Archivo de 23 Abril 2010

De todos los audios que hemos escuchado hasta el momento, sin duda, el más asqueroso y ruín de todos es el que ayer fue presentado por los familiares de los jóvenes fallecidos en la discoteca Utopía y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.  En el mismo, con su lenguaje de alcantarilla, Alberto Quimper se jacta de haber “arreglado” la situación de Alan Azizollahoff, su patrocinado y dueño de la discoteca donde murieron 30 personas.

A continuación, el audio completo presentado ayer:

La reflexión sobre como la corrupción afecta a ciudadanos comunes y silvestres en palabras de Álvarez Rodrich:

El operador de estas asquerosidades es nada menos que ‘don Bieto’, cuyo estilo corrupto revela la dimensión real del problema que enfrenta el país por la presencia de tanto miserable como este. Él no era un personaje anónimo, sino alguien profundamente involucrado con el poder político y económico, al punto de que defendió judicialmente al actual presidente, era un habitué en el Congreso, y muchas empresas lo solicitaban.

Lo que en verdad ha sido siempre este rufián –como revelan las pruebas que aparecen– es la rata con que lo presentan sus imitadores, alguien con la habilidad para moverse por las alcantarillas del poder para lucrar, con malas artes, a costa de este. El problema es que, con frecuencia, al poder político y económico les gusta operar con miserables corruptos como Químper.

Siempre se piensa que la corrupción es un fenómeno que ocurre entre gente importante: la que está en el poder y la que se vincula a este, pero que no perjudica al ciudadano de a pie.

Pero el audio de Químper revelado ayer es una expresión singularmente valiosa de la manera como la corrupción sí afecta la vida cotidiana de las personas, como, en este caso, la posibilidad de que los padres de los jóvenes asesinados en ‘Utopía’ puedan tener, al menos, la tranquilidad de que se pudo hacer justicia. Es la corrupción lo que lo impide.

Por ello, cuando le digan que corrupción es solo un tema de portadas de tabloide, o de dos pícaros sinverguenzas, o vea las portátiles de implicados en casos de corrupción saliendo a atacar a periodistas con su lenguaje de barra brava (o con editoriales amenazantes), recuerde este caso. Muchas familias perdieron a jóvenes con un prometedor futuro laboral y personal y el principal responsable no fue sancionado producto de las malas artes de un abogado con hartas conexiones. Pudo ser un hijo suyo, pudo ser cualquiera de nosotros.

Comments 12 Comentarios »

Como ya sabrán, el Tribunal Constitucional emitió su sentencia en torno a la disputa entre la PUCP y el Arzobispado de Lima, sentencia que ha motivado preocupación en muchos y la “alegría” de otros. Dado que el caso se presta a confusiones y malos entendidos, así como a comentarios de mala leche, creo que es necesario fijar posición sobre este tema. Y añado, lo hago a título estrictamente personal.

LOS ERRORES DE LA SENTENCIA DEL TC

1. La sentencia se pronuncia sobre un tema civil que ya venía siendo ventilado en un proceso aparte. El Tribunal fue más allá de sus atribuciones y definió cuestiones de Derecho de Sucesiones de un caso particular que se encuentra en proceso actualmente. Además, el TC ha señalado en jurisprudencia anterior que no puede declarar o constituir derechos a favor de ninguna de las partes.

2. La interpretación hecha de los testamentos de José de la Riva Agüero es antojadiza: Independientemente del punto 1, el TC hace una interpretación bastante antojadiza de derecho de sucesiones.

Para quienes no recuerdan el caso, José de la Riva Aguero dispuso su última voluntad a través de cuatro documentos testamentarios. En los mismos, dispuso que la PUCP sería la heredera de sus bienes, siempre y cuando existiera luego de 20 años de fallecido. También dispuso el establecimiento de una Junta Administradora para ver lo concerniente a la propiedad y mandas testamentarias (disposiciones sobre misas, conservación de tumbas, entre otros). En lo que se refiere a la propiedad, la PUCP entiende que dicha facultad la Junta la tenía hasta 1964, cuando se cumplió la condición suspensiva establecida por su benefactor, subsistiendo la Junta para el tema de las mandas testamentarias. Para el Arzobispado, la Junta debe seguir teniendo ingerencia en la disposición de los bienes legados a la PUCP.

El TC señala que de los cuatro documentos testamentarios, el único que vale es el de 1938 y sobre esa base, señala que la Junta debe dedicarse también a los bienes heredados a la Universidad. Creemos que esta disposición es errónea por dos motivos centrales:

a) Los testamentos sucesivos, en lo que no sean materia de oposición, no se anulan entre sí. Se trata de la última voluntad del testador contenida en varios documentos.  Peor aún, el propio Riva Agüero señaló en su testamento de 1938 que las disposiciones de su similar de 1933 estaban vigentes en cuanto no se opongan a las de su último documento sucesorio. Eso lo dice el Código Civil de 1936 y también el actual.

b) Cuando la PUCP cumple la condición suspensiva de la propiedad, la Junta deja de tener incidencia sobre la administración de los bienes, por una sencilla razón: ya no son de Riva Agüero sino que pertenecen a la PUCP. El testamento es claro: administración de mis bienes. Cuando dejan de serlo, simple y llanamente, la administración cesa. Y es que en el fondo, la Junta es un albacea, es decir, la institución encargada del cumplimiento de las cláusulas del testamento. En esta caso, dado que ya los bienes pasaron a propiedad de la universidad, ya el testamento se había cumplido en este punto, por lo que la interpretación del TC resulta pervirtiendo la institución del albaceaje.

