Archivo de 20 Junio 2011

La noticia bomba del fin de semana se registró en el Poder Judicial. El viernes al mediodía, Carlos Tomasio de Lambarri, marino en retiro sindicado como uno de los participantes en el espionaje político e industrial a través de Business Track, vinculado al caso de los Petroaudios, comenzó a brindar su declaración en el proceso en su contra y con varias municiones. Diario 16 resume lo ocurrido en la audiencia:

el capitán de fragata Carlos Tomasio de Lambarri afirmó que durante las visualizaciones del material incautado a Manuel Ponce Feijoó, se encontró un audio del presidente Alan García cuyo destino es un misterio.

“En una audiencia de verificación (de los audios encontrados a Manuel Ponce en la Dirandro), uno de los mayores dice: ‘es la voz de Alan García’, y en ese momento se paraliza todo. Salen los fiscales (del ambiente donde se chequeaba el material) y las visualizaciones se congelaron”, dijo el marino a la prensa. Tomasio manifestó que estos audios después desaparecieron y que en ninguna de las actas del extenso proceso de BTR figura ninguna grabación con la voz del presidente de la República.

El marino no quiso dar mayores detalles sobre el tema afirmando que será el ex almirante Manuel Ponce Feijoó quien dará mayores detalles de este incidente cuando acuda al Poder Judicial para su juicio oral, al finalizar el interrogatorio de Tomasio. Sin embargo, negó que sus declaraciones sean el detonante de algún tipo de represalia en su contra. “Lo máximo que me puede pasar es que me maten. Al señor Ponce y a mí, más no nos puede suceder”, expresó.

Según el también fundador de Business Track, el presidente de la República ordenó al actual ministro del Interior, Miguel Hidalgo, entonces jefe de la Dirandro, la realización de la investigación a los integrantes de BTR cuando era la Dirincri la entidad encargada de realizar dichas pesquisas. Incluso denunció que ellos fueron detenidos de forma irregular por 15 días en los calabozos de las instalaciones antidrogas, plazo que sólo está indicado para los investigados por terrorismo y narcotráfico.

Ante la Segunda Sala Penal con Reos en Cárcel, Carlos Tomasio denunció la pérdida de su computadora personal, la misma que se encontraba en las oficinas de BTR y que al igual que el audio presidencial, no tiene paradero conocido. Afirmó que su ordenador portátil contenía información importante “del frente externo” y de otros temas que revelará en las posteriores audiencias de su juicio oral.

El marino también reconoció la compra de los equipos de interceptación Triggerfish 4080, cuando era integrante activo de la Marina. Afirmó que no tuvo jamás el equipo y que los fabricantes los entregaron directamente al Estado como correspondía. Negó que estos aparatos hayan sido usados para ‘chuponear’ celulares de nuestro país porque “fueron comprados para ser llevados a un país de interés. Funcionaban con CDMA (la tecnología de los celulares análogos), que en este país ya no existe desde el 2001 o 2002, (los Triggerfish) no sirven para GSM (los móviles que utilizan chips); estos equipos no son de interés para el Perú”.

Todo esto invita a varias preguntas y recapitulaciones en el caso:

1. LOS AUDIOS DE ALAN: Hasta el momento la mayor vinculación que se había encontrado al actual Presidente de la República con la gente de BTR eran los supuestos trabajos que Ponce Feijóo habría hecho para la campaña electoral de 2006, denunciados por Gustavo Gorriti en su libro Petroaudios. García intentó desmentir el asunto, pero Gorriti presentó más datos sobre la reunión sostenida entre el ex marino y el entonces candidato. Hasta el momento, ese tema no se aclara.

En dicha reunión, de acuerdo con la narración del periodista, Ponce le dijo a Alan que se habían interceptado sus correos electrónicos y que los mismos no habrían salido porque él lo evitó. Esa fue su carta de presentación ante el hoy Presidente. En efecto, en junio de 2009, el Ministerio Público indicó que se habían encontrado en las computadoras de la gente de BTR correos de García del año 2000, cuando aún gobernaba Alberto Fujimori.

