Hoy es el Blog Action Day, día en el que bloggers de todo el mundo tocan un tema de impacto mundial. Este año, dicho tópico es el agua, un bien cada día más escaso, tanto que puede generar serios conflictos sociales, como el ocurrido frente al proyecto Majes - Siguas II (como lo han señalado en el Utero y Menos Canas).
Por ello es importante tener entidades encargadas de este tema que sean competentes y eficientes, tanto en su manejo como organizaciones como en lo que se refiere al agua. En el caso de Lima, esta entidad es Sedapal y por ello es importante apuntar algunas perlas que, en este gobierno, se han registrado durante su manejo.
1. Agua Para Todos: El programa social chochera de Alan. Pero que parece no haber dado los resultados adecuados. Farid Matuk tiene datos de julio de 2009 sobre como la cobertura de acceso a agua potable no se había incrementado entre 2006 y 2008 en modo sustancial. En Lima, dicha cobertura no ha tenido mayor aumento, a pesar que hay zonas de la ciudad que necesitan de agua a gritos.Y para complicar más las cosas, Pablo Secada, ex funcionario del MEF, ha sido claro en decir:
En la evaluación de presupuestos por resultados del MEF está escrito que Agua para Todos es carísimo, pero el gobierno no quiso colgarlo en la web.
4. Abraham Levy y el Fenómeno del Niño: Hace unos tres años, Roberto Bustamante, Marco Sifuentes y este blogger le dimos vuelta a uno de los primeros escándalos de este gobierno: la existencia de un falso Fenómeno del Niño. En esa historia, que involucró el nombramiento del suspendido ex premier fujimorista Alberto Pandolfi, hubo otro protagonista: Abraham Levy.
A raíz de estos casos, el funcionario antes mencionado fue cesado en su cargo. Y para complicar más el panorama, la Contraloría encontró responsabilidad en el actual Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Juan Coronado, por el contrato con la empresa brasilera.
6. Deuda tributaria: Como bien reseñó el amigo Mil Demonios, la empresa que ocupa el segundo lugar en deudas con la SUNAT es Sedapal, con S/.686 millones en arrugas.
Pues bien, toda esta serie de casos produjeron consensos en las principales competidoras para la alcaldía de Lima. De hecho, tanto Susana como Lourdes han señalado la necesidad de que la Municipalidad de Lima tenga una mayor ingerencia en Sedapal, sea a través de su paso completo al municipio o a que se coloque a los dos directores en Sedapal a los que las normas vigentes le dan derecho. Pablo Secada, virtual regidor metropolitano, ha sido claro del por que ambas señoras coinciden en este punto:
Lo importante es evitar que el agua de Lima no dependa de los Arana de este mundo. Uno puede pedir auditoría de gestión y allí se arma la pelea porque se descubrirán las cochinadas de Sedapal. Hay que entrar a la guerra. Los incentivos políticos han primado y son perversos. Hay bastante cochinada y no se dice nada.
Aquí tienen un primer punto que los chicos de Fuerza Social y el PPC pueden hacer algo en conjunto, luego de una elección sumamente disputada. La ciudad se los agradecería.
Sin embargo, este asunto se fue complejizando con una serie de declaraciones desafortunadas por parte de personas que deberían tener como deber preservar la institucionalidad. Primero, el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein, quien justificó el ojo por ojo en un país donde el linchamiento es elevado casi a nivel de institución, siendo autoridad principal del sistema de justicia, que existe para evitar las venganzas privadas. Y lo hizo empleando términos dignos de cantina y que por segunda vez pretenden equiparar a la homosexualidad con la falta de firmeza. El actual Decano del Colegio de Abogados de Lima ha rechazado estas infortunadas declaraciones.
Pero este tema se ha complicado con algunas cuestiones que merecen la atención, más allá de los hechos puntuales.
Para comenzar, un video publicado por el portal de noticias Número Zero, una iniciativa de estudiantes y egresados de periodismo de la PUCP. Esta breve filmación muestra las imágenes captadas minutos después de la agresión, en la que algunas personas señalan que AGP fue el agresor y se confirma parte de la versión de Richard Galvez sobre lo ocurrido inmediatamente después del incidente:
Ojo que el periodista Marco Sifuentes ha indicado que el video estuvo circulando por varias redacciones, sin éxito de publicación.
