Buena parte de los medios de comunicación, al comentar el discurso del Presidente de la República en el día del Ejército Peruano, se quedó en el apelativo de “guardianes socráticos de la Nación” con el que Humala describió a nuestros soldados. Claro, sin notar que esta es una muletilla común en los discursos presidenciales, a tal grado que a los periodistas los ha llamado “guardianes de la República”. (Hoy sabemos, gracias a un reportaje en Tribuna Abierta, que la frase fue recogida en el seno familiar, pues fue también citada por Antauro Humala en un libro).
Lo que sí corresponde analizar con exhaustividad es esta frase presidencial: “necesitamos revisar, para no politizar nuestra Fuerza Armada, si se debe mantener el voto al personal militar, necesitamos revisar eso, porque si votan también tienen derecho a recibir capacitación o visitas de políticos”. Paradójica expresión de alguien que, según confesión propia en su libro autobiográfico, formaba grupos dentro del Ejército para discutir sobre cómo rebatir y no aplicar los puntos más controvertidos de la doctrina contrasubversiva aplicada por el Ejército peruano.
Existen muchos mitos alrededor del voto militar. Uno de ellos es el enunciado por Ollanta Humala en el párrafo anterior. Sin embargo, no existe mayor politización en las Fuerzas Armadas que la que tienen los ciudadanos sin uniforme ni armas. De hecho, la participación en el sufragio es bastante alta en la mayoría de institutos armados - con excepción del Ejército, por el desplazamiento de oficiales y suboficiales – y no hay evidencia de desórdenes en los cuarteles por causas políticas.
El segundo mito es que la “familia militar” vota en bloque. Conozco a varios de sus miembros y, en general, los miembros de las instituciones castrenses y sus familiares tienen las mismas divisiones, pleitos y pugnas políticas que el resto de peruanos. Además de la agenda propia de este sector, vinculada sobre todo al tema de los sueldos y las pensiones, por lo general, deciden su voto en consideración a sus propias visiones de lo que debe ser el país.
Un tercer mito es que los miembros de las Fuerzas Armadas deben ser “apolíticos”. El problema con esta concepción es que se olvida que los militares son ciudadanos con derechos y deberes similares a los nuestros y que su participación en entidades castrenses no restringe dichas características inherentes a toda persona. Son las instituciones las que deben guardar neutralidad y estar sujetas a un control democrático de sus acciones.
Restringir un derecho no es una buena medida para que las instituciones castrenses respeten al sistema democrático o a los derechos humanos.
Cada cierto tiempo tengo que escuchar la pregunta de rigor sobre la posibilidad del indulto a Alberto Fujimori. Y la interrogante se acrecienta cuando a) se vienen Fiestas Patrias o Navidad, b) el Chino entra a Neoplásicas para algún chequeo o c) hay algún coqueteo del gobierno de turno hacia la bancada naranja.
Vayamos al grano. Por ahora, nada de indulto. Y no solo porque la familia Fujimori no lo ha solicitado, sino porque también el Ministro de Justicia, Juan Jiménez Mayor, ha sido bastante claro sobre la materia. Vía Diario 16:
“Cualquier indulto humanitario para una persona que está al borde de la muerte es totalmente factible. La legislación peruana permite el indulto humanitario en el caso que la persona tenga un estado de salud muy grave, ¿esa es la situación que tenemos? No lo sabemos porque no tenemos una solicitud y tampoco un dictamen (médico) que así lo indique”, dijo al solicitar que no se siga especulando sobre el tema.
“El indulto corresponde a una prerrogativa del presidente de la República, mientras eso no llegue nosotros no tenemos por qué analizar el tema. Es un tema de especulación solamente. No hay un pedido de indulto. No veo la necesidad de hablar de esto en este momento”, agregó.
En la misma línea que el ministro Jiménez se ha pronunciado el presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima. Héctor Lama More.
Otra posibilidad que algunos señalaban es que, como parte de un posible acercamiento del gobierno con el fujimorismo, el indulto es inevitable. El tema es que esta tesis no se sostiene por una razón: si se va a jugar el mismo juego de tener los votos fujimoristas, pues el arma perfecta de negociación son las condiciones carcelarias de AFF y otorgar de plano el indulto liquida esta posibilidad. García jugó a esto durante todo su gobierno y mantuvo bien contenidos a los fujimoristas, además de las coincidencias programáticas (y en enemigos) que tenían. En otras palabras, no le darán el indulto a Fujimori, dado que les restaría un instrumento de negociación posible. Y de allí que al Chino tampoco lo pasen a una prisión común.
Finalmente, la variable jurídica. Como mencionamos por aquí en un post anterior (disculpen la autocita):
Fujimori tiene cerradas las puertas del indulto regular por dos causas. La primera, es que la sentencia que lo condenó por violaciones a los derechos humanos indicó que los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta se consideran como de lesa humanidad. Esta calificación, de acuerdo a todo lo que se ha avanzado en jurisprudencia y doctrina internacional, implica que no se puede amnistiar ni indultar a las personas procesadas o sentenciadas por este tipo de conductas.
La segunda causa tiene que ver con la legislación vigente sobre el delito de secuestro. Durante este periodo parlamentario se aprobó una norma que elimina la posibilidad de indultar a quienes sean condenados por este delito. Como sabemos, Fujimori también fue condenado como autor mediato de las privaciones ilegales de la libertad del empresario Samuel Dyer y del periodista Gustavo Gorriti.
Estos dos candados legales dejan a Fujimori solo una opción: la del indulto por razones humanitarias. Y para su otorgamiento, tiene que acreditarse fehacientemente una enfermedad terminal en estado avanzado. Y a ello sumemos que, de acuerdo con la sentencia del Tribunal Constitucional en el caso Crousillat, el juez constitucional puede controlarlo, por lo que requiere un mínimo de motivación al momento de su concesión.
Si en algún momentoFujimori se encuentra con una enfermedad terminal en fase final, el Presidente de la República tiene la potestad - no la obligación, dado que el indulto no es un derecho - de otorgar este beneficio. Es en ese momento en el que se reabrirá el debate sobre el otorgamiento del mismo, antes no cabe hacerlo.
Así que, por ahora, este debate no debería estar sobre la mesa.
Todas las versiones que recogimos durante el fin de semana sobre la salida de Salomón Lerner Ghitis de la Presidencia del Consejo de Ministros coincidían en varios elementos comunes: el detonante fue el conflicto social en Cajamarca, Valdés había ganado espacio rápidamente en el círculo más cercano del Presidente de la República y, como tema de fondo, Humala notaba desorden en el gabinete, lo que hacía difícil su manejo.
