
No recuerdo a quien le escuché la acertada frase: “Fiestas Patrias, en el fondo, es la fiesta del Presidente de la República, dado que es quien recibe toda la atención”. Sin duda, dicha afirmación no dista mucho de la realidad, dado que el Mensaje Presidencial es el evento más esperado, a pesar que sea lo mismo desde hace unos años.
Y en este caso, sin duda, Alan García hará un carnaval de cifras, estará atento a sus aduladores de turno - desde el Cardenal hasta varios directores de medios de comunicación - y se sentirá Luis XIV en su trono. No hay duda que, sobre todo en el aspecto macroeconómico y en algunas mejoras de infraestructura, el gobierno tiene logros por exhibir, pero en Palacio de Gobierno estiman que los mismos ponen al Presidente al nivel de un prócer de la Independencia.
No es el caso. Además de los avances, el Presidente ha tenido severos retrocesos en varios campos. Carlos Basombrío señala las cuatro áreas en las que García ha andado como el cangrejo:
MÁS CORRUPCIÓN. No a los niveles estratosféricos del fujimorismo, pero el deterioro es palpable, al punto que el propio presidente en reciente entrevista lo ha descrito como uno de los deméritos más serios de su gobierno. Quizás más grave incluso que la corrupción misma ha sido el desmantelamiento del sistema anticorrupción y la inacción (¿cómplice?) de la administración de justicia en casos sonados.
DETERIORO DE LA SEGURIDAD. No han habido políticas consistentes y el ministerio ha sido ocupado por gente notoriamente incompetente. Estamos pagando las consecuencias en la seguridad cotidiana de las ciudades, en las carreteras en donde asaltan a los viajeros a diario, en la lucha antidrogas y en el orden público. El daño es tal que puede volverse pronto irreversible.
VALORES FUJIMORISTAS. No por nada son los más cercanos aliados del gobierno. Ellos han impregnado de nuevo la vida nacional con sus hábitos y estilos: reflejos autoritarios, descalificación absoluta del que piensa diferente, relativización de la gravedad de la corrupción y falsa contraposición entre paz y respeto a los derechos humanos.
MAYOR DESCOMPOSICIÓN DE LA POLÍTICA. El problema viene de atrás, pero la crisis de la política es aún mayor al finalizar el gobierno que cuando se inició. Rasgos dominantes: falta de credibilidad y legitimidad de las instituciones, fragmentación, clientelismo, cooptación y corrupción.
Yo añadiría un daño más. García ha conseguido que las resistencias al libre mercado sean mayores en un sector de la población, por la forma en como ha defendido las inversiones, a través de sus discursos y artículos de El Perro del Hortelano. Y no porque las mismas no sean importantes, sino porque se ha terminado comportando como el guachimán de la empresa privada antes que el árbitro promotor de la economía que debería de ser, de acuerdo con la Constitución.
Pero el pastel no solo se agua al Presidente por estos cuestionamientos que son dados desde sectores que reconocen también sus méritos, sino también por un par de sucesos que vienen conscitando la atención pública.
El primero es la rebelión abierta de Carlos Roca, el candidato del APRA a la alcaldía de Lima. El sábado se habían reunido los miembros de la Comisión Política del partido, con Alan incluido, y allí habían decidido que le bajaban el dedo al postulante que no despega en las encuestas. Claro, no tuvieron la delicadeza de decirle a Roca que lo botaban y se enteró por el periódico.
Así que el candidato hizo los reclamos de rigor, en forma tan airada - y a la vez sutil - de falta de apoyo, que ha terminado entre el patetismo, la conmiseración de varios de sus compañeros - Mulder a la cabeza - y la ganancia de tiempo para seguir avanzando. De hecho, Wilder Bendezú se enteró en la cabina de Radio Capital que su candidato se quedaba. El APRA queda, una vez más, como la chacra del gamonal García, pero en la que de cuando en cuando alguien le levanta la voz y que tiene serios problemas de democracia interna.
El segundo es el tema Comunicore. Lo que era un escándalo que solo afectaba a Luis Castañeda Lossio, desde anoche se convirtió en tema de Alan, dado que fueron mencionados como vinculados a personas cercanas a la controvertida empresa los congresistas apristas Aurelio Pastor y Luciana León, así como el hijo del secretario de Palacio de Gobierno, Luis Nava Guibert. Veamos el reportaje de Prensa Libre:
Ojo que León y Nava ya habían sido mencionados en el tema del Petrogate, el casote que Alan tanto quiere que olvidemos.
Con ello, la Fiesta del Presidente ha quedado, por lo menos, con menos motivos para la alabanza gratuita.




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