A esto se añaden las revelaciones de Diario 16 y Perú.21 del día de hoy. La persona que se autoinculpó por la agresión, Oscar Rachumi Luna, es militante aprista y miembro de seguridad partidaria del Presidente de la República. Las fotografías de Diario 16 muestran a Rachumi custodiando al Presidente tanto en actividades partidarias como en el hospital Rebagliati el día del incidente ya comentado. Mientras que el artículo de Perú.21 señala que este personaje es compañero desde hace 30 años y que la empresa de service para que presta servicios en Essalud pertenece a un militante del partido de gobierno.
Finalmente, en su blog, Raúl Mendoza Cánepa hace notar algunos detalles de la declaración de Galvez que merecerían mayor investigación, como las denuncias que hace de malos tratos en la FAP a la tropa de la que él formó parte. Y, sin justificar un acto que es reprobable - el insulto -, da una explicación sobre porque mucha gente considera que llamar “corrupto” al Presidente (sin pruebas) no es un insulto:
El grito desmesurado de Galvez a García no va directo al problema, pues para llamar “corrupto” a alguien hay que probarlo. Y los privilegios no son técnicamente corrupción o ilícito, pero a la vista del pueblo lo son y, políticamente, eso es lo que importa.
¿Cuántas insolencias como estas nos ahorraríamos si hubiera en la oposición y en el Parlamento quien las cante claras como lo hizo Galvez? Los partidos están más atentos a pactar impunidades y salvaguardas o gestar alianzas que en elevar denuncias de este tipo. Ni a los humalistas les cabría esta misión, pues su bancada es la menos presentable y una de las más afectadas por los escándalos. Les falta autoridad y su vocación crítica no es tal sino un simple interés por sabotear al Gobierno y cosechar políticamente de un descalabro. Me refiero a la fiscalización que sólo podría hacer un político sin mayor interés que comprarse el pleito de la moralización.
La verdad es que el Parlamento sólo sirve como vómito legiferante, sin ninguna aspiración ni capacidad de control político razonable y franco. Galvez, desde la calle, representó por unos segundos ese espíritu.
Este incidente, que el Presidente ha hecho crecer hasta escalas realmente elevadas para el hecho que lo detonó, así como el manejo del mismo, nos demuestran de mejor manera cuáles son las razones por las cuales, a pesar de sus logros económicos, Alan García Pérez no es una persona querida ni respetada para muchos peruanos. Lección para quienes aspiran a sucederlo.
Castañeda Lossio: Salida en olor de multitud y con respaldo presidencial. Sus obras y hospitales solidarios son su mayor respaldo, mientras que posibles revelaciones sobre su gestión pueden ser su principal traspié. Cuidado con un entorno parlamentario poco fiable.
Keiko Fujimori: Con giras a lugares recónditos del país como principal capital político. Agotó ya el factor victimización en torno a los juicios a AFF. Dificultades serias en salir del esquema “liberen a mi padre”, por carencia de ideas sobre temas clave y la presencia de ex ministros de la década de 1990.
Toledo: Prepara su llegada definitiva para noviembre y confía tanto en un buen recuerdo de su gobierno como su experiencia en campañas electorales para su éxito electoral. Deberá minimizar el impacto del recuerdo de frivolidades, denuncias a familiares, imagen de debilidad y una bancada chúcara.
Humala: Severas dificultades para tener un perfil menos radical, tanto por su desempeño durante los últimos cuatro años como por los últimos resultados regionales. Sus aliados intelectuales sólo le aportan su prestigio. Paga el costo de no construir una organización.
Lourdes Flores: Demora demasiado el reconocimiento de una derrota. El PPC apunta para el 2011 a ser aliado parlamentario de algún candidato con serias opciones de ganar. Su labor será depurar un entorno que le ha traído serios problemas en sus tres elecciones perdidas y fortalecer su partido.
Villarán: En la disyuntiva sobre si Fuerza Social debe dedicarse sólo a la labor edil, lanzar un candidato presidencial propio o tentar una bancada parlamentaria (propia o en alianza). Su reto mayor está en convencer a quienes no votaron por ella en que un perfil de centro – izquierda eficiente es posible en el Perú.
Los otros: No han despegado candidatos menores que prometían una mejor performance. Bayly y PPK perdieron credibilidad en esta campaña, Acuña ha optado por pensar en el 2016 y ver a quien apoya, mientras que Simon y Arana han quedado descolocados con el éxito de FS y sus fracasos regionales. No se vislumbra a un outsider, por ahora.