Algunos signos de este último punto han sido revelados con detalle en las últimas horas. Anoche, en el programa especial de ATV+ por el cambio de gabinete, Augusto Álvarez Rodrich contó los desencuentros que buena parte del Ejecutivo tuvo con el ahora ex ministro Kurt Burneo en torno al proyecto de Ley de creación del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social. Y en La Mula se cuenta que:
“Los ministros no tenían claro que él era el jefe y respondían ó a Perú Posible, a Lerner, a la agenda de la izquierda, ó a su agenda propia. A veces no coincidía siquiera lo que peleaban los coordinadores de los ministerios en el Congreso y la postura del Ejecutivo“, indicó.
Como indica Santiago Pedraglio, el mismo Lerner tenía agenda propia y el Presidente de la República lo que busca, en esta segunda etapa es, de un lado, mayor orden en el equipo ministerial y, por otro lado, que éste responda en mayor medida a sus propias directivas. En la misma línea, Mirko Lauer señala que, en el fondo, Humala escogió a Valdés porque quiere tener un manejo más concentrado de las decisiones y el actual Presidente del Consejo de Ministros tiene un único sosten: el de su jefe.
¿Cómo se decidieron el resto de salidas? La de Burneo era cantada por los motivos antes señalados. La de otros ministros, como Eguiguren, se debieron a que su llegada (y por ende, su partida) dependían de la permanencia de Lerner Ghitis. En el caso de los ministros y funcionarios más zurdos, la cuestión se explica mejor por su falta de peso propio, como explica Carlos León Moya:
Uno cosecha lo que siembra. Una izquierda sin proyecto propio y que jugó los últimos años a ser “soporte técnico” o “base social” del caudillo de turno hipotecó su futuro a la voluntad y buen corazón de su líder temporal. Una izquierda que vive en el asiento trasero de carros ajenos se arriesga no solo a conflictos existenciales cuando el conductor le cambia la ruta, sino también a que la bajen al primer bache. La izquierda, y con ella una generación de dirigentes, vive hoy acaso su último gran fracaso cuyas causas no están ya relacionadas a la ochentera Izquierda Unida sino a su propia actuación en la última década.
Cabe recordar que Lerner era miembro de Ciudadanos por el Cambio, el grupo de intelectuales y profesionales de izquierda cuya presencia en el gobierno se reduce, ahora, a Félix Jiménez como asesor presidencial en temas económicos, y a Nicolás Lynch como embajador del Perú en Argentina. Todos los demás han terminado saliendo con Lerner y, en el caso de Omar Chehade, por la historia que ya conocemos.
El caso de Perú Posible es más complejo que los rumores de entrega de ministerios que, de un lado y de otro, han circulado en estas horas. Desde hace varias semanas, en su programa de radio, Juan Carlos Tafur indicaba que Humala se sentía cada vez más incómodo con Toledo como colaborador del gobierno o aliado de facto. Sumen a ello los desencuentros que los dos ministros toledistas le supusieron con sus declaraciones, sobre todo, en materia de derechos humanos.
Del otro lado, en Chakanalandia y aliados (sobre todo, Acción Popular) se presionaba para tener un juego propio para que no se identifique a Toledo con los pasivos de Humala. Las posturas críticas más evidentes han sido las de Juan Sheput. Y, last but not least, en Palacio decidieron que el manejo de las relaciones con el Congreso sería distinto, como señalan Paola Ugaz y Claudia Chávez:
Para el líder nacionalista acabar con la alianza no fue difícil porque tiene planeado a través de su bancada liderada por Daniel Abugattás buscar alianzas temáticas con todas las bancadas y por ello, se explica el perfil técnico de la mayoría de los ministros del gabinete Valdés.
EL GIRO
En cierta manera, este gabinete remite a dos momentos de la historia reciente. Para quienes están más alarmados con la presencia de Valdés - un militar en retiro -, este momento remite a 1991, cuando Fujimori recompuso su gabinete echando a Hurtado Miller, apostando más por técnicos, sacando a los pocos ministros de izquierda que habían y claro, centrándose más en un proyecto autoritario con apoyo militar.
Elementos que para muchos confirmarían esta hipótesis: un Presidente de la República militar; un Presidente del Consejo de Ministros militar en retiro y que, en su actividad empresarial, ha terminado muy vinculado a las Cámaras de Comercio de provincias (sobre todo, del sur del país); técnicos y algunas personalidades grises en el equipo ministerial y, además, el hecho que miembros de la promoción del asesor Adrián Villafuerte tengan algunos altos puestos en el Ejército.
No cabe duda que este es un tema al que deberá ponerse atención y alertas a doquier, aunque con algunas atingencias. Cabe examinar con mayor cuidado la relación actual entre el Presidente de la República y las Fuerzas Armadas, dado que sus propuestas sobre el servicio militar y la posible eliminación del voto para sus miembros no han caido bien en los oficiales retirados (que muchas veces expresan lo que no se pueden decir en los cuarteles), así como en expertos civiles en la materia. De otro lado, la Marina y la Fuerza Aérea mantendrán sus comandos durante todo el próximo año y no se prevén, hasta ahora, otros cambios en el alto mando castrense.
Además, como menciona Pedraglio, una “mano dura” le puede suponer un boomerang, ya que no estamos en medio de una crisis económica ni con un conflicto interno en marcha:
“Lo que puede pasar es que la mano dura le puede funcionar y vamos a ver qué consecuencias tiene para el país, ojalá no sean graves ni catastróficas; pero también puede pasar que esta mano dura se va debilitando y no funciona, que al cabo de siete u ocho meses se va deteriorando tan rápido que tiene que venir otro cambio, entonces me parece que eso es algo que por supuesto puede pasar porque no estamos en la coyuntura de Fujimori”, acotó.
Y de allí que, si bien podríamos darle una mirada a una columna de Rospigliosi sobre Lucio Gutiérrez, podríamos pensar también en otro momento histórico: el gabinete Solari, en el gobierno de Toledo. Y allí también hay varias semejanzas.
En primer lugar, un discurso enfatizando en el orden, dentro y fuera del gabinete. Solari era un duro dentro del esquema de gobierno de Toledo y alguien que también buscaba que el equipo tuviera una sola voz. De hecho, en diciembre de 2002, Gustavo Gorriti comentaba lo siguiente para la revista Ideele:
Luis Solari: Pese a todos los puntos señalados, hay que añadir que su control del gabinete ha significado también una disciplina que estuvo ausente durante la gestión de Roberto Dañino.
¿No les recuerda esto a Siomi? ¿Y el primer gabinete de Toledo, el de Dañino, con “todas las sangres”, no era el antecedente inmediato del “gabinete arco iris” (Javier Diez Canseco dixit) que acaba de terminar?
