Hoy Perú.21 ha hecho público lo que, todo indica, es un atropello. Veamos la nota publicada hoy por el diario:

El Sexto Juzgado Penal Unipersonal de Arequipa condenó a dos años de prisión al director de Perú.21, Fritz Du Bois, solo por haber emitido una opinión.

La querella fue presentada por Rosario Amparo Flores Bedregal –tía de la parlamentaria de Gana Perú por Arequipa, Ana María Solórzano Flores– por, supuestamente, haberse sentido afectada por la columna de opinión “Pantaleón y la tía Pocha”, publicada en este diario el 10 de marzo pasado. En ese texto, el director ni siquiera la menciona.

Augusto Loli, abogado de Du Bois, calificó el fallo de “arbitrario, ilegal y parcializado”, y advirtió que una sentencia de esa naturaleza no tiene precedentes en la justicia peruana.

Enfatizó que la resolución, plagada de vicios, es insostenible desde todo punto de vista legal ya que, por ejemplo, el magistrado Yuri Zegarra Calderón fue más allá de los términos propuestos por las dos partes.

Para ser más precisos, Flores Bedregal presentó su querella por difamación debido al titular de la mencionada columna y a la frase: “La Tía Pocha, que es famosa en un negocio altamente rentable y con mucha liquidez como es la prostitución”.

Sin embargo, el juez forzó el caso y sentenció a Du Bois por hechos que nunca fueron conocidos durante el proceso: haber avalado la información aparecida en Perú.21, también el 10 de marzo, sobre los oscuros nexos de la entonces candidata Solórzano. Con esto –subrayó Loli– se violó todo derecho a la defensa. Por ello, anunció que, ni bien la sentencia les sea notificada, apelarán a la siguiente instancia e interpondrán una queja contra el vocal por inconducta funcional.

No he tenido a la vista la sentencia, pero los hechos relatados por el abogado Loli indican algunas cuestiones que llaman bastante la atención. La condena por hechos no alegados en la querella, sin duda, es una vulneración del derecho a la defensa, dado que Du Bois y su abogado no pudieron hacer sus descargos en relación con este hecho.

En cuanto al tema de fondo, cabe tener en cuenta que la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tiene algunos criterios claros para este tipo de casos. Esta semana, la titular de la Relatoría, Catalina Botero, estuvo en Lima dictando una serie de conferencias y talleres. Tuve la oportunidad de participar en uno de ellos. Allí se dijo claramente que las opiniones no deben ser materia de judicialización civil ni penal. Y sobre el caso de informaciones vinculadas a candidatos y autoridades públicas, el criterio que tiene la CIDH es el siguiente:

Por último, es importante señalar que tanto la CIDH como la Corte Interamericana han considerado, en todos los casos concretos que han sido objeto de su estudio y decisión, que la protección de la honra o reputación de funcionarios públicos o candidatos a ejercer funciones públicas mediante el procesamiento o condena penal de quien se expresa—a través de los tipos penales de calumnia, injuria, difamación o desacato— resultaba desproporcionada e innecesaria en una sociedad democrática.

Las decisiones de la Corte Interamericana tienen como fundamento: (i) los niveles mayores de protección de los discursos sobre el Estado, los asuntos de interés público y los funcionarios públicos en ejercicio de sus funciones o quienes aspiran a ocupar cargos públicos; (ii) las condiciones altamente exigentes de las limitaciones impuestas a este tipo de discursos; y (iii) los estrictos requisitos de validez con los que debe cumplir el recurso y los mecanismos procesales para limitar la libertad de expresión. Sobre este particular, la jurisprudencia ha explicado que tanto los funcionarios públicos como los candidatos a cargos públicos gozan, al igual que toda persona, del derecho a la honra protegido por la Convención Americana. Sin embargo, los funcionarios públicos en una sociedad democrática tienen un umbral distinto de protección, que les expone en mayor grado a la crítica del público, lo cual se justifica por el carácter de interés público de las actividades que realizan; porque se han expuesto voluntariamente a un escrutinio más exigente; porque sus actividades trascienden la esfera privada para ingresar a la esfera del debate público; y porque cuentan con medios apropiados para defenderse. Ello no implica que los funcionarios públicos no puedan ser judicialmente protegidos en cuanto a su honor, pero han de serlo de forma acorde con los principios del pluralismo democrático y ponderando el interés de tal protección con los intereses de un debate abierto sobre asuntos públicos. Se ha enfatizado que la utilización de mecanismos penales, tales como las normas sobre difamación, calumnia e injuria, para proteger la honra y reputación de funcionarios públicos o candidatos a ejercer cargos públicos, tienen un efecto disuasivo, atemorizador e inhibidor sobre el ejercicio de las expresiones críticas y del periodismo en general, impidiendo el debate sobre temas de interés para la sociedad. Además, se ha subrayado que existen otros medios menos restrictivos para que las personas involucradas en asuntos de interés público puedan defender su reputación frente a ataques infundados. Tales medios son, en primer lugar, el aumento del debate democrático al cual los funcionarios públicos tienen amplio acceso; y si ello fuera insuficiente para reparar un daño causado de mala fe, podría acudirse a la vía civil, aplicando el estándar de la “real malicia”.