Transcurridos nueve meses de gestión de este gobierno y ante las presiones en su contra que venían desde la Presidencia del Consejo de Ministro de aquel entonces, Augusto Álvarez Rodrich publicó un editorial que, con el transcurrir del tiempo, cobraría mayor significado:
En una reunión con un grupo de periodistas realizada en abril del año pasado, entre la primera y la segunda vuelta, uno de los presentes sostuvo que, si hubiera que decidir el voto pensando en su efecto sobre la libertad de expresión, se debía votar por Alan García.
Yo me permití relativizar esa opinión. Estrictamente, desde el punto de vista de las condiciones para ejercer el periodismo con libertad, mencioné que lo peor que podría pasar con Ollanta Humala sería que este intentara estatizar los medios -lo que a estas alturas ya es muy difícil- o que sus militantes -que en ese momento se mostraban belicosos- te amenazaran, lo cual se podría contrarrestar con precauciones de protección personal. El problema con García es que a él le gusta establecer buenas relaciones con los propietarios de los medios, y eso, agregué, puede llegar a ser un exocet para el ejercicio libre del periodismo.
Si bien desde aquí he discrepado abiertamente durante los últimos 4 años con Alan García, no está bien que la gente ande insultando al Presidente como le da la gana. Sin duda, hay fundadas sospechas sobre lo que fue su actuación durante este gobierno y el anterior en torno a temas que merecerían investigación periodística y judicial - algunos de estos casos ya prescribieron -, pero ello no representa una carta blanca para decirle zamba canuta a Alan. Una cuestión es lo que se pueda gritar al calor de una marcha y otra un insulto directo.
Sin embargo, el Presidente de la República ha cometido un gravísimo error al agredir a una persona que disente de su conducta, por más que lo haga de manera destemplada. Todo acto de violencia resulta inaceptable y lo es más tratándose de una persona cuyo primer deber es hacer cumplir las leyes. Tanto el testimonio de Richard Galvez, como lo referido por otros testigos (ver aquí y aquí) a Diario 16 me llevan a la convicción que lo ocurrido fue una agresión física condenable desde todo punto de vista.Y ello, con la complacencia de algunos periodistas y algunas autoridades.
Igualmente penoso ha sido el manejo presidencial de un tema que bien pudo haber sido aclarado inmediatamente - con las disculpas del caso -, se ha prolongado innecesariamente hasta la contradicción en sus versiones. Del silencio se pasó al chisme en ceremonias públicas para minimizar el hecho y de allí a la aceptación parcial del incidente, sin reconocer la agresión física. Un papelón mayúsculo, más aún, cuando ya otros medios distintos a Diario 16 - como Peru.21 - habían corroborado lo ocurrido.
Y ha sido francamente vergonzosa la censura que ha tenido el periodista César Pereira, hasta ayer reportero de Enemigos Públicos. Pereira había conseguido 4 testimonios que corroboraban lo ocurrido el último sábado, pero su reportaje nunca salió al aire. ¿El motivo? Según la versión de Pereira, ello se debió a que los ejecutivos del canal se negaron a pasar un informe en contra del Presidente en momentos en que se va a definir el futuro de Panamericana en Indecopi. Ello nos demuestra como la fragilidad empresarial de algunos medios de comunicación resulta dúctil a las presiones o a la autocensura.
Son este tipo de conductas las que hacen que no nos unamos al coro de personas que solo se fijan en los indudables méritos económicos del gobierno para alabarlo. Para desgracia del país, el triste papel del gobierno de Alan García en el respeto a la discrepancia no deja bien parado a un gobernante que dista mucho de ser un estadista o, siquiera, de un eficiente administrador de crisis, como, en estos momentos, nos ha comprobado que es Sebastían Piñera.
A raíz de las dificultades encontradas en el proceso electoral - y que involucran a la ONPE y al JNE -, se han presentado una serie de iniciativas para hacer modificaciones al sistema de elecciones. Con el corto plazo que ven nuestros políticos y autoridades estos temas, piensan que su solución será aplicable para los comicios de abril, pero, siendo honestos, deberemos esperar a la siguiente elección (2014) para su implementación.