En segundo lugar, hay elencos parecidos en ambos gabinetes: presencia de técnicos con valía y algo de posible juego propio (Pulgar Vidal en Ambiente, Jiménez en Justicia), un par de puestos para contentar a la bancada para que no se desarme (MIMDES y Producción), ministros propios del titular de la PCM (con Solari, nítidamente era Carbone, con Valdés son Otárola en Defensa y Lozada en Interior), un tinte cucufato en un sector vinculado a temas de salud reproductiva (Carbone en Salud con Solari y Jara en el MIMDES con Valdés), parte del staff del gabinete anterior y algunos ministros más bien grises. Y claro, un MEF potente en ambos casos.
En tercer lugar, discursos. Solari enfatizaba mucho en el plan de gobierno de Perú Posible. Valdés en la hoja de ruta. Solari hablaba de diálogo siendo un duro, Valdés ídem. Y el membrete de técnicos sin ideología estuvo presente en ambos equipos.
Y volviendo a Valdés, las preocupaciones, además de lo castrense, creo que están más en la forma como ha conducido su sector. Caso más claro, el retiro de generales de la Policía Nacional, en el que hasta ahora no queda claro cuáles fueron los criterios que lo guiaron, si es que existieron. Y un manejo de las cosas en esa forma le puede garantizar una salida similar a la de Solari: en medio de varios conflictos sociales que no puede manejar. Y con la puerta abierta para que el director de batuta de la bancada pueda ser el tercer Presidente del Consejo de Ministros de Humala.
Dia 2 del despelote ministerial que, en teoría, debería resolverse a las 8 p.m., cuando juren los ministros. Aquí un resumen de lo ocurrido y las reacciones:
LOS QUE SE VAN Y LOS QUE SE QUEDAN: De acuerdo por las fuentes consultadas por DTP, al menos 10 ministros dejarían el cargo esta noche. Sobre los nombres ya confirmados en la partida, además de Salomón Lerner Ghitis, se encuentran Miguel Caillaux (Agricultura), Kurt Burneo (Producción), Susana Baca (Cultura), Ricardo Giesecke (Ambiente) y Carlos Herrera Descalzi (Energía y Minas). También se irá el ministro Francisco Eguiguren (Justicia), pero, de acuerdo con las fuentes consultadas por este blog, su salida no se debió a presiones sobre el tema Fujimori.
A ellos se suman los dos ministros de Perú Posible en el gabinete: Daniel Mora (Defensa) y Rudecindo Vega (Trabajo). Hoy Alejandro Toledo ha dicho que:
“Perú Posible ha tomado la decisión de tomar distancia del Gobierno; pero no de la gobernabilidad democrática. Pero finalmente, quiero que sepan que unánimemente, hemos adoptado la decisión de entrar a una guerra contra al corrupción, venga de donde venga”.
En una entrevista concedida a Milagros Leiva en El Comercio, que se actualizó con la renuncia de Lerner Ghitis, Toledo también se expresó sobre varios temas, ubicándose más al centro del espectro político e indicando que:
Me preocupa profundamente la militarización de un gobierno que fue elegido en democracia. Me preocupa el jefe de Inteligencia. Me preocupa mucho que el presidente Humala le haga más caso a sus asesores militares retirados que a sus ministros.
Sobre este punto, el de la militarización, volveremos líneas más adelante.
En cuanto a ministros que se quedan, tanto Diario 16 como La República coinciden en algunos nombres, además de los ya ratificados Castilla (Economía) y Trivelli (Desarrollo e Inclusión Social): René Cornejo (Vivienda), Alberto Tejada (Salud) y Rafael Roncagliolo (Relaciones Exteriores). A esta lista se sumarían Patricia Salas (Educación) y José Luis Silva (Comercio Exterior y Turismo). Sobre nuevos ministros, no hay más nombres que los mencionados en el post de ayer.
El otro tema que no queda claro es con quien gobernará Humala de ahora en adelante en el Congreso. Sheput ha dicho que solo apoyarán a Humala en temas de interés nacional. Mientras que aún se ignora cual será el destino del grupo más pegado a la zurda dentro de la propia agrupación de gobierno.
MILITARIZACION: Aquí las posiciones han sido bastante distintas. Mientras que Álvarez Rodrich optaba por la cautela y la alarma a la vez, Mariátegui festejaba (sobre todo por la salida del sector zurdo del gobierno) y no le daba tanta importancia al tema castrense. Mientras Rospigliosi sacaba un “se los dije” a quienes apoyaron a Humala, desde el sector de izquierda.
Lo que no se ha analizado en estas horas es que implica que Humala haya terminado replegado a un grupo tan pequeño de toma de decisiones, con vocación castrense. Tampoco se ha visto las implicancias de cómo ambos extremos del espectro político - que aún se consideraban en campaña electoral - terminaron forzando a Humala a tomar una salida cada vez más dura. Y tampoco se ha visto como la carencia de un partido deja al Presidente de la República, un habitual desconfiado, con pocas posibilidades de buscar cuadros confiables como operadores, salvo en quienes han sido sus compañeros de armas.
Sobre la razón principal de la precariedad gubernamental, indica Steve Levistky:
Los gobiernos sin partido, o cuyo partido es nada más que un vehículo personalista como el de Humala, enfrentan serios problemas de gobernabilidad. Un partido sin cuadros tiene que reclutar a sus congresistas de donde sea. La bancada legislativa termina siendo un grupo de novatos: gente sin experiencia, militancia o lealtad partidaria, y que muchas veces llega con objetivos muy individualistas. Casi inevitablemente, el resultado es más escandaloso, más conflictos internos y más transfuguismo.
Un partido sin cuadros no tiene gobiernos locales leales u operadores partidarios en las comunidades, que sirven como fuentes de información y puentes naturales para la resolución de conflictos. Y tiene más dificultad a la hora de formar un gobierno. Sin equipos técnicos, tiene que reclutar a los ministros y viceministros de donde sea, muchas veces en una manera improvisada. Y cuando no hay líderes partidarios de peso o mecanismos de consulta partidaria, crece la influencia de figuras no partidarias, como familiares, amigos del presidente y asesores en la sombra.
La izquierda pro Humala nunca construyó un proyecto propio y, al carecer de organicidad, terminó rápidamente fuera cuando salió su principal mentor y enlace con el Presidente de la República. Lo mismo pasa con los ministros que vinieron con él. Y la derecha más dura, por más que se solace en este momento, tampoco debería cantar victoria, como señala Eduardo Dargent:
Y el consejo va para esa derecha que hoy celebra la mano dura: cuidado con que los actos que aplauden fascinados sean mañana usados en su contra.
El tono de este gabinete se notará cuando conozcamos a los nombres que lo integrarán, en apenas 4 horas y media.
ACTUALIZACION (16:55 PM):
En su cuenta en Facebook, la congresista Ana Jara Velásquez (Gana Perú) ha confirmado que será la reemplazante de Aida García Naranjo en el Ministerio de la Mujer.
