Archivo de 8 Julio 2011

Hasta el miércoles pasado, el presidente electo Ollanta Humala se había conducido casi sin sobresaltos durante el periodo de transferencia del cargo. Sus tres giras internacionales han sido ciertamente exitosas en términos de “presentación en sociedad” y había coronado la faena con una reunión con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que fue concedida como una deferencia especial. Mientras que en el frente interno - más allá de las declaraciones que sólo sirven para rellenar páginas - venía concretando una alianza de gobierno con Perú Posible, lo que ubicaba más al centro.

Pero la buena racha del presidente se terminó cuando el miércoles mismo se conoció que su hermano menor, Alexis Humala Tasso, había sostenido reuniones en Moscú con Alexander Mendelev, ejecutivo de Gazprom, la empresa gasífera estatal de Rusia y hermano del presidente de ese país, Dimitri, quien también ha sido directivo de la referida empresa. El comunicado oficial de la empresa lo presenta como “representante del presidente electo del Perú”. La empresa señaló que se evaluaría cooperar en el negocio del gas, un tema enarbolado como tema de campaña por Ollanta Humala.

Luego se conoció que Alexis Humala también se reunió con el canciller ruso, para invitar a representantes de su gobierno a la transmisión de mando y para mejorar las relaciones entre ambos países.

Al conocerse ambas reuniones, inmediatamente congresistas de todas las bancadas han solicitado explicaciones a diversas instancias. Gana Perú ha brindado un tibio comunicado en el que señala que Alexis Humala no es representante del presidente electo, pero no señala la imposición de sanciones al hermanísimo. Y ello, sumado al silencio de Ollanta, que ya se encuentra en Lima, ha acrecentado el escándalo.

Para rematar el asunto, hoy se conoció que la Dirección General de Pesca de Rusia ha anunciado que aumentaría sus inversiones en ese rubro en nuestro país, supuestamente gracias a las gestiones del hermano del presidente electo. Y la situación es aún peor, cuando se ha conocido que Alexis Humala y su esposa son dueños de una embarcación pesquera en Lima. A este paso, a Alexis lo van a terminar mandando a Siberia, como sugiere el titular de Diario 16.

El tema es grave y merece una mejor respuesta. Y existen diversas aristas que merecen una explicación:

1. LAS RELACIONES ENTRE EL ESTADO Y LAS EMPRESAS

Juan Carlos Tafur lo pone en claro:

No hay racionalidad alguna en que el hermano de un presidente electo vaya a visitar a ninguna empresa a ofrecer sus buenos oficios para la concreción de algún proyecto. Y que haya sido invitado, como ha trascendido, no constituye atenuante alguno. Es más, aún si no hubiese sido su familiar sino cualquier otro allegado al gobierno entrante el que hubiese acudido el tema igual habría merecido ser denunciado como corresponde.

Ya de por sí, en nuestro país se ha hecho tradición que los inversionistas sientan como una necesidad visitar a diversas autoridades políticas para hacer negocios. Eso no ocurre así nomás en otros lares. Un inversionista ve oportunidades, envía emisarios calificados, contrata consultorías y allana el camino de cualquier duda que pudiera existir. Y punto.

Ni visitan a los Presidentes –tipo Canaán con García- ni hacen antesala con lobbistas para lograr sus propósitos. Menos aún, si estamos ante un proceso supuestamente guiado por cálculos económicos de inversión y no ante la búsqueda de beneficios bajo la mesa.

Una de las cosas que el gobierno de García se lleva como triste legado es esta relación entre el Estado y las empresas en la que los empresarios van a negociar condiciones con el presidente o con otros funcionarios públicos y no a jugar su partido en forma regular. Eso no es economía de mercado. Y tampoco es lo que existe en Rusia, donde el mismo modelo es el que opera para esta mezcla entre capitalismo mercantilista y, hay que señalarlo con todas sus letras, corrupción.

2. LAS REUNIONES EN SI MISMAS

Santiago Pedraglio señala lo siguiente, en relación con la versión brindada por Gana Perú:

De ser así, la iniciativa habría sido una mandada de Alexis Humala y de un pequeño grupo de sus amigos. Lo cual no salva la situación porque, además de dejar muy mal parados a los rusos que se habrían relacionado sin más ni más con este hermano informal, afecta la imagen de la Cancillería de ese país. Los efectos son graves sobre todo si se toma en consideración que el gobierno electo desea tener una relación privilegiada con los integrantes del grupo de los países emergentes, conocido como BRIC: Brasil, Rusia, India y China.

Preocupa, además, la participación de un alto directivo de la empresa Gazprom, lo que implica que un asunto tan importante como el gas fue parte de la agenda del canciller ruso con Alexis Humala. Esto obliga a colocar los reflectores sobre cualquier nexo que se hubiere establecido, sabiendo además que en este asunto hay mucho dinero de por medio.

La situación se agrava con antecedentes que varios diarios brindan sobre los antecedentes de los acompañantes a las reuniones en Moscú (entre ellos un congresista electo) quienes son cuestionados incluso por personajes que han compartido actividad política con ellos. Y el tema de la pesca complica todo aún más.

3. LOS FAMILIARES DEL PRESIDENTE:

Si bien a García no le han reventado casos de corrupción o faltas a la ética pública por parte de sus familiares directos o de su familia política, sí existen antecedentes en la historia peruana contemporánea sobre personajes de las familias de los presidentes que los han metido en problemas. Algunos recordarán como los hermanos y otros miembros de la familia de Alejandro Toledo lo metían en serios problemas y bajadas de su popularidad. Y en el caso de Alberto Fujimori, hasta ahora no se puede extraditar a algunos de sus hermanos y cuñados para procesarlos por el manejo de donaciones japonesas, debido a que se han amparado en la nacionalidad del país de sus padres.

Sumemos a ello que la familia de Ollanta Humala lo ha metido en problemas en ocasiones, desde el padre racista, pasando por un hermano opositor y otro golpista, amen de las polémicas sobre su familia política. Por tanto, el presidente electo tiene que ser tajante y separar la relación parental de la política y del Estado.

Por ello, por las diversas contradicciones en las versiones sobre el viaje a Moscú y por su propia sanidad política - acá no puede echarle el pato al sector de la prensa que anda buscando tumbarselo (que existe) -, es necesario que Ollanta Humala deje de guardar silencio y haga un anuncio oficial de deslinde con este tipo de acciones.

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