
En mis casi 3 décadas viviendo en el Perú, nunca antes un presidente del Poder Judicial había tenido tan fuertes aspiraciones políticas, como las que tiene Javier Villa Stein.
De hecho, a pesar que la judicatura y la política habían tenido vasos comunicantes y que, en décadas anteriores, algunos magistrados tenían públicas y notorias tendencias políticas, ninguno había pegado el salto a pensar que podría ser algo más que un simple elector o que un magistrado supeditado en sus fallos al interés del partido de sus preferencias.
¿Cómo así se le metió el bichito a Villa Stein? Pues varios analistas han coincidido en señalar que fueron palmaditas en el hombro del señor Presidente de la República, alentándolo a entrar a la política, las que lo hicieron pensar en un posible lanzamiento.
El problema es que Villa Stein ha encontrado varias complicaciones en el camino hacia Palacio:
1. El hecho de mantenerse como Presidente del Poder Judicial luego de hacer sus afirmaciones políticas. Eso le resta credibilidad a un personaje que durante sus casi dos años de gestión ha tenido un perfil bastante alto, sobre todo, en lo que respecta a la defensa de los fueros judiciales. Y más aún luego de firmar comunicados en favor de litigantes.
2. Sus broncas con otros importantes funcionarios del Estado: La última, con el presidente del Tribunal Constitucional, institución con la que hace tiempo está en disputa. Y esta semana también protagonizó un encuentro de puyazos nada menos que con el propio Alan García.
3. La carencia de un partido: Aunque siempre hay vientres de alquiler dispuestos a todo, la pregunta es, ¿a qué grupo político se acerca más, cuando casi todos tienen a sus caudillos listos para postular? Así, la aventura de Villa Stein cambiaría de Palacio de Gobierno al Palacio Legislativo.
4. Last, but not least, la pésima imagen del Poder Judicial: Encabezar una institución desprestigiada no le sería, sin duda, un gran pergamino para poder tener aspiraciones políticas en serio. Más aún cuando siguen las dudas sobre lo que pasó con la pérdida de información en el caso Business Track.
Y menos aún lo ayuda un estilo que recuerda más al general Donayre, con frases del tipo “la lucha contra la corrupción no se puede hacer con mariconadas”. Por menos que esto, a Natalia Malaga le cayó fuego graneado. Digo, ¿que tiene que ver la homosexualidad con la vocación para luchar contra la corrupción? ¿O es que sigue asumiendo que la orientación sexual tiene alguna vinculación con la falta de ética o con la carencia de firmeza?
Así, el tiempo le apura a Villa Stein para tomar una decisión: si lanzarse con todo a la política o culminar con algo de dignidad una gestión que ha tenido de cal y mucho de arena.
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Patricia del Río: Maricuecas




Entradas (RSS)
21 Agosto 2010 a las 4:22 pm
que postule a lo que quiera, no creo q alguien sensato vote por él.
…bueno, aunque en este país de locos, ¿quién sabe?
21 Agosto 2010 a las 6:45 pm
Y bueno… si se lanza a congresista entra porque hay cada esperpento representándonos. Para mí es un impresentable porque sus gestos dicen mucho del tipo de persona que es en su intimidad así que a este Sr. le digo ¡paso!
22 Agosto 2010 a las 4:57 am
ja ja ja ja, villa “stone” presidente y el general “gasolina” donayre vicepresidente, ¡el equipo perfecto para gobernar!
22 Agosto 2010 a las 10:54 pm
Villa Stone (que buena..)presidente y el otro impresentable Vega Vega seria el vicepresidente. Rodriguez Medrano (aka el chino) seria amnistiado y formarian el equipo perfecto.
Villa Stone presidente el 2011 y el 2012 el fin del mundo, ja ja ja