
Se vienen cerrando los 25 años de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), el gremio de los gremios empresariales. La institución ha tenido un balance de luces y sombras sobre el que es necesario reflexionar.
Sin duda, la CONFIEP ha sido un agente importante para la defensa de la propiedad, que es un derecho humano fundamental. El rol que tuvo en momentos críticos en esa materia, como fue la estatización de la banca que pretendió hacer Alan García en su primer gobierno, fue fundamental para parar lo que era una iniciativa peligrosa para el país, como se mostró en su momento.
También lo ha sido en la promoción de la inversión y de reformas de mercado que, en términos de crecimiento económico, han sido realmente importantes en los últimos 20 años. Y en los últimos años, la visión del gremio ha buscado acercarse a los mercados regionales y las cámaras de comercio de cada departamento, así como a propuestas en la búsqueda de una mejor competividad para el país.
Sin embargo, tengo una visión más critica de la actuación de la CONFIEP en tres temas.
El primero es la defensa de la democracia. Muchos de los presidentes de CONFIEP de los años noventa no dudaron en aplaudir a un autócrata que ofrecía inversión privada, sin importar el daño que le hizo a la institucionalidad un gobierno como el de Fujimori. Hasta el momento, no se hizo una autocrítica sobre este importante lastre. Y tampoco se ha reflexionado sobre el daño que, al apoyar a una autocracia, se le ha hecho a la imagen del libre mercado en el Perú, al asociarse reformas importantes para el país con el gobierno más corrupto de la historia republicana y encabezada por un condenado por asesinato.
El segundo es la defensa de los derechos humanos. Como lo registro el Informe de la CVR - que la CONFIEP rechazó sin haberlo leido en un comunicado digno de mejor causa -, la actuación de los gremios empresariales no fue precisamente la más feliz. Veamos dos conclusiones del capítulo sobre sindicatos y gremios de empresarios:
La visión que tuvo el empresario sobre la violencia política se circunscribió a la ausencia de una adecuada represión por parte del Estado y, en ningún momento, intentó enfocar el problema como una evidencia de problemas sociales y políticos. En el mejor de los casos, la presencia de elementos subversivos en los sindicatos fue visto como una cuestión que podía resolverse con mayores flexibilidades en el ámbito laboral y con la reglamentación del derecho a la huelga.
Tanto los sindicatos como los gremios empresariales fueron organizaciones que presentaron muchas debilidades, manifestadas en su representatividad y legitimidad. Fue evidente que entre ellos primaron prácticas antidemocráticas que, dado el caso, servían como justificación para desprestigiarse mutuamente.
Hasta hace unos años, se podía decir lo mismo en materia ambiental y, de hecho, varias empresas siguen siendo excesivamente torpes para tratar el tema o explicar las bondades de sus proyectos a las comunidades que se encuentran cerca de los mismos. Pero también han habido gestos a favor de este tema, como sacar a Doe Run de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo.
Finalmente, el último tema tiene que ver con corrupción. No faltará el radical que diga que todas las empresas privadas grandes son intrínsecamente corruptas, cuando no todas lo son. Pero creo que en el gremio de gremios, más allá de los buenos discursos de su presidente, Ricardo Briceño, y del establecimiento de códigos de ética en todos los gremios integrantes de CONFIEP - lo que es un gran paso -, debe tenerse una reflexión y acciones mayores a partir de un caso reciente.
Me refiero al caso Petroaudios. En el mismo hemos visto a espias dando charlas sobre seguridad nacional en la propia CONFIEP, con dos ex presidentes del gremio empresarial como padrinos; hemos visto espionaje industrial en medio de disputas en mercados reducidos; y a un ex presidente de CONFIEP chuponeado así como a varios abogados del estudio en el que es socio.
Estos son temas en los que CONFIEP, que en estos últimos años tiene un discurso más proactivo hacia un modelo de desarrollo que no tenga como único centro al crecimiento económico, deberá reflexionar. La falta de democracia, la violación de derechos humanos y la corrupción son temas que, a la larga, además de ser nocivos para el país en general, terminan siendo perjudiciales para la inversión privada. Y al final, terminan haciendo que el país crezca menos y, por supuesto, siga en el subdesarrollo.




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4 Mayo 2010 a las 3:31 pm
La institucionalidad gremial privada ha ido en detrimento en el país y demuestra que la crisis no es solamente del Estado, sino también del sector privado. En principio, el “gremio de gremios”, a fines del siglo XIX y principios del XX, era la Cámara de Comercio de Lima, cuyos comités empresariales abarcaban prácticamente todas las actividades económicas y comerciales. Esto era así, siguiendo el modelo de todos los gremios conocidos en el mundo.
Es precisamente la falta de liderazgo y mediocre calidad del empresariado reunido en la Cámara de Comercio de Lima, que determina la creación de diversos gremios, a partir del fraccionamiento del gremio oroginario.
Se pone así de manifiesto la división de la clase empresarial peruana. En consecuencia, la CONFIEP no es más que una creación artificial. Hoy Augusto Alvarez Rodrich en la República, se ufana de su creación, pero en realidad lo que en esencia significa CONFIEP es el fraccionamiento de la clase empresarial.
Es solo un colofón de dicho fraccionamiento. No obstante, también es cierto que a CONFIEP hay que reconocerle aspectos positivos y aportes interesantes durante la historia reciente y nadie puede negar ahora su proyección a futuro, pero todo ello sin perder la perspectiva; es decir, prestando atención a la crisis que hay en el sector privado.
Esta no es otra cosa que la crisis institucional que es transversal en el Perú y respecto de la cual poco o nada se ha hecho en la historia reciente. Y para superar esto, CONFIEP debería de pasar a ser efectivamente el gremio de gremios.
4 Mayo 2010 a las 3:40 pm
Querido Amigo, no se confunda, que mucho lo quiero y lo leo desde los EE.UU. todas las lecturas de sus post y el enfoque que les da son muy buenos, pero como digo, parece que en este post Ud. quiere congraciarse nada mas con los representantes de los poderosos del pais, gratuitamente, y eso no esta bien para Ud. pues esa CONFIEP no defendio la propiedad privada de los mas humildes en epoca del terrorismo asesino que cultivaron los senderistas y las ff.aa por igual, en que robaban y destruian las pocas propiedades de los mas humildes y desamparados pobres del peru profundo sobre todo. “defendio la estatitazionde la banca…” claro pues hermano, como no se van a defender entre ricos!!! Eso de que la banca debe estar en manos del Estado, ya esta en boga aqui en los estados unidos, pues esta demostrado que los banqueros son el grupo de abusadores que hacen de la economia lo que se les antoje, y produjeron la crisis del ano pasado hasta que el gobierno intervino, aun temblandoles la mano, pues esos banqueros y financistas son los duenos del planeta entero, con sus prestamos a todas las naciones del mundo, obligandoles hacer lo que ellos quieren en la economia mundial.
Que esa CONFIEP del Peru que se vaya al carajo!!!!
4 Mayo 2010 a las 4:50 pm
Señor Godoy:
1. Felicito su iniciativa de hacer oídos a la sensatez. Esto habla muy bien de usted.
Muchas gracias.