En las últimas semanas, el destino del gas que produce el país, sea derivado del petróleo o natural, ha estado en discusión, tanto por la posibilidad de exportar algunas de las reservas de un lote de Camisea como por la actual escasez de gas licuado de petróleo en Lima.

Sobre el primer punto, Martin Tanaka ha resumido bien el debate:

El debate se ha centrado, primero, en un tema jurídico: ¿es legal o no la exportación del gas? No debería ser un tema: si se considera ilegal habría que recurrir a los tribunales, lo que nos lleva a una controversia muy enredada. Segundo, en un tema geológico: ¿cuánto gas hay en el subsuelo? Según los cálculos hay más o hay menos, alcanzará o no para satisfacer los estimados de la demanda interna, que también son parte de la materia en controversia. En realidad, es imposible tener certezas respecto a las cantidades de gas; lo importante es la mirada que tenemos respecto a ellas: o las consideramos una cantidad fija que hay que preservar, o una cantidad variable que resulta de la inversión en exploración. Si pensamos lo segundo, los contratos y su estabilidad resultan fundamentales; si pensamos lo primero, se justifica modificarlos para no perder recursos “estratégicos”. Estas miradas son resultado de los marcos ideológicos que manejamos: o pensamos que el gas es “estratégico” para promover un proceso de industrialización desde el Estado, o pensamos que es el mercado y sus precios relativos los que deben orientar las actividades económicas. Así, los primeros piensan que los segundos son “entreguistas”, y los segundos piensan que los primeros defienden propuestas fracasadas e inviables.

Tiene razón Tanaka en que la discusión ha sido harto ideológica, pero también tiene que ver con las expectativas bastante altas que se tiene sobre el gas y sus posibilidades de desarrollo para el país, así como en la esperanza de tener un recurso relativamente barato para el consumo doméstico.

Creo yo que, además de cuestiones ideológicas sobre “recursos estratégicos”, este punto del precio es clave para la formación de la opinión pública sobre el destino del gas, más aún cuando los gobiernos de Toledo y García nos machacaron las bondades del Proyecto Camisea.  Por ello es que ambos discursos, dependiendo de quien sea el destinatario de los mismos, ganan adeptos.

En ese contexto de discusión, al ciudadano común y corriente le ha caido como bomba la escasez del gas licuado de petróleo. El Comercio ha explicado bien a quienes impacta más:

3 Los usos del GLP son varios. Es uno de los combustibles más extendidos para uso doméstico. El gas que se expende en balones para su uso en cocinas es de esta clase. En algunos edificios también se distribuye a través de tuberías que conectan a un tanque de mayor tamaño. En cambio, el combustible que se distribuye mediante tuberías conectadas a la calle es gas natural, todavía mucho menos común. Este no escasea.

(…)

5 En los últimos años también se ha popularizado el uso del GLP para vehículos, previa adaptación de un sistema dual, que no elimina la posibilidad de abastecerse de gasolina. También en este caso es importante no confundirse con el gas natural vehicular (GNV), que no sufre escasez alguna.

Es decir, el impacto se está produciendo en la mayoría de hogares que usan balones de gas y en las personas que usan GLP para que sus vehículos circulen, en su mayoría, taxistas. Es decir, son sectores medios y populares los que sufren más con este problema.

¿Y que se ha debido este embrollo? Muy simple, a que el transporte del gas para Lima se hace desde Pisco por barco. Y cuando hay mal tiempo en el mar y al no contarse con diques rompeolas, estamos fritos si es que no hay las suficientes reservas de emergencia o éstas se agotan. Recién ahora que se ve el impacto real de esta crisis es que se aceleran los planes para construir un gaseoducto entre Pisco y Lima, que, como es lógico, es la salida de mediano plazo para asegurar que la capital no se quede sin gas.

Y por ello, creo que el editorial de El Comercio acierta al remarcar un horror que impacta en el ciudadano de a pie y de auto:

Es una incongruencia y una falta de respeto a los transportistas, objeto de fuertes campañas publicitarias para convertir sus vehículos de gasolina a gas, que no se haya previsto ni la construcción del ducto ni medidas de real emergencia. Unos 150 mil vehículos en el Perú tienen el sistema dual de combustible (gasolina y GLP), y la mayoría son automóviles que circulan en Lima. ¿Y qué pasará con la demanda del gas para uso doméstico, que se usa en las cocinas de centenares de miles de hogares?

Así como con los TLC se requieren medidas para que el impacto de un negocio de exportación bien encaminado pueda llegar a más personas, lo mismo ocurre con Camisea y los demás proyectos vinculados al gas. Como vemos, las expectativas son altas, pero también las tareas pendientes de un proyecto que nos prometía mejoras pero que, como varias cosas en el Perú, se ha hecho - en algunos de sus puntos - a la diabla.

