:

Sería bueno que este hecho sirva, de paso, para que se reflexione sobre la irresponsable insensatez de algunos sectores del país que se han dedicado toda una década a denigrar el informe de la Comisión de la Verdad por prejuicios nimios. O a tratar de sabotear que se erija el Lugar de la Memoria. Bajo el falaz argumento de que ambos esfuerzos contienen un maquillaje del horror terrorista, se ha impedido que el país, y en especial la juventud, conozca una historia que no vivió en carne propia.

Lo último que el país debía haber hecho respecto de los años del terror era ponerle una lápida encima. Y en ese contexto resalta la pasmosa frivolidad asentada detrás del discurso que ha logrado construir la idea de que cualquier preocupación por los derechos humanos o los fueros legales revela una actitud “proterrorista” (¿?).

Tanto machacar semejante dislate ha logrado crear, por el contrario, un espacio para que haya personas capaces de sentir que defender a Sendero no sea una barbaridad ideológica e histórica sino una posibilidad capaz de ser admitida.

En ese sentido, la memoria no queda solo en el recuerdo de lo vivido o en trabajos académicos. Debe pasar a la acción, no solo a través de los gestos y acciones políticas enunciadas por Tanaka y Bustamante, sino también a políticas públicas concretas, como la recuperación de la escuela como un espacio crítico vacunado frente a prácticas autoritarias, así como la necesidad de rescatar a la universidad pública como espacio de calidad y diversidad. Si la sociedad política quiere derrotar a estos “profetas del odio” más allá del campo militar, no puede quedarse pasmada, sin memoria, sin reacción. Pero, como hemos dicho, tiene que ser una reacción inteligente, que no le de a esta gente pretexto alguno para poder victimizarse.

10 Respuestas a “PROFETAS DEL ODIO”
  1. sebastian mastropiero dice:

    he tenido la suerte de ver las noticias y me da pena como estos jovenes, que inocentemente se han dejado convencer, de que abimael guzman es un martir. estas nuevas generaciones no vivieron en carne propia lo que nos toco vivir en la decada de los 80´S Y 90´S los atententados terroristas, las masacres de las personas mas humilides en el interior del pais, y los asesinatos de manera sangriente de autoridades y representantes de las comunidades que se estaban en contra del terrorismo, autoridades que se manifestaban por la paz y la tranquilidad de sus pueblos. Sendero luminoso, liderado por este genocida abimael g. catedratico universitario con ideas maoistas causo que gran daño al pais y destrozo muchas familias dejando a hijos sin padres y padres sin hijos. espero que la historia no se vuelva a repetir por el bien del pais y de la humanidad.

  2. chatus dice:

    y si vinieran los nazis? tambien tendrian que gastar polvora en gallinazo en fungir un debate racional?

  3. tommy dice:

    lamentablemente la gente estuvo pasiva y no hubo una respuesta adecuada a la gente de SL bien parece que no hemos aprendido la lección y esto seguirá

  4. Nicolás Vidal dice:

    Me pregunto si al fujimontesinismo que blinda a Alan “no les he dejado bombas sino flores” García, le favorecería que el gobierno del presidente Ollanta Humala derrote al narcoterrorismo??? Con qué discurso se quedaría Kenyi, el candidato ofical del APRA para el 2016??? Y qué dirá la escoria narcoterrorista sobre Conga???

  5. Yagyū Retsudō dice:

    Un ensayo muy pertinente al respecto:

    Martín Santivañez:
    “Cobardes, ingenuos y terroristas”

    Una de las grandes premisas en las que se funda la izquierda, fruto del prisma ideológico con el que “interpreta” la realidad, es su adscripción al reduccionismo político. En efecto, para la progresía, todo se explica (o ha de explicarse) en clave política. La izquierda, en su miopía analítica, constriñe la complejidad fenomenológica a una dimensión eminente y, por esta visión sesgada, ofrece a problemas sumamente distintos una receta homogénea: el “desenfriol” de la solución política.

