
El último domingo, se comenzaron a conocer el contenido de los primeros cables del Departamento de Estado provenientes de la embajada norteamericana en Lima. El contenido de los mismos, en dos vertientes, apunta hacia el Ejército Peruano, y la lucha contra las drogas en el Perú.
Un primer bloque de cables está vinculado a la lucha contra Sendero Luminoso y la supuesta ayuda que Estados Unidos brindaría para acabar con este grupo, actualmente más cercano al narcotráfico. En estos cables se mezcla desde pedidos de ayuda, percepciones del ex embajador Michael McKinley y apreciaciones del ex jefe de inteligencia peruano, Julio Raygada, que van desde cosas de sentido común - como la división actual de SL - como mentiras absolutas - como decir que el Instituto de Defensa Legal tiene vínculos con el terrorismo -.
Un segundo bloque de cables tiene que ver con los presuntos vínculos de oficiales peruanos con el narcotráfico, como una de las principales causas que la lucha contra este flagelo sea un fracaso. El cable vinculado a este tema menciona a un informante de la embajada gringa como principal fuente y se mencionan a varias personalidades castrenses con poder en el último tiempo, entre ellos, el actual comandante general del Ejército, Paul Da Silva y uno de sus antecesores, Edwin Donayre.
Ambos personajes han negado las acusaciones en tono enérgico, pero también cometieron la torpeza de pedir investigaciones, demandas y rectificaciones a los norteamericanos, cuestiones que no caben frente a opiniones brindadas en el ámbito privado y que, finalmente, merecen una investigación. Aludir a “los enemigos de las Fuerzas Armadas” cuando esta revelación vino de una web y medios extranjeros sin asomo de amenaza a la seguridad nacional peruana revela que los reflejos en algunos generales parecen estar más preparados para noticias surgidas en el Perú y para enfrentarse a sus supuestos “enemigos” locales.
Igualmente poco delicada ha sido la reacción del Canciller, quien ha señalado que Wikileaks está lleno de chismes. Cierto es que hay muchas cosas puestas en esos cables que responden más al anecdotario, pero también hay cuestiones que merecerían una mayor investigación (ver nuestro post anterior sobre el tema). Mejor parado ha quedado el Ministro de Defensa, quien ha señalado que no hay mayores indicios sobre la vinculación del general Da Silva sobre narcotráfico, pero que la acusación contenida en el cable sí requiere una investigación.
¿Cómo tomar estos cables, entonces? Con prudencia y leyéndolos bien. Muchos de ellos son versiones de parte y otros apreciaciones de funcionarios norteamericanos. Ello no implica dejarlos de lado del todo. Como bien han anotado Álvarez Rodrich y Lauer, pueden haber allí elementos importantes que permitan colocar algunos temas en la agenda, tales como la lucha contra el narcotráfico y las causas de las dificultades que tenemos con las mismas (y que merecerían investigaciones y, de ser el caso, sanciones y variaciones de políticas), tema sobre el cual, hasta ahora, los candidatos han hecho absoluto mutis.
MAS SOBRE EL TEMA:
En IDL Reporteros, una reunión solicitada por el general Donayre al actual Ministro del Interior con un presunto emisario de la familia Sánchez Paredes, varios de cuyos miembros están investigados por narcotráfico.
(Foto: La República)




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