
Si un distrito limeño ha acapatado portadas y posts en los últimos años, se trata de Barranco. Y no por la movida cultural, la juerga, o las actividades que se realizan allí, sino por el maltrato que ha sufrido el vecino gracias al Metropolitano, obra hecha sin estudio de impacto ambiental, sin respetar el trazo original del Zanjón y que, en la práctica, ha partido en 2 al distrito. Luis Castañeda Lossio no es precisamente el alcalde más querido en el distrito.
Pero, siendo sinceros, no todo lo malo de Barranco se debe a Castañeda. El distrito ha padecido a varios malos alcaldes en los últimos años: Fina Capriata, Martín del Pomar y, ahora, Antonio Mezarina.
Cierto es que Mezarina - no desde el inicio, sino cuando ya la cosa era evidente - se subió al coche de las protestas barranquinas frente a la forma que se hacía el Metropolitano. Pero hay varias perlas en su gestión ya registradas: poco respeto a los comerciantes del distrito, un frustrado intento de concesión del Estadio Unión a una universidad cuestionada para un centro de salud, la venta de parte del acantilado para hacer edificios, en fin, una gestión que ha mirado poco al vecino, le ha dado pocas explicaciones y ha hecho poco por preservar un distrito que en varias partes es zona monumental.
Esta semana, el ya candidato Mezarina - va por Cambio Radical, aunque entró por Restauración Nacional, transfuguismo, ejem, ejem, cof, cof - ha protagonizado dos perlas más. La primera fue contra Luis Carlos Burneo a.k.a. Henry Spencer, quien fue a cubrir, como cualquier comunicador, un debate de candidatos en Barranco en CPN y lo sacaron “a pedido de Mezarina”. Hablan las imágenes:
Lo segundo es la continuación de una historia que se venía cocinando hace tiempo: la controvertida construcción del proyecto Infinity en el malecón de Barranco, en lo que era la Casa Dasso. El Morsa reporta las responsabilidades de la gestión Mezarina en la permisividad frente a lo que se ha producido hoy: el cierre del malecón para una construcción privada:
Cuando el día lunes, en el programa de Valia Barak, al alcalde Mezarina se le preguntó por el permiso que un gerente de la Municipalidad que él dirige le dio al Proyecto Infinity, respondió que fue sorprendido y que luego botó al gerente respectivo. Una de dos. O simplemente deja que las cosas ocurran a su espalda o sabía de todo y ahora se hace el defensor. Claro, imposible hacerle repreguntas o nada, porque su actitud va a ser la de Castañeda. La táctica del mudo.
El tema es que hay un serio problema de transparencia en la Municipalidad de Barranco, tal como se puede apreciar en la web de la comuna. No hay información alguna sobre los permisos que otorga ni nada. Es así que el gerente de entonces, el arquitecto Alfred Silva, no solamente autorizó las obras del Malecón, sino que participó en la presentación del nuevo proyecto habitacional.
Si con Capriata y Del Pomar, Barranco estaba al borde del abismo, con Castañeda y Mezarina ha dado un gran paso adelante.




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