
Hernando de Soto está de vuelta. Aparte del paréntesis que supuso su frustrada aventura con el “TLC hacia adentro”, durante la última década estuvo más dedicado a sus proyectos en el Instituto Libertad y Democracia, luego de su frustrada candidatura presidencial. Durante el fin de semana se confirmó su vuelta a la política peruana apoyando a Keiko Fujimori.
El anuncio, que ya se veía venir desde la semana pasada, ha motivado reacciones de ambos lados. Así, Gustavo Gorriti ha recordado el rol de HdS en la elaboración del discurso de Fujimori en las Bahamas luego del golpe de 1992 (cuando se prometió el CCD), con algún plagio de por medio - lo que De Soto ha descartado - y también ha recordado las colaboraciones del conocido economista con la Fundación Gadaffi. Mientras que Fritz Du Bois ha señalado que De Soto aplicará en un gobierno de Keiko el “TLC hacia adentro” que García descartó.
Pero lo que nadie ha hecho hasta ahora es recordar cuáles son las críticas que existen frente a las ideas de De Soto, especialmente en los terrenos de informalidad y propiedad de las comunidades nativas, los temas por los que el fujimorismo lo ha traido. Así que, a modo de memorex, aquí algunas de los cuestionamientos que se le hacen a las teorías del economista con nombre de conquistador.
Comenzaremos por la lectura de Efraín Gonzáles de Olarte sobre “El Misterio del Capital”, el segundo libro de De Soto sobre la economía informal. Algunos extractos:
En este libro de De Soto avanza en reconocer que hay otros factores más sistémicos que afectan el desarrollo, pero no llega a incorporar en su análisis, un elemento crucial como es el rol decisivo del capital humano. Su argumento se sigue limitando a la potencialidad del capital físico “muerto” y de su propiedad, en consecuencia, el libro resulta siendo una letanía sobre cómo construir un puente que nos lleve de la tierra del “capital muerto” (la informalidad) a la tierra del “capital vivo” (la formalidad), y que una vez que lleguemos a destino entraremos en la vía del desarrollo casi de manera automática. El problema es que el único “capital vivo” es el ser humano o “capital humano”, como se le denomina hoy, el cual es el único capaz de agregar, modificar o destruir valor a todo capital muerto, incluyendo el capital natural. La formalización o incorporación en el sistema legal de los sectores informales no transforma la calidad del capital humano, sólo podría ser un medio.
Consideramos que la gran limitación, no sólo del libro que comentamos sino, de toda la propuesta de De Soto es que se trata de una propuesta más ideológica que técnica: asumir que el desarrollo capitalista en el siglo XXI se podría dar simplemente en base al plusvalor generado por la formalización de los derechos de propiedad. Esto no es, sin embargo, un demérito para De Soto, quien ciertamente ha contribuido desde su perspectiva ideológica a hacer de la informalidad un issue, cosa que nadie había hecho antes que él, aunque desde el punto de vista del análisis económico sus trabajos sean bastante flojos.
(…)
Uno de los principales problemas de la investigación de De Soto es metodológico: No ha encuestado a los informales acerca de lo que ellos consideran los principales obstáculos a su progreso, tampoco a los formales que fueron informales, de cómo lo lograron y a qué costo. Una investigación de este tipo le hubiera permitido confirmar o rechazar lo que hasta ahora sigue siendo hipótesis sin rigurosa contrastación empírica.
Hace algunos años, Richard Webb publicó un texto sobre el derecho de propiedad, base de buena parte de la teoría de De Soto. Luis Corvera le hizo una entrevista para El Comercio sobre su libro y allí Webb dijo lo siguiente sobre las teorías de HdS:
¿Y cuáles son las conclusiones a las que llegó?
De acuerdo con el ILD, el registro de los títulos de propiedad marca un hito, pues es el punto en el que se pasa de no tener seguridad sobre la propiedad a tenerla. Evidentemente, si crees que puedes pasar de un extremo a otro en un día, los números del ILD no te parecerán extraños. Sin embargo, las cosas no pasan de ser negras hoy a blancas mañana.Por tanto, el registro de la propiedad no sería un hito tan importante, como predice De Soto…
No, y lo puedes ver en las encuestas que sobre este tema hicieron Apoyo (en el 2000) e Imasén (2004). Los resultados eran concluyentes: a pesar de no tener registrados sus títulos, las familias tenían cierto grado de seguridad sobre sus predios, incluso en los casos en los que carecían de documentos de propiedad. Ello me motiva a investigar más: ¿de dónde provenía tal seguridad? 85% se sentía muy seguro o seguro.¿Qué es lo que encuentra?
Que estas familias utilizaban mecanismos adicionales al título o al registro de este para generarse ciertas seguridades sobre la propiedad, como el pago de impuestos y de servicios públicos a su nombre.Pero supuestamente este grupo se encuentra fuera del sistema formal y, por tanto, no paga impuestos…
Te equivocas, sí lo hacen; el pago de los impuestos prediales y los arbitrios son para ellos garantías de propiedad. Es más, 60% de los hogares que tenían título de la Cofopri pagaban impuesto predial y son el grupo con menor porcentaje de pago (en el caso de los títulos de compraventa llega a 74%). Pero eso no debería sorprenderte, pues a pesar de no tener sus títulos registrados, igual realizan operaciones de compraventa de sus inmuebles y acceden al sistema financiero.Se supone que al no tener garantías, entendidas como el registro de su título de propiedad, no les era posible acceder al crédito.