ACTUALIZACION 2: (17:30 PM):
De acuerdo con La Mula, estos son los nombres confirmados del gabinete Valdés. Varios de ellos también sido confirmados directamente por DTP durante las últimas horas:
Justicia: Juan Jiménez (ex viceministro de Justicia en la gestión de Francisco Eguiguren, nota de DTP)
Ambiente: Manuel Pulgar Vidal (director de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, nota de DTP)
Agricultura: Luis Ginocchio
Mujer y Desarrollo Social: Ana Jara (congresista de Gana Perú por Ica, nota de DTP)
Interior: Daniel Lozada (ex jefe de asesores del MININTER en la era Valdés, nota de DTP)
Defensa: Alberto Otárola (ex viceministro de Orden Interno del MININTER en la era Valdés, nota de DTP)
Cultura: Luis Peirano (director de teatro, ex decano de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP, nota de DTP)
Trabajo: José Villena (ex Director General de Gestión de Recursos Públicos con Castilla, nota de DTP)
Producción: José Urquizo (congresista de Gana Perú por Ayacucho, nota de DTP)
Energía y Minas: Jorge Humberto Merino (ex gerente de Centromin y ex funcionario de privatizaciones en minería, nota DTP)
Los ministros que permanecerán en sus cargos serán:
La agenda interna se confirmó hoy por la mañana. La República informó que habíauna reunión de emergencia del gabinete y que en la misma, probablemente, se tocaría el tema de los posibles cambios de fin de año.
Y en la reunión vino la sorpresa. Salomón Lerner Ghitis les presentó a todos, comenzando por el propio Humala, esta carta de renuncia:
Apreciado señor Presidente:
Me dirijo a usted con el propósito de saludarlo y al mismo tiempo agradecerle la confianza brindada al designarme como presidente del Consejo de ministros, cargo que he desempeñado desde el 28 de julio de 2011.
Conforme lo hemos conversado personalmente, considero que el Gobierno ha desarrollado acciones que han implicado el cumplimiento de una primera etapa, caracterizada por la generación de confianza a los agentes económicos, sectores productivos y la sociedad en general. En esta etapa se han reafirmado los ejes de la administración de su gobierno, referidos al crecimiento con inclusión social en democracia, igualdad de derechos y oportunidades para todos, concertación económica y social en el ámbito nacional, regional y local y el reencuentro histórico con el Perú rural, los que fueron ampliamente desarrollados en los Lineamientos de Política expuestos ante el Congreso de la República el 25 de agosto de 2011 y que constituye el norte de la acción gubernamental de cambio en democracia.
En estos cinco meses de gestión, hemos trabajado arduamente impulsando acciones vinculadas a las diez políticas públicas contenidas en los mencionados lineamientos de política, y que resumen, señor Presidente, el consenso ciudadano por el que han votado los peruanos y que tienen como propósito el desarrollo de nuestro Perú con el que usted está tan comprometido, tal como día a día lo comprobamos quienes trabajamos con usted y como lo percibe la propia ciudadanía.
En este marco, nuestra línea directiva ha sido el diálogo y la búsqueda de consenso evitando la confrontación entre peruanos y que reafirma nuestra vida y vocación democrática.
Tal como se lo he expuesto, el inicio de una nueva etapa de trabajo gubernamental requiere de ajustes en la conducción general del gobierno, así como de la estrategia de la acción gubernamental y de la ejecución de una agenda que responda a los lineamientos programáticos del gobierno.
Con el único propósito de que usted quede en total libertad para realizar los ajustes mencionados, presento a usted mi renuncia irrevocable al cargo del Presidente del Consejo de Ministros.
Con el respeto y aprecio de siempre, reitero a usted mi agradecimiento por la oportunidad de haber servido a mi país desde el cargo de presidente del Consejo de Ministros que tuvo usted a bien conferirme.
Atentamente,
Salomón Lerner Ghitis.
De acuerdo con las versiones que maneja DTP, Lerner permanecería en el gabinete solo durante un periodo del primer año del gobierno de Humala, por motivos personales. Pero su salida se aceleró. ¿Motivos? El primero de ellos lo expresa Carlín, en relación con Cajamarca, con alusión incluida al ahora Presidente del Consejo de Ministros:
Aún así, Humala hasta el final quiso que Siomi se quedara. Fue una reunión áspera y en la que hubo reproches mutuos, de acuerdo a nuestras fuentes en Palacio. La única renuncia confirmada, además de la de Lerner, es la de Isabel Coral, secretaria de la CMAN, entidad encargada del tema de las reparaciones a las víctimas del conflicto armado interno.
La pregunta sobre lo que pasará después es algo aún abierto, tanto que todas las especulaciones sobre el destino del gobierno (desde un giro del centro a la derecha hasta un refuerzo castrense desmesurado) están a la orden del día y sólo se definirá cuando conozcamos a los demás ministros. Y así cerramos, por ahora, este post, que se irá actualizando durante el día, si es que se producen noticias.
ACTUALIZACION (21:35 hrs.):
Paola Ugaz y Esteban Marchand de La Mula tienen mayores detalles sobre las razones de la renuncia de Lerner. Amplían algunas de las que señalamos más temprano y añaden otras. El cuadro general es que al Presidente del Consejo de Ministros saliente se lo puentearon. Aquí una parte:
Lerner Ghitis deja el gobierno muy mal avenido con el presidente Humala porque no pudo ejercer a plenitud, sus dotes de mediador, ya que según fuentes vinculadas a su persona, se habían creado “poderes paralelos“ dentro del gabinete encabezados por Valdés y el ministro de Economía, Luis Castilla; quienes más de una vez lo “puentearon“ en decisiones claves por su cercana relación presidencial.
Otro tema, que causó el cada vez mas marcado alejamiento del mandatario con Lerner Ghitis, fue el conflicto social ocurrido en el departamento de Cajamarca debido a la decisión afirmativa de sacar adelante el proyecto minero Conga, y cómo éste artículo -o no- las distintas respuestas del tema, entre los diferentes actores.
Mientras que el nuevo Presidente del Consejo de Ministros, Oscar Valdés, quiso bajarle la tensión al asunto diciendo que “no hay crisis ni militarización” (eso de no hay crisis es para reirse, lo de la militarización está en veremos) y que mañana juramentarían los ministros a las 8 de la noche. Hasta el momento, se ha ratificado a Luis Miguel Castilla en Economía y a Carolina Trivelli en Inclusión y Desarrollo Social.
Sobre los nuevos ministros, hay pocas versiones. El director de Diario 16, Juan Carlos Tafur, señaló en su cuenta en Twitter que el reemplazo de Valdés en Interior sería Alberto Otárola, quien era viceministro de dicho sector hasta hoy. El periodista del programa Tribuna Abierta, Daniel Yovera, indicó que Manuel Pulgar - Vidal, director de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental sería el reemplazo de Ricardo Giesecke. Mientras que el nombre más voceado para ocupar la cartera de Cultura es el director de teatro y ex decano de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP, Luis Peirano.