Aún así, resulta interesante explorar los temas que se encuentran presentes en la agenda de reforma del sistema electoral, muchos de los cuales tienen bastante tiempo de discusión.
¿UNO O DOS ORGANISMOS ELECTORALES?: El saliente miembro del Jurado Nacional de Elecciones, Ulises Montoya, volvió con una añeja propuesta antes de su retiro: fusionar el JNE con la ONPE en un solo organismo electoral. Ello implicaría la modificación de la Constitución, que contempla la separación de funciones referidas al sufragio en dos instituciones distintas.
El debate, en realidad, viene desde 1993. Muchos constitucionalistas de nota - Valentín Paniagua, entre los más destacados - sostenían que la división de funciones electorales era contraproducente y podía llevar a cuestionamientos electorales. Claro, el tema es que los artículos sobre el particular eran escritos en el contexto de un gobierno autoritario en el que, a decir verdad, que fueran uno o dos los organismos electorales no contaba mucho si la elección iba a ser manipulada en todos los flancos, como fue el año 2000. Son en estos artículos que el Jurado Nacional de Elecciones basa su posición.
Sin embargo, y sin estar ajena a críticas, la ONPE ha demostrado que lo mejor para el país es que tengamos una separación entre dos organismos distintos, dado que, en términos generales, es mejor que quien organice no sea el mismo ente que tenga la última palabra sobre las decisiones jurisdiccionales electorales. A ver si de una vez por todas se dejan de torpedearse entre organismos que deben colaborar entre sí.
LOS CAMBIOS QUE SI SON URGENTES: Lo que sí debieran remediar la ONPE y el JNE son las demoras en el conteo. Como dijimos la semana pasada, muchas de ellas se debieron a una resolución de última hora sobre el tema de las actas. Pero hay otros temas pendientes, como la insuficiente capacitación de miembros de mesa y la ausencia de muchos de ellos. Hoy El Comercio editorializa señalando que la ONPE debe tener listo un plan de contingencia para estos casos. Se trata de serios problemas de eficiencia que generan una crisis de credibilidad, aquello que nunca debe escasear en un proceso electoral.
EL VOTO ELECTRONICO: Las demoras en el conteo de votos en varios lugares del país - no solo Lima - han hecho que muchos volteen su mirada a una vieja idea: la implementación del voto electrónico en el Perú. De hecho, ya se había aprobado un proyecto de Ley sobre esta materia, pero este gobierno observó la norma debido a que, en su opinión, no habían suficientes garantías para evitar fraudes o garantizar el secreto del voto.
Por su parte, críticos académicos de la idea no sólo se basan en las supuestas inseguridades, sino también en el mayor costo que tendría para los partidos contar con personeros técnicos que tengan conocimientos informáticos en todo el país.
En el otro lado, Fernando Tuesta justifica las ventajas de adoptar mecanismos electrónicos de sufragio:
Las consecuencias en la aplicación del voto electrónico son varias: eliminación de las cédulas de votación, del padrón y de las actas electorales y sus copias, en papel; eliminación del ánfora y la reducción de mesas de votación, de locales de votación y de miembros de mesa. Eliminación de los votos por error y del llamado error material, disminución en el tiempo de entrega de los resultados, reducción del personal contratado eventual para un proceso electoral y, en consecuencia, un ahorro para el erario nacional a mediano plazo.
El tema, sin embargo, no es tecnológico, administrativo ni presupuestal. El problema de fondo es el de la confianza.
Dado que hay un tema de confianza, es necesario que la implementación del voto electrónico se haga de modo progresivo y gradual, a fin de corregir posibles errores y que los partidos puedan ir capacitando paulatinamente a sus militantes para vigilar el voto. Por tanto, es necesario que se apruebe la norma que permite el inicio de su puesta en práctica cuanto antes.
Ojalá no nos olvidemos de estos temas - y de otras reformas electorales - cuando el periodo de comicios haya terminado.
Con ello, Castañeda Lossio culmina 8 años de una gestión que ha tenido algunas luces, cuestiones que se pudieron hacer mejor y algunas sombras. Aquí un balance:
LO BUENO
Las obras más recordadas de Castañeda Lossio son las escaleras en los cerros de Lima. Y creo que se merecen un especial reconocimiento porque apuntaron a un problema del ciudadano común: la dificultad para bajar de su casa para llegar al paradero, con el gasto en tiempo y en zapatos nuevos que implicaba descender por caminos poco adecuados. Gol del alcalde.