Eso no es cierto. Como las familias tienen ciertas seguridades sobre la propiedad, invierten en la construcción y ampliación de la casa, y también se animan a pedir créditos. Según la Cofopri, el 25% de los hogares a los que entregó títulos solicitaron un crédito, y algo similar pasó con los que tenían títulos municipales, de compraventa u otro tipo de documento.Pero eso no garantiza que obtuvieran el financiamiento pedido…
En el caso de los títulos de la Cofopri, 58% de los que solicitaron crédito lo obtuvieron y los porcentajes se incrementan en los otros casos.Sin embargo, se supone que al no estar registrados, los bancos no tienen garantías reales…
Yo también creía eso, pero al conversar con una caja municipal, me percaté de que sí era posible. Los bancos, aunque más las cajas, prestan con garantías en inmuebles sobre los que no existe un registro de propiedad y si no les pagan, han encontrado la forma legal de adjudicarse el bien.
Hace un par de años, Hans Rothgiesser- quien también escribió un divertido texto sobre el video clip de HdS sobre la propiedad de las comunidades indígenas - también se refirió al marco teórico de su colega economista. Por ejemplo, sobre el concepto de informalidad:
El caso es que el amigo Hernando De Soto de la década pasada en una misma publicación podía usar una definición en un momento y otra en otro. En esta publicación del Banco Mundial a partir de la página 11 critican las ideas y las contradicciones del planteamiento de sus dos libros. Como que por ejemplo parte de los éxitos de las unidades productivas en la economía informal para justificar que se les pase a la economía formal, a pesar de que, según el documento, nada asegura que ésta pueda sobrevivir al cambio en las condiciones (las reglas en la economía formal no son las mismas que en la informal, indudablemente). Esto suele ser usado para justificar que la economía formal debería acercarse más a la informal a través de la desregulación y eliminación de barreras de todo tipo. Hasta ahí podría tener sentido. No obstante, el documento del Banco Mundial argumenta que buena parte del éxito de esas unidades productivas en la informalidad es que se supieron adaptar a condiciones de corrupción e incompetencia del sector público, lo que generó las condiciones de adaptabilidad e improvisación en esa generación específica de empresarios. Nada asegura que se replique esas habilidades y conocimientos en la siguiente generación.
Veamos otro enfoque. En esta presentación del Fondo Monetario Internacional acerca del personaje Hernando De Soto, en la última página, incluyen menciones a críticos de sus ideas. Aquí se centran en que sus textos no estiman adecuadamente el efecto del registro de las propiedades informales en la economía -el típico rollo de Hernando De Soto-, lo que a la larga puede generar una decepción y una frustración muy grande hacia los mecanismos de mercado. Esto se sustenta con data de distintos países. En un caso es porque consideran que pasar de créditos en una economía informal a créditos en una economía formal -uno de los beneficios más importantes de ser formal, según De Soto- tiene en realidad otro set de reglas y que en distintos países puede tener distintas diferencias en los costos, no necesariamente los que él estima para el Perú. En otro caso es porque el registro de propiedades es costoso. Y ese costo no lo paga completamente el informal que se está formalizando, pero lo tiene que pagar alguien -ergo, el Estado, o sea, todos nosotros con nuestros impuestos… es decir, nosotros los formales-. O sea, no es un lonche gratis, como lo plantearía De Soto en su libro, según Christopher Woodruff.
Finalmente, ya desde el lado de sus propuestas sobre propiedad comunal (y como privatizarla), Roberto Bustamante comentó lo siguiente a partir del documental de Hds:
La lógica de la inclusión según de Soto implica que no todos pueden organizarse como quieran o como lo vienen haciendo desde hace 10, 20, 30, 200 o 1000 años. Son los otros los que están en desventaja, aún cuando ellos son quienes han poblado esas zonas desde quién sabe cuándo. Nunca el problema está en la construcción de un estado o de lógicas económicas que no respetan la libre voluntad de la gente para seguir viviendo como les de la gana. No es la gran empresa la que tiene que adaptarse, sino, nuevamente, la población nativa. La flexibilidad del sistema capitalista termina cuando hay petróleo, gas natural o minerales de por medio.
Irónicamente, como lo señalara Gerardo Seminario, Hernando de Soto se encuentra con el marxismo más clásico, aquel que dice que la propiedad (de los medios productivos y de la materia prima) es uno de los principios de la producción del capital (y por ende, del desarrollo). Marx también pensaba que el capitalismo era una fuerza revolucionaria que debía sacar del atraso a la India del siglo XIX.
(No es la primera vez que escucho a supuestos y autodenominados liberales hacer una defensa cerrada de formas únicas de propiedad, encima de la libertad de los individuos y las colectividades de tener su propia forma de relación con las ideas, la materia prima, la cultura, los medios de producción… la historia es realmente tragicómica).
No hay palabras en de Soto sobre el desarrollo como lo planteara Amartya Sen, como el fortalecimiento de aquellas capacidades en el ser humano para que este pueda tener libertad. Y qué decir de una idea de desarrollo que incorpore un uso armónico de los recursos naturales (que tiene que ver mucho con las formas de organización que se dieron en territorios específicos). Para de Soto, el ser humano es determinado económicamente (oh ironía) y no es producto y productor de su propia historia.
Digamos, luego de ver este repaso de argumentos, Keiko Fujimori debería pensar bien si es que su flamante jale no le ocasionará más controversias de las que ya tiene con su propia postulación, apellido, plan de gobierno y entorno. Sobre todo porque hay un “pequeño” problema llamado conflictos sociales que varias de las propuestas de don Hernando pueden acentuar, sobre todo, con la poca credibilidad democrática que tiene la señora Fujimori.
OTRAS CRÍTICAS A DE SOTO: Javier Iguiñiz y Alberto Chirif





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