En 1915 se estrenó El Nacimiento de una Nación, uno de los primeros largometrajes en la historia del cine. La película es célebre por sus méritos técnicos, pero también por el dudoso honor de ser una apología al Ku Klux Klan, una conocida asociación de extrema derecha en Estados Unidos que promueve la xenofobia y el racismo en forma abierta. Similar labor en la Alemania nazi cumplía Leni Riefenstahl, la cineasta de propaganda preferida por Hitler.
¿Por qué hago alusiones a la vinculación entre racismo y cine? Porque ayer un empleado de la conocida cadena de cines UVK nos recordó que esta infame práctica sigue siendo común en el Perú.
¿Qué ocurrió? De acuerdo con el relato de Pierina Papi, comunicadora y editora del blog gastronómico Cucharas Bravas, ella asistió al cine UVK ubicado en el centro comercial Larcomar junto a un amigo extranjero y a su amigo Ricardo Apaza, cuzqueño y miembro de la comunidad de los Qeros, quien estaba en Lima vendiendo artesanías y visitando a varias personas que conoce en Lima. Ricardo estaba vestido con un traje tradicional. Y allí:
Fueron a ver una película navideña en la tarde al cine UVK de Larcomar y durante la función Ricardo salió en dos oportunidades de la sala del cine hacia los baños que se encuentran dentro del mismo establecimiento. La 2da vez no reingresó al cine porque la persona que estaba a cargo del cuidado de las salas (no sé su nombre) le dijo “no seas pendejo, que vas a tener una entrada tu”. Ricardo le insistió durante varios minutos explicándole que solo había salido a los servicios y que sus amigos estaban dentro de la sala viendo aún la película.
La persona de UVK Larcomar lejos de ayudarlo, como a cualquier cliente, y quizá acompañarlo a reingresar y finalmente verificar que tuviera las entradas con sus amigos dentro de la sala, simplemente se cerró en no ayudarlo y Ricardo no tuvo otra que quedarse parado en la puerta esperando a que la función terminara.
Acabada la película sus amigos salieron (no notaron por distracción que Ricardo había salido hacía ya varios minutos) y lo vieron parado en la puerta esperando. Al preguntarle sobre lo ocurrido, como es lógico, reclamaron al cine, quienes tras justificarse argumentando que Ricardo no contaba con el ticket en mano, no tuvieron mejor idea que solo decir que si quería podía entrar a la siguiente película.
Pierina denunció el caso en su cuenta en Twitter, lo que hizo que, inmediatamente, varios usuarios (entre ellos, periodistas) se enteraran del tema, con las consiguientes reacciones en contra de UVK y el interés de varios medios de comunicación sobre lo ocurrido. Como dice Milton Vela:
Si la empresa no se compromete con acciones efectivas offline, el tema no se detendrá. Sin embargo, siendo un tema social, en un momento en el que la inclusión es una necesidad manifiesta y remarcada en el país, sólo se puede contener la situación, evitar que se acreciente, el daño a la reputación de la marca es inevitable.
El tema tiene hartas implicancias legales. En Miraflores, donde está el cine en cuestión, existe una ordenanza que sanciona la discriminación. De hecho, si uno va a Larcomar, todos los locales tienen un cartel que señala lo mismo. Así que por allí hay una posible multa. Otra sanción económica puede venir vía Indecopi, que ya ha multado antes a establecimientos comerciales que no dejaban ingresar a determinados ciudadanos por sus rasgos físicos. Y existe tipificado en el Código Penal el delito de discriminación.
Pero más allá de los temas legales, nuevamente se pone de manifiesto que la inclusión social no debe quedar sólo en el establecimiento de programas sociales efectivos para luchar contra la pobreza o en uno de los tantos discursos del Presidente de la República. Implica cambio de actitudes frente a ciudadanos que tienen los mismos derechos que cualquiera de nosotros. De lo contrario, seguiremos teniendo a “líderes de opinión” que hablen sandeces como éstas:
Y todo esto es resultado de que nuestra necia clase política bloqueó sistemáticamente el voto voluntario. Estaríamos con otro escenario mucho más sensato en estos momentos, pues los ignorantes –base del voto humalista y fujimorista- no tendrían el abrumador rol protagónico del que ahora gozan básicamente por su afición a reproducirse irresponsablemente y en cantidades industriales (fina cortesía desde hace décadas de la Iglesia católica y su exitosa oposición al control de la natalidad), lo que representa finalmente la mejor fórmula para perpetuar la pobreza.
Y claro, también a funcionarios de empresas que consideren que la discriminación es “apenas” un “mal rato”.
BONUS TRACK: Mini clase de Henry Pease sobre tolerancia:
Si el coche bomba en la calle Tarata (1992) y la masacre de Lucanamarca (1983) se encuentran entre los peores actos criminales cometidos por los miembros de Sendero Luminoso (y ordenados, no lo olvidemos, por Abimael Guzmán), la matanza de Putis (provincia de Huanta, región Ayacucho), ocurrida exactamente hace 27 años, es uno de los sucesos más crueles cometidos por agentes del Estado durante las dos últimas décadas del siglo XX.
¿Qué ocurrió exactamente? En diciembre de 1984, miembros de la base militar instalada en la zona ordenaron a los miembros de la comunidad de Putis que cavaran una fosa para la instalación de una piscigranja y la construcción de algunas viviendas. Posteriormente los mataron y les dieron sepultura en la fosa que ellos mismos cavaron. Las cifras más conservadoras hablan de 123 víctimas, entre hombres, mujeres y niños. En agosto de 2009, 92 cuerpos fueron entregados a sus familiares para darles sepultura definitiva.
Incluso periodistas que no han sido precisamente proclives a defender casos de derechos humanos, como Aldo Mariátegui, han señalado en años anteriores que lo ocurrido en Putis llega a niveles de atrocidad que ameritan una investigación y sanción en serio.
Lo que ocurre con el caso Putis es lo que pasa con cientos de procesos judiciales en nuestro país sobre derechos humanos. Las investigaciones son lentas, los magistrados en primera instancia no valoran adecuadamente las pruebas y las sentencias absolutorias son finalmente anuladas por la Corte Suprema porque no se trabajó adecuadamente el tema probatorio.
Esta situación no permite que las Fuerzas Armadas puedan diferenciar entre sus héroes y quienes merecen sanción y que las víctimas no puedan cerrar aún su tiempo de duelo ni alcanzar justicia. Un drama que, por lo general, solo se recuerda en los aniversarios de la entrega del Informe Final de la CVR o en vísperas del Día Internacional de los Derechos Humanos.