¿Ello significa que los periodistas tienen patente de corso para hacer cualquier cosa? No. Si bien la CIDH señala que la sanción penal no es la adecuada, se tiene la vía civil y en ese caso las sanciones deben ser proporcionales al daño y al patrimonio que tiene cada periodista. Pero, como bien sabemos, las soluciones judiciales siempre deben ser la última ratio. Y allí entra lo viene señalando desde hace tiempo Roberto Bustamante: la existencia de defensores del lector o del televidente. Eduardo Villanueva enfatiza:

Pero aceptemos también que un diario ocupa un espacio importante en la esfera pública y tiene un rol que cumplir en la formación del debate nacional, y esta responsabilidad pública debería reflejarse en su accionar. El grupo debería tener un contrato explícito con el público en el que se diga qué espera del medio y hasta dónde lo dejará ir, para que quede claro para todos los interesados qué haría que el director se vaya: un compromiso moral de respetar la autonomía del medio. El mecanismo que algunos diarios usan es el ombudsman del lector, que garantizaría este contrato.

Y creo que por allí es donde debieran canalizarse varias de las críticas que se han hecho a la actuación tanto de Perú.21 como de otros medios (de todas las tendencias) durante la campaña electoral (o también en época no electoral). Más que en juicios, deberíamos pensar en como hacemos que los mecanismos que existen para la autorregulación realmente funcionen.

11 Respuestas a “EL CASO DU BOIS Y LA LIBERTAD DE EXPRESION”
  1. Fernando dice:

    ¿Será que un duende judicial se acordaría del desempeño de DuBois en la reciente campaña electoral?

  2. felix dice:

    atropello? libertad de expresión o libertinaje. la verdad no me pondría a llorar si desaparece este diario, NO es imparcial ni objetivo , asi que no haría un circo con eso de la libertad de expresión porque el sr. du bois tampoco es un angelito y perú.21 no es precisamente la biblia , asi que como dice la canción a llorar a otra parte.

  3. felix dice:

    Aunque no voté por humala , no me pondría a hacer un circo con esto de la libertad de expresión porque el sr. du bois no es precisamente un angelito y perú.21 tampoco es la biblia , asi que no sean tan con….cienzudos , que una cosa es que se practique periodismo serio, imparcial y objetivo y otra muy distinta es el libertinaje periodistico .

  4. Yagyū Retsudō dice:

    Este es el Perú de los Humala… (NOTA: El tal Du Buas, El Comercio y los Miró Quesada (que se la jugaron con todo junto con La República por Toledín en la primera vuelta -ahí el marqués no se quejó-, me llegan altamente).

  5. JOSé ANTONIO dice:

    Y la libertad de expresion….???? porque todos los comentarios no salen publicados….??? duele cuando elpublico habla sobre la prensa….sobre cierta prensa !!
    a ver si este tercer piso se pone un poco mas objetivo…

  6. Gustavo dice:

    Hay que defender la libertad de prensa, así sea para Du Bois.

    No debemos olvidar lo que sucedía durante la época del fujimontesinismo respecto a la prensa: parametrada, comprada y chantajeada.

    Aunque, para ser justos, la década de los 90 han puesto la malla muy alta en cuanto a la manipulación criminal de los medios de comunicación.

    Schultz, Vera Abad, Crousillat, Bresiani, Borobio, Wolfenson, Calmet del Solar, Pepe Olaya, son los íconos del fujimorismo del cómo proceder mafiosamente para distorsionar la realidad a través de la prensa prostituida.