Pero la existencia de audios sí es un elemento nuevo, que deberá ser confirmado, no sólo por las versiones de los presuntos chuponeadores, como por el propio Presidente de la República, quien ha sido llamado a este proceso como testigo.

2. EL TEMA DE LA DINANDRO: Polémico punto. Cuando se realizó la captura de los integrantes de BTR, Gorriti indicó las razones que tuvo García para la intervención de esta unidad policial:

¿Por qué intervino la Dirandro en el caso “Petroaudios”? Formalmente, por oficio (Caso Nº 289-2008) del fiscal Walter Milla, el 22 de noviembre de 2008. En realidad, por disposición del presidente de la República, Alan García, quien coordinó el inicio de la investigación con Gladys Echaíz, fiscal de la Nación. Luego que éstos compartieran inteligencia que señalaba a marinos vinculados con inteligencia naval como autores del chuponeo, García recurrió al único grupo en el país que tenía tanto el equipo como el entrenamiento necesario para llevar a cabo la investigación. Posteriormente volvería a hacerlo en el caso del espía Ariza.

Pero luego la DINANDRO ha sido cuestionada por Giselle Gianotti y Martín Fernández Virhuez, acusados en este proceso. Ambos personajes señalaron haber sido presionados por miembros de esta unidad para incriminar a los directivos de la empresa Petrotech como financistas del chuponeo. Ello ha sido desmentido tímidamente por Hidalgo, hoy Ministro del Interior, pero ha merecido la exigencia de la periodista Rosa María Palacios para que se investigue esta presunta presión, debido a que una de las personas a las que querían incriminar era a su esposo.

Cabe mencionar que no se ha encontrado evidencia alguna que Petrotech o sus directivos tuvieron algo que ver con el espionaje industrial. Y de allí que sea importante establecer el rol que cumplió la DINANDRO en la investigación, sobre todo, si se sabe que “en algún lugar” se perdieron y/o cambiaron pruebas vinculadas a este proceso.

3. LOS EQUIPOS DE ESPIONAJE SUPUESTAMENTE COMPRADOS POR LA MARINA: No es la primera vez que Tomasio hace referencia a ellos. De hecho, en enero de 2009, Daniel Yovera señalaba lo siguiente en un reportaje para Perú.21:

El marino procesado por presunto espionaje telefónico, Carlos Tomasio de Lambarri, entregó – el jueves 29 de enero – nueva información que pretende demostrar que fue la Marina de Guerra, y no él, la que en junio de 2000 adquirió dos equipos de interceptación telefónica Triggerfish 4080 por US$110,000.

Desde el penal Castro Castro, Tomasio le envió una nota a su abogado Fernando Silva La Rosa indicándole que los dos equipos adquiridos por la Agregaduría Naval de la Marina, en Washington, a la firma estadounidense Harris fue pagada a través de una cuenta bancaria que la sede de la Armada tenía en el entonces First Union Bank, hoy Wachovia Bank.

El marino en retiro no le había contado nada de esto ni a la Policía ni a la Fiscalía durante la etapa inicial de la investigación. Por ello, el abogado dio cuenta del nuevo elemento a la jueza instructora del caso, María Martínez Gutiérrez, a través de dos oficios con solicitudes concretas. Ese mismo día, el Ministerio de Defensa emitió un comunicado descartando cualquier “transferencia bancaria” a la empresa Harris.

El interrogatorio a Tomasio continuará mañana martes. Ojo que también debería preguntársele sobre sus trabajos para un gerente de una compañía azucarera, cuyos competidores fueron materia de espionaje industrial. Este último punto es importante para comenzar a esclarecer quien financió el chuponeo, la pregunta sobre la que se tienen algunas pistas, pero aún no certezas.

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