Archivo de 9 Setiembre 2010

Si bien el tema del Decreto Legislativo 1097 ha sido materia de preocupación en un reducido sector militar, sin duda, el hecho político de la semana que más ha interesado a los militares y policías en actividad y en retiro (y a sus familias) es la propuesta de cierre de la Cédula Viva para miembros de las Fuerzas Armadas y Policiales que el MEF presentó dentro del proyecto de Ley de Presupuesto 2011.

La propuesta, anunciada y defendida por la Ministra de Economía y Finanzas, Mercedes Araoz, implica la siguiente lógica: dado que la Caja de Pensiones Militar - Policial se encuentra desfinanciada y, además, es necesario aumentar tanto a militares y policías en actividad como en retiro - sobre todo, a los que se encuentran de comandante para abajo y al personal subalterno -, la única manera de proceder con dichos aumentos sin perjudicar a la caja fiscal es eliminando el efecto espejo de la cédula viva.

Otro argumento técnico, defendido más desde la lógica del derecho laboral, es el tema de la igualdad: ya fue eliminada la Cédula Viva para los civiles. Jorge Toyama ha resumido ambos argumentos:

Hoy en día un sistema de actualización de pensiones basado en el aumento del sueldo de los activos no debería existir, estamos ante un rezago que nació en 1850 y que hace varios años el Tribunal Constitucional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han ratificado la validez de una reforma que suprima las nivelaciones de las pensiones (la famosa reforma de la Cédula Viva, Ley No. 20530).

Una reforma de la cédula viva militar y policial  permitirá incrementar remuneraciones al personal  activo (se destinaría 500 millones de soles tras la supresión de la nivelación), brindar mejores condiciones de trabajo a las personas que arriesgan su vida por la seguridad de todos nosotros, mejorar los montos de los pensionistas pobres del sistema, “transparentar” los sueldos de militares y policías (que tienen conceptos no pensionables, gasolina, “mozo y chofer”, etc.) e impedir que la caja militar y policial quiebre (para diciembre de este año se calcula un déficit de casi 330 millones de soles).

Desde el lado castrense, las respuestas han sido contrarias a la propuesta de Araoz. Las críticas han venido por dos argumentos centrales. El primero lo resume La República y tiene que ver con lo que ellos consideran un régimen especial por la naturaleza de su función:

La sensación de las FFAA es que el proyecto del MEF ha sido diseñado por personas que desconocen por completo el funcionamiento de los institutos castrenses y mucho menos han tomado en cuenta el efecto que tendrían las reformas en la Seguridad Nacional.

Lo que genera la mayor crítica es la desaparición de la Cédula Viva.

“Se ha dejado de lado que el personal militar y policial está expuesto a una serie de condiciones que a lo largo de su carrera afectan su integridad física y psíquica”, señalaron los institutos armados: “Por eso, la Cédula Viva tiene un espíritu protector y compensatorio, en particular para el personal en retiro que, debido a la especialización en el Arma y a los años de servicios dedicados a la carrera militar, no tiene mayores posibilidades de incorporarse al mercado laboral del sector privado”.

El segundo argumento tiene que ver con la opinión del Ministerio de Defensa sobre la materia. Este sector se inclinaba por una reforma pensionaria que termine eliminando la Cédula Viva, pero de modo bastante escalonado. Asimismo, también cuestionan la forma como Araoz ha presentado la medida, “sin comprender las necesidades de este sector”.

A ellos se han sumado una serie de congresistas de todas las bancadas, incluyendo el oficialismo, que están en contra de debatir en este momento la medida. ¿El motivo? Muy simple: los militares y policías en actividad y en retiro votan en el 2011 y los políticos calculan que oponerse al cierre de la Cédula Viva les traerá votos para asegurar su reelección.

¿Cuál es mi opinión sobre el asunto? Si revisamos términos estrictamente técnicos y laborales, Araoz y los defensores de la norma tienen razón. Es necesario eliminar el efecto espejo de la Cédula Viva tanto por criterios de igualdad como por un tema de caja fiscal, tomando en consideración el desfinanciamiento de un sistema de pensiones que fue afectado por el robo de la época de Montesinos y el descuido de varias administraciones, así como por un manejo poco profesional de sus fondos. Ello, por supuesto, tiene que estar amarrado con aumentos serios y sostenibles en el tiempo. Como lo hemos repetido aquí, todo funcionario público tiene derecho a ganar bien.

Sin embargo - y creo que esto es lo que se han olvidado en el MEF -, el tema de la Cédula Viva es también un tema político. Y justamente, la ministra Araoz se ha olvidado que está en una cartera política, en la que más allá del diseño, se tiene que ser persuasivo y se tiene que salir a explicar la medida a quienes serían afectados o beneficiados por la misma. Digamos, defectos como éstos - guardando las distancias - son los que provocaron los sucesos de Bagua, sin ir más lejos. La política no es sólo elaborar las medidas, sino también convencer y dialogar.

Este defecto ha sido compartido también por el Ejecutivo en su conjunto frente a su propia bancada. Este diálogo captado por Caretas lo muestra:

–“¿Por qué no nos avisaron antes?”, increpó Meche Cabanilas al Primer Ministro.

–“Yo he intentado comunicarme con Keiko desde hace días”, respondió “Sipán”.

–“Ah, ¿y recién nos buscan a nosotros?”, lamentó Cabanillas.

Esto complota con un segundo elemento: el tiempo en que se lanza la propuesta. Se hace en el último año de gobierno, cuando la gente anda pensando más en la campaña y cuando este tipo de medidas parecen precipitadas y requieren de un nivel de consenso mayor. De hecho, el TLC con EE.UU. terminó de ser aprobado - en su primera versión - en el gobierno de Toledo luego del proceso electoral. Error de cálculo en el MEF, sobre todo, al amarrar este tema con la Ley de Presupuesto.

Finalmente, hay un elemento que ni en el MEF ni en Defensa han pensado y tiene que ver con la necesaria relación entre aumentos en pensiones y sueldos con reforma militar. Sobre esto dijimos antes (disculpen la autocita):

Creo que todos estamos de acuerdo que todos los funcionarios públicos deben ganar bien. Ello incluye, por cierto, a los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional del Perú.

Sin embargo, y en esa línea estoy de acuerdo con los amigos Álvarez Rodrich, Lauer y Mil Demonios, debería incluirse el elemento meritocrático dentro de los aumentos que en el futuro se otorguen. Esto quiere decir que el oficial o suboficial que se capacita más o que quien está en el VRAE luchando contra Sendero Luminoso o quien tiene acciones heroícas debería ganar más que otro que, estando en el mismo grado, no hace los mismos méritos. Y claro, implica que todos partan de un mejor piso, es decir, de un aumento abierto, no encubierto.

Aquí queda claro que la discusión, lejos de ser sólo un tema técnico y de cifras, es un tema político y que requiere ser acompañada de explicaciones y de reformas que, seamos sinceros, este gobierno no tiene ni el más mínimo ánimo de hacer. Por lo menos, mientras que el autor intelectual de normas de impunidad siga siendo Ministro de Defensa.

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