IDICE ALAN Y LA DESESPERACION DE CASTAÑEDA
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Uncategorized
Durante este fin de semana hubo todo un lio con las encuestas, propiciado por Luis Castañeda Lossio, a partir de la aparición de los datos recabados por Ipsos Apoyo, que confirman al ex alcalde en el tercer lugar de las preferencias. Augusto Álvarez Rodrich resume lo ocurrido en su columna de hoy:
Dicho resultado, a solo cuarenta días de la elección, constituye un motivo de preocupación evidente para el presidente García y su candidato Castañeda, y los ha empujado a ambos a recurrir a la mentira artera a través de dos líneas de acción.
La primera es desprestigiar a Ipsos-Apoyo porque les ha traído la mala noticia de que Humala se le ha acercado tanto a Castañeda que, con la viada que lleva, podría llegar a pasarlo.
García puso la voz cantante en el esfuerzo difamador y, un día antes de que salga la encuesta, advirtió que “manipular información, inflar encuestas, es muy malo porque realmente significa burlar la voluntad popular”. Esto ocurre luego de que el JNE retrocediera en su intento de favorecer al gobierno con una maniobra para impedir el trabajo de las encuestadoras.
Servida la cancha por García, anteayer aparecieron Isaac Mekler y Castañeda a denunciar, sin más fundamento que su palabra, es decir, nada serio, una manipulación de las encuestas.
(…)
La segunda línea de reacción del dúo dinámico García-Castañeda frente al escenario complejo que enfrentan es sacar otra mentira con su encuestadora ‘Y Dice Alan’, la cual pretenden usar como Prozac para su estado al borde de un ataque de nervios, junto con el ‘van bien, muchachos, van bien’ con que los arengan sus medios aliados.
Hoy varios personajes han insistido con ambas líneas. En la línea 1, Castañeda hoy siguió en sus críticas y perdió los papeles frente a Patricia del Río y Ricardo Gómez Palma en RPP. A él se sumó un ataque sibilino de Aldo Mariátegui diciendo que “ya no creo ciegamente en Apoyo”, cuando las encuestas no son un tema de fe religiosa. Claro, Aldo M no sabe explicar “coincidencias de portadas” y cree que atacando encuestas y periodistas no va a ser criticado o será mejor tratado. Mismo pensamiento del alanismo-castañedismo.
Que Mariátegui pierda los papeles es un clásico del periodismo peruano, pero que lo haga Castañeda de forma tan virulenta suena a desesperación. La verdad, es que el ex alcalde ha estado mal acostumbrado a que sus únicos contactos con la prensa sean los enlaces microondas para mostrar sus obras y no tiene paciencia para responder a preguntas incómodas.
Y peor aún, no cuenta con un entorno que sepa decirle: “mira hermano, nos estamos equivocando en (inserte su error aquí)”, sino que está rodeado de personas que deambulan entre una realidad paralela donde Castañeda es poco menos que Ramón Castilla y los demás están complotando en su contra, son toledistas o “se lo quieren bajar”. A ello se suma la llegada de personajes acostumbrados a una sola cosa: la sobonería.
En la línea 2, aferrándose a la encuestadora favorita de Palacio de Gobierno, hoy ha aparecido un artículo de César Campos en Expreso defendiendo a capa y espada los “aciertos de IDICE”. Claro, Campos no hace el disclaimer que algunos humalistas hacen en sus columnas y no cuenta que, de acuerdo con algunos medios y con fuentes directas que hemos podido recabar, ha sido visto en el local de campaña de Castañeda Lossio. Cuestión esta última que el conocido periodista debería aclarar.
Y la verdad, es que aferrarse a cifras de IDICE es jugar con fuego. A algunos cuestionamientos ya expuestos en 2006 y 2007, se añade la confrontación que el semanario Hildebrandt en sus Trece hizo al director de esta encuestadora, Víctor Díaz. Algunos pasajes a continuación:
En noviembre del 2010, IDICE produjo uno de sus mayores esperpentos: le atribuyó 11% de intención de voto a Mercedes Aráoz, algo que ni siquiera un Papa Noel aprista podía imaginar.
“Lo que nosotros hicimos fue un trabajo privado para el APRA. Una encuesta. La formulación de una encuesta flash es medir el hecho político en un instante. Son sondeos no científicos. No se revisan las cuotas de estudio”, dice Díaz.
Pero ¿a dónde fueron a hacer las encuestas, a la puerta de la casa del pueblo de Alfonso Ugarte? Porque ponerle 11% a Mercedes Aráoz…
“Pero no fue así, pues -dice nervioso, pero sin responder la pregunta- : el resultado del estudioso se hizo público por decisión de ellos. Ellos sabían muy bien qué era. Son sondeos no científicos. Eso es lo que se entregó privadamente”.
¿De qué le sirvió a García ese sondeo? “Yo no sé para qué le sirvió a García”.
¿Él se lo pidió personalmente?
“Bueno… esa es la apreciación que pueden tener los medios”.
Pero yo leí una declaración suya donde decía que el presidente se lo había pedido. ¿Lo desmiente?
“A mí me pidió el estudio el Partido Aprista, lo vinieron a recoger y lo entregué. Ahí terminó mi responsabilidad. Cuando me llamaron de la prensa aclaré que eso me lo había encargado el APRA”.
¿Ese episodio lo perjudicó?
“Me perjudicó, claro que me perjudicó porque me sacaron titulares. A partir de allí, el JNE y la asociación (se refiere a la Asociación Peruana de Empresas Investigadoras de Mercado, APEIM) se agarraron de eso para pedir que me fiscalicen”.
¿Ya se pronunció el JNE sobre esa fiscalización?
La fiscalización no es un proceso público. Por un momento, Díaz Gonzales duda sobre cómo responder la pregunta pero, finalmente, confiesa que, a raíz de la encuesta “pro- Meche”, su empresa ha sido sometida a un proceso de fiscalización de tres meses.
¿Qué observaciones le han hecho hasta ahora?
“Nos han observado, por ejemplo, que determinadas muestras no tienen aleatoriedad y que no habíamos incluido las tasas de respuestas”. De golpe, Díaz se calla y, tras un par de segundos, añade quitándole importancia al asunto: “son observaciones más de forma”.
Desde que la administración aprista se instaló, IDICE ha firmado contratos con el Estado por 766,403 soles. Si bien es cierto que la condición de afiliado aprista no inhabilita a ningún empresario, también es cierto que para que la empresa de Víctor Díaz pudiera participar en algunos concursos públicos se hicieron modificaciones en los requisitos de contratación.
A estas alturas, el consejo de Marisol Pérez Tello le viene bien a Castañeda: aléjese de su asesor, el Presidente.
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