La semana pasada, en su columna en La República, Steve Levitsky observó agudamente la construcción de una imagen fantasmal sobre la izquierda peruana por parte de la derecha conservadora del país. Con ello, se busca caricaturizar al sector progresista como peligroso para la estabilidad del país, pero, además de denostarlo, se sobrevalora su peso político específico.

Las imágenes falaces sobre la izquierda también se encuentran en sus propios adeptos. Un análisis de la actuación de los diversos grupos pertenecientes a esta parte del espectro político durante los últimos años permite arribar a esta conclusión.

Los pequeños grupos zurdos que se aliaron con Ollanta Humala entre 2006 y 2011 vieron en él a un nuevo caudillo que podría hacer medidas económicas parecidas a las adoptadas por gobiernos radicales en la región. Confiaban en que la relación forjada durante todas las protestas contra Alan García, así como el desarrollo de un plan de gobierno con un lenguaje furibundo contra “el modelo económico neoliberal” forjarían los cambios que hace años tenían en su agenda.

Ellos no notaron varios signos opuestos a esta percepción. El Partido Nacionalista Peruano es un proyecto familiar donde los espacios de coordinación para una marcha no consolidaron la alianza con la izquierda. Dicha convivencia no llevó a mecanismos de acuerdos o democracia interna, pues basta recordar cómo se armó su lista parlamentaria. La adopción del modelo brasilero fue más allá del marketing, dado que implicó asumir los activos (inversión privada a gran escala y programas sociales) y pasivos (tensiones con movimientos sociales y ambientalistas) de esta decisión.

Los sectores progresistas tampoco calibraron que Humala tenía pocas convicciones ideológicas. También estimaron en demasía su capacidad de conexión con los impulsores de las protestas sociales y su propia influencia en el gobierno. Por ello fue fácil desprenderse de ellos con la salida de Lerner Ghitis.

Otro fantasma cunde entre quienes propugnan la existencia de una izquierda verde con posibilidades electorales en 2016, a partir de los movimientos forjados al calor de los conflictos socioambientales. Al enfatizar únicamente su carácter ecologista, se subvalora la importancia de las demandas materiales de estos grupos como mayor justiprecio por terrenos, más empleos y una mejor redistribución de la renta minera. En el caso de Conga, la protesta gira sobre la desconfianza hacia una empresa con mala trayectoria frente a su entorno.

Por ello resalta en el flanco zurdo la enmienda de rumbo realizada en la gestión municipal de Susana Villarán. Fuerza Social percibió que una agenda concentrada en aspectos menos tangibles marcaría la diferencia con un antecesor fascinado con el cemento. Ante la amenaza de la revocatoria, la Municipalidad Metropolitana de Lima corrigió prioridades, se vieron más obras y los esfuerzos se concentraron en la reforma del transporte. Los resultados comienzan a apreciarse en las encuestas.

La izquierda peruana requiere más organización, pero también menos espejismos sobre sí misma.

(Columna publicada en El Comercio el 29.06.2012)

3 Respuestas a “ESPEJISMOS ZURDOS”
  1. Yagyū Retsudō dice:

    Otro espejismo zurdo: el de la “honestidad” rojo caviar. ¿Por qué nunca hiciste un post sobre Diez Acciones y sus “aventuras” en “Wall Street”? Acaba de abrirse investigación en Ética (a pesar de la débil defensa de los rojos Tejada y Valencia). Por fin una denuncia de Mariátegui consigue plasmarse en algo concreto… por lo pronto, una “Chiquita” dedicada a tí con mucho cariño, de mi parte:

    Una pobrecita víctima
    Tal como lo pronosticamos, ayer hubo un silencio sepulcral de weberitos y blogueritos con respecto a la decisión de investigar a su héroe JDC. Los pocos rojimios y caviarines que hablaban del tema decían que fue “acusado por el fujimorismo” (¿?). ¡Delirantes!

  2. Jose Alejandro Godoy dice:

    Aquí los descargos de Diez Canseco, dados hace meses: http://www.youtube.com/watch?v=dCbEFq12nLQ
    Le tocará defenderse en la Comisión de Ética. Como todo hecho, debe esclarecerse.
    Y no, Diez Canseco no está dentro de nuestros héroes. Tenemos varias discrepancias con él en temas económicos.

  3. Luis Enrique dice:

    Señor Godoy:

    1. Como dice el refrán, la mejor defensa es el ataque, y la “defensoría” de Alan García considera que ha llegado el momento de tapar toda su corrupción buscando lo que sea en aquellos que no comparten su “espíritu”.

    2. Pero, el demostrar que en la izquierda existen seres humanos de carne y hueso (no santos) ¿es suficiente para decir que los actos miserables de la derecha deben ser “exculpados” como a los comandos de Chavín de Huántar? No.

    3. No existe juez en el mundo que sea impoluto e inmaculado: todos tenemos nuestro lado oscuro pues no somos dioses. Con ese argumento nada en el mundo estaría sujeto a juicio y condena. Como no hay nadie “totalmente puro y sin mancha” entonces los ladrones y asesinos no pueden ser juzgados. Nadie tendría “la autoridad moral plena” para hacerlo.

    4. De modo que es un contrasentido y la campañita del diario El Correo y El País (¿y quién los juzga a ellos?) solo sirve para defender las corruptelas del pasado, tanto aprista como fujimontesinista. Pero a la derecha le importa un bledo la ética y los principios pues solo ven su conveniencia… por eso son de derecha.

    Muchas gracias.

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