    Pese a conocer esta desviación izquierdista, no comprendo el llamado que el bueno de Martín Tanaka acaba de hacer a los demócratas peruanos en su columna de La República. Resulta que terroristas y amigos de los terroristas acudieron a la presentación del libro que Gonzalo Portocarrero ha escrito sobre Abimael Guzmán. Allí, los terroristas y sus amigos armaron un escándalo exigiendo, en medio de babas rabiosas y consignas senderistas, una “solución política” a “la guerra interna”. El público y los presentadores no supieron reaccionar. Rocío SS tuiteaba. Muchos esbozaron la sonrisa estúpida del “conmigo no es”. La mayor parte optó, cobardemente, por el silencio, salvo algunos gritos aislados de indignación, retazos de honor, casi nada si los comparamos con la ordenada falange senderista.

    Pero esta vergüenza no acaba allí. Los terroristas patalean por una “solución política” y de pronto Tanaka, el gurú de la politología progresista, nos pide en su columna de La República que optemos por una “respuesta política”. Con nostalgia, Tanaka recuerda que allá por los años ochenta un auditorio de “izquierda democrática” acalló “totalmente a un grupo de senderistas”, el cual “terminó retirándose del auditorio”. ¡Qué batalla tan heroica! ¡Semejante epopeya es digna de figurar al lado de la captura de Abimael, la lucha de los ronderos o la operación “Chavín de Huántar”! Por eso, para el bueno de Tanaka, exmilitante de Izquierda Unida, a las falanges de Alfredo Crespo hay que darles una respuesta política. Si los terroristas aparecen nuevamente en la PUCP, es preciso gritar más fuerte que ellos, en defensa de la democracia. Gritar hasta sacarlos de los salones. Gritar hasta echarlos de la vida pública. Gritar hasta convencerlos. Gritar hasta alcanzar la paz. ¡Pobres ingenuos!

    A los que buscaron la destrucción de la democracia, hemos de darles una respuesta política. A la banda terrorista que niega el holocausto de miles de víctimas sacrificadas en el altar de la ideología, hemos de ofrecerles política. Los que sostienen esta premisa, fruto del prisma ideológico con el que la progresía interpreta la realidad, olvidan varios puntos esenciales. El primero resulta asimilable a su reduccionismo político de raíz marxistoide. El Estado puede defenderse mediante el empleo de la violencia institucionalizada. Tal uso configura, en sí mismo, una respuesta política. En segundo lugar, no todos los problemas sociales -la apología del terrorismo es un problema social- han de recibir una solución política. El Derecho, la Economía y otras disciplinas afines generan modelos de gestión más apropiados para ciertas coyunturas relevantes. Así, los espasmos terroristas del Movadef deben ser frenados en gran medida por el Derecho. La solución política de la progresía aspira a gritar más fuerte que los terroristas o a dialogar con asesinos en potencia para encontrar “intersecciones” de pensamiento, olvidando, ¡qué vergüenza!, a las víctimas del terrorismo. Otros se pliegan a esta postura por imperdonable cobardía. Mientras tanto, los chacales del Movadef sonríen. Pidieron política y hay gente dispuesta a complacerlos.

    Peruano, peruana, cuando un terrorista te exija política, respóndele con la ley. Por esto, porque todo lo ve política (cuando hay infinidad de problemas técnicos, jurídicos, económicos, etc.), es que la izquierda peruana no aprende a gobernar. A propósito, lo olvidaba: Querida Presidenta Nadine, tu ministra Carolina Trivelli es francamente ineficaz.
    http://diariocorreo.pe/columna/98534/cobardes-ingenuos-y-terroristas/

  6. James Rivadeneyra dice:

    Nicolás Vidal tienes la razón y el hígado revueltos ¿Por qué mezclas papas con camotes? ¿Qué diablos tiene que ver Alan con Fujimori?

