Pocos han recordado en medios - salvo Diego García - Sayán, Alberto Adrianzén, Augusto Álvarez Rodrich y Juan Sheput - los 10 años del gobierno de transición, uno de los periodos más importantes de la historia del último medio siglo.
Por lo general, los gobiernos interinos que ha tenido el país solo han sido recordados por llevar a cabo las elecciones que conducían a la normalidad o por ser el interregno breve entre caudillos. Pero este periodo fue distinto.
El periodo encabezado por Valentín Paniagua y un estupendo equipo de ministros y funcionarios sentó las bases institucionales para lo que debió ser una transición modélica: legislación y lucha anticorrupción en serio, inicio de políticas de concertación en temas como pobreza y educación, la creación de la Comisión de la Verdad y la conducción del país firme y serena, luego de un periodo de verguenza nacional.
Desafortunadamente, sus sucesores no siguieron esta línea. Toledo quedó debilitado rápidamente y no pudo emprender varias de las reformas institucionales que hubieran permitido consolidar el sistema democrático - aunque analistas como Alberto Vergara señala que hubo expectativas desmesuradas sobre lo que Toledo podía hacer -, mientras que con García hemos tenido la presencia de un mandatario que fue todo lo opuesto a Paniagua en muchos aspectos, sobre todo, en materia de defensa de la democracia y de lucha contra la corrupción, además de un estilo confrontativo que poco bien le hace a la convivencia entre peruanos.
Existe aún un debate sobre lo que fue ese periodo. De hecho, hace pocos meses se produjo un interesante intercambio de opinones entre, de un lado, Alberto Adrianzén y Nicolás Lynch, y, del otro, Martín Tanaka, Alberto Vergara y Eduardo Dargent. Y uno de los puntos que se discutió era cual era el carácter de la transición que vivió el Perú al inicio de la década. Y creo yo que, con el respeto que merecen sus trayectorias, tanto Adrianzén como Lynch han pensado equivocadamente con el transcurrir de los años que dicha transición debió enfatizar sobre todo en la economía y que el programa político que tenía era más radical del que realmente tuvo.
Sin embargo, cabe recordar que pasó exactamente. A diferencia de la transición de los años setenta, donde el componente económico y social era importante, en la del 2000, fue la reacción frente a una autocracia de nuevo cuño como la de Fujimori, tanto en el frente interno como externo lo que precipita su caída, con un detonante como fue el video Kouri - Montesinos, a lo que se añade la recesión que Fujimori no puede controlar debido a sus intentos reeleccionistas.
Y de hecho lo que hizo el gobierno de transición fue avanzar en esas tareas: recuperar la imagen del país a nivel internacional - recuerden que los últimos meses de gobierno de Fujimori tuvimos aquí a la OEA vigilando con un representante permanente que pasaba -, iniciar la estabilización de la situación económica, sin la cual no hubiera existido el crecimiento del que hoy nos jactamos y dar respuestas políticas a problemas concretos e impulsar algunas instituciones de transición con miras a que el gobierno que viniera las continuara.
De allí que los componentes centrales de la transición fueran esencialmente políticos - corrupción, derechos humanos, eliminación de la reelección inmediata, descentralización -. Y sus componentes económicos fueran, antes que la búsqueda de un nuevo modelo, reformas puntuales que apuntaran a la mejora de los mecanismos de mercado.
Finalmente, es ese centro radical y reformista el que procuró revindicar Paniagua tanto en su gobierno como en lo que fue su actuación política anterior y posterior. Quizás ello responda a aquellos que piensen que estar en el centro es ser tibio o ambiguo y ponga al ex presidente en el lugar que merece en la historia del Perú.
(Imagen extraída de aquí)




Entradas (RSS)
24 Noviembre 2010 a las 12:51 pm
La designacion de Panigua como presidente nos hizo recordar a los romanos cuando decidieron que Claudio sea emperador. Durante su corto gobierno permitio el ingreso de ” caviares” a la administracion publica y se diesen disposiciones para la liberacion de los presos por terrorismo, fue el inicio de la coladera. ¿ Lo recuerdan?. En la Fuerza Armada permitio que los generales que apoyaron a Montesinos fuesen dados de baja por renovacion y no por medida disciplinaria, beneficiandolos. Por ahora estas dos perlas.