Los movilizadores de la protesta no tienen intereses: Desde la zurda (salvo excepciones), se tiende a idealizar a quienes lideran las protestas, debido a que supuestamente “encarnan banderas de cambio” o “expresan demandas legítimas de la población”. Desde la diestra (salvo unos cuantos), se tiende a la satanización, a partir de una supuesta (o real) radicalidad. Ninguna de ambas posiciones explica porque, en el caso de Cajamarca, Gregorio Santos pasó de buscar negociar obras con Yanacocha para convertirse en uno de sus principales opositores. Ni la disputa en el espacio político cajamarquino entre él y Wilfredo Saavedra.
Patria Roja está detrás de todas las protestas: Si bien PR tiene presencia en varias protestas, atribuirle (como casi siempre) el liderazgo de todas las huelgas y protestas en el país resulta un error. Como decía Carlos Meléndez sobre los conflictos en tiempos de Alan (y también es aplicable ahora):
Segundo, no existe tal actor social o político organizado y poderoso que esté detrás de generar un clima de desgobierno (como lo fue el MAS en Bolivia). Son –y voy a insistir en esto—operadores políticos con discursos radicales pero aislados, producto de una política fragmentada y abandonada por los partidos. Patria Roja tiene importancia secundaria, a mi parecer, pues su alcance y legitimidad no convocan multitudes.
De hecho, Gregorio Santos termina subiéndose a una ola que ya estaba instalada y que lo precedía.
Los “aliados” de Ollanta Humala le pasan la factura: Datos más precisos. Patria Roja no postuló en las últimas elecciones. De hecho, bajo el membrete de Movimiento Nueva Izquierda decidió no ir con Humala por dos choteadas consecutivas en 2005 y 2010. Y casi terminan postulando junto a Fuerza Social. Gregorio Santos no tuvo presencia en la conformación de la lista de Gana Perú en Cajamarca.
Que PR y muchos de los miembros del Frente de Defensa hayan votado por Humala, porque era más afín a sus banderas (y por oposición al fujimorismo), no los convierte automáticamente en aliados.
La única manera de obtener orden es mediante el estado de emergencia: Si bien esta es una medida contemplada en la Constitución, es la última medida que deberías aplicar. Es decir, es lo que haces cuando ya no te queda otra. Y viendo el tema Cajamarca en frío, podías tener un juego mayor que usar este seguro final de la democracia. Eso no quiere decir que no se deba salvaguardar el orden o el respeto a los derechos de los demás, sino que puedes tener un margen en el uso de la fuerza cuando es necesario (ver la columna de ayer de Carlos Basombrío al respecto).
Toda restricción a la protesta implica su criminalización: Desde la izquierda se teme mucho a las palabras “principio de autoridad” u “orden”. Y ello tiene mucho que ver con que el ejercicio del Estado en esta materia, en muchos casos, ha sido abusivo. Y sin duda, si no hay institucionalidad, medidas legales como el estado de emergencia pueden desnaturalizarse e incluso, si se extreman o son permanentes sin justificación alguna, ir llevando hacia el autoritarismo.
Durante el gobierno de García se dictaron normas que van en esa línea (y hay que decir que no han sido aludidas ni aplicadas durante este gobierno) pero ello no quiere decir que el otro extremo - tener carta blanca para todo - sea el más adecuado. No existe un “derecho a bloquear una carretera si no me oyen”. Otra cosa es que se busque entender porque se llegan a ese tipo de salidas, pero tampoco podemos quedar en la anarquía. Habría que ir buscando un punto medio.
La mesa de diálogo solucionará los problemas: Si bien sirve para apagar incendios, no construye institucionalidad. De hecho, puede terminar generando efectos perversos si no se institucionalizan instancias permanentes de diálogo, como señala Meléndez:
En cada Comisión Alto Nivel, en cada Mesa de Diálogo, el Estado se va saboteando a sí mismo, va creando instituciones paralelas, para-estatales (alguien me dice cuál es el sustento legal de una Comisión de Alto Nivel?), que hasta podrían tener un efecto positivo en el incremento de la conflictividad: ahora todos quieren patear el tablero para conseguir sentarse en la avenida 28 de Julio.
Por siaca, existe algo llamado Acuerdo Nacional, que podría ser la instancia de intermediación en este caso. Las mesas de diálogo permiten apagar el incendio, pero no dar solución definitiva a estos conflictos, que tienen que ver con modificación de reglas.
La detención de los dirigentes calmará el paro: Para quienes no estuvieron atentos al caso Aduviri, vean lo ocurrido con Wilfredo Saavedra y otros dirigentes . Sí, a muchos el señor Saavedra nos parece demasiado radical y tiene un pasado que genera todas las suspicacias del mundo. Pero, Derecho Constitucional 101, no puedes detener a alguien si no hay orden judicial o un flagrante delito. Y eso no existía. Y si bien Saavedra fue liberado anoche, puedes terminar generando un mártir. Sobre todo si es que la Policía no explica claramente porque fue retenido si no tenía requisitoria alguna.
Para creerle al gobierno que va a hacer un cambio, tiene que cerrarle las puertas a alguna empresa grande: Pues esa debería ser la última salida. Si un proyecto de inversión puede ajustarse a estándares ambientales y sociales claros, debería ser bienvenido. Y lo que debemos tender es a contar con instituciones y reglas claras que garanticen, al mismo tiempo, inversión y respeto al entorno, algo sobre lo que el gobierno, hasta ahora, no ha dicho nada.
Si optamos por la salida de negar la entrada “porque se nos antoja” o “para desprivatizar el Estado”, se termina cayendo en la misma arbitrariedad que tenía AGP para aprobar algunas inversiones o sentarse con empresarios a ver proyectos de inversión que debían pasar, antes que por una suite, por la mesa de partes de un ministerio. Y si una empresa, sea grande o pequeña, no cumple las reglas, debe ser sancionada.
Hace algunas semanas, mi amigo Marco Sifuentes inició su habitual columna dominical con este párrafo:
Juzgar es fácil. Quiero decir, vomitar un opinión en Internet es particularmente sencillo y especialmente catártico. Usualmente las opiniones más vomitables (que suelen ser, además, bastante vomitivas) son las que pueden resumir su ira en 140 caracteres. No se necesita más. ¿Para qué? ¿Acaso alguien va a tomarse el trabajo de elaborar un argumento? Ya pues.
Por cuestiones personales y profesionales, Twitter y Facebook son las redes sociales que más utilizo. Además de los contactos personales, ambas redes permiten (para quien lo quisiera) contar con elementos de análisis de cómo un determinado núcleo de líderes de opinión (sobre todo en el Twitter) y de los sectores sociales más privilegiados del país (en ambas redes) reaccionan a determinados hechos. Desde un escándalo político, el conflicto social que se esté produciendo en cualquier parte del país, hasta el concierto que esté ocurriendo en ese momento en Lima. Ambas redes pueden ayudar a conseguir información clave para estar mejor informado, para entender las lógicas de determinados grupos y por supuesto, para constatar los prejuicios existentes en nuestro país, de uno y otro lado.