Un segundo tema es el rescate de los parques zonales de Lima. Castañeda los ha transformado en centros de esparcimiento en el que los ciudadanos de varios sectores de la ciudad pueden divertirse. Ello debe complementarse con una mejor visión de lo que representan los espacios públicos en la ciudad.
Tampoco hay que dejar de destacar algunas obras viales, como el intercambio vial Panamericana Sur - Villa El Salvador, la vía expresa de la avenida Grau o espacios nuevos como el Parque de la Muralla o el recientemente inaugurado Museo Metropolitano.
Los Hospitales de la Solidaridad: Han sido un alivio para el déficit de atención que se tienen en otros centros de salud, sobre todo, en lo que respecta a consultas ambulatorias. Pero ojo, se trata de un sistema privado en asociación con la Municipalidad. Según Caretas, preocupa mucho que se vendan como hospitales aquello que son centros de atención ambulatoria, que requieren una infraestructura más adecuada - y no meros contenedores -, cuyos médicos trabajan sin continuidad laboral y que, además, no tiene un sistema informático con las historias clínicas de los pacientes. Su mejora es una tarea para la próxima alcaldesa.
Teatro Municipal: Hoy se hará una “inauguración” para la despedida del alcalde, pero el trabajo aún no está terminado. De hecho, hubo una fuerte polémica acerca del proyecto arquitectónico del Teatro y por las demoras en su reconstrucción.
Circuito Mágico del Agua: Obra que significó la repotenciación y relanzamiento del Parque de la Reserva y que tiene gran concurrencia. Pero el alcalde nunca nos supo explicar como se financió la obra.
LAS CARENCIAS Y LO MALO DE ESTA ADMINISTRACION
Un estilo poco democrático: En 8 años, Castañeda no ha convocado a una sesión de la Asamblea Metropolitana de Alcaldes, la principal instancia de concertación de la ciudad. Sus ausencias y asistencias de pocos minutos a las sesiones de Consejo Metropolitano también han sido clamorosas. Y la falta de transparencia es anotada como la mayor carencia de un alcalde poco comunicativo.
La carencia de una visión sobre la ciudad: Más allá del autobombo sobre sus obras, Castañeda no nos ha dado un visión política de Lima que no vaya más allá del cemento. Quizás ello explica su ausencia en varias tareas importantes.
Temas que nunca asumió: Castañeda nunca asumió sus funciones como coordinador del sistema de seguridad ciudadana. De hecho, ya en el 2006, con su primera reelección, se anotaba sus carencias en materia de prevención, represión y mecanismos alternativos de sanción. Lo mismo en temas de transporte urbano, en el que no se atrevió a ordenar el tránsito y claudicó de las funciones de revisiones técnicas, con el consiguiente perjuicio a los ciudadanos. Tampoco asumió las funciones de gobierno regional de la ciudad, sobre todo, en los temas de educación y salud.
La cultura: Un área donde Castañeda fue candidato al papelón. Si bien ha intentado revindicarse con un novísimo Museo de la ciudad, lo cierto es que eliminó todo lo avanzado en esta materia por Alberto Andrade, en particular las bienales, y nunca se tuvo una política cultural clara.
Comunicore: El extraño pago de una deuda comprada a Relima, retiros de la suma entregada por parte de ciudadanos comunes y que terminaron finalmente en el exterior, sin muchas explicaciones del alcalde y de sus funcionarios, terminó involucrando a representantes de las empresas involucradas, a funcionarios municipales y a personas que firmaron documentos sin saber a que se estaban metiendo. Peor aún, un presunto involucrado querelló al periodista que descubrió el caso y el propio alcalde buscó que el director de Perú.21 fuera procesado por este destape.
Funcionarios haciendo contracampaña en las elecciones: A los sospechosos paneles contra Susana Villarán que aparecieron en el zanjón, en los últimos días se ha comentado que el funcionario municipal Elmo Man Cortez estuvo entre el grupo de detenidos con volantes en contra de Villarán en Villa el Salvador, el mismo día de las elecciones. Man Cortez se desempeña como Jefe del Área de Gestión Patrimonial de la Subgerencia Regional de Administracion. Castañeda hasta ahora ha dado respuestas evasivas sobre el tema.