24 Noviembre 2010 a las 1:31 pm
Carlincatura sobre el tema:
http://www.larepublica.pe/23-11-2010/carlincaturas-23112010
24 Noviembre 2010 a las 1:32 pm
Muy buena Carlín, gracias por recordar tu caricatura de ayer.
24 Noviembre 2010 a las 2:03 pm
Ese tal julio yendo por todos lados con el mismo texto y el mismo sonsonete de los ‘caviares’… dime Julio, para ti ¿qué es un caviar?
24 Noviembre 2010 a las 2:05 pm
Por favor, basta ya de tanto mito. Aquí no existió ninguna “transición” en el sentido histórico del término. Fueron unos meses en que se pasó de un gobierno desintegrado por sus trapacerías a otro democrático. Y Paniagua no lo hizo mal, cumplió ese objetivo. Pero de ahí a santificarlo y ponerlo en el panteón de los próceres, hay un abismo. La prueba de que tal transición en los términos épicos que nos la pintan unos cuantos (para más señas, los que trabajaron en la CVR y que salieron y siguen todavía en la PUCP) no existió, es que nadie la recuerda, como afirma desilusionado el post del blog. Y lo que no se recuerda es simplemente lo que no existe.
Otra cosa es que los cuatro gatos que la recuerdan sientan que su participación allí haya marcado el resto de sus vidas y vivan, como los viejitos y los jubilados, de esos recuerdos.
24 Noviembre 2010 a las 2:33 pm
Tras la aparatosa caida del regimen de Fujimori existía en buena parte de la poblacion desasosiego por la caida del mito, la del japones honrrado que nos habia salvado del terrorismo y de la hiperinflacion y solo quedaron las ruinas de un regimen corrupto, era necesario hacer que el pueblo crea nuevamente en las posibilidades de un régimen verdaderamente democrático y creo que ese objetivo aunque hoy semiderruido, se cumplio.
Pero efectivamente no podemos endilgarle todas las virtudes del olimpo simplemente x q no tuvo tiempo o de mostrarlas o de degenerarse.
Paniagua fue un hombre decente que transmitió esa imagen a la recuperacion de la credibilidad en la politica.
Y sobre Toledo, pues no me vengas Godoy con que por debilitarse Toledo no pudo hacer reformas, simplemente no tuvo interés en hacerlas de saque.
Y por último se pretende deslizar que Paniagua fue el padre de la actual estabilidad económica, vamos, nunca cambiamos de modelo económico desde los 90, Paniagua recibió un país que venía superando la recesión iniciada el 98 for factores externos y si algo hizo fue precisamente no hacer nada y que el modelo solo superara el escollo.
24 Noviembre 2010 a las 2:38 pm
¿Cuál es el problema de los mitos? Mejor tener uno levantando lo democrático que otro que hable de héroes militares.
24 Noviembre 2010 a las 3:31 pm
Ricardo reclama por el “mito” Paniagua.
Paniagua dio la talla cuando las circunstancias lo obligaron. Y ese no es un mito. El presidente Paniagua encontró un país polarizado ya que Fujimori prostituyó el país por medio de sus compinche Montesinos, y eso tampoco es un mito.
Lo que tampoco es un mito, y que don Ricardo debería reconocer es que muchos políticos que no son “mitos” sino pura realidad es que ellos bailaron bajo la comparsa del ritmo del Chino.
Ricardo debe saber que su amiga Lourdes Flores nunca ganará una elección presidencial, y esto tampoco es un mito. Más bien ella se ha convertido en una leyenda negra de tanto fracaso electoral y de rodearse de tanto politicastro.
Sayonara…
24 Noviembre 2010 a las 3:37 pm
No se recuerda mucho el gobierno transitorio de Paniagua simplemente por que fue honesto, transparente y eficiente, algo que de lo que nuestros policastros carecen, asi que reecordar ese tipo de comportamientos, extraños de alguna manera para nuestra realidad, solo harian que el pueblo se de cuenta que tambien se puede hacer politica de una manera diferente y que para gobernar no se necesitan iluminados ni guerrerossolo gente honesta y firme; si no recordemos quien metio a la carcel a tanto General delincuente y en actividad.
24 Noviembre 2010 a las 3:59 pm
Se extraña a Panigua y a Andrade.
