
Pasión. Quizás así podríamos definir a un año intenso. Una larga campaña electoral, Copa América, fin de un gobierno, inicio de otro, conflictos sociales, racismo, desencuentros de la memoria, crecimiento económico a pesar de la crisis internacional.
Lo mismo ocurrió afuera. Protestas en todo el mundo, primavera árabe, disconformidad con la forma como se lleva la economía, terremotos, gobiernos que salen, gobiernos que entran.
Un año en el que salió a veces lo mejor y a veces lo peor de nosotros mismos, en medio de días intensos, a veces extensos y muchos de ellos agotadores.
No se si el próximo año será igual de apasionado, pero que sea la oportunidad para que los peruanos, aunque sea un poco, comencemos a escucharnos y comprendernos mejor. Para que nos insultemos menos, para que nos etiquetemos menos, para ponernos en los zapatos del otro.
Basadre decía que “Problema es, en efecto y por desgracia el Perú; pero también felizmente, posibilidad”. Que en el 2012 sigamos siendo ya no solo una posibilidad, sino también una realidad.
Feliz año.




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