Sin duda, la campaña electoral que vivimos este año fue el punto más alto de los desencuentros. Desde peleas en Facebook entre amigos de toda la vida (que no eran distintas de las vividas en real life, sobre todo en la segunda vuelta, ver un texto en clave de ficción de Renato Cisneros donde toca el tema), pasando por denigraciones y caricaturas de todo tipo, hasta llegar a uno de los clásicos de nuestra música criolla: el racismo. Para una nota sobre este último tema, escrita para Derechos Humanos en Línea, le consulté a Wilfredo Ardito sobre por qué las redes sociales fueron el pasto perfecto para este tipo de manifestaciones. Esta fue su respuesta:
Ardito indica que “las redes sociales generan en sus usuarios la sensación que se encuentran ante su entorno familiar o amical más cercano, ignorando la facilidad de lectura de correos y mensajes por personas que no pertenecen a dichos círculos más cercanos“. Además, Internet permite una interacción inmediata y muchas veces invisible, lo que impide que las facciones o gestos del interlocutor puedan moderar o reprimir una frase.
No ha sido el único caso. Con motivo del conflicto social en Cajamarca por el proyecto Conga, he visto comentarios que van desde “vendido” (a todo aquel que defendía el proyecto, sobre todo periodistas) hasta alusiones con sorna al “animismo” (en relación a quienes protestaban cerca a la laguna El Perol). Ambos adjetivos, que expresan posiciones extremas frente a un tema ciertamente polémico, eran proferidos por personas cuyo nivel de educación en términos formales no era precisamente menor a la media nacional. Y claro está, contribuían poco a esclarecer las causas que estaban detrás de esta disputa, así como para llevar a un clima de diálogo que genere, finalmente, una solución al caso.
Y lo mismo pasó hace unas horas frente a la demora en el inicio del concierto y posterior desatinado discurso de autojustificación del grupo Calle 13. Lo que un inicio comenzó como un ejercicio de ironía acerca del retraso del grupo (que terminó tocando a las 3 a.m.), terminó en una serie de ataques a la supuesta procedencia política de los asistentes al concierto (”ppkausas” y “poseros de izquierda” fueron las etiquetas más utilizadas, ambas para atacar a gente de clase social alta o media que, a criterio de algunos, son igualmente ingenuos en materia política, aunque con distinta tendencia).
¿Por qué se producen estas reacciones? Algo hemos adelantado en líneas anteriores: necesidad de catársis, confusión entre los espacios virtuales y los amicales cercanos (al olvidar que todo queda registrado en Internet). Pero creo que también existen otros factores adicionales. Por un lado, noto que muchos (sin importar la tendencia que tengan) ven en las redes sociales un espacio de evangelización, sea religiosa, laica o ideológica. De la difusión de información a la defensa de argumentos cada vez más cercanos al panfleto (que me hacen acordar tanto al marxismo de manual de los setentas, como a los comentaristas de los comentaristas de los comentaristas de los autores del Análisis Económico del Derecho que veía cuando estudiaba hace algunos años) existe una línea bastante delgada.
Y ello me lleva al otro factor: tendencia a seguir sólo a los que piensan como tu. El amigo Hans Rothgiesser analizaba en Semana Económica lo que podía generarse:
Hoy en día un ciudadano cualquiera puede elegir crear su propio mundo y vivir creyendo que todos piensan como él. Solamente considere los resultados del informe de Ipsos Apoyo Usos y actitudes hacia Internet 2011 con información a nivel nacional. Según éste, el 60% de la población de los peruanos que acceden a la red de redes usa alguna red social. Y si en algo se diferencian las redes sociales del resto es que es personalizable. Piense en su perfil de Facebook. Si su impresión de lo que pasa en el mundo es el newsfeed en esa plataforma, como efectivamente pasa con muchos peruanos, no le será difícil creer que el mundo es como lo perciben los amigos que usted ha escogido. Así, lo que preocupaba tanto al filósofo Francis Bacon hace aproximadamente medio milenio, de que cada quien inicie sus procesos de razonamiento con una idea fija de cuál debería ser la conclusión –algo que asesina el proceso de deducción completamente–, se hace cada vez más presente en un mundo en el que uno está convencido de que la población entera debería creer como lo hace su grupo de amigos. Sincerémonos, ¿cuántos hacen el esfuerzo de seguir en estas plataformas a personas que piensan totalmente distinto a uno?
Y si bien existen en Internet los llamados trolls(y lo mejor con ellos es jamás pisar el palito)es muy fácil caer en la tentación de clasificar como tales a todo aquel que piense distinto a uno. Y con ello se pierden matices, se cae en reduccionismos y claro, se termina en pleitos, malos entendidos (muy comunes en Twitter, debido a los 140 caracteres) y en el deterioro de las discusiones que hacen que no pocos usuarios participen menos que antes o simplemente se retiren de una red social determinada.
Antes, el máximo debate político podía darse alrededor del botellón de agua de la oficina o después de jugar un partido con la gente del barrio. Y allí nomás. Ahora, con las redes sociales, uno podía ventilar sus opiniones ante, básicamente, toda la gente que uno conoce. Poco a poco tendremos que reacostumbrarnos al debate público, ahora que ha vuelto a ser posible. Poco a poco, claro, cuando recuperemos las ganas.
Y a ver si en los siguientes días, en los que, con motivo de fin de año, dejamos de lado un poco las redes sociales (para darle atención a las reales), comencemos a recuperar, no solo las ganas, sino también el nivel del debate público.
Anoche el Presidente de la República declaró el estado de emergencia en 4 provincias de Cajamarca. Veamos el video del mensaje:
Para entender los alcances de esta declaratoria, es necesario ver el tema en dos ámbitos. El primero es el jurídico. Los amigos de La República resumen bien el alcance legal de la medida:
“Estado de Emergencia, en caso de perturbación de la paz o del orden interno, de catástrofe o de graves circunstancias que afecten la vida de la Nación. En esta eventualidad, puede restringirse o suspenderse el ejercicio de los derechos constitucionales relativos a la libertad y la seguridad personales, la inviolabilidad del domicilio, y la libertad de reunión y de tránsito en el territorio”, sostiene nuestra carta magna.
Además, se explica que el plazo del estado de emergencia no excede de sesenta días, y su prórroga requiere nuevo decreto.
“En Estado de Emergencia las Fuerzas Armadas asumen el control del orden interno si así lo dispone el Presidente de la República”, detalla la Constitución.
Esta ha sido la arista jurídica. Pero creo que el tema va más allá de lo jurídico, sino que tiene implicancias políticas, así como miedos y especulaciones de un lado y de otro.
