
Hoy el Presidente de la República se entrevistará con Barack Obama en la Casa Blanca, en lo que representa el primer encuentro formal entre ambos personajes. El encuentro, más que temas prefijados, tiene como objetivo central fijar una agenda en la relación entre ambos países.
Hay que señalar el momento en que se realiza esta visita: momentos en que existen nuevos matices que hay en Washington respecto a varios temas - migración, política de seguridad -, así como a las continuidades en políticas como la comercial, donde el TLC con la principal potencia es el principal punto de conexión. Asimismo, permite saber por donde puede ir la relación entre un presidente que otrora fue distante de Estados Unidos y un líder mundial que no tiene precisamente entre sus prioridades a América Latina. Mirko Lauer enfatiza que el encuentro se produce en un buen momento entre ambos países, pero sin agenda concreta.
García no ha sido muy viajero en este gobierno y, antes de este viaje, solo había acudido dos veces a la capital de Estados Unidos. La segunda se había producido en el gobierno de Bush, por el TLC.
La primera, producida luego del fiasco del Paro Nacional del 2004, con patadita incluida, es relevante para lo que después nos tocó. Y en esa ocasión, la contó Gustavo Gorriti:
Eso fue el 14 de julio. El 22 de ese mes, Alan García había cambiado no solo de escenario sino también de convicción. No estaba en Lima sino en Washington, y el Dantón del 14 se metamorfoseaba en el promotor de inversiones de agosto.
¿Qué llevó a Alan García desde los eslóganes de barricada chicha (unas cuantas llantas encendidas) en Alfonso Ugarte a los mantras capitalistas en el plazo de apenas dos semanas? Difícil decirlo, porque el vuelo a Washington no fue precisamente un camino a Damasco. Pero por lo menos sus estaciones fueron interesantes.
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La visita de Alan García a Estados Unidos había sido trabajada y coordinada a lo largo de algunos meses. La cercana relación de Jorge del Castillo con miembros prominentes del Instituto Nacional Demócrata, del Partido Demócrata estadounidense, como Gerardo Le Chevalier y Luis Núñez, llevó a la invitación a García y la delegación aprista para la Convención Demócrata en Boston. Luego se organizaron las visitas complementarias a Washington y Nueva York.
Fue, de acuerdo con personas cercanas al ex presidente, la primera visita de García a Washington (”Una notoria deficiencia previa”, dice la fuente), y García quedó fascinado. “A Alan lo deslumbra el éxito”, dice un amigo de él que recuerda cómo lo impresionó China en su momento.
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En la muy interesante entrevista con César Hildebrandt, el 5 de agosto, el nuevo García demostró que el aggiornamiento es cosa seria. ¿Su definición de la izquierda hoy? “Ser izquierdista es saber traer capitales para generar empleo.” ¿Relaciones del capital con el trabajo? “El punto de encuentro entre empresarios y trabajadores es la inversión.” A los inversionistas desanimados, como los de Las Bambas, “habría que rogarles para que vuelvan de inmediato”. Debe haber un “acuerdo nacional” para dar garantías, desde ya, a la inversión. Por eso añadió, como si le costara llegar a esa decisión, que Toledo “sí debe terminar su mandato, porque el costo político de sacarlo sería mucho mayor”.
Ya saben, en ese viaje fue donde nació, o, mejor dicho, se confirmó la conversión del antiimperialista en Inversiones García. El problema no fue la conversión de García al mercado - que supo camuflar bien en campaña - sino que, como buena parte de los conversos, terminó siendo más extremista que la gente con la que quedó impresionada en Washington, aquel julio de 2004.
(Imagen: El Comercio)




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