Además, el TC yerra cuando señala que “No debe sorprender, por tanto, que Riva Agüero haya dispuesto un nexo indisoluble entre la heredera de sus bienes con la jerarquía eclesiástica”.  Esto le da pie a algunos a pensar que Riva Agüero quería una universidad conservadora, como era su pensamiento. Sin embargo, leer la cláusula exacta de 1933 nos permitirá definir que esta intención no era tan cierta:

DÉCIMA SEPTIMA: Instituyo por mi heredera a la Universidad Católica del Perú, la que tendrá el usufructo de mis bienes, recibiendo sus productos de la Junta Administradora; y los adquirirá en propiedad absoluta dicha Universidad Católica del Perú, entregándoselos la Junta Administradora solo si la Universidad Católica existiera el vigésimo año contado desde el día de mi fallecimiento. Es de entender que no exijo que la Universidad Católica subsista ininterrumpidamente por todo el periodo de veinte años, sino que bastará que subsista en el vigésimo, cualquiera que sea el nombre con el cual continúe, y sea cual fuere la forma y extensión de sus enseñanzas, como sean de instrucción superior y autorizadas por el ordinario eclesiástico.

A pesar que Riva Agüero era un conservador conocido, no puso una condición sobre la ideología de la Universidad, dejándola en libertad de elegir su forma de actuar cuando señala, en el testamento de 1933 “y sea cual fuere la forma y extensión de sus enseñanzas” como parte de la condición de existencia de la PUCP veinte años luego de su muerte. Además, se debe tener en cuenta que la Universidad está sujeta a las normas que regulan a todas las universidades.

Más sobre el tema lo pueden leer en este post de 2008 sobre la interpretación de los testamentos.

3. El TC no se pronuncia sobre otros temas presentados por la PUCP: Sobre todo, el cuestionamiento hecho por la Universidad sobre lo ocurrido en segunda instancia, donde ya habían 3 votos a su favor, lo que ya configuraba una sentencia a criterio de la Universidad. Tampoco se aclara el tema de la autonomía universitaria, dado que el TC lo toca de modo bastante tangencial y sin mayor análisis.

LA AMENAZA CONSERVADORA

Flaco favor le hace al Arzobispado de Lima tener defensores mediáticos como Aldo Mariátegui, Uri Ben Schmuel o Luis García Miró. Si bien el abogado del Cardenal, Natale Amprimo, se ha cuidado de decir que la intervención del representante del Arzobispado en la Junta solo será para temas administrativos, sus defensores mediáticos se congratulan por temas que, supuestamente, no debería ver dicho ente y que delatan, en realidad, las reales intenciones sobre esta materia.

La animadversión a quienes llaman “caviares” - en el que mezclan a ex izquierdistas, gente que sigue siendo de izquierda y liberales que no solo lo son en lo económico - los hace delatar su real objetivo: evitar que en la PUCP se siga teniendo preocupación por temas políticos y sociales, que la Universidad ya no tenga una posición de respaldo hacia los mensajes centrales del Informe Final de la CVR o en general una política proclive hacia la defensa de los derechos humanos, evitar cualquier resquicio de “izquierdismo”, sacar la enseñanza de la Teología de la Liberación y, básicamente, convertir a la Universidad en un centro conservador.

Olvidan estas personas y otros defensores del Cardenal dos cosas: 1) que el carácter católico de la Universidad no equivale a conservadurismo y que existen diferentes corrientes dentro de la Iglesia y 2) que ante todo, una universidad implica pluralidad y la misma existe en la PUCP. Puedo dar fe de la misma: en Derecho hay profesores de las áreas de derecho civil y mercantil cuyo pensamiento económico no es precisamente de izquierda e incluso muchos aplican el Análisis Económico del Derecho para todo. Y podría seguir citando ejemplos en distintas facultades sobre profesores de distintas áreas que tienen pensamientos distintos y conviven en el mismo campus. Lo mismo ocurre con los alumnos, en donde los Centros Federados son presididos por personas de distintas tendencias, sólo por citar un ejemplo.

Como bien lo ha señalado en estos días el doctor Manuel Burga, ex rector de San Marcos, a quien terminará beneficiando una cultura conservadora dentro de la Universidad no es a la PUCP, sino a la múltiplicidad de centros de educación superior universitaria que han privilegiado el lucro antes que la enseñanza de calidad, en detrimento de las universidades públicas y las casas de estudio privadas que privilegian lo académico antes que la ganancia económica.

Ciertamente la Universidad tiene fallas y defectos por corregir, pero le debo mucho de mi formación como profesional y como ser humano. En ella tuve sentido crítico, libertad de pensamiento, una educación de calidad, amigos entrañables, profesores que recuerdo con cariño y un sello personal sobre la forma de entender a mi país. Es por ello que no quisiera que lo construido durante 93 años se eche a perder solo por los afanes ambiciosos de una persona cuyo hablar en nombre de Dios me parece harto dudoso a la luz de sus expresiones, acciones y omisiones y de personajes que aplauden censuras en nombre de una cruzada que más que “anti-izquierda” es profundamente anti liberal.

Y como lo dijo un conocido ex alumno de la Universidad: “si se meten con mamá, nos van a encontrar a todos al frente”.

MAS SOBRE EL TEMA

Comunicado de la FEPUC: Por nuestra autonomía

Gonzalo Gamio: Sobre la autonomía de la PUCP y un artículo de Sinesio López

Comments 60 Comentarios »

Creative Commons License
Desde el Tercer Piso by José Alejandro Godoy is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Perú License.