Archivo de 10 Octubre 2011

Los meses de octubre y noviembre son aquellos claves para la definición del futuro de muchos en las Fuerzas Armadas y en la Policía Nacional. Se trata de la temporada de ascensos y pases al retiro en estas instituciones, lo que genera sorpresas, inquietudes, una temporada de denuncias en medios de comunicación sobre las conductas de determinados personajes y, finalmente, un reacomodo dentro de cada institución castrense y las fuerzas policiales.

Este año, el primero en el que Ollanta Humala gobierna, se han registrado dos peculiaridades, tanto en el Ejército como en la Policía Nacional.

En el Ejército, 10 de los 19 coroneles que ascenderán a general de brigada este año pertenecen a la promoción 1984, la misma a la que perteneció Humala cuando estaba en dicha institución militar.  Y se han esgrimido argumentos a favor y en contra de esta situación.

El principal argumento a favor, como incluso lo reconocieron medios críticos de la candidatura de Humala como Perú.21, es que a los miembros de la promoción de Humala les toca ascender en los próximos dos años. Como mencionó Ángel Paez en un reportaje para La República en julio de este año:

Sin embargo, lo cierto es que, con o sin la influencia de Humala, este año al menos 14 coroneles deben ascender al grado de general de brigada. De los 53 coroneles de la promoción Héroes de Pucará y Marcavalle, hay 30 que tienen más de cuatro años de antigüedad en el grado. Pero, como se ha indicado, deben competir con casi dos centenares de postulantes más. No será nada fácil.

El argumento central en contra es el mencionado por Fernando Rospigliosi: el supuesto copamiento destinado a que, en un futuro cercano, la promoción de Humala sea la que tenga más generales. Ya hemos tenido un ejemplo claro con Vladimiro Montesinos y su promoción en el Ejército, lo que sin duda hace que se tenga que poner la lupa ante esta posibilidad. Y de allí que especialistas en temas castrenses como Andrés Gómez de la Torre postulen en El Comercio una solución intermedia:

Para Gómez de la Torre, el proceso de ascensos del próximo año será crucial para vislumbrar un panorama más claro.

Explicó que para no afianzar la imagen de favoritismos y la asociación del gobierno con el cuerpo castrense, la cuota de los ascensos para los compañeros de carrera de Ollanta Humala deberá ser mínima. “Técnicamente tiene que haber equidad con otras promociones. Este año son 10, el próximo hay que dar menos para evitar que se repita lo de Montesinos”, advirtió.

Situación inversa se ha producido en la Policía Nacional: 30 generales han sido de baja aplicando la causal de renovación. Y se ha nombrado a un nuevo Director General de la Policía: Raúl Salazar.

De acuerdo a lo que han indicado El Comercio y La República, el tema ha suscitado polémica, debido a que, junto con oficiales cuestionados han salido también profesionales probos, consecuencia clara de la aplicación de una causal tan abierta como la “renovación”.

De allí que sea importante que el ministro del Interior, Oscar Valdés, pueda dar una explicación acerca de estos pases a retiro, considerando que ya varias fuentes policiales habían adelantado a distintos medios que en esta poda saldrían oficiales investigados o con patinadas policiales en su haber. Pero también han salido algunos que podrían tener una proyección mayor. Ello, además, considerando que la seguridad ciudadana y la reforma policial son aspectos en los que se exige mayores definiciones a este gobierno.

O al menos (junto a una clara política de defensa) es lo que se exigiría a un gobierno en estas circunstancias. Aunque con la oposición que tenemos (como bien la han definido RMP y AAR), como que ese rol tendrá que ser asumido desde otros lados, como siempre.

(Foto: El Comercio)

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