El autobombo: Además de los nombres - Escaleras Solidarias, Hospitales de la Solidaridad - y de ver su nombre en todas las obras de la Municipalidad, el broche de oro a la gestión de Castañeda es una “espontánea despedida”. La foto es de Gerardo Reina:
De acuerdo con lo registrado por el diario - y que recoge Peru.com -, el agredido era un voluntario del programa Kurame del Hospital Rebagliati, en el que se encontraba el Presidente visitando a un familiar de su hija mayor. García lo agredió en frente de varios testigos. El incidente se produjo ayer a las 11 de la mañana. La identidad del agredido no ha sido revelada hasta el momento.
Luis Endo, de Diario 16, consultó a José Chirito, jefe de prensa de Palacio de Gobierno dijo desconocer el hecho, pero intentó minimizarlo con un “no le quites la alegría a este país”. Igual, se requiere que el diario revele el nombre del afectado y que Palacio brinde una mayor explicación frente a este tema, que ya ha desbordado todas las redacciones y viene siendo comentado en varios lados.
Este hecho, como lo comenta Juan Carlos Tafur en su columna, revela muchas más cosas, pero que se resumen en una sola: la impotencia frente a lo que García considera como ingratitud hacia su gobierno, que exhibe como el más grande de la historia peruana.
Sería mezquino negar los indudables méritos macroeconómicos de esta gestión, sin embargo, a juicio de varios - incluso de aquellos que reconocemos dichos logros -, este segundo mandato de García ha sido más bien mediocre: no ha empezado reformas de importancia para el país en los servicios básicos que requiere, ha tenido un pésimo manejo de los conflictos sociales - incluso, exacerbándolos con sus declaraciones -, ha sido poco tolerante con sus críticos y, finalmente, ha tenido poco respeto hacia los derechos humanos, con iniciativas para querer aplicar la pena de muerte o la impunidad en casos de violaciones de estos derechos. A ello sumemos los graves problemas de corrupción que ha tenido este gobierno.
Esos aspectos, que el gobierno nos ha querido minimizar con los carteles de El Perú Avanza o con ayayeros mediáticos, son los hacen que una democracia se consolide o se mine. Por ello no sorprende tanto que autoritarismos como los de Humala o Fujimori sigan teniendo aceptación en un sector de la población. Tal vez el Presidente deba mirar la lección de la elección limeña: más del 70% se inclinó por una opción reformista y democrática, con tendencias distintas, pero que tenían una mirada más amplia que la mera obra pública o el reflector de la inauguración. A fin de cuentas, la derrota electoral de AGP y del APRA ha sido estrepitosa.
ACTUALIZACION (11.10.2010):
Diario 16 presenta hoy los testimonios de Walter Flores, uno de los testigos presenciales de lo ocurrido, y del ascensorista del hospital Edgardo Rebagliati. Ambos confirman lo ocurrido. También ha declarado la presidente del voluntariado Kurame, Patricia Barrios - hija del ex presidente de Essalud y actual Ministro del Interior -, quien, en un intento de minimizar el hecho, terminó confirmando la agresión y que se había producido un incidente con el Presidente. Ver todo esto aquí.
Por su parte, Perú.21, con sus propias fuentes, ha confirmado el incidente y señala que no fueron una, sino dos cachetadas las que el Presidente propinó a Richard Emilio Galvez León, un joven de 27 años quien le dijo “corrupto” en una visita privada que hacía Alan a un familiar de su hija mayor. También se relata la reaccion de los espectadores del hecho, que impidieron con sus protestas que la seguridad del presidente se llevara al ciudadano que generó el incidente.
Palacio de Gobierno no ha emitido ninguna declaración oficial al respecto. El Presidente de la República no declaró sobre el tema ayer en la inauguración del Museo Metropolitano.
Sin duda, se pudo obtener una mejor cobertura del hecho teniendo el testimonio del agraviado - quien no ha dado su versión hasta el momento -, pero de los testimonios obtenidos, el hecho ha sido comprobado y el Presidente de la República, poco llano a ser tolerante, debería dar una explicación al respecto.
Hace dos años se dieron a conocer los primeros Petroaudios, conversaciones telefónicas interceptadas ilegalmente en las que se dieron a conocer presuntos actos de corrupción y conflictos de intereses vinculados inicialmente a la licitación de lotes petroleros y, posteriormente, a varios negocios de un grupo de empresarios con el Estado peruano.