24 Noviembre 2010 a las 5:27 pm
El gobierno de Paniagua tuvo que lavar el cuerpo embarrado de sangre y corrupcion que era nuestra Patria, tal como lo dejo el delincuente ese del fujirata y su siames “a” “el doc”, ese es su merito, despues, el Peru…. como en el poema de Vallejo, ….ayyy….siguio muriendo…..!!!
24 Noviembre 2010 a las 7:40 pm
Bueno, fue un gobierno de transicion, ni mas ni menos, estuvo bien pero no lo sobrevaloren que a fin de cuentas el electorado no lo puso alli, solo las circunstancias.
24 Noviembre 2010 a las 9:00 pm
El aporte que hizo el gobierno de Paniagua a la consolidacion del proceso de recuperacion democratico fue sumamente importante. Lastima que los gobiernos posteriores no le hayan la prestado atencion debida a dichos aportes. Retomemos auqella senfa y asi asegurar nuestra institucionalidad y que no se vuelvan a repetir esos dias aciagos para nuestra pais.
24 Noviembre 2010 a las 11:13 pm
En parte estoy de acuerdo con lo que dice Roberto, que es mejor tener un referente democrático a otro que exalte valores militares y autoritarios.
Por otro lado, no se de donde sale todo esto del “mito”. Como yo lo veo, no existe un mito, porque este implica que tiene partes de realidad y partes de fantasía, lo cual en este caso de historia reciente, no solo no aplica, sino que la buena imagen que nos llevamos del gobierno de transición son por actos completamente concretos: Ese gobierno y el Presidente Paniagua estuvieron a la altura de las circunstancias requerida, no poca cosa en un país acostumbrado a gobiernos ya sean incompetentes, autoritarios, política o moralmente incapacitados o simplemente que le dan la espalda a las necesidades de la sociedad en su conjunto.
Fue un gobierno de muchos aciertos y muy pocos errores, muy contados. Y deja un buen recuerdo más que por el tinte político de sus decisiones, porque fue un gobierno que luego de 10 años de autocracia, decidió tratar de devolverle el paso al sistema democrático, de ponerle fe a la democracia como sistema, incluyendo fortalecer las instituciones que gobiernos sucesivos han descuidado o simplemente desarmado. Y esa fue su política.
24 Noviembre 2010 a las 11:39 pm
Aquì de vuelta me entero de el denigrante uso de la polìtica, robar, robar y robar. El marica de carlos cacho sigue libre y nadie dice nada( por algo serà) este director de essalud que deberìa estar preso tambièn(nadie se inmuta), acaso es que a nadie le importa? o es que sòlo quieren criticar sus propios intereses?
24 Noviembre 2010 a las 11:52 pm
dificilmente en los ocho meses que duro el gobierno de valentin paniagua, se puede hacer un analisis para catalogarlo de bueno o malo, mas bien parece que cumplio con su funcion de ser un mandatario de transicion y punto, hasta ahi nomas. lo que si es cierto, es que en el segundo gobierno de belaunde del cual el fue parte importante ( diputado, presidente de esa camara y ministro de estado) nuestro pais se sumio en una terrible crisis economica y social, el pais se puso de rodillas ante el fmi sin poder dar soluciones de los problemas de la poblacion, amen de los evidentes actos de corrupcion y el crecimiento exponencial de una burocracia totalmente ineficiente, es por ello que en las presidenciales del 85, accion popular, del cual el era uno de sus principales lideres, recibio un total rechazo del electorado, obteniendo solo un 6% en esas elecciones, su partido (el cual parece ya inexistente) desde entonces siguio en total descalabro, en las presidenciales del 95 obtuvo 1.6 % y en le 2000 un insignificante 0.4 %. como se ve no se trata de endiosar ni de denigrar, si no mas bien ver todo el contexto para dar una opinion mas objetiva.
27 Noviembre 2010 a las 12:21 am
El recuerdo de don Valentín Paniagua (QEPD) es el de ver por fin puesta la banda presidencial en el pecho de un demócrata y verdadero PRESIDENTE, al menos peruano de verdad, decente y presentable luego de los 10 insufribles años de ver la infame cara de cínico y miserable del dictador japonés; la crisis política que, en la coyuntura de aquel entonces, puso a don Valentín como nuevo Presidente, fue la luz al final del túnel que nos indicaba la salida de la oscuridad y podredumbre fujimontesinista, de allí que guardo un bonito recuerdo y gratitud, pues al margen que hoy salgan algunos oportunistas y pájaros de mal aguero a criticar su gestión o cargarle injustamente la responsabilidad del mal gobierno de AP en el primer lustro de los 80’s, don Valentín si dió la talla y en el corto período que gobernó lo hizo con probidad y sobre todo con transparencia.
