
Ayer El Comercio presentó un buen informe con las tareas pendientes en la reconstrucción en Pisco, la ciudad más devastada por el terremoto del 15 de agosto de 2007. Desde hospitales “inaugurados” sin terminarse, pasando por programas de vivienda interrumpidos hasta llegar a problemas de salud generados por la mala ejecución de obras de agua y desagüe.
Ya ese panorama coronaba el auténtico fiasco que la reconstrucción de Pisco ha sido para este gobierno. Y ya que a Alan García le gusta compararse con Chile, es necesario contar algo que vi en Concepción a finales del año pasado. La ciudad más afectada por el terremoto funcionaba normalmente y si bien habían quejas por la burocracia que impedía demoler edificios en ruinas, se notaba al Estado operando en la reconstrucción, junto a los privados. Situación muy distinta a la vista en Pisco, una ciudad relativamente cercana a Lima.
Pero si lo que en la mañana se podía leer en el decano llamaba a la indignación, lo que Cuarto Poder presentó anoche llamaba al asco. Un reportaje de Alvina Ruiz - ex reportera de Prensa Libre - destapó el otorgamiento de una gracia presidencial en forma irregular. El principal implicado en un caso de corrupción en el Seguro Integral de Salud sobre compras vinculadas a atender la emergencia de Pisco, Julio Espinoza Jiménez, había sido beneficiado con una gracia presidencial, que implicaba sacarlo del proceso penal por este caso. La gracia había sido otorgada ante un supuesto cáncer terminal, pero Ruiz ampayó a Espinoza vivito, coleando y chambeando.
Diario 16 resume el diálogo entre la periodista y el ex funcionario:
El pasado lunes 27 de junio, Espinoza fue interceptado cuando salía de su domicilio, por la reportera de Cuarto Poder, Alvina Ruiz, y con claros gestos de nerviosismo solo atinó a decir lo siguiente: “Mire, yo estoy al margen de todo y estoy haciendo mi vida dentro de lo que puedo”.
Además, uno de los motivos por el que había solicitado la gracia presidencial era por tener más de 65 años. Sin embargo, cuando hizo el pedido, Espinoza tenía 63 años, como queda demostrado en el siguiente diálogo:
-Reportera (R): ¿Cuántos años tiene usted?
-Espinoza (E): 65
-R: ¿Cuándo cumple 66?
-E: Mañana
-R: O sea, ¿cuando le dieron la gracia tenía 63?
-E: Sí
-R: ¿Por qué apeló entonces a un ítem que señala que tenía más de 65 años?
-E: No, a mí me dan la gracia presidencial por el hecho del diagnóstico.
-R: En el caso del SIS, su caso fue archivado…
-E: Prefiero no hablar del tema…
-R: Usted quiere voltear la página, pero dónde está la plata. ¡Son casi 19 millones de soles!
-E:Déjeme decirles las cosas… Yo no quiero hablar sobre el tema.
Lo cierto es que luego de cuatro años, el caso del SIS está a fojas cero por el continuo cambio de jueces.Los demás implicados tienen arresto domiciliario y del dinero nunca se supo…
Para quienes no saben, la gracia presidencial es otorgada en forma excepcional por el Presidente de la República, en casos realmente excepcionales, tanto de edad como, sobre todo, de enfermedad, a personas procesadas y que no han sido sentenciadas, o que sólo tienen una sentencia de primera instancia.
En uno de esos comunicados para llorar, el Ministerio de Justicia señaló que la justificación de la gracia presidencial por motivos de edad “era un error material insignificante” (sic) y que se le concedió el beneficio por tener una enfermedad grave. Nadie le desea un mal al señor Espinoza, pero estamos ante el mismo caso que con Fujimori: un paciente con una enfermedad delicada, pero absolutamente tratable y que no debió ser “condecorado” con este beneficio, otorgado sólo en casos extremos.
Para complicar más las cosas, quien era titular de dicho ministerio en el momento en que se otorgó la gracia presidencial era nada menos que la actual Presidenta del Consejo de Ministros, Rosario Fernandez, quien también ocupa hoy el despacio del MINJUS. Y el presidente de la Comisión de Gracias Presidenciales era Miguel Facundo Chinguel, quien aprobó también los informes vinculados al inconstitucional indulto otorgado a José Enrique Crousillat.
Y así se va este gobierno, en medio de otorgamientos de beneficios en forma irregular y con una ciudad que espera a Alan García no precisamente para darle las gracias.




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