11 Respuestas a “CUESTIONES DE GAS”
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  2. ben dice:

    Disculpa que no opine acerca del tema, pero sería bueno que tambien pongas en tu blog la paranoica decisión del gobierno de expulsar a un personaje comprometido con la amazonia en el conocimiento y la defensa de sus derechos.
    Gracias

  3. Jose Alejandro Godoy dice:
  4. Jorge dice:

    No hay una política definida en materia de energía. Esto es grave y va mas allá de la propuesta de Tanaka para el necesario debate. Es más, el debate se debió hacer antes de los contratos, nuevamente la táctica de superman: el calzoncillo encima del pantalón y no el pantalón encima del calzoncillo; es decir, la política de poner el parche cuando ya salió el chupo. Es inconcebible que no haya un plan de contingencia. En cualquier otro país, esto generaría la crisis del gabinete y la renuncia del ministro. Pero como acá no hay una política definida, no pasa nada y todos nos quedamos tranquilitos a ver cuando baja el precio del gas.

  5. carlitos dice:

    Se estan haciendo ricos regalando el gas peruano. Hoy dia en la Primera se muestra bien claro que el actual Vice Ministro de Energia Daniel Camac quien defiende la exportacion a capa y espada, ha sido socio de Jaime Quijandria, el ex-ministro responzable de cambiar los contratos que permitieron se exporte el gas. Para el colmo el estudio de Quijandria meciona entre sus clientes a Peru LNG, ya no hay etica ni verguenza.

  6. Giancarlo Ramírez Flores dice:

    Fregado. Por falta de previsiones, nuevamente la mala administración de una actividad y consumo nacional se va al abismo. Creo que quedan dos cosas por hacer: o hacer un revisionismo de todo el plan de Camisea, lo cual traerá retrasos, molestías, disputas de ambiciones…, o —como bien apunta Jorge— parchar el proyecto. Realmente una vez más la necesidad de la sociedad se vuelve un tema político y económico entre el gobierno y empresas. Definitivamente ni bien termine este mandato aprista se le tendrá que someter a muchas investigaciones para responder por todas los errores cometidos durante su gestión.

  7. yago dice:

    yo lo veo de ste modoaplicando yole se y he vivido y como funciona ests grande negociados, las firman cuestan un centavo mas o un centavo menos por cada libra de balon exportale que suman miles, bueno la verdad son miles de millosnes que se ahorrara pòr años estas empresar teniendo el favor de quien les apollo en darles esos ventajosos contratos y en las ragalias es todoun paquete de “comision”( dinero) que se le da auna persona encargada bueno sie esta representa a otras el paquete se comvierte en tajadas que rico, pero en todo negocio es normal y hay comisiones pero en este caso son personas que al parecer no les a imortado mas que Peru LNG pague menos y para ellos como agradecimiento mas comision y sobre lo que pasa con el gas y la escases es una falta estan especulando solamente para favorecer y acelerar el nuevo gaseoducto de que es ya el tercero que vendra desde el sur hacia lima varios se haran mas rico con este contrato ya que el gobierno esta en acabe y con la popularidad por los suelos nada ya les intereza solo el dineroy vender todo nuestros recursos esto es democrasia la verdad creo que mejor seria provar con otra clase de gobierno aver como nos va nada perdemos con intentar suerte no olviden eso en las proximas elecciones cuando elijan otro rico como presidente que ni se acuerda de ud salvo solo en campaña y menos daria su vida por este pais que le ha hecho mas rico aun y a la mayoria mas pobres.

  8. Cuando el gas depende de la suerte « Pizarra blanca dice:

    […] “Cuestiones de gas” en Desde el tercer piso […]

  9. Desde el Tercer Piso » EL HORIZONTE DE OLLANTA dice:

    […] dichos temas se parecen a los que planteaba Alan García en el 2001: tarifas. Porque en medio de toda la discusión técnica sobre el gas, el mensaje que claramente tiene Humala y su gente frente a este tema es barato: queremos gas […]

  10. Qué nos espera de Camisea. Mensaje presidencial II « Pizarra blanca dice:

    […] Cuestiones de gas […]

  11. Desde el Tercer Piso » EL GAS OTRA VEZ dice:

    […] punto, esto es algo que sin duda debe estar en la mesa de negociaciones. Como lo hemos dicho por aquí antes, buena parte de las protestas y malestares con Camisea tienen que ver con el hecho que tanto […]

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