De otro lado, diversos medios de comunicación intentaron minimizar este caso, al pretender convertirlo en un tema de “conversaciones entre dos sinvergüenzas”. Peor aún, algunos periodistas se prestaron a campañas abiertas de difamación y mentiras en contra de los colegas que indagaron más en las pistas dejadas por los audios y otros documentos encontrados. Ello fue parte de una operación de encubrimiento del caso.
Quedará en manos de funcionarios estatales competentes y honestos, así como de empresarios con una visión transparente de los negocios, la abolición de estas prácticas. La justicia, sin embargo, parece que esperará hasta el 28 de julio de 2011.
NOTA: Con este columna, ayer inicié mi colaboración con Diario 16. Agradezco a Juan Carlos Tafur y Fernando Valencia por la oportunidad y por la libertad que tengo para escribir. Este post debió aparecer ayer, pero la gran noticia de Vargas Llosa hizo que postergara su publicación para hoy.
Nunca he negado que Vargas Llosa es uno de mis escritores favoritos, a pesar que mi llegada a él fuera tardía. Recién a los 16 años compré mi ejemplar de La Ciudad y los Perros, que leí de un solo tirón durante un sabado de verano allá por 1998. Y allí empecé a descubrir que la forma de contar la historia, las estructuras del edificio novelístico y la dosificación de la intriga eran tan importantes como las anécdotas que cuenta una novela.
Y desde allí, a lo largo de 12 años, los libros de Vargas Llosa han sido gratos compañeros. Pantaleón, la Brasilera, la Tía Julia, Fushia, el cadete Alberto, Pichula Cuellar, Lituma (en varias novelas), la niña mala, Alejandro Mayta, Cayo Bermudez, La Chunga, Urania Cabral, Zavalita, el teniente Gamboa, el Jaguar, Roger Casement el Celta y él mismo retratado en su libro de memorias, son aquellos personajes ya universales que están allí, para cualquiera de nosotros que quiera sumergirse en la lectura de novelas, cuentos y obras teatrales que, siendo algunos libros más buenos que otros, conforman un conjunto universal y sólido.
Ciértamente, Vargas Llosa es un personaje polémico. A muchos no les gusta su visión sobre la cultura y la sociedad y, en muchas ocasiones, yo mismo no me he encontrado de acuerdo con algunas de sus posturas. Sin embargo, no dejo de reconocer su valía para defender las causas que considera correctas. En este momento cabe recordar la valiente carta de renuncia a la Comisión del Lugar de la Memoria, frente a lo que era un intento de amnistía encubierta que este gobierno, que hoy lo aplaude, quiso perpretrar.
Por ello, hoy más que nunca, conviene recordar aquellas palabras de su hijo, cuando MVLL volvió a la literatura, luego de su frustrada aventura presidencial:
Bienvenido nuevamente, maestro, al lugar donde siempre perteneciste: tu escritorio. Es desde aquí, y no desde el sillón presidencial, donde batallando con tus demonios seguirás contribuyendo al progreso de tu país y de la humanidad en general, en la medida que tus libros representan, más que en ningún otro escritor, lo que tú tan correctamente llamaste una tentativa de corrección y cambio de la realidad. Ningún presidente en la historia del Perú ha contribuido tanto como lo hicieron y lo seguirán haciendo el Poeta, Pantaleón Pantoja, Raúl Zuratas, Fushia o La Chunga - a través de la conciencia que estos personales crean en sus lectores - a tratar de revelar los profundos problemas que afectan a nuestro país y a intentar superarlos. La derrota en las urnas no significa, pues, sino un triunfo para aquel mundo que ya reclamaba tu presencia: la literatura. Felizmente para nosotros, los intelectuales de este mundo, ha quedado establecido nuevamente que la literatura es la fuerza suprema por excelencia, obligándote a reintegrarte a sus filas. La política tendrá que resignarse a jugar un papel secundario en tu vida. En todo caso, tu paso por la política no ha significado tiempo perdido, pues con aquella honestidad y transparencia que demostrate a lo largo de esos dos años de campaña ayudaste a probar que la polìtica en el Perú no es, necesariamente, como lo creen muchos, sinónimo de demagogia.