  7. lucho apaza dice:

    Tal vez el momento mas triste fue ver a Rocio Silva Santisteban (nada menos que lideresa de la CNDDHH) refugiandose en su celular, y a Rolando Ames mirando al vacio… ambos actuando como si Alfredo Crespo fuera un fantasma o fuese una pelicula. La predica del “Hazte el loco causita”, o “comprendelos pes”. Hay una cobardia atroz en ello. Tal vez si entraba Martha Chavez dando alaridos a favor del Grupo Colina la reaccion del auditorio hubiera sido otra: alzarse de sus asientos e increparle los varios crimenes de su jefe. Es logico, con el irracional no se puede debatir, pero si se le puede rechazar. Y se le debe rechazar cuando este defiende actos criminales.

    Pero esta vez no sucedio. Habia miedo. Un miedo censurable. Disculpa Godoy, pero aqui no se cual es el rollo que tiene que hacer la CVR y la DBA, y menos aun las opiniones de un tipo tan cuestionable como Tafur. No. Aqui hay una responsabilidad clarisima de quienes debieron dirigir el acto sentados en una mesa en el CCPUCP. Crespo y sus secuaces no son idiotas. Van a esta presentacion porque confian en la cobardia o la complacencia de nuestros academicos … hasta confian en que seran “comprendidos” y NADIE los enfrentara, obvio, el miedo paralizara a nuestros pensadores, lo que se viene es la “autocensura” de estos para evitarse problemas con los violentistas. Mismo San Marcos años 80.

    Y la triste reaccion de la mesa ayuda muchismo al fujimorismo y a la derecha en general. Ya ves que ironia. Ayuda tremendamente para lanzar la idea de los “caviares maricas” que, “por ingenuidad o simpatias ocultas”, no se enfrentan al Movadef (y nunca se enfrentaran a el, salvo por Twitter), y, por defecto, sirve para promover perversamente que “con Fujimori esto no pasaba”. Ojo a ello. Por eso opino que Tanaka hizo bien en ponerse al frente: aqui NO caben medias tintas ni el miedo se puede disfrazar de “mantener el debate alturado” cuando claramente ello es imposible. Se dejo pasar entocnes una magnifica oportunidad de plantarle cara al Movadef justo en el terreno que ellos quieren ganar: el de la memoria colectiva.

  8. panchin dice:

    sino hacen algo, saldra otro a solucionar el problema,esta vez no sera un japones,quizas un australiano,pero de que saldra, saldra.

  9. Desde el Tercer Piso » MOVADEF Y LAS AULAS dice:

    […] Su irrupción en la presentación del libro de Gonzalo Portocarrero sobre los “profetas del odio

  10. Jorge Arias dice:

    El problema es que mientras nos sigan dando verdades a medias, jamas los jovenes tendremos claro lo que realmente se vivió en los años del terrorismo, y por terrorismo me refiero a los asesinos de Sendero Luminoso y los asesinos y criminales del estado, todos condenamos los asesinatos que hubieron, pero porque nadie quiere hablar de los asesinatos por parte de los militares, las matanzas que hubieron a gente inocente e indefensa, que el unico delito fue estar en medio de dos fuegos como en cayara, acomarca, las desapariciones forzadas por parte de los militares, acaso esto no fue tambien un caldo de cultivo y logro avivar el conflicto interno, cuando alguien se atrevera a contar la verdad, ojala el Profesor Portocarrero escriba “Profetas del Odio 2″ y analice a los militares y al estado peruano a los generales que quisieron aplicar la política de tierra arrasada y podamos comprender que los motivo para permitir tales atrocidades, acaso no hay hasta ahora un odio entre nosostros mismos hacia alguien que no es como uno, miremos por ejemplo a los policias en Cajamarca como se expresan tildando a los manifestantes de perros, acaso esto no es “odio”.

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