Archivo de 2 Setiembre 2010

Lejos de pasar a un debate de ideas y propuestas sobre Lima, luego de la salida de Alex Kouri, ha continuado el fuego graneado de acusaciones y de campañas de demolición a las dos principales candidatas a la alcaldía de Lima.

De un lado, Lourdes Flores ha recibido toda serie de críticas por su relación profesional con César Cataño, a quien patrocinó durante varios años en temas civiles y administrativos. Cataño, como sabemos, viene siendo investigado por lavado de activos presuntamente provenientes del narcotráfico. Además, el empresario es un conocido importador de autos usados. Este flanco débil ha servido para que le endilguen el sanbenito de “candidata del narcotráfico”. Fernán Altuve y Humberto Lay lo han dicho con algo de sutileza, pero apuntando hacia ella.

En la otra acera, y durante los últimos días, a Susana Villarán le ha caido de todo por su alianza con el Movimiento Nueva Izquierda, cuyo integrante principal es el partido Patria Roja. Desde acusaciones de vínculos con las FARC de una regidora - en una patinada monumental de Cecilia Valenzuela, solo comparable a la de Melissa Patiño -, la situación de un regidor que tuvo que renunciar por problemas judiciales y, finalmente, la serie de cuestionamientos ante el manejo e ideas de PR sobre la educación peruana. Aquí ya le han puesto el sanbenito de “Caperucita Roja” y “candidata del terrorismo”.

Lo cierto es que las groseras caricaturas que ambas han tenido que aguantar son falsas. Ni Lourdes es una narcotraficante o cómplice del narcotráfico ni Susana es una terrorista o una roja dispuesta a emprender la demolición de la burguesía que no terminó Velasco. Se trata, en el caso de ambas, de competidoras de una derecha y una izquierda con ánimo de aggiornamiento y que, aunque seguramente intercambiarán puyas y ataques en medio de la campaña (aprovechando estos flancos débiles), representan a un sector de la política que no es deshonesto, ni fanático y que, a pesar de todo, ofrece algunas ideas.

Dicho esto, sí es cierto que ambas señoras han cometido algunos errores. En el caso de Lourdes Flores, si bien tiene la libertad de elegir a sus clientes, debió cuidar mejor su cartera de patrocinados, no solo por su prestigio como abogada, sino, sobre todo, porque es una política y sabe que en estos temas se aplica la máxima de la mujer del César, en particular, en un tema tan sensible como el narcotráfico. Además, el tema de Cataño la complica con el tema del transporte, debido a las importaciones masivas de autos usados, uno de los males que le toca a Lima.

En el caso de Susana Villarán, si bien Patria Roja tiene 30 años participando en elecciones, se ha enfrentado a Sendero Luminoso tanto en el magisterio como en otros ámbitos de la política peruana y maneja eficientemente los recursos de la Derrama Magisterial - con un estilo harto capitalista -, lo cierto es que esta agrupación tiene una pésima imagen en un sector de la población, debido a las oposiciones a una reforma educativa en serio de parte de los dirigentes del SUTEP, además de los comentarios que asocian a PR con revolución, un modelo económico fracasado y velasquismo. Antes que sumarle, le representaba un lastre a sus opciones, sobre todo en una ciudad que tiene mucho de conservadora aún.

Sin duda, la prensa tiene el legítimo derecho de hacer preguntas, tomar postura y señalar defectos, vacíos e interrogantes válidas - y bien harían ambas candidatas en ser directas en responder ante estas preguntas -, tampoco puede caer en el lodazal que han venido cayendo, en particular, algunos medios de comunicación. Hoy anotaba esto en su columna Augusto Álvarez Rodrich:

Este es un oficio que, contra lo que reclaman algunos, y gritan otros, dista de ser ‘objetivo’ pues tiene –especialmente en épocas electorales– una fuerte carga subjetiva. Pero la subjetividad nunca puede  ser el camuflaje para la mentira. Opinar, que es una función fundamental del periodismo, no es patente para la farsa y la mentira, como algunos se empeñan en demostrar.

Por un lado, la maquinaria fujimorista a cargo de operadores desprestigiados como Carlos Raffo. Por el otro, el elenco ya experimentado en estas lides de demolición que reclaman medallas por supuestos servicios prestados a la patria pero que no es otra cosa que cazadores de un buen negocio, un buen puesto o una red de protección para cuando pierdan el que tienen ahora, para lo cual usan la mentira como espada y el acomodo como escudo.

Yo les recomendaría a mis amigos lectores que se den una revisión a lo que Correo, Expreso y La Razón han publicado en los 3 últimos meses sobre Flores y Villarán. Y verán que allí, lejos de la pregunta válida, se concentran la diatriba, la media verdad y las campañas de demolición, además de ciertas patologías y obsesiones que, antes que un comentario en este blog, merecerían un diagnóstico serio en el Noguchi. Ahí se percatarán que los mismos que antes rajaban de Lourdes, han pasado al chisme de callejón con Susana.

Finalmente, una nota personal. Creo aún en que puede haber algo de debate de ideas en esta campaña. Por ello, seguiré publicando nuestros posts resumiendo los planes de gobierno de los principales candidatos, sin prestarme a las campañas de demolición en contra de ninguno de ellos. Las elecciones son un tema lo suficientemente serio como para contribuir al clima de barro con ventilador que se vendrá en las siguientes semanas.

Comments 66 Comentarios »

Creative Commons License
Desde el Tercer Piso by José Alejandro Godoy is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Perú License.