    Sayonara…

  7. Edward Cilloniz dice:

    “Me hacía lavarle los pies”, dice el titular de Perú 21 aludiendo a la denuncia de la señorita María Elena Medianero en contra de la congresista Rosario Sasieta.
    ¿Venderá ese titular?
    No parece. Porque titulares parecidos ya se han ensayado decenas de veces en ese periódico y Perú 21 sigue siendo, desde que llegó el pesado de Fritz Du Bois a la dirección, el patito feo del grupo “El Comercio”.
    Ese es el problema de sacar a un periodista para meter a un entumecido caballero que se hace pasar por economista cuando su verdadera profesión es fujimorista.
    Sí, porque el fujimorismo, que es una rama del lobismo y un plano superior del oportunismo, es toda una profesión. Y Du Bois, que fue asesor de Carlitos Bologna (nada menos), lobista de éxito de cuanta empresa le pagara en procura de una canonjía y franelero friedmanita desde su autodenominado Instituto Peruano de Economía (IPE), es, desde esa perspectiva, un doctor y todo un maestro. Y sus hazañas financieras están registradas en notarías y bufetes.
    Pero siendo doctor y maestro en fujimorismo contante y sonante, Du Bois, como alguna vez lo demostró Zenón Depaz, es también un divertido analfabeto funcional que confunde las preposiciones, desconoce el significado de algunos verbos, ametralla la sintaxis…¡y todo en un artículo referido a la necesidad de mejorar la educación!
    No sólo eso. Du Bois, que se sirvió tanto de la dictadura, conoce las artes de ese mimetismo que, chequera en mano, puebla la política, el periodismo, la farándula y la repostería del Perú. Ahora, por ejemplo, es alanista acérrimo y forma parte del círculo del poder que García convoca cuando recuerda que él no es quien gobierna sino Dionisio y la tribu del billetón que lo bancó.
    “Me hacía lavarle los pies” es un titular que parece dictado por Judas Iscariote. Pero sólo lo parece. Lo que es, en realidad, es un intento desesperado de vender un poco más en una calle tan dura y con lectores tan renuentes.
    Pero ese periodismo de las declaraciones y las comillas es el que hacen los becarios y los meritorios en las radios más tugurizadas del dial. Es la banalización extrema del periodismo. Es el cromañismo del oficio.
    O sea que mañana sale cualquier maruja a decir que Du Bois le cortaba las uñas al Chino al que sirvió y un diario enemigo se sentirá con el derecho de citar esa desmesura como si de una verdad mayúscula se tratara.
    El problema de Du Bois, como decíamos, es que sabe de periodismo lo que sabe de economía. Es decir, muy poco, porque él es un abogado que no ejerce y un perito en enjuagues que sí ejerce y un caballero tan conservador que le echaría preservante a las tradiciones (las de Palma y compañía) para que nunca se pudrieran.
    Eso sí: nadie puede negarle prontitud para el olfato. Hace unos meses, cuando el general Edwin Donayre parecía un candidato y no un adefesio, dijo poco menos que el tal uniformado era un héroe. No fuera a ser que por allí hubiera un camino a seguir.
    Y Álvaro Portales puede dar fe, con sus viñetas censuradas en Perú 21, de la “amplitud de mente” de este Du Bois que no sabe que está allí tan sólo porque Paco Miró Quesada, que no lo aprecia un mango, carece de la fuerza accionaria para darle una patada en el trasero.

  8. faniss dice:

    Defendamos a la libertad de prensa venga de donde venga no pasemos por alto, en una democracia vale ser tolerante, tampoco querramos que todo los medios comulguen con el gobierno de turno, los ayayeros hacen daño, pues endiozan al presidente de turno y creyendo tener todo ese apoyo cometen barbaridades y atropellan con todo, no dejemos el camino abierto estemos atentos no porque es Du Bois tenemos que aplaudir un atropello, la libertad de prensa es lo mas bello que puede existir en un Pais.

  9. Esgar dice:

    La prensa cuando miente, como lo hace Peru 21, tiene que pagar lo que hace. No hay vuekta que darle.
    Este diario mintio y publico reportajes fraudulentos en la campana, que no pasa nada?.

    No, no puede ser. Tiene que ser castigado con mas rigor por ser medios de prensa.

    Peru 21, pertenece al grupo el Comercio, el monopolio de la informacion en Peru, algo que debiera ser intervenido judicialmente. Porque cuando existe monopolio de la informacion, existe dictadura de los medios.

    Gracias.

  10. Yagyū Retsudō dice:

    A Esgar: De acuerdo. Hay que intervenir judicialmente a esos corruptos de El Comercio, sobre todo por esa oscura adquisición de un canal de TV. También debe investigarse a su socia La República (que nunca se hará. Es medio oficialista).

  11. ADIÓS LIBERTAD DE EXPRESIÓN: ¡INJUSTICIA! SENTENCIAN A DIRECTOR DE PERÚ 21 A DOS AÑOS DE PRISIÓN…CIDH CUESTIONA FALLO : Poder Politico dice:

    […] EL CASO DU BOIS Y LA LIBERTAD DE EXPRESION […]

Deja una Respuesta

Creative Commons License
Desde el Tercer Piso by José Alejandro Godoy is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Perú License.