Archivo de 9 Agosto 2011

Hay situaciones, hechos y gestos que el Presidente de la República debería corregir, para mejorar la primera parte de su gobierno.

1. TRANSPARENCIA: Cualquiera que ve la página web de la Presidencia de la República nota que falta algo: la agenda de reuniones y actividades de Ollanta Humala. Algo tan básico como para saber que hace el Presidente. De hecho, El Comercio indica que:

(…) por ahora el mandatario solo se comunica a través de los 140 caracteres que le permite Twitter. Además, al consultar a los encargados de prensa de Palacio de Gobierno por la inexistente agenda presidencial, explicaron que Humala solo ha tenido “actividades privadas” y por eso no se publican en el portal de Presidencia de la República.

“¡La agenda de Palacio es imprescindible como también la de todos los ministros! El presidente tiene que colgar en la web diariamente con quién habla”, resalta Pedraglio.

Luego del antecedente de las dos reuniones de Alan con Canaán, esto es indispensable.

2. LOS MALOS NOMBRAMIENTOS: Si el nombramiento de Eduardo Roy Gates como asesor en temas jurídicos del Presidente es poco menos que una insensatez, peor es que el vicepresidente Chehade los termine justificando. Señala Nelson Manrique, quien apoyó la candidatura de Humala:

Está en juego la credibilidad de un gobierno que recogió un amplio respaldo popular entre otras cosas porque prometió encarar frontalmente el que es percibido como el mayor problema del país: la corrupción. No hay forma de hacer verosímil que se va a honrar esta promesa si se pone como asesor jurídico del presidente a un abogado cuyo quehacer es la defensa de corruptos y narcotraficantes. El argumento de que según los usos jurídicos de un Estado de derecho todos tenemos derecho a la defensa es bueno para justificar que el abogado Roy Gates vuelva a su rentable actividad pero no para recomendarlo como consejero jurídico de la presidencia. Ojalá OH no espere a que los daños sean mayores.

Y para añadir más gasolina al fuego, hoy se conoció que la posible jefa de la SUNAT sería una prima de Nadine Heredia. Y si bien es cierto que la señora Tania Quispe Mancilla parece tener un CV nada deseñable, es una mala señal que una allegada a la pareja presidencial se encargue de una institución que ve por la recaudación del Estado y que, en el pasado, fue utilizada para presionar a medios o rivales políticos del gobierno de turno. Esperemos una corrección en este nombramiento.

Lo peor del asunto es que no solo se tejen suspicacias frente al gobierno, sino también que estos hechos terminan ocultando acciones correctas o nombramientos idóneos. Como diría el Presidente, están pagando el precio por varias reclutadas.

3. LA RELACION CON LA PRENSA: Pedir que Ollanta Humala sea tan locuaz como su antecesor o salga a la prensa todos los días es solicitar mucho. Pero a estas alturas, sí debería dar una respuesta frente a algunas acciones de su gobierno. Quiérase o no, los ojos ciudadanos siempre giran alrededor del Presidente.

De hecho, ya se nota incomodidad de algunos frente a la prensa. Ha sido el caso de Daniel Abugattas y Rafael Roncagliolo, quienes se fastidiaron rápidamente ante las preguntas de dos periodistas que hacían su trabajo. ¿A qué responde ello? Comenta Álvarez Rodrich:

Es obvio que el gobierno –o un sector de este– cree que la prensa origina sus problemas. Eso es un error. Quizá a algunos ministros les esté costando la adaptación al puesto, pues una cosa es con guitarra y otra con fajín. Esto significa que al académico o al político de oposición, la prensa les plantea desafíos distintos que a los que están en el gobierno.

Esto no implica dejar de reconocer que hay medios con mala leche hacia al gobierno, pero hoy estos no parecen ser la mayoría. Incluso, algunos que en la campaña actuaron de un modo subalterno ahora andan en fase de reacomodo ‘estratégico’.

Lo que pasa es que al gobierno en su conjunto le está costando el aterrizaje desde la campaña hasta la gestión pública, y eso lo lleva a confundir la crítica legítima –propia de una prensa con aspiración de independencia– con mala onda.

Ello se complica aún más con la controvertida disposición interna de la Presidencia del Consejo de Ministros que acota el margen de los ministros para dar declaraciones a la prensa. Sin embargo, la realidad rebasa a la directiva, como bien señala El Comercio:

¿Qué tan efectiva ha sido esta medida vertical? De arranque un ministro ya la desobedeció. En una entrevista con El Comercio, el titular de Defensa, Daniel Mora, opinó sobre un tema judicial que no le compete: la asonada en Andahuaylas y la situación de Antauro Humala: “Él no participó en forma directa, no empuñó el arma, sí gestó el movimiento. Dejemos que la justicia actúe”.

En realidad no es necesaria una directiva para que el gobierno tenga una mejor coordinación de sus mensajes. Basta con una reunión interna entre miembros del gabinete para acordar sus márgenes de declaración y cumplir con el artículo 123 de la Constitución, que señala que el Presidente del Consejo de Ministros es, luego del Presidente de la República, el portavoz oficial del gobierno.

El problema con estas cuestiones es que el gobierno termina envenenando la relación con la prensa, que se queja con razón de falta de facilidades para su trabajo. Una relación que, como bien dice AAR, debe ser respetuosa, pero distante y tirante. Ello implica, como señala Fernando Vivas, a que ambas partes reconozcan errores y sepan que sus roles, en muchas ocasiones, van a ser contrapuestos. Lo mejor, en todo caso, es siempre la transparencia.

4. NO REPETIR ERRORES EN SEGURIDAD CIUDADANA: Finalmente, el tema que será la primera prueba de fuego del gobierno en temas de fondo será el de la seguridad ciudadana. Y allí, más que una corrección de su propio estilo, el actual gobierno deberá ir hacia un quiebre con cómo se han manejado estos temas en anteriores gestiones. Comenta Carlos Basombrío:

Se produce una tragedia que conmueve a la ciudadanía (en este caso la de la familia Reggiardo, a la que extiendo mi solidaridad). Los políticos indignados reclaman medidas severas. Los gobernantes dicen que la seguridad ciudadana es su prioridad. Se anuncian leyes durísimas y más recursos. Algunas veces se dan, otras no. Pasan unos días y las cosas vuelven a la “normalidad”; es decir, la delincuencia sigue su curso, la ciudadanía sigue sufriéndola y, en el fondo, en lo que realmente importa, no pasa nada. Ello hasta que ocurre la siguiente tragedia y la puesta en escena se repite.

5. COLOFON: No corregir estos errores puede llevar a lo que señala Mirko Lauer:

Es cierto que el gobierno está acumulando metidas de pata, la principal de ellas no dedicar más tiempo y esfuerzo a explicar algunas de sus movidas más polémicas. Eso no calmará al antihumalismo ultra, pero sí introduciría en el debate algunos argumentos que ahora están faltando a gritos, y que seguramente los simpatizantes están esperando.

Cometería un serio error el gobierno si se deja provocar y arrastrar a una confrontación con los medios. Pues estos, incluso los que están cerradamente en contra del gobierno, son de gran utilidad para la buena marcha de una democracia. Promulgar medidas y poner en marcha iniciativas es la tarea del nuevo gobierno. También los gritones son de palo.

¿Tenemos su palabra, señor Presidente?

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