(Gonzalo Vargas Llosa, carta a su padre luego de la derrota presidencial, junio de 1990)
La lentitud en el conteo de actas para determinar quien resultó ganadora de la alcaldía de Lima Metropolitana ha permitido que varios medios de comunicación vuelquen su mirada hacia la Oficina Nacional de Procesos Electorales, la entidad estatal encargada de la administración y ejecución de los procesos electorales.
Es cierto que hablar de fraude electoral resulta precipitado dado que la tendencia de los resultados no se han movido para nada y porque no hay evidencias de una manipulación del resultado. Pero si es necesario señalar algunas cuestiones que se han convertido en graves problemas para la ONPE en este proceso:
1. Presupuesto y gestión: Fernando Tuesta ha indicado que la ONPE ha tenido un presupuesto magro, lo que ocasiona problemas serios para contratar a personal competente, al que no se le pagará mucho, lo que también impacta en los temas de publicidad electoral y capacitación. Estos problemas han sido corroborados por Diario 16 con fuentes del organismo antes mencionado. Esto es algo que el Congreso debería corregir en el debate de la Ley de Presupuesto Público que se dará el otro mes.
2. Las dificultades en el día de la elección: Katherine Subirana pide una explicación - compartida por muchos de nosotros - sobre algunas incidencias problemáticas del 3 de octubre pasado:
Por la poca presencia de personal de la ONPE en dichos locales. Por la demora en la instalación de mesas en casi todos los locales de votación (al menos de Lima), que motivó un caos superlativo en distintos locales. ¿Fue por que habían demasiados miembros de mesa de la tercera edad, que ya no están obligados a votar, que no se les puede multar y que no aparecieron nunca en su mesa de votación? ¿Fue porque no se dieron cuenta de los niveles de ausentismo durante las capacitaciones? ¿La ley es muy flexible al permitir que se instalen mesas hasta el medio día?
De hecho, algunos de estos problemas encontré en mi mesa de votación. En la misma, ninguna de las 6 personas seleccionadas como miembros de mesa acudió a cumplir con su deber. Dos de ellas sí tenían más de 70 años. Ello ocasionó que se tomara a gente de la cola, cuya lentitud fue realmente irritante. Me demoré una hora y 25 minutos en votar. Y las señoritas de la ONPE que supervisaban el local no sabían dar explicaciones sobre estos temas.
3. Las actas observadas en Lima: Como señala Tuesta, “se trata de actas que tienen votos impugnados, errores materiales (no cuadran las sumas), son ilegibles o con observaciones”. En realidad, las actas impugnadas son la minoria, por lo que constituyen mayoría aquellas que tienen los otros errores. La madre del cordero es una resolución del Jurado Nacional de Elecciones sobre las actas electorales que debían considerarse como observadas por cuestiones formales. La resolución es del 15 de septiembre de 2010, 18 días antes de las elecciones. Esta resolución, por cierto, fue pedida por la ONPE el 13 de septiembre, por lo que no puede salvar su responsabilidad del alargamiento del proceso.
Así las cosas, el cuadro de Diario 16 muestra en sencillo qué pasará para que, varios días más tarde, sepamos quien es la alcaldesa de Lima:
Sumemos a ello las consecuencias de los problemas ya reseñados en los puntos 1 y 2.
4. Las actas recuperadas: La cereza sobre el pastel la puso ayer Rosa María Palacios, quien reveló anoche en Prensa Libre que a la ONPE se le extraviaron 503 actas de votación durante el lapso de unas horas. Dicho material fue procesado finalmente. La demora en encontrarlo fue lo que demoró el conteo el día de ayer. El problema es que se rompió la cadena de custodia del material. La jefa de la ONPE confirmó esta versión, pero no dijo que fueran 500 actas, aunque no pudo confirmar cuantas fueron.
5. Comunicación: Para empeorar todo, la ONPE no dispone de mecanismos efectivos de información de estos temas y la señora Magdalena Chu no es precisamente efectiva para transmitir tranquilidad a votantes y candidatos que requieren de todas las garantías necesarias. Las suspicacias se pusieron a la orden del día ayer gracias al silencio de 14 horas que tuvieron los representantes de este organismo, lo que le hace mucho daño a un capital importante que deben tener los organismos electorales: credibilidad.
Sin duda alguna, estos son defectos que la ONPE deberá corregir para que la segunda vuelta en 9 a 10 regiones del país y las elecciones generales del próximo año no afronten las mismas dificultades ni la misma desconfianza que se vivió ayer en Lima.