
Ganemos o perdamos - seamos claros, Uruguay es favorito hoy -, Sergio Markarián ha logrado conseguir varios objetivos futbolísticos importantes en esta Copa América. Además de quedar entre los cuatro mejores del certamen, ha logrado devolver confianza y fe a una hinchada que estaba más desencantada de su selección que de los políticos (y esto es decir bastante) y, con un plantel reducido en número, ha podido potenciar las cualidades de jugadores que, en el papel, no hubieran rendido más.
Y, aunque no es su rubro, don Sergio ha dejado varias lecciones importantes para los políticos peruanos. Augusto Álvarez Rodrich ha seleccionado algunas de ellas y las comentamos con ejemplos y contraejemplos:
1. Conocimiento del oficio. Markarián no es un improvisado. Sabe lo que quiere hacer porque tiene experiencia en el desempeño de cargos previos. Esto le ha permitido acumular conocimiento que puede aplicar tanto al desarrollo de una estrategia de largo aliento –clasificar al mundial– como para el manejo de una crisis, tal como lo fue la escapada indebida de un grupo de jugadores a un casino centroamericano, o la lesión de los jugadores más cotizados del equipo. Sabe lo que tiene que hacer y lo demuestra, lo cual le da tranquilidad al país.
Lección clara de la inexperiencia vital: Alan García gobernando a los 36 años, Keiko Fujimori cometiendo gruesos errores en su campaña electoral presidencial. Lección de la experiencia vital: Paniagua en el gobierno de Transición, Villarán comenzando a darle vuelta a las críticas con trabajo en áreas sensibles para la gente.
2. Liderazgo. Entendimiento cabal de que la misión central del líder es la movilización de un grupo hacia el logro de los objetivos que le interesa al grupo –y no solo al líder– con el fin de enfrentar realidades inciertas y desarrollar sus capacidades y recursos para afrontar con éxito los retos. El desempeño de Markarián refleja humildad y la intención de poner al grupo por delante de todo. Acá no hay ningún ego colosal.
Contraejemplo: Alan García, típico gobernante para la quincena. Ejemplo: Alberto Andrade, alcalde con objetivos claros frente a los cuales su equipo trabajaba.
3. Planificación y estrategia. Es obvio que el buen desempeño que está teniendo la selección peruana en la Copa América no es consecuencia del azar sino de un esfuerzo planificado que se plasma en estrategias definidas que son comunicadas al grupo y aceptadas por este. El esfuerzo en marcha no tiene como objetivo el campeonato que ahora están jugando sino la eliminatoria para el mundial de fútbol. Algo muy diferente a la política peruana, donde se vive de quincena en quincena.
Caso claro en campaña electoral: Humala y sus asesores brasileros: estrategia clara hacia donde ir. El revés de la medalla: Toledo en la última campaña electoral, full improvisación y pensamiento concentrado sólo en la siguiente encuesta.
4. Uso de los recursos disponibles. Markarián ha dicho que está “podrido” con los que quieren encasillarlo en rótulos que definan su estilo de juego y ha reclamado que se reconozca que él juega con lo que tiene.
Aquí no encuentro ejemplos claros en la política peruana. Si bien muchos intentan huir de etiquetas como izquierda o derecha, lo cierto es que la conformación de los equipos de gestión dan ya un sello a lo que se quiere hacer. Caso concreto: Alan García en sus dos gobiernos, en que estuvo en los dos extremos en términos ideológicos. Y peor, le gustan los rótulos.
5. Mensajes bien comunicados. Markarián lanza mensajes que motivan al grupo y al país pero sin producir un exceso de expectativas que luego puede liquidar el esfuerzo. “Aún no hemos ganado nada”, suele decir.
Ejemplo claro: Paniagua. Sabía que su labor era conducir la transición sin sobresaltos y daba los mensajes justos y precisos al igual que su gabinete. Hacía sentir que su gobierno era temporal, pero que habían metas por cumplir y la mayor parte de ellas se hicieron.
Y añado un punto 6. Coherencia. Markarían tiene un planteamiento, que no necesariamente es el estilo con el que se jugó antes, pero que ha dado buenos resultados y conduce a sus jugadores hacia ello. Aquí a muchos políticos les cuesta reconocer en público que se equivocaron o que las circunstancias les obligan a cambiar sus planes iniciales. O peor, les cuesta ser coherentes con el camino elegido.
Estos son algunos puntos que el nuevo equipo de gobierno debería tener en cuenta. Ganemos o perdamos esta noche. Aunque el deseo, en ambos casos, es que gane el Perú.




Entradas (RSS)