La declaratoria del estado de emergencia no implica (o no debiera implicar) que sea una carta abierta para meter bala. De hecho, el derecho a la vida nunca puede restringirse en este tipo de circunstancias. Sin embargo, dada la experiencia de los estados de emergencia durante el conflicto armado interno - necesarios, pero sin regulación y controles para evitar la vulneración de derechos fundamentales - o de algunos fallidos en democracia como el declarado durante el Arequipazo, es necesario que el ejercicio del uso de la fuerza sea bastante prudente (léase, sólo se haga cuando sea estrictamente necesario) y tenga controles. Esto incluso ha sido señalado por funcionarios del gobierno. Sobre todo, cuando también hay gente esperando que el gobierno meta bala, porque cree que es la única manera de apagar conflictos sociales.
De otro lado, surge el debate sobre la necesidad de la medida. Quienes la defienden señalan que es necesario poner el principio de autoridad, considerando que el bloqueo de carreteras y la restricción de servicios afectan a los ciudadanos que no participan en la protesta, por los motivos que fuere. Quienes la critican, indican que el gobierno pudo esperar a que se hicieran las consultas necesarias por parte de los dirigentes para poder firmar el acta en el que se acordaría formar dos mesas de diálogo sobre los grandes temas de fondo del conflicto: el EIA del Proyecto Conga y un plan de desarrollo regional para Cajamarca. Fuerte dilema para el gobierno, que sabemos como ha resuelto.
Tampoco la declaratoria de estado de emergencia implica que “el gobierno vaya a imponer por la fuerza el proyecto Conga”. El proyecto está suspendido y eso en ningún momento ha sido variado. Pero sí es cierto que, por el momento, la declaratoria de estado de emergencia supone para muchos una pérdida de confianza en el gobierno, dado que, en su concepción, ha preferido usar la fuerza a continuar, por lo menos unos días más, con el diálogo, a pesar que el premier Lerner indica que el mismo sigue abierto y que el estado de emergencia se levantaría si se firma el acta de entendimiento.
Y para explicarnos aún más sobre porqué este tema es producto de una crisis de confianza, hoy Jacqueline Fowks ha presentado en su blog Notas desde Lenovo que:
Acerca del lente con el cual estos asuntos se ven y cómo se convierten en noticia, es interesante saber que el encargado de comunicaciones de Yanacocha, Roberto del Águila, pidió a Víctor Urquiaga, integrante de una empresa de monitoreo y asesoría de prensa, que le ayude a redactar los titulares de los diarios Expreso y Correo la noche del martes, poco antes de que el presidente Humala y el gerente de Yanacocha, Carlos Santa Cruz, anunciaran la suspensión del proyecto Conga.
Y los titulares de ambos diarios no fueron precisamente amables con el gobierno, como indica Fowks:
Al día siguiente, la volada y titular de primera plana de Expreso fueron:
Ante actos de violencia de “frentes de defensa” regionales, ultras e izquierda caviar
Yanacocha tira la esponja a pedido de timorato gobierno
Los titulares de hoy de Expreso y Correo, sobre el estado de emergencia, como imaginarán, aplauden la medida como un “triunfo del orden”. Claro está, olvidan que el proyecto Conga sigue suspendido y que, para sorpresa de varios, hasta el momento, el gobierno viene manejando con relativa prudencia el uso de las fuerzas de seguridad, lo que también ha sido facilitado por los llamados de los dirigentes del paro en Cajamarca, quienes han pedido no caer en provocaciones. Y por supuesto, este tema de los titulares debe investigarse, considerando la comentada cercanía de uno de los diarios aludidos con una empresa de manejo de imagen de empresas.
El estado de emergencia no debe hacernos olvidar los problemas de fondo. El primero tiene que ver con el manejo del proyecto Conga. En una entrevista concedida a Punto Edu, el director del Centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la PUCP, César Guzmán Barrón, indica un dato a tomar en consideración acerca de Conga:
En el Centro de Análisis y Resolución de Conflictos (CARC) tenemos 12 años trabajando estos temas y en el año 2006 trabajamos haciendo un análisis de conflicto en Conga, lo hicimos con 45 entrevistados y recorrimos 28 caseríos de los distritos deSorochuco, Huasmín y La Encañada. En esa ocasión, la mayoría de las autoridades comunales entrevistadas manifestaba una aceptación condicional al proyecto, siempre y cuando se asegure que el ambiente –y en particular, el agua- no se afecte. Y lo segundo que manifestaban era la esperanza de generar beneficios y cupos de trabajo para las comunidades. La totalidad de los alcaldes entrevistados manifestaron su preocupación por el agua y percibían que la población también sentía el mismo temor. El informe lo pusimos en conocimiento de las autoridades locales y de la empresa. Por lo tanto, la empresa inicia sus operaciones sabiendo esta realidad.
De hecho, Guzmán Barrón también señala la importancia de un estudio para la viabilidad del proyecto:
La empresa también tiene la obligación moral de explicar y dar los alcances de tal manera que todos entendamos. No basta colocar el resumen ejecutivo en la página web, sino que también hay que estar dispuestos a poner las cosas de forma transparente y clara, hay que dar ese paso más para que la comunidad entienda el cambio que se va a producir y lo que va a significar. Por ejemplo, vamos a mirar qué sucede con el Estudio Hidrológico que se va a realizar entre febrero y marzo del 2012, que está consignado en el EIA, y que no se ha hecho antes porque hay que esperar cuál es el comportamiento de las lluvias en más de un año para conocer qué va a suceder con la cantidad de agua que se va a obtener. Sería interesantísimo mostrarle al comunero de a pie una simulación que diga: “Este es tu lago, estos son los riachuelos o los proveedores principales, hasta aquí llega el agua en las partes altas y en las partes bajas, y esto es lo que va a pasar de mañana a partir de la construcción del reservorio”. Probablemente la tengan, pero no se ha visto. Así se podría notar que no se afecta a los proveedores de agua y que el agua va a regresar a atender sus necesidades. Entonces tendríamos una mejor percepción del tema.
Claro está, aquí no queda todo. Martín Tanaka propone que:
La salida para el gobierno es partir de un estudio serio y creíble que evalúe de manera más amplia y exigente el impacto ambiental del proyecto; que plantee una propuesta de desarrollo atractiva para los distritos y provincias afectados por el mismo, y para la región en general, en donde las autoridades políticas tengan un papel importante que desempeñar. Y que haga del caso Conga un ejemplo emblemático del nuevo tipo de relación que plantea entre minería, Estado y comunidades, incluyendo modificaciones legales y normativas. De lo que se trata es de poner una propuesta concreta sobre la mesa, no de “facilitar el diálogo”.
Para ello, el Estado deberá volver a ganar cierta confianza de quienes se han movilizado, sobre todo, luego de una declaratoria de estado de emergencia que a muchos les ha sabido mal. Y a otros como la única salida que quedaba luego de 10 días de paro. Quizás el gobierno deberá aprender rápidamente que no se puede contentar a todo el mundo al mismo tiempo.