Tampoco vamos a pretender que en tan poco tiempo de gobierno hubiera podido voltear completamente la tortilla de la corrupción fujimontesinista, debemos recordar que esta estaba muy arraigada luego de 10 largos años de intensos saqueos, tenaz inyección de basura moral, destrucción de los partidos, de la institucionalidad democrática y las instituciones del Estado; lo correcto es ver la gestión del buen Valentín como el gobierno que sentó las bases y el principio del cambio hacia la decencia política, el de retomar la senda democrática y de empezar a sancionar a los corruptos desterrando la escoria y el pésimo ejemplo que fue el fujimontesinismo, pero no mas, creo que debemos dar a las cosas su justa medida, no podìa hacer mas en tan corto tiempo y sí hizo lo que tenía que hacerse.
Gracias don Valentín Paniagua, las personas que nos consideramos de bien le brindamos nuestro reconocimiento y gratitud por haber hecho sonreir a muchos peruanos cuando asumió la Presidencia del Perú, después de mucho tiempo de oscurantismo y humillaciones de la mafia de Fujimori y Montesinos; en lo personal mi bonito recuerdo y gratitud será por el resto de mis días.
27 Noviembre 2010 a las 12:00 pm
MASUDA, buena rememoranza, a veces creamos mitos pero por ignorancia no nos enteramos, si pudièramos recrear la historia y contarla sin miedos, otro serìa nuestro paìs.
27 Noviembre 2010 a las 12:25 pm
Paniagua: dicen que fue decente , honrrado y de buenas intenciones, no tengo pruebas a favor ni en contra, ojalo que sean ciertas. Lo principal es la eficiencia, porque de buenas intensioes esta hecho el camino al infierno.Ejemplo lo tenemos en el peru ( solo una : la reforma agraria) y en el mundo, el fracaso de los paises socialistas y cuba , venezuela ,korea de norte etc.
27 Noviembre 2010 a las 1:32 pm
Ya, mucho problema se hacen con esto. Paniagua se ha convertido un mito, por obra de quienes fueron sus asesores, ayayeros, y gente que aprovechó para cobrar un sueldo del Estado durante sus ocho meses de gobierno.
A fin de cuentas, Paniagua debió cumplir una misión impuesta por las circunstancia. Viejo acciopulista adherente a las ideas de Belaúnde, Paniagua aceptó que su mando presidencial era fruto de una situación de emergencia, que no había sido ungido en elecciones democráticas sino por fuerza de las circusntancias, y por eso no intentó hacer los “grandes cambios” que nuestra izquierda criolla le reclama. Es más, el modelo económico procapitalista se mantuvo sin alteración, limitando sus funciones a expulsar fujimoristas corruptos de los cargos más altos (los más bajos pasaron piola en muchos casos), tramitar el juzgamiento de Montesinos, y encauzar a los antifujimoristas para que de modo ordenado se disputaran la presidencia el 2001.
Para esto Paniagua tenía un capital muy importante: él mismo.Hombre de perfil bajo, honrado hasta en los menores detalles, incómodo ante la adulación, sabía perfectamente que afrontaba una responsabilidad tan difícil como inesperada, y que su condición de presidente provisorio le impedía legítimamente imponer un viraje de 180 grados (lo contrario hubiera sido un autoritarismo de Paniagua, a lo cual el se negaba por una cuestión de principio). El 24 de noviembre del 2000 era muy improbable que la OEA y EEUU aceptaran a un vicepresidente fujimorista como presidente… tampoco aceptarian un berrinche final de las FFAA (donde nadie queria cargar con un mando presidencial). La solución era que el Congreso, dominado por la oposición elija un hombre de “consenso” para no dejar descabezado el Estado hasta julio del 2001, y ese fue Paniagua… La “transformación” que algunos creen ver en su régimen es apenas un mito que se pretende crear sobre un hombre cuya mayor distinción es haber sido uno de los escasos presidentes peruanos honestos y conscientes